No queremos perder lo poco que todavía tenemos: el amanecer en Jojutla tras el sismo
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No queremos perder lo poco que todavía tenemos: el amanecer en Jojutla tras el sismo

Los habitantes afectados durmieron dentro de los automóviles, en casas de campaña y a la intemperie afuera de sus casas y negocios para cuidar las pertenencias que les quedaron.
Por Eréndira Aquino
20 de septiembre, 2017
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En las calles de Jojutla, el municipio más afectado en Morelos por el sismo de 7.1 que sacudió el centro del país este 19 de septiembre, las personas durmieron dentro de los automóviles, en casas de campaña y a la intemperie sobre colchones o sábanas extendidas en la calle.

Nazaria, sus hijos y nietos están acostados afuera de su local, ubicado en la avenida Jojutla-Chinameca, donde vendían accesorios para coches. “El local se cayó, lo perdimos todo”, lamenta.

Sus hijos la acompañan, todos ellos menores de edad. Afortunadamente, cuenta, ninguno de sus familiares está herido y su casa está en pie, pero decidieron permanecer aquí “porque llega la rapiña y aunque sea poco lo que todavía tenemos no queremos perderlo”.

Al lado de su local, un hombre trata de averiguar si es posible abrir la cortina, pues el edificio también está dañado.

De acuerdo con el alcalde del municipio, Alfonso de Jesús Sotelo, hasta el momento 14 personas han muerto en Jojutla, hay 300 viviendas y comercios colapsados y mil 550 inmuebles dañados.

Foto: Eréndira Aquino

Foto: Eréndira Aquino

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En la avenida 20 de noviembre, en la colonia Emiliano Zapata, varias familias están afuera de sus casas. Algunas duermen en lonas adaptadas como casas de campaña, otros en colchones sobre el suelo y algunos más decidieron pasar la noche sentados en sillas de plástico.

Mariana y su familia, conformada por veinte personas, entre ellas ocho niños, duermen afuera de su casa. Su madre está sentada en un colchón, a la intemperie, mientras sus hijos están acostados dentro de una pequeña casa de campaña.

Foto: Eréndira Aquino

Foto: Eréndira Aquino

“Gracias a Dios estamos bien, solo fueron daños materiales”, comenta. De acuerdo con Mariana, elementos del Ejército y policías dan rondines y los invitan a pasar a alguno de los refugios que se han adaptado en el municipio, “pero nos quedamos aquí toda la noche para cuidar nuestras cosas”.

Esta mañana toman café, pues no tienen más víveres. Sin embargo, Mariana dice que ellos están bien en comparación con otras familias, por lo que más tarde se acercarán para ayudarlas.

Foto: Eréndira Aquino

Foto: Eréndira Aquino

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Unos metros más adelante, sobre la misma calle, está estacionado un auto azul. En él hay tres personas, dos adultos y un niño. Afuera, Paloma y Elizabeth platican sentadas en sillas de plástico.

“Tenemos un niño con discapacidad. Y ahora sí que eso fue lo más difícil, pero logramos salir, porque estábamos todos adentro. Teníamos miedo de que se nos fuera a caer la casa encima”, narra.

El techo de su casa se desplomó sobre la habitación donde tienen dos camas tipo litera, en donde dormía toda la familia.

Foto: Eréndira Aquino.

Foto: Eréndira Aquino.

Ellas también han sido invitadas por las autoridades a establecerse temporalmente en alguno de los refugios, pero Paloma cuenta que no se van porque les avisaron que hay personas merodeando, “por eso decidimos quedarnos acá con todos los vecinos”.

Los daños aún son incontables. Muchos de los pobladores estaban fuera o salieron de sus locales justo después del temblor, por lo que apenas comienzan a llegar, a buscar a sus familias y a revisar si en sus viviendas o comercios hay pérdidas materiales que lamentar.

 

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Qué es el efecto nocebo, la versión contraria del efecto placebo que puedes sentir con la vacuna COVID

Hasta tres cuartas partes de los efectos secundarios de las vacunas contra la COVID se deben al efecto nocebo y no a la vacuna en sí, según reporta un estudio.
25 de enero, 2022
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Cefalea, dolores musculares, fatiga.

Estos son los principales síntomas secundarios que algunas personas experimentan tras recibir la vacuna contra la COVID-19, y que figuran en todos los folletos que contienen información sobre las mismas.

¿Pero en qué medida estas molestias relativamente menores se deben a los ingredientes de las inoculaciones y no a la autosugestión?

Según un estudio del equipo del centro BIDMC de Boston, asociado a la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, hasta tres cuartas partes de los efectos colaterales más comunes provocados por estas vacunas se deben al llamado efecto nocebo y no a la vacuna en sí.

El efecto nocebo es la otra cara del más conocido efecto placebo: la aparición de síntomas secundarios, o el empeoramiento de una condición, que se produce cuando el paciente recibe un tratamiento que cree que le provocará dichos efectos secundarios, aunque no se le esté administrando de hecho ninguna sustancia farmacológica.

Es decir, el efecto nocebo hace que el paciente sufra ciertos síntomas solo porque sabe que puede padecerlos.

No siempre está ligado a las propias expectativas o experiencias negativas, sino que podemos incorporar este conocimiento de forma inconsciente cuando vemos a otra persona sufrir una experiencia o reacción negativa, le explica a BBC Mundo Yvonne Nestoriuc, profesora del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad Helmut Schmidt, en Hamburgo, Alemania.

Y aunque es per se independiente de la acción farmacológica de la droga, también puede interactuar con esta.

“Puede traer reacciones nuevas y adversas que no están relacionadas con el efecto de la droga, pero también puede hacer que las reacciones adversas se intensifiquen“.

“De modo que si sufres una reacción local típica de una vacuna, como la hinchazón y el enrojecimiento del brazo (en la zona del pinchazo), esto puede ser explicado por la vacuna en sí, pero puede ser más pronunciado por causa de las expectativas y experiencias previas negativas”, agrega la investigadora que no tomó parte en este estudio.

Ansiedad y expectativas negativas

Tras analizar data de 12 ensayos clínicos sobre vacunas contra la COVID, que contaron con la participación de cerca de 22 mil personas, los investigadores atribuyeron el efecto nocebo al 76% de todos los eventos adversos después de recibir la primera dosis, y cerca del 52% tras la segunda.

Mujer en la cama con dolor de cabeza

Getty Images

Cabe aclarar que el estudio se concentró en los efectos secundarios menores y no en las raras ocurrencias de coágulos o inflamación cardíaca.

Aunque se conoce poco en general sobre el efecto nocebo, el factor clave es la ansiedad y el temor que genera la vacuna, pero también la atribución errónea de diversos malestares al hecho de haber recibido la inyección.

“Se necesita hacer mucha más investigación al respecto, pero si tienes expectativas negativas y te sientes ansioso por la vacuna, entonces es más probable que experimentes efectos secundarios”, le dice a BBC Mundo la doctora Julia Haas, del Beth Israel Deaconess Medical Center, y coautora del estudio publicado en la revista JAMA Open Network.

Cómo evitar el efecto nocebo

Ya sean producto de nuestra imaginación o no no hay forma de distinguir su origen fuera de un ensayo clínico es importante tratar los síntomas de forma adecuada, descansando si sentimos fatiga o con una fármaco para aliviar el dolor de cabeza o muscular.

Es decir, “debes tratarlos de la misma manera en que los tratarías si fueran provocados por los fármacos”, le explica a BBC Mundo Ted Kaptchuk, experto en investigaciones sobre el efecto placebo de la Universidad de Harvard y autor principal del estudio.

Y Haas añade que si tomamos en cuenta también que pueden no ser el resultado de la vacuna sino parte de los malestares que nos ocurren de tanto en tanto, “podremos lidiar con ellos de forma diferente, y no resultarán tan preocupantes”.

Vacuna contra la covid-19

Getty Images
El estudio incluyó las vacunas AstraZeneca, Pfizer, Moderna, y otras que estaban en ensayos clínicos.

¿Pero hay algo que podamos hacer para evitar o minimizar el rol del efecto nocebo?

Muchos creen que los profesionales de la salud deberían brindar menos información negativa, de modo que el paciente no cuente con tantos elementos para anticiparse a los efectos adversos que pueda sufrir.

Pero tanto Kaptchuk como Hass creen exactamente lo contrario.

“Para empezar, informar a los pacientes sobre los potenciales efectos negativos es una obligación legal en la mayoría de los países del mundo y reducir esa confianza es peor que comunicar los efectos adversos”, asegura Kaptchuk, y acota que la evidencia indica que tener conocimiento sobre el efecto nocebo que puede provocar un tratamiento (en este caso la vacuna contra la COVID), puede ayudar a reducir la ansiedad y por ende el efecto en sí mismo.

“Siempre es mejor que los médicos brinden más información y más honesta. Si el público sabe de qué se trata, puede disminuir la ansiedad y la preocupación sobre la vacuna”, dice Haas.

Por ello sugieren incluir información sobre el posible efecto nocebo en el mismo panfleto que contiene información sobre la vacuna y sus efectos secundarios.


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