Polari, el lenguaje secreto de los gays en Reino Unido cuando ser homosexual era ilegal
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Polari, el lenguaje secreto de los gays en Reino Unido cuando ser homosexual era ilegal

Polari fue un lenguaje secreto en el siglo pasado, una especie de "guiño verbal" entre hombres gay en el Reino Unido
BBC Mundo
Por BBC Mundo / Fiona Macdonald
20 de agosto, 2017
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“Algo que lo hace tan poderoso es que simultáneamente tiene que ver con disfrazarse y con identificarse”, señala el artista Jez Dolan.

Se refiere al polari, un lenguaje secreto convertido el siglo pasado en una especie de “guiño verbal” entre hombres gay en el Reino Unido, antes de que en 1967 se despenalizaran en Inglaterra y Gales los actos homosexuales entre mayores de 21 años.

Les permitía esconderse y, al mismo tiempo, revelarse.

“Ocultabas lo que estabas hablando de gente que no lo conocía, pero si estabas en un bar y te gustaba alguien, lo dejabas caer en la conversación y luego sabías cómo proceder por su reacción”, indica Dolan.

El polari es raramente hablado hoy en día.

Sin embargo, cuando la homosexualidad era ilegal, era una forma de comunicarse en público sin correr el riesgo de ser arrestado, además de ser una oportunidad de desafiar el status quo.

“Fue utilizado principalmente por grupo de personas marginadas de la sociedad y asociadas con la criminalidad“, dice Paul Baker, experto en historia lingüística de la Universidad de Lancaster, Inglaterra y autor del diccionario sobre el polari y la jerga gay Fantabulosa: A Dictionary of Polari and Gay Slang.

“Despertó escaso interés académico y no habría sido visto como lo suficientemente respetable para ser tomado en serio”, agrega.

Como resultado, no fue escrito. Incluso Baker argumenta que ni siquiera se trata necesariamente de un solo lenguaje hablado.

“Debido que hay capas sobre capas de distintas influencias, no haya una sola versión del polari y hay poco consenso sobre cómo deletrear las palabras, sus pronunciaciones y significados”.

Orígenes múltiples

A Baker le ha resultado difícil desenmarañar una clara historia del léxico.

Un terminó que aparece frecuentemente es “bona” (“bueno” o “atractivo”), incluido por primera vez en Enrique IV Parte II de Shakespeare.

Un grabado de un ALAMY
El polari incluía influencias del parlyaree, utilizado en los “music halls” a finales del siglo XIX.

Sin embargo, algunas de las más tempranas palabras del polari provienen de la jerga “Molly” del siglo XVIII.

“Los ‘mollies’ eran hombres afeminados que tenían relaciones sexuales con otros hombres“, indica Baker.

“Algunas veces eran encarcelados y algunas palabras de la jerga criminal cant terminaban formando parte de su lenguaje”.

El autor describe también cómo otra jerga, el parlyaree (del italiano ‘parlare’), surgió entre músicos callejeros, circos itinerantes, ferias, vendedores de mercado, prostitutas y mendigos.

Derivado del italiano, comenzó a ser empleado en las salas de música a finales del siglo XIX, pasando a ser conocido como palarie.

“Tenía influencia de la lengua franca usada por marineros, así como también de la jerga rimada cockney y del yiddish, hablados especialmente en el este de Londres”.

Lenguaje alternativo

Tras ser adoptado en las salas de música, el palarie pasó a ser asociado con los hombres gay a comienzos del siglo XX.

“Se le agregó también algo del francés de la escuela para hacer sonar sofisticado a quien lo hablara o con propósitos irónicos”, apunta Baker.

Una imagen de los famosos anuncios publicitarios de Picadilly Circus, en Londres, en los años 60.ALAMY
En 1967, la Ley sobre Delitos Sexuales entró en vigencia, despenalizando los actos sexuales entre dos hombres mayores de 21 años que se llevaran a cabo en privado.

Los soldados estadounidenses apostados en el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial también aportaron algunos términos de la jerga de su país.

Y en la década de 1960, cuando para entonces ya era conocido como el polari, el lenguaje absorbió algunos términos de la contracultura para referirse al uso de drogas.

Baker considera que el polari es una forma de “antilenguaje”, un término acuñado por el lingüista Michael Holiday en 1978.

Lo define como “un idioma utilizado por gente que está ‘afuera’ de la sociedad convencional con su propio vocabulario para elementos que no tienen interés para esa sociedad predominante”.

“Palabras relacionadas con el sexo gay o la apreciación de los cuerpos masculinos, pero que también demuestran un sistema de valores alternativos“.

Y escoge para ilustrarlo la palabra sea-queen (“reina del mar”), que significa un hombre al que le gusta tener relaciones sexuales con marineros.

Burlando censura

Como indica Dolan, “los idiomas están hechos para aclarar las cosas y facilitar la comunicación y aquí a veces se trata de hacer más difícil la comunicación”

Y hace referencia a una clásica serie de comedia radial de la BBC, Round the Horne, que se transmitió desde 1965 hasta 1968 en la que los personajes usaban frecuentemente el polari.

Hugh Paddick y Kenneth Williams interpretaban, en un medio de entretenimiento convencional, a Julian y Sandy, dos actores homosexuales afeminados cuando en el Reino Unido los actos sexuales entre hombres eran ilegales.

Según Dolan, uno de los guionistas, Barry Took, reveló que el uso del polari permitió que algunos de las escenas más picantes pudieran eludir a los censores.

Humor y desafío

El humor era un componente clave del polari, un lenguaje que tenía distintas funciones.

“A veces era enseñado por personas mayores, más establecidas en la escena gay, como forma de iniciar a los más nuevos”, dice Baker.

“Algunos hombres gay lo usaban socialmente para reír entre sí, a veces desarrollando argumentos graciosos que incluían insultos inteligentes en polari“, añade.

“Podía ser usado para mantener la discreción en público, pero si alguien estaba vestido muy extravagantemente, su sexualidad ya no era un secreto y el polari podría ser entonces usado más agresivamente para insultar a personas que pudieran ser hostiles“.

Un semáforo de los años 60 en LondresGETTY IMAGES
El lenguaje se usó también en programas de radio y televisión británicos de los años 60, donde dio margen para bromas que, de otro modo, no hubieran sido posibles.

En los años antes de la Ley de Delitos Sexuales de 1967 (Sexual Offences Act), el polari también representó una oportunidad de mostrarse desafiante, en medio de un clima de persecución.

“Quienes hablaban polari se referían a la policía como ‘Lily law‘ (Lily ley). Feminizaban a todo el mundo”, dice Baker.

Otras frases incluían a “Jennifer justice” (Jennifer justicia). Este sesgo ideológico es, según él, lo que hacía que el polari no fuese solo una jerga.

“Una palabra como ‘bono’ no solo significa bueno. Significa bueno por los valores de la subcultura gay y el punto de vista humorístico o afeminado era una estrategia para lidiar con situaciones difíciles como abusos, ataques, chantajes o arrestos“, destaca Baker.

“Dar la impresión que te afectaba más tener uña rota o una peluca torcida que ser arrestado hacía que pareciera que no te importara lo que la sociedad trataba de hacer para avergozarte”.

Inofensivo y provocador

Si bien hablar en polari puede permitir que el lenguaje picante no sea detectado, también puede funcionar de manera opuesta.

Puede sonar grosero, pero muchas veces no lo es“, dice Dolan.

Dos hombres mayores en una comedia de televisión en blanco y negroALAMY
El humor era un componente fundamental del Polari, que con frecuencia se transmitía de una generación a otra.

Y todavía tiene el poder de causar revuelo.

Dolan ha sido durante 20 años miembro del grupo activista LGBT Sisters of Perpetual Indulgence (“Hermanas de la Perpetua Indulgencia”).

Después de que una de sus compañeras hermanas (Matic de Bauchery, o Tim Greening Jackson) tradujo La Biblia al polari, Dolan organizó “Bibleatones” en los que extractos fueron leídos por estudiosos del lenguaje.

Unos seminaristas en un instituto teológico de la Iglesia Anglicana fueron más lejos, celebrando el pasado febrero el mes de la historia LGBT con una misa en polari.

En vez del tradicional “Gloria al padre, al hijo y al Espíritu Santo” (en inglés: “Glory be to the father, and to the son and the Holy Spirit”), la oración fue “Fabeness be to the Auntie, and to the Homie Chavvie, and to the Fantabulosa Fairy”, lo cual, estimado lector, es imposible de traducir exactamente al español, pero lanza sus buenos deseos sobre la “tía”, el “jovenzuelo indeseable” y el “hada fantabulosa”.

El director del instituto lamentó lo ocurrido, explicando que la liturgia no había sido autorizada.

La disculpa “muestra que en algunos contextos el polari es visto como inapropiado, aunque fue usado con la intención de mostrar la inclusión de la comunidad LGBT”, apunta Baker.

Hay ese aspecto desafiante“, resalta Dolan.

“También se trata de reclamar el espacio homosexual, de manera de usarlo lo más elaboradamente posible, especialmente cuando a los homosexuales no se le dieron esos espacios o se les mantuvo alejados”.

Lee la historia original en inglés en BBC Culture

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Cuartoscuro

Becas a fallecidos y centros de trabajo que no existen: las irregularidades de Jóvenes Construyendo el Futuro

La Auditoría Superior de la Federación determinó que hay 57 millones de pesos del programa Jóvenes Construyendo el Futuro que la dependencia debe aclarar o justificar en qué se gastaron.
Cuartoscuro
21 de febrero, 2021
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El programa Jóvenes Construyendo el Futuro, uno de los nueve prioritarios del Gobierno Federal que tiene como objetivo dar una ayuda económica a jóvenes de entre 18 y 29 años para que aprendan un oficio en un centro de trabajo, entregó apoyos a fallecidos, repartió ayudas a personas que ya estaban recibiendo otras becas gubernamentales, y carece de mecanismos de control para validar los datos de los aspirantes a la beca.

Además, entre los Centros de Trabajo que participan en el programa ofreciendo un puesto de aprendiz a los becarios, se encontraron domicilios inexistentes o abandonados, mientras que otros centros localizados no presentaron documentos ni pruebas que amparen cuál fue la capacitación impartida a los jóvenes que recibieron la ayuda económica.

Lee: Jóvenes Construyendo el Futuro: nadie verifica que becarios salgan capacitados, dice Coneval

Estas son las principales irregularidades que detectó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en un informe forense realizado a la Secretaría del Trabajo como parte de la tercera entrega de la Cuenta Pública 2019, en el que determinó que hay 57 millones de pesos del programa Jóvenes Construyendo el Futuro que la dependencia debe aclarar o justificar en qué se gastaron. 

Si no se trata de una auditoría forense, las dependencias cuentan con un lapso de 30 días, desde que son notificadas, para aclarar y solventar las observaciones. De no hacerlo, la Auditoría procederá con la interposición de denuncias penales en contra de quien resulte responsable, según la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación.

Reciben ayuda después de fallecer

En el informe número 374-DE, la ASF hizo una revisión del perfil de los jóvenes inscritos en el programa social que recibieron capacitación en un centro de trabajo, detectando que 68 personas recibieron la beca, a pesar de que al momento de que se les depositó el apoyo ya habían fallecido.

En total, esas 68 personas recibieron transferencias bancarias por 482 mil pesos, lo cual, en opinión de la Auditoría, “constató la falta de acciones para verificar, monitorear y dar seguimiento al desempeño del Programa”.

Sobre este punto, la ASF también refiere que, aun y cuando se hizo del conocimiento de esta irregularidad a la Secretaría del Trabajo, la dependencia no aportó información, ni documentación, que pruebe que recuperó el dinero entregado a las personas fallecidas. Tampoco informó cuáles son los procedimientos o mecanismos que utilizará para asegurar el reintegro de los recursos públicos a las arcas del Estado.

En respuesta, según consta en el informe forense, la Secretaría del Trabajo responsabilizó a los Centros de Trabajo por esta irregularidad.

“Los Centros de Trabajo son los responsables de desvincular a un beneficiario en caso de no cumplir lo establecido en el Plan de Capacitación, o en caso de situaciones extraordinarias tales como el fallecimiento de un becario”, apuntó la dependencia, que, como medida preventiva, propuso para este 2021 realizar un “cruce bimestral” de los beneficiarios que están en activo en el programa, con la base del Registro Nacional de Población (RENAPO), para así evitar el pago a personas fallecidas.

No obstante, la ASF apuntó que la dependencia no presentó tampoco la documentación que acredite la implementación de esta medida.

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Centros de trabajo que no existen

Por otra parte, la Auditoría investigó a una muestra de siete Centros de Trabajo adscritos al programa, y encontró numerosas irregularidades en cuatro de esos centros que, supuestamente, capacitaron a 718 jóvenes que recibieron un total 5 millones 396 mil pesos de dinero público en becas.

Por ejemplo, los auditores visitaron los tres domicilios diferentes registrados por la empresa INAEP S.A.S. de CV y en ninguno fue encontrada: un domicilio era una bodega de artesanías que ya estaba vacía al momento de la visita de los auditores, otro un taller mecánico que no conocía a la empresa auditada, y otro un piso de oficinas vacías.

Por tanto, la ASF no pudo verificar la participación de esta razón social como Centro de Trabajo, ni la impartición de la capacitación a 212 jóvenes, a pesar de que éstos sí recibieron más de un millón de pesos de beca.

En cuanto a Construcciones y Servicios Lukman SA de CV, los auditores encontraron que se trata de una casa habitación, que no tiene la capacidad operativa ni la infraestructura para alojar a los 129 jóvenes que se supone que capacitó.

Una vez que los auditores lograron localizar al representante de esta razón social, éste aportó una lista de asistencia por beneficiario y un total de 138 fotografías. Sin embargo, la ASF detectó dos irregularidades: uno, que la lista de asistencia no tenía firmas de los asistentes. Y dos, que por medio de un software forense descubrió que las fotografías aportadas por la empresa como comprobante de la capacitación fueron tomadas en octubre y noviembre de 2020; es decir, un año después de que supuestamente hizo la capacitación de 129 personas que recibieron un millón 712 mil pesos.

Esta compañía tiene su dirección fiscal en Oaxaca capital, y según consta en la herramienta digital QuiénEsQuién.Wiki ha recibido al menos nueve contratos por 22 millones 850 mil pesos entre 2018 y 2020 de diferentes instancias gubernamentales, como el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, así como de múltiples presidencias municipales, incluyendo las de Juchitán y Oaxaca capital.

Por otra parte, los auditores también visitaron las empresas Barista Factory SA de CV y Technogourmet SA de CV, cuyos representantes legales dijeron que no las habían inscrito en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, puesto que alguien habría usurpado sus identidades, motivo por el que interpusieron denuncias penales ante la Fiscalía de la Ciudad de México.

Por ello, la Auditoría determinó que los 377 jóvenes inscritos al Programa en estos Centros de Trabajo no recibieron capacitación alguna, de ahí que recibieron de manera improcedente 2 millones 674 mil pesos.

Como consecuencia de todo lo anterior, la ASF determinó que la Secretaría del Trabajo “no contó con acciones para verificar, monitorear y dar seguimiento” al desempeño del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, y determinó un probable daño de 5 millones 396 mil pesos por los pagos realizados a 718 beneficiarios inscritos en las cuatro empresas mencionadas.

La Secretaría del Trabajo, por su parte, respondió que a partir de estas irregularidades detectadas por la Auditoría, más las halladas por su propio personal, desde agosto de 2019 comenzó a realizar visitas de supervisión y verificación  a todos los Centros de Trabajo, con el fin de tener “un seguimiento constante” y “determinar el cumplimiento de objetivos del Programa y obligaciones de los tutores y aprendices”.

Sin embargo, la ASF señala que “no se proporcionó información justificativa y comprobatoria de las visitas realizadas a todos los Centros de Trabajo”, por lo que no dio por solventada en su totalidad la observación, y emitió una Promoción de Responsabilidad Administrativa para que el Órgano Interno de Control de la Secretaría del Trabajo investigue a los funcionarios de esta dependencia por este probable daño al erario.

Duplicidad de apoyos

Por otra parte, la ASF señaló que hubo otro probable daño al erario por 48 millones 628 mil pesos por los pagos realizados a 3 mil 188 becarios del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, quienes no debían estar trabajando ni estudiando para ser parte de este programa, y que, sin embargo, estaban recibiendo al mismo tiempo apoyos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para que permanecieran estudiando en una escuela.

Asimismo, detectó otro probable daño por 2 millones 584 mil pesos por los pagos realizados a 183 beneficiarios que tampoco debían estar trabajando ni estudiando para ser parte del programa y que, sin embargo, también estaban recibiendo dinero del Programa de Apoyo a la Educación Indígena para que terminaran su formación escolar en escuelas públicas.

Entérate: AMLO dice que becarios de programas sociales son empleos, pero ni el gobierno los clasifica así

Más irregularidades

La Auditoría hizo, además, otras dos investigaciones al Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, pero analizando los recursos destinados a este programa que ejecutó la Secretaría de Educación Pública.

En el informe de cumplimiento financiero 104-DS, la ASF señaló que la SEP benefició con becas a más de 35 mil personas que no cumplían con los requisitos para acceder a la ayuda, otorgó apoyos económicos a más de 29 mil personas por arriba del monto establecido en las bases del programa, y depositó becas con una diferencia de hasta cuatro meses entre el primer y el último pago, lo cual disparó el riesgo de deserción escolar entre los alumnos becados.

Mientras que en la auditoría 105-DS, la ASF apuntó que la Coordinación Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez (CNBBBJ) hizo pagos improcedentes por 6 millones 960 mil pesos a 736 beneficiarios mayores de 29 años (la edad máxima para recibir la beca) y señaló que no aportó documentación que compruebe el pago a 475 beneficiarios por 9 millones 523 mil pesos.

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