Terror en el paraíso: la lucha que libra el narco llega a playas y pueblos turísticos de México
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Cuartoscuro

Terror en el paraíso: la lucha que libra el narco llega a playas y pueblos turísticos de México

Desde hace meses, varios destinos turísticos en México fueron alcanzado por la violencia del narco. A pesar de esta ola de violencia, el flujo de visitantes no ha bajado.
Cuartoscuro
Por Alberto Nájar // BBC Mundo
3 de agosto, 2017
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El informante dijo que los cuerpos estaban enterrados cerca de la playa. Cuando forenses y militares empezaron las excavaciones aparecieron primero cuatro cadáveres, luego fueron ocho y dos días después sumaron 18 personas en la fosa clandestina.

En un país como México, donde casos como éste suman miles en los últimos años, el hallazgo podría ser uno más. No fue así. Porque la fosa localizada en junio pasado, se encontraba a unos kilómetros de Los Cabos, Baja California Sur.

Hasta hace poco, era difícil pensar que en uno de los balnearios más exclusivos de México aparecieran personas asesinadas y luego enterradas clandestinamente.

Pero ocurrió. Medios locales como el Semanario Zeta señalaron al grupo de Dámaso López Núñez, “El Licenciado”, como responsable de la fosa. Fue uno de los principales colaboradores de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, uno de los líderes máximos del Cartel de Sinaloa.

La fosa en el balneario era parte de la guerra interna en ese cartel del narco que, antes de ser detenido, libraba junto a su hijo, Dámaso López “El Mini Lic” y bandas aliadas para controlar la organización.

Las personas enterradas en el cementerio clandestino revelaron algo más: la guerra del narco alcanzó a los paraísos turísticos mexicanos.

Sin embargo, a pesar de los hechos violentos en este y otros destinos turísticos, el flujo de visitantes no ha bajado y todavía se respira cierto aire de normalidad, especialmente en las zonas más concurridas de los balnearios.

La dureza de los números

El 21 de julio el gubernamental Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) reveló que junio fue el mes más violento en todo el país desde 1997, cuando empezó a medirse el índice delictivo.

Una de las zonas donde las estadísticas marcaron problemas es Los Cabos, un balneario que visitan con frecuencia algunos de los artistas más conocidos de Hollywood.

Según los datos oficiales, en 2016 la Procuraduría General de Justicia del Estado de Baja California Sur, estado donde se encuentra esta ciudad, realizó 50 investigaciones por homicidio doloso.

Autoridades señalan a Dámaso López Núñez como responsable de la violencia en Los Cabos.STR/AFP
Autoridades señalan a Dámaso López Núñez como responsable de la violencia en Los Cabos.

En el primer semestre de este año los expedientes por asesinato sumaron 133.

Pero ello no ha afectado la popularidad del balneario. El promedio de ocupación es del 74% y en fines de semana es casi completa, según la Asociación de Hoteles local.

Al mismo tiempo en este lugar el 54% de los habitantes asegura sentirse inseguro, de acuerdo a la edición de junio de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi), un porcentaje inferior al promedio nacional, que se ubica en 74,9%.

No es el único destino turístico con problemas. En enero pasado en Cancún, en el sureste del país, ocurrieron varios enfrentamientos armados en el área turística.

El 26 de julio fue capturado el jefe del cartel de Los Zetas en el balneario, y pocos días después aparecieron restos humanos en bolsas de plástico.

Según la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) y la Secretaría de Gobernación, el incremento de la violencia se debe a una disputa de carteles de narcotráfico.

Incluso las autoridades enviaron cientos de marinos, soldados y agentes de la Gendarmería Nacional a los balnearios. Pero algunos especialistas creen que el problema requiere otras acciones, además de la vigilancia en las calles.

“La delincuencia organizada tiene cada vez más capacidad de fuego, ejercen mayor violencia”, le dice a BBC Mundo Guillermo Zepeda Lecuona, investigador del Colegio de Jalisco.

“Sigue el contubernio con la autoridad y el lavado de dinero. Estos dos temas se mantienen intactos”.

Aunque aquí la percepción ciudadana de inseguridad es mayor a la de Los Cabos, 79,3% de los encuestados, la ocupación supera el 90%, una clara muestra de cómo se mantiene como uno de los destinos preferidos por los mexicanos y los visitantes extranjeros.

Guerra del narco

¿Por qué la violencia en los centros turísticos del país?

En el caso de Cancún la explicación es una añeja disputa de grandes carteles del narco por la región costera de Quintana Roo, le dice a BBC Mundo Martín Barrón, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe).

Durante varias décadas el Caribe mexicano ha sido una de las principales puertas de ingreso de cocaína.

En distintos momentos la zona fue controlada por los carteles de Juárez y Los Zetas, organizaciones del narco que virtualmente fueron desarticuladas en los últimos años.

Pero eso incrementó la violencia, subraya el especialista. “Hay una disputa de grupos más pequeños, aumentó el número de levantones (secuestros), ejecuciones”.

“Aumentaron las extorsiones y la presión a discotecas, bares, centros nocturnos o casas de citas desde la zona hotelera de Cancún Benito Juárez hasta Xcaret, que están en el sur” de Quintana Roo.

Los Cabos, Baja California, México.PAUL J. RICHARDS/GETTY IMAGES
Los Cabos es una de las zonas turísticas más exclusivas de México.

En cambio, lo que sucede en Los Cabos es consecuencia de la guerra interna en el Cartel de Sinaloa.

Tras la captura y extradición de “El Chapo” Guzmán su principal colaborador, Dámaso López “El Licenciado”, pretendió apoderarse de la organización.

De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional en esta disputa interna participa el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Este grupo apoya a López Núñez en la disputa por el mercado de Baja California Sur, donde se encuentra Los Cabos.

“El Licenciado” fue detenido en mayo pasado, y su hijo, Dámaso López Serrano “El Mini Lic” se entregó al gobierno de Estados Unidos el 27 de julio pasado.

No está claro si estos acontecimientos influyen en la seguridad del balneario.

“La violencia se democratizó”

Pero el narco no es la única causa de la violencia en los destinos turísticos mexicanos.

En mayo pasado fueron asesinados cuatro taxistas en San Miguel de Allende, Guanajuato.

Desde septiembre de 2016 en la población han ocurrido varias acciones de violencia, como explosión de bombas caseras en bares y secuestros.

Incluso en junio pasado fue detenido allí el jefe de una de las bandas de plagio más peligrosas del país, según la CNS.

La violencia también llegó a San Miguel de Allende, AFP
La violencia también llegó a San Miguel de Allende, “la mejor ciudad del mundo” para visitar, según la publicación Travel+Leisure.

San Miguel de Allende, por cierto, fue calificada por la revista Travel+Leisure como “la mejor ciudad del mundo” para visitar.

La Procuraduría General de Justicia de Guanajuato insiste en que la violencia se debe a la disputa de delincuentes locales.

Una reacción que, como en otros estados del país, beneficia a la delincuencia organizada, señala Zepeda Lecuona.

“La violencia se ha descentralizado y la impunidad se democratizó”, advierte.

“Ahora hay agentes del Ministerio Público que controlan bandas criminales, policías de sector que tienen redes de pequeños asaltantes. Por eso aumenta la percepción de inseguridad en el país”.

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Qué tan rápido dejamos de estar en forma cuando abandonamos el ejercicio

Tener un buen estado físico puede tomar meses de trabajo duro y los logros se pueden desvanecer si dejas de hacer ejercicio. Aunque puede que, cuando quieras retomarlo, no te toque comenzar desde cero.
18 de junio, 2021
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Ponerse físicamente en forma no es fácil. Y después de todo ese trabajo que hacemos con nuestro cuerpo, ¿por cuánto tiempo podemos mantener el buen estado?

Resulta que, incluso con el gran esfuerzo que dedicamos al entrenamiento, tomarse un tiempo de descanso puede significar perder la forma mucho más rápido de lo que tardamos en adquirirla.

Para comprender cómo podemos tan fácilmente perder lo ganado, antes necesitamos entender cómo logramos “estar en forma”.

La clave para conseguir un buen estado físico o mejorarlo —ya sea porque aumentamos nuestra capacidad cardiaca o nuestra fuerza muscular— es sobrepasar la “carga habitual”.

Esto significa hacer más de lo que nuestro cuerpo está acostumbrado.

El esfuerzo que esto implica hace que el cuerpo se adapte a la exigencia y mejore su tolerancia, lo que finalmente conduce a alcanzar un nivel de resistencia física más alto.

Ahora, el tiempo que nos lleva ponernos en forma depende de varios factores, entre los que se cuentan nuestro nivel de resistencia, la edad, el esfuerzo que hacemos en cada sesión de entrenamiento e incluso el lugar donde entrenamos (la contaminación y el calor pueden afectar la respuesta fisiológica al ejercicio).

Pero algunos estudios indican que incluso seis sesiones de entrenamiento a intervalos pueden aumentar el consumo máximo de oxígeno (V02 máx.), una medida de la condición física general, y mejorar la eficacia de nuestro cuerpo para abastecerse de combustible utilizando el azúcar almacenado en nuestras células durante el ejercicio.

Cpooredora

Getty Images
Si dejan de hacer ejercicio, los corredores comienzan a perder su aptitud cardíaca en unas pocas semanas.

En el caso del entrenamiento de fuerza, se puede observar un aumento de la fuerza muscular en tan solo dos semanas, pero los cambios en el tamaño de los músculos no se verán hasta las 8 o 12 semanas.

Capacidad cardiovascular

Cuando dejamos de entrenar, la rapidez con la que perdemos la forma física también depende de muchos factores, incluido el tipo de forma física de la que hablamos (como la fuerza o la condición cardiovascular).

Como ejemplo, consideremos a un corredor de maratón, que está en plena forma atlética y puede correr un maratón en dos horas y 30 minutos.

Esta persona seguramente entrena cinco o seis días a la semana y recorre un total de 90km.

Además, ha pasado los últimos 15 años de su vida entrenando para llegar a este nivel.

Ahora digamos que este corredor deja de entrenar de un día para otro. Debido a que el cuerpo ya no tiene esa exigencia casi todos los días, el maratonista va a comenzar a perder la forma física en pocas semanas.

La aptitud cardiorrespiratoria, indicada por el factor VO2 máx. (la máxima cantidad de oxígeno que una persona puede usar durante el ejercicio), comenzará a disminuir en alrededor de un 10% en las primeras cuatro semanas después del último entrenamiento.

Esta tasa va a continuar disminuyendo, pero más lentamente durante largos periodos.

Hombre levantando pesas.

Getty Images
12 semanas sin entrenamiento provocan una disminución significativa en la cantidad de peso se que puede levantar.

Aunque los atletas de alto rendimiento (como, por ejemplo, un maratonista) ven un rápido declive en su factor VO2 máx. en las primeras cuatro semanas, esta pérdida luego se detiene y logran mantener un VO2 máx. por encima del promedio.

Sin embargo, para quienes no son atletas de alto rendimiento y dejan de hacer ejercicio, en menos de ocho semanas el VO2 máx. caerá bruscamente a los niveles en que estaban antes del entrenamiento.

La razón por la que este factor se reduce está relacionada con la merma en los volúmenes de sangre y plasma de casi un 12% en las primeras cuatro semanas después de que la persona deja de entrenarse.

Y los volúmenes de sangre y plasma caerán debido a la falta de exigencia sobre nuestro corazón y músculos.

El volumen de plasma incluso podría disminuir cerca de un 5% en las primeras 48 horas después de dejar de hacer ejercicio.

El efecto de la disminución del volumen de sangre y plasma es que habrá menos sangre bombeada por todo el cuerpo con cada impulso del corazón.

Grafico de varios hombres corriendo

Getty Images
Para una persona que no es un atleta de alto rendimiento y deja de paracticar algún tipo de ejercicio, el VO2 max caerá bruscamente a niveles de preentrenamiento en menos de ocho semanas.

El efecto de la disminución del volumen sanguíneo y plasmático hace que se bombee menos sangre por el cuerpo en cada latido del corazón. Pero estos niveles solo descienden al punto de partida, lo que significa que no empeoramos.

Por supuesto, la mayoría de nosotros no somos maratonistas, pero tampoco somos inmunes a estos efectos.

En el momento en que dejemos de ejercitarnos, el cuerpo comenzará a perder esas adaptaciones cardiovasculares a un ritmo muy similar al de los atletas de alta competencia.

Entrenamiento de fuerza

En cuanto a la fuerza, las pruebas demuestran que, en la persona promedio, 12 semanas sin entrenar provocan una disminución significativa de la cantidad de peso que podemos levantar.

La buena noticia es que la investigación muestra que se logra mantener algo de la fuerza que se había ganado antes de dejar de entrenar.

Lo que llama la atención es que, a pesar de la disminución significativa en la fuerza, solo hay una reducción mínima en el tamaño de las fibras musculares.

La razón por la que perdemos fuerza muscular tiene que ver, en gran medida, con el hecho de que ya no estamos sometiendo nuestros músculos a una presión.

Por lo tanto, cuando ya no estamos trabajando nuestros músculos con fuerza, estos se vuelven «perezosos», lo que hace que el número de nuestras fibras musculares disminuya, y que se empleen menos músculos durante una actividad.

Esto, en última instancia, hace que seamos menos capaces de levantar el peso que solíamos levantar.

HOmbre haciendo abdominales

Getty Images
Perdemos fuerza porque ya no estamos poniendo nuestros músculos bajo presión.

La cantidad de fibras musculares utilizadas durante el ejercicio disminuye en alrededor de un 13% después de solo dos semanas sin entrenamiento, aunque esto no conlleva una pérdida de fuerza muscular.

Esto implica que las pérdidas observadas durante los períodos más largos sin entrenamiento son una combinación de esta disminución inicial en la cantidad de fibras musculares que usamos, pero también de la disminución más lenta de la masa muscular.

El aficionado al gimnasio promedio que levanta pesas experimentará una disminución en el tamaño de sus músculos y, con el tiempo, le resultará más difícil levantar cargas pesadas, ya que tienen menos fibras musculares ejercitadas.

Por lo tanto, incluso después de todo ese esfuerzo que hacemos para ponernos en forma, comenzamos a perder estado cardiovascular y fuerza dentro de las 48 horas posteriores a la interrupción del ejercicio.

Pero no comenzamos a sentir estos efectos hasta después de dos o tres semanas en el aspecto cardiovascular, y en el muscular hasta entre seis y 10 semanas.

La tasa de “desentrenamiento” es similar para hombres y mujeres, e incluso para atletas de mayor edad.

Pero cuanto más en forma estés, más lentamente perderás lo que has ganado.

*Dan Gordon es profesor asociado de fisiología dela Universidad Anglia Ruskin. Justin Roberts es profesor asociado de salud y nutrición física en la misma universidad.


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