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Especial
Cosas que pasan que no pueden ser dichas: el performance que habla sobre los desaparecidos en México
Magdalena Brezzo es la directora de este performance, que busca construir una red que haga imposible ignorar el tema de los desaparecidos en México.
Especial
Por Montserrat Sánchez Maldonado
26 de agosto, 2017
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Cada 90 minutos, familiares y amigos buscan a un ser querido que se encuentra desaparecido. Ésta es la realidad que cientos de mexicanos han enfrentado durante los últimos años y esa es la denuncia principal del performance “Cosas que suceden en México que no pueden ser dichas en México”.

La uruguaya Magdalena Brezzo Soria es la directora de este performance, el cual, dice, no busca generar conciencia, sino construir una red de diálogo que haga imposible ignorar un tema tan complicado como es el de los desaparecidos en México.

En entrevista con Animal Político, Brezzo Soria explica que el lenguaje a través del movimiento es lo que la inspira a tocar temas políticos. “Nuestro cuerpo es el centro y el eje de cualquier investigación. En específico con nuestros desaparecidos es tratar de representar un cuerpo que ya no está, es tratar de ayudarlo a que deje de ser un testigo silenciado”, dice.

Lee> Con la llama de una vela, este artista dibuja a los desaparecidos en México.

En este performance hay siete personas en el escenario pero solo cuatro son actores, ya que el resto son personas elegidas al azar entre los asistentes.

Una vez que arranca el performance, los tres elegidos no pueden hacer ninguna pregunta y su misión consiste en obedecer las instrucciones de la directora.

Las primeras escenas muestran que uno de los elegidos escribe una frase, que es borrada de inmediato por otro de los participantes, con lo que se retrata que la vida puede ser borrada con la misma facilidad. 

“La desaparición de personas en México es una realidad tan contundente que traspasa tu propuesta de vida; atraviesa tan de golpe que ya no tienes necesidad de manipular la problemática, al contrario, te desencaja saber cómo es que la problemática de la violación de derechos humanos ha crecido tanto que no la puedes creer”, afirma la directora del performance, quien considera que es más una activista que una artista, luego de realizar este tipo de obras.

Instantes después los espectadores pueden ver a una de las cuatro actrices colocando una goma encima de pedazos de hojas de papel y lo hace tan rápido que llena el suelo de pedazos de papel hasta darle una apariencia de cementerio.

Y entonces resalta el número 43, que resulta ser lo único escrito entre los pedazos de hojas blancas y negras que se encuentran regadas en el piso, ese 43 que no ha dejado de sonar desde la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, cuando 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, desaparecieron.

Para la directora de la obra, hablar de los desaparecidos es necesario porque justamente no están, porque al nombrarlos, al seguirlos buscando y recordando es la única manera de seguir con la búsqueda de muchas personas que si hoy no están, tal vez mañana puedan volver.

El performance de Magdalena Brezzo forma parte de la primera edición de Bullshit Mex, muestra de piezas de diversos artistas iberoamericanos que por medio de la danza, el cine, el performance y el teatro buscan construir una relación de reflejo entre artistas y espectadores.

La muestra inició en el Museo Universitario del Chopo desde el pasado lunes 21 de agosto y terminará mañana, domingo 27.

La entrada es gratuita y se puede consultar el programa de las diferentes presentaciones a través de la página oficial del Museo.

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Chernobyl: qué es ficción y qué realidad en la aclamada serie de televisión
La miniserie de HBO que relata el peor desastre nuclear del mundo ha sido aclamada por espectadores y crítica. Pero un ex empleado de la central eléctrica controlada por los soviéticos en 1986 le contó a BBC News Ucrania que algunas cosas no sucedieron exactamente como se muestran en la pantalla.
11 de junio, 2019
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Después de recopilar la opinión de 150,000 usuarios, “Chernobyl”, (su nombre en inglés), se ha convertido en la serie de televisión mejor valorada de todos los tiempos para la web especializada IMDB.

El drama, producido por HBO, relata la historia del peor accidente nuclear de la historia, cuando en 1986 una explosión en uno de los reactores de la central nuclear de Chernóbil en Ucrania, esparció una nube radioactiva por todo el hemisferio norte de la Tierra, desde Checoslovaquia hasta Japón.

Las instalaciones estaban controladas por los soviéticos.

Pero, ¿qué tan precisa es la versión para la pequeña pantalla del desastre en comparación con lo que realmente sucedió?

Oleksiy Breus es un antiguo operador de la central eléctrica. Estaba trabajando en la sala de control del cuarto reactor la mañana del 26 de abril de 1986.

Durante la madrugada, una reacción incontrolada había volado el techo de la central, liberando una nube de material radioactivo que el viento esparciría los siguientes días a otras partes de la URSS, incluyendo Rusia, Bielorrusia y el norte de Europa.

“Cuando vi lo que había sucedido, me sorprendió que incluso nos hubieran llevado allí. El reactor estaba tan dañado que parecía que no había nada más que hacer”, dijo.

Breus le contó a la BBC News Ucrania qué cosas había retratado fielmente la serie aclamada por la crítica y qué otras considera una licencia artística.

“Muy impactante”

El antiguo operador cree que la serie captura fielmente el estado de ánimo y las impactantes emociones vividas después del desastre.

La explosión causó 31 muertes y se estima que ha contribuido a miles más debido a la exposición a la radiación a la que se vio sometida gran parte de la población.

“La catástrofe es retratada de una manera muy impactante. Una tragedia global que afectó a un gran número de personas”, dijo.

“Las emociones y el estado de ánimo en ese momento se muestran con bastante precisión, tanto entre el personal como las autoridades”.

“No eran villanos”

Sin embargo, Breus crítica la forma en que se retrata al ex director de la central, Viktor Bryukhanov, al ingeniero jefe, Nikolai Fomin, y al ingeniero jefe adjunto, Anatoly Dyatlov.

“Sus personajes están distorsionados y tergiversados. Parecen villanos, pero no fue así“, dice.

Según el ex operador de Chernóbil, Dyatlov era un tipo estricto y eso posiblemente hacía que no cayera bien entre sus subordinados, pero esas percepciones cambiaron más tarde.

“Los operadores le tenían miedo. Sin embargo, no importaba lo estricto que fuera, era un profesional de alto nivel”.

En julio de 1987, los tres hombres fueron declarados culpables de una grave violación de las normas de seguridad, que creó las condiciones que llevaron a la explosión.

Otros personajes

Breus cree que la serie se tomó ciertas libertades al dar vida a algunos de sus personajes.

En la serie, Valeriy Legasov es un destacado físico nuclear y parte del equipo de emergencia de Chernóbil, pero en realidad rara vez se le vio en el terreno.

“Nunca vi a Legasov. Su lugar de trabajo era un búnker debajo del edificio de la administración”.

La actriz nominada al Oscar Emily Watson interpreta a Ulana Khomyuk, una física nuclear soviética que intenta descubrir cómo y por qué ocurrió el desastre de Chernóbil.

No es un personaje real. En palabras de Watson, su papel está construido con base en las aportaciones que hicieron entonces varios “científicos que trabajaron en el desastre”.

Pieles de color rojo brillante

Breus elogia la forma en que la serie muestra los efectos de la radiación en los cuerpos de las víctimas.

“Muchas personas hablaron sobre la exposición a la radiación, la piel roja, las quemaduras por radiación y las quemaduras por vapor, pero nunca se había mostrado de esta manera”, dijo.

En las horas posteriores a la catástrofe, Breus habló con dos personas que también aparecen en la serie: su compañero, el operador Leonid Toptunov y el líder del turno Oleksandr Akimov.

“Estaban claramente enfermos. Estaban muy pálidos. Toptunov estaba literalmente blanco”.

Ambos hombres murieron en un hospital de Moscú con síntomas de radiación aguda.

“Por la mañana vi a otros colegas que habían trabajado esa noche. Su piel tenía un color rojo brillante. Más tarde murieron en un hospital en Moscú”, afirma Breus.

“No hubo fuego en el techo”

Tras la explosión en la planta de energía, los equipos de bomberos fueron enviados al reactor.

Según la serie, se dirigieron al techo para extinguir el incendio provocado por la explosión.

Pero el Breus recuerda que esta parte es ficción.

Que hubiera “fuego en el techo es una invención”, dice. Hubo incendios, pero no en el techo.

Esto no hizo que el trabajo de los bomberos fuera menos peligroso.

La mayor parte de las 29 personas que murieron en el transcurso de las siguientes dos semanas después del accidente eran bomberos que trabajaron esa noche canalizando el agua al reactor dañado.

Oleksiy Breus dice que esa tarea era casi imposible: “La delgada corriente de agua que vertieron los bomberos probablemente se evaporó incluso antes de que llegara al reactor”.

El puente de la muerte

En la serie de televisión, los residentes de la cercana ciudad de Pripyat corren hacia el puente del ferrocarril para tener una mejor vista del incendio, sin darse cuenta de los peligros de la exposición a la radiación.

Los niños juegan en el polvo radioactivo, que cae del cielo como la nieve.

Este puente se denominó más tarde “el puente de la muerte” y la serie repite el rumor de que todos los que vieron el desastre desde allí murieron como resultado de la exposición a la radiación.

Las autoridades negaron durante mucho tiempo que ocurriera y Breus es también escéptico.

Dice que la mayoría de los residentes de Pripyat ya se había enterado del incidente a la mañana siguiente.

Breus también agregó que conocía a algunas de las personas que estaban esa noche en el puente y, aunque experimentaron problemas de salud después de la exposición, sí sobrevivieron.

“En el hospital, me trataron junto con un tipo que se dirigió a ese puente en la mañana del 26 de abril para verlo. Se le diagnosticó un tipo leve de síndrome de radiación aguda”.

Mineros desnudos

La serie de televisión muestra a los mineros cavando un túnel debajo del reactor para proteger a los civiles que viven alrededor del área afectada.

Su tarea consistía en abrir un espacio para que un intercambiador de calor impidiera que el núcleo fundido se hundiera en las aguas subterráneas, lo que crearía un riesgo para millones de vidas.

Debido a las altas temperaturas bajo tierra, aparecen desnudos, pero Breus no cree que fuera así.

“Se quitaron la ropa, pero no como se mostró en una película”, dice.

“La historia de los mineros fue una de esas historias que resultó ser irrelevante e innecesaria”.

Los mineros estaban protegidos de la radiación por el túnel subterráneo, pero estaban expuestos cuando salían a fumar o beber agua.

Su trabajo terminó siendo en vano: en seis semanas, el núcleo fundido se enfrió solo y el nitrógeno nunca llegó a bombearse al intercambiador de calor.

La verdad sobre los buceadores

En otra escena dramática de la serie de televisión, tres trabajadores de la central eléctrica se ofrecen como voluntarios para sumergirse en el túnel subterráneo debajo del reactor dañado y abrir una válvula para drenar el agua.

Las autoridades estaban preocupadas por otra posible explosión si la “lava” del reactor fundido llegaba al agua.

Se informó que los tres “buzos” murieron por enfermedad de radiación como consecuencia.

Pero de hecho, todos sobrevivieron.

El líder del turno, Borys Baranov, murió en 2005, mientras que Valery Bespalov y Oleksiy Ananenko, ambos ingenieros en jefe de una de las secciones del reactor, aún están vivos y viven en Kiev.

Oleksiy Ananenko le contó a la BBC que, a diferencia de lo que se muestra en la miniserie, las autoridades no les ofrecieron ninguna recompensa para encontrar a los tres hombres que debían afrontar la misión.

“Era nuestro trabajo. Si no lo hubiera hecho, podrían haberme despedido”.

Los trabajadores sabían bien dónde estaban ubicadas las válvulas y, por lo tanto, eran los más adecuados para esa misión.

Según los recuerdos de los trabajadores, el nivel del agua estaba por debajo de sus rodillas.

En algunas áreas, corrieron para avanzar más rápido y evitar demasiada exposición a la radiación.

“No recuerdo la cifra que arrojó nuestros medidores personales de radiación”, dice Ananenko.

“Esto significa que no fue tan horrible”.

El operario bromea sobre la escena en la que los buceadores son aplaudidos cuando salen del reactor a salvo.

Era nuestro trabajo. ¿Quién aplaudiría eso?”.

Estereotipos soviéticos

La miniserie también muestra a los buceadores bebiendo vodka directamente de la botella después de completar su misión.

Pero Ananenko confirma: “no bebí nada”.

Breus dice que una desventaja de la serie es la versión estereotipada de los soviéticos, que coincide con las percepciones occidentales comunes.

“Se muestran muchos estereotipos, típicos de la representación occidental de la Unión Soviética: muchos vodka, KGB en todas partes … es un aspecto negativo de la serie”, dice Breus.

Sin embargo, está de acuerdo con la descripción de la Unión Soviética como un régimen excesivamente reservado, cuyas malas prácticas de gestión y comunicación contribuyeron aún más a agravar el accidente.


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