Ellos son los periodistas mexicanos asesinados en 2017 y cuya muerte sigue impune
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Cuartoscuro

Ellos son los periodistas mexicanos asesinados en 2017 y cuya muerte sigue impune

Reportes de la organización Article 19 indican que 36 periodistas han sido asesinados en México en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto. Suman nueve en 2017.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
24 de agosto, 2017
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Cándido Ríos, reportero de un diario de Veracruz que se encontraba bajo el resguardo del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, fue asesinado este martes junto con otras dos personas. Es el noveno comunicador mexicano asesinado en lo que va de 2017 debido a su labor periodística.

Ríos, conocido entre sus amigos como “Pavuche”, era un periodista autodidacta, pues estudió sólo hasta la secundaria.

Fue un campesino en su pueblo natal, Hueyapan, donde denunció injusticias y apoyó causas sociales. De este afán surgió la idea de fundar el semanario La voz de Hueyapan, donde publicó textos y fotografías para difundir los problemas de su comunidad.

“Pavuche”, de 55 años, colaboraba hasta el pasado martes como corresponsal del Diario de Ayacuyan, y había sido amenazado por el exalcalde de Hueyapan, Gaspar Gómez, de acuerdo con Cecilio Pérez, director del medio.

Cuando lo mataron, Cándido regresaba a su casa, después de haber escrito sus notas del día en un café internet.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) condenó el asesinato de Cándido Ríos y pidió a las autoridades realizar una investigación exhaustiva y expedita para que el homicidio no quede impune, sin descartar que haya sido relacionado con su labor periodística.

Por su parte, el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa, dijo que Cándido Ríos no era el objetivo del ataque en el que murieron él y otras dos personas.

De acuerdo con información de Milenio, Campa señaló que “todos los indicios apuntan a que se trató de un ataque contra otra persona y sus escoltas” y rechazó que el asesinato sea muestra del fracaso de los mecanismos de protección para periodistas en México.

Impunidad en los asesinatos de periodistas, una constante

De acuerdo con la Fiscalía para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), en más de seis años -de julio de 2010 al 31 de diciembre de 2016- se registraron 798 denuncias por agresiones contra periodistas.

De esas 798 denuncias, de las cuales 47 fueron por asesinato, la FEADLE informó que solo tiene registro de tres sentencias condenatorias: una, en el año 2012; y otras dos en 2016. O en otras cifras: el 99.7% de las agresiones no ha recibido una sentencia.

Cándido Ríos se suma a la lista de los comunicadores asesinados este año y cuyos casos no han sido esclarecidos.

1. Cecilio Pineda era reportero de la fuente policial en Guerrero, fue asesinado a tiros el 2 de marzo en Pungarabato, municipio ubicado en la región de Tierra Caliente. El periodista se encontraba en un lavado de autos, cuando al lugar llegaron dos hombres a bordo de una motocicleta y le dispararon.

Pineda vivía bajo amenaza desde el 18 de septiembre de 2015, cuando un hombre le disparó al llegar a su casa. El agresor escapó y advirtió al periodista que los balazos eran un mensaje enviado por sus publicaciones.

Hasta el momento no se ha dado con los responsables del asesinato.

2. El periodista Ricardo Monlui fue asesinado el 19 de marzo en el municipio de Yanga, Veracruz. Sujetos armados le dispararon mientras se encontraba en un restaurante.

Monlui era autor de la columna “Crisol”, que publicaba en El Sol de Córdoba, donde abordaba temas cañeros.

Se desempeñaba como director del diario impreso El Político, era dueño del portal elpolitico.com.mx y presidía la Asociación de Periodistas y Reporteros Gráficos de Córdoba y la Región.

El crimen aún no se ha esclarecido.

Su hijo fue atacado a balazos en diciembre de 2010. En su declaración acusó que los agresores fueron policías municipales, quienes lo plagiaron, le dispararon y abandonaron en un camino comunitario.

3. El 23 de marzo Miroslava Breach fue asesinada a tiros dentro de su automóvil fuera de su casa, en Chihuahua. La periodista investigaba temas de crimen organizado y corrupción.

Según el gobernador del estado, Javier Corral, el asesinato de Breach fue una respuesta a su trabajo, pues la periodista ya había sido amenazada.

El pasado 17 de abril, autoridades de Chihuahua informaron que fueron identificados el autor material y el autor intelectual del asesinato de Miroslava, sin embargo, ninguno de los dos ha sido detenido.

4. Maximino Rodríguez, reportero de nota roja en La Paz, Baja California, fue asesinado a balazos el pasado 14 de abril.

Rodríguez, quien trabajaba para el Colectivo Pericú, fue atacado a tiros afuera de una tienda, donde realizaba compras en compañía de su esposa.

Por este caso, las autoridades de Baja California han emitido cinco órdenes de aprehensión contra los presuntos responsables del asesinato. Cuatro de ellos se encuentran detenidos y enfrentan cargos por homicidio calificado.

5. El periodista y fundador del semanario Ríodoce, Javier Valdez, fue asesinado a balazos el pasado 15 de mayo, en Culiacán, Sinaloa.

Antes de su asesinato, Valdez denunció actos de intimidación en su contra. De acuerdo con sus colegas de Ríodoce, el periodista fue presionado por los hijos de Joaquiín ‘El Chapo’ Guzmán para que no publicara una entrevista realizada a un enviado del narcotraficante Dámaso López.

Aunque tras el asesinato de Valdez el gobernador Quirino Ordaz anunció la creación de una comisión de seguimiento para encontrar a los culpables, el caso no se ha resuelto y nadie ha sido detenido.

6. Jonathan Rodríguez, periodista de Jalisco, fue asesinado el pasado 15 de mayo, cuando un grupo de hombres armados atacó el automóvil en el que viajaba con su madre, Sonia Córdova, quien era directora de información del semanario El Costeño.

De acuerdo con la organización Article 19, el ataque sucedió luego de que El Costeño recibiera amenazas, los días 12 y 14 de mayo.

El ataque contra Jonathan Rodríguez y Sonia Córdova ocurrió el mismo día en el que Javier Valdez, periodista de Sinaloa y fundador del Semanario Ríodoce, fue asesinado a tiros en la ciudad de Culiacán.

7. El cuerpo de Salvador Adame fue hallado en “estado de calcinación” el pasado 14 de junio. El periodista había sido privado de la libertad desde el 18 de mayo.

Adame comenzó su carrera periodística como albañil y con ayuda de su suegro, construyó el estudio de Canal 6 TV, pionero de la televisión en la región de Tierra Caliente.

De acuerdo con la esposa del periodista, Adame estaba en quiebra y tenía problemas por su crítica al alcalde de Múgica, Michoacán, Salvador Ruíz Ruíz.

La fiscalía del estado ha declarado que las investigaciones continúan pues aún se desconoce el móvil del crimen.

En este caso, mientras las autoridades confirmaron el fallecimiento de Adame, ARTICLE 19 lo considera desaparecido. La organización no reconoce la versión de la Procuraduría de Justicia de Michoacán, del pasado 26 de junio, en el sentido de que los restos humanos de Adame fueron ubicados en estado de calcinación, en un sitio conocido como Barranca del Diablo.

Leer: Ataques contra la prensa: en 2017, cada 15 horas han agredido a un periodista en México

“Las autoridades informaron a la familia del hallazgo de los supuestos restos del periodista, tan sólo una hora antes de que el procurador del estado de Michoacán realizara una rueda de prensa sobre los hechos. Como resultado de lo anterior, la familia ha insistido en la necesidad de realizar un peritaje independiente frente a la desconfianza en los procedimientos y el trato recibido por parte de la Procuraduría local”, apuntó ARTICLE 19.

8. El periodista Luciano Rivera, del medio CNR TV Noticias, fue asesinado el pasado 31 de julio en Playas de Rosarito, Baja California.

La subprocuraduría de la zona informó que fue detenido un presunto responsable del homicidio, identificado como Alfredo “N”, quien estaba a bordo de un taxi, donde se encontró un arma de fuego.

Rivera fue asesinado dentro de un bar. Sus colegas denunciaron que pudo tratarse de una ejecución.

Artículo 19 señaló un vínculo entre el ataque y la actividad periodística de Rivera, pese a que las primeras versiones señalaron que el motivo fue una riña en el bar.

Filiberto Álvarez, periodista y locutor de Morelos de 65 años, fue asesinado a balazos el pasado 29 de abril, cuando se dirigía a su casa, luego de haber transmitido su programa de radio.

El pasado 10 de mayo, la Fiscalía de Morelos reportó la detención del presunto asesino, Héctor “N”.-

Él es el décimo periodista asesinado este año en México, sin embargo las autoridades de Morelos informaron que su asesinato no estuvo relacionado con su labor.

De acuerdo con la organización Article 19, 36 periodistas han sido asesinados en México en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto.

Durante el primer semestre de 2017, cada 15.7 horas ha sido agredido un periodista. Los funcionarios públicos son los principales responsables de los ataques.

Luego del asesinato de Cándido Ríos, la CNDH pidió al gobierno mexicano actuar para romper el ciclo de violencia contra comunicadores y defensores de derechos humanos en el país, así como generar las condiciones necesarias para que estas labores puedan desempeñarse de manera libre y segura.

Con información de Milenio y AFP.

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Los muertos vivientes de India: ‘Me miraron como si fuera un fantasma’

Una persona muerta lógicamente no puede poseer tierras. En India, podrías perderlo todo si te sacan un certificado de defunción.
2 de septiembre, 2021
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Si estás muerto, no es posible que puedas poseer tierras.

Esta es una simple lógica que ha generado innumerables casos de personas registradas como muertas y despojadas de sus propiedades en India. Y muchos han descubierto que es muy poco lo que pueden hacer al respecto, según escribe Chloe Hadjimatheou de la BBC.

Padesar Yadav está vivo y en forma, por eso fue una gran sorpresa para él descubrir que, según un papel, está muerto.

A finales de los años 1970, después de la muerte de su hija y de su yerno, inesperadamente tuvo que criar a sus dos nietos.

Para pagar su crianza y educación, vendió unas tierras que había heredado de su padre en el pueblo donde nació.

Pero unos meses después recibió una extraña llamada telefónica.

“El hombre al que le había vendido la tierra me llamó para decirme que había un caso legal en mi contra”, recuerda.

“Dijo que mi sobrino les había dicho a todos que yo había muerto y que un impostor había vendido la tierra”.

Yadav viajó inmediatamente desde Calcuta, donde vive ahora, a la aldea en el distrito de Azamgarh en Uttar Pradesh, en el centronorte de India. Cuando llegó, la gente se mostró sorprendida al verlo.

“Me miraron como si estuvieran viendo un fantasma y dijeron: ‘¡Tú estás muerto! ¡Ya te hemos hecho rituales de duelo!'”

Yadav dice que él y su sobrino tenían una relación cercana y que el joven solía ir a visitarlo cuando viajaba a la ciudad.

Pero las visitas cesaron cuando Yadav le informó que planeaba vender la tierra familiar.

Luego se enteró de que su sobrino estaba reclamando la tierra como su herencia y Yadav se enfrentó a él.

“Dijo: ‘Nunca he visto a este tipo en mi vida. Mi tío está muerto’. Yo estaba en shock'”, cuenta Yadav.

“Le dije: ‘Estoy parado aquí, vivo, justo frente a ti, ¿cómo no puedes reconocerme?‘”.

La Asociación de Muertos Vivientes

Yadav dice que lloró durante días, pero luego se recompuso y llamó a la Asociación de Muertos Vivientes de India.

Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes

BBC
Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes.

La organización es dirigida por Lal Bihari Mritak, un hombre de unos 60 años que algo sabe acerca de ser declarado muerto: vivió un tercio de su vida como alguien que supuestamente había fallecido.

Bihari proviene de una familia extremadamente pobre.

Nunca aprendió a leer ni a escribir porque lo enviaron a trabajara los 7 años a una fábrica de vestidos saris. Cuando tenía 20 abrió su propio taller textil en una ciudad vecina, pero necesitaba un préstamo para poner en marcha el negocio y el banco le pedía una garantía.

Fue a la oficina del gobierno local en su aldea, Khalilabad, también en el distrito de Azamgarh, con la esperanza de obtener las escrituras de la tierra que había heredado de su padre.

El contador del pueblo buscó su nombre y encontró los documentos, pero también halló un certificado de defunción que decía que Lal Bihari estaba muerto.

De nada sirvió el reclamo de Bihari, quien alegaba que no podía estar muerto porque estaba parado allí.

“Aquí en estos documentos, en blanco y negro, dice que estás muerto“, le dijeron.

Cuando se registró la muerte de Bihari ante la autoridad local, la tierra y las propiedades que había heredado de su padre habían pasado de él a la familia de su tío.

Hasta el día de hoy, Bihari asegura que no tiene claro si fue un error administrativo o si su tío lo estafó.

En cualquier caso, Bihari estaba arruinado. Tuvo que cerrar su taller y su familia quedó desamparada.

Pobres, analfabetos y de castas bajas

Pero Bihari no estaba dispuesto a rendirse y aceptar su supuesta muerte sin luchar, y pronto se dio cuenta de que no estaba solo. Personas en todo el país estaban siendo estafadas por familiares que las declaraban muertas para apoderarse de sus tierras.

Fue así que Bihari creó la Asociación de Muertos Vivientes para unir a todas estas personas y comenzó una campaña para llamar la atención sobre su difícil situación.

Según una estimación, hay 40.000 muertos vivientes solo en el estado de Uttar Pradesh, la mayoría de ellos pobres, analfabetos y de castas bajas.

Bihari le agregó el sufijo mritak a su nombre, que significa “el difunto”, y pasó a llamarse “el difunto Lal Bihari”.

Junto a otros en su situación, organizó protestas para llamar la atención de los medios. Pero nada de esto fue suficiente para hacer que su estatus cambiara.

Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Getty Images
Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Luego decidió presentarse a las elecciones nacionales y logró que el nombre de un muerto apareciera en la boleta electoral.

Cuando eso no fue suficiente para convencer a las autoridades de que estaba vivo, casi se suicida tras hacer tres huelgas de hambre.

Finalmente, desesperado, decidió violar la ley secuestrando al hijo de su tío. Esperaba que la policía lo arrestara y, al hacerlo, se viera obligado a aceptar que estaba vivo; después de todo, no se puede arrestar a un hombre muerto.

Pero la policía se dio cuenta de lo que estaba intentando hacer y se negó a involucrarse.

Al final, Bihari encontró justicia no como resultado de sus propios esfuerzos, sino gracias al mismo sistema que le había cambiado la vida.

Un nuevo magistrado de distrito en Azamgarh examinó su caso nuevamente y decidió que, 18 años después de que lo declararan muerto, Lal Bihari estaba vivo.

Ver su propiedad a través de una cerca

Bihari señala que a través de su Asociación de Muertos Vivientes ha apoyado a miles de personas en toda India que han enfrentado situaciones similares.

Muchos de ellos, cuenta, no han tenido tanta suerte como él. Algunos se han suicidado después de perder la esperanza y pasar años luchando por su caso, mientras que otros murieron de verdad antes de que lograran probar que no estaban muertos.

Tilak Chand Dhakad está apenas empezando su lucha. Actualmente, el hombre tiene 70 años y cuando visita la tierra de cultivo en Madhya Pradesh donde creció, tiene que mirarla a través de una cerca.

El anciano tiene muchos problemas de salud y sabe que es posible que no viva lo suficiente como para volver a caminar por esos campos.

Más joven, Dhakad se mudó a la ciudad con la esperanza de obtener una mejor vida para sus hijos y mayores ingresos. Mientras estaba fuera, le alquiló sus tierras a una pareja.

Tilak Chand Dhakad

BBC
Tilak Chand Dhakad.

Fue cuando regresó al pueblo para firmar unos documentos que descubrió que ya no era el dueño de las tierras porque supuestamente había fallecido.

“El funcionario de la oficina de la autoridad local me dijo que estaba muerto. Pensé: ‘¿Cómo pudo pasar eso?’. Estaba muy asustado”, recuerda.

Dhakad afirma que pronto descubrió que la pareja casada a la que le había estado alquilando la tierra lo había registrado como muerto. La esposa había ido a la corte haciéndose pasar por su viuda y asegurando que estaba feliz de ceder la tierra.

Cuando la BBC se puso en contacto con la pareja a la que Dhakad acusa de adueñarse de su propiedad, la respuesta fue que no deseaban responder a ninguna pregunta.

Anil Kumar, un abogado que ha peleado varios casos de muertos vivientes, estima que en Azamgarh, la provincia donde vive Lal Bihari, debe haber al menos 100 personas que han sido declaradas muertas prematuramente.

Cada caso es complejo, afirma. A veces hay errores administrativos, otras veces se soborna a los funcionarios públicos para que redacten certificados de defunción falsos.

Shaina NC, portavoz del gobernante Partido Popular Indio (BJP), le dijo a la BBC que el gobierno actual ha sido muy diligente en hacer cumplir la legislación para combatir la corrupción.

“En un país tan grande y diverso como India, podría haber algunos casos sueltos que surgen una y otra vez, pero la mayoría (de la gente) está protegida por el buen gobierno del primer ministro, Narendra Modi”, agregó.

“Si hay un caso de corrupción, hay suficientes disposiciones en el Parlamento para asegurarse de que los perpetradores sean puestos a prueba”.

Pero Anil Kumar dice que cuando estos casos son el resultado de una estafa, la justicia puede ser difícil de lograr.

En un caso que defendió, le tomó seis años probar que su cliente estaba vivo, y más de 25 años después, todavía está esperando un veredicto contra el hombre que supuestamente había declarado muerto a su cliente.

“Si este tipo de casos se aceleraran para que el criminal sea castigado, infundiría miedo en la gente y evitaría este tipo de delitos”, señala Kumar.

El pastel de cumpleaños falso

Han pasado más de 45 años desde que Lal Bihari Mritak fue declarado muerto y más de dos décadas desde que logró demostrar que estaba vivo.

Pero todavía organiza, todos los años, una fiesta de cumpleaños, con invitados sentados alrededor de un gran pastel. A medida que el cuchillo corta el glaseado, a sus invitados les queda claro que es solo una caja de cartón decorada, un truco.

Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

BBC
Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

“Por dentro está totalmente vacío. Así también son algunos funcionarios del gobierno: vacíos e injustos“, denuncia.

“No corté este pastel para celebrarlo. Es un resumen de la sociedad en la que vivimos”.

Bihari indica que todavía recibe llamadas de personas de todo el país que quieren su consejo y su ayuda para demostrar que están vivos, pero con 66 años está perdiendo fuerzas y ​​ahora está contemplando retirarse de la lucha.

“Ya no tengo el dinero ni la energía para dirigir la Asociación de Muertos Vivientes”, agrega, “y no hay nadie que se haga cargo de ella”.

Él siempre ha esperado que los medios nacionales defiendan a los desposeídos y que el gobierno tome medidas drásticas contra los que aceptaban sobornos, pero esto no ha sucedido.

El hombre que pasó 18 años de su vida tratando de demostrar que está vivo algún día realmente estará muerto, sin haber logrado los cambios por los que luchó por mucho tiempo.

Piyush Nagpal, Ajit Sarathi y Praveen Mudholkar reportaron desde el terreno.


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