Autoridades los ignoraron por 32 años; ahora deberán desalojar sus hogares por riesgo de colapso
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Manu Ureste

Autoridades los ignoraron por 32 años; ahora deberán desalojar sus hogares por riesgo de colapso

Desde el sismo de 1985, el gobierno capitalino ignoró peticiones de demoler edificio en riesgo de colapso; ahora vecinos desalojan sus casas.
Manu Ureste
Por Manu Ureste
27 de septiembre, 2017
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Más de 100 vecinos de la calle Versalles, en la delegación Cuauhtémoc, han tenido que abandonar sus hogares tras el sismo del pasado martes 19 de septiembre porque autoridades del gobierno capitalino los ignoraron durante más de tres décadas.

Desde 1985, cuando un fuerte terremoto lastimó la Ciudad de México, los vecinos de esta calle habían pedido en reiteradas ocasiones a diferentes instancias del gobierno de la ciudad que demoliera un inmueble ubicado en el número 37, debido a que este sufrió daños estructurales graves que lo dejaron al borde del colapso, por lo que lleva abandonado desde entonces.

Ahora, a 32 años de que ninguna autoridad atendiera las insistentes advertencias de los vecinos, el potente sismo del pasado 19 de septiembre provocó que los deteriorados cimientos del inmueble cedieran aún más y éste se recargara en un edificio contiguo, y éste a su vez en otro, generando un ‘efecto dominó’ que puso en serio riesgo la vida de cientos de personas.

Durante el sismo del martes 19 de septiembre, el edificio ubicado en el 37 en riesgo de colapso (el más alto en la imagen) se recargó en el inmueble contiguo (el 35) y éste a su vez en otro (el 33), generando un ‘efecto dominó’ de daños. Foto: Manu Ureste

Además, tal y como reflejó en un documento el propio gobierno de la Ciudad de México en una inspección postsísmica, la fuerte colisión en cadena también provocó daños en la estructura de los inmuebles colindantes, por lo que éstos deben ser desalojados de inmediato, mientras se realizan más inspecciones a fondo, y mientras el edificio abandonado no sea derruido.

“Esta situación pudo haberse evitado desde hace 32 años. Pero la negligencia de los gobiernos ha provocado que se haya puesto en riesgo nuestra vida y también nuestro patrimonio”, critica Gabriela Formoso, vecina del número 33 de la calle Versalles, uno de los inmuebles desalojados.

‘Precaución: derrumbe’

El edificio número 37 es una estructura angosta de 9 pisos. Su fachada carcomida de ventanales rotos se cae lentamente a pedazos, y múltiples grietas recorren sus cimientos debilitados por los embistes de los temblores.

De hecho, no es necesario leer el letrero rojo que reza ‘Precaución: derrumbe’, ni ser un ingeniero o arquitecto, para observar a simple vista que el inmueble está peligrosamente inclinado varios grados. Y que si aún sigue en pie, es porque buena parte de su peso lo sostiene el edificio vecino número 35, también muy dañado.

A pesar del riesgo de colapso, el tráfico continúa fluyendo por la calle Versalles. Incluso, hay vehículos estacionados a tan solo unos metros del edificio dañado. Foto: Manu Ureste

Incluso, la estructura está tan frágil –crepita solo con pasar a unos metros de distancia de la banqueta- y la amenaza de colapso es tan latente, que tras el violento sismo del pasado martes 19, la delegación Cuauhtémoc ya envió el sábado 23 una misiva –cuya copia tiene Animal Político– al jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, urgiéndolo a demolerlo de inmediato.

Sin embargo, antes de llegar a esa misiva, donde las autoridades al fin reaccionan a las advertencias de los vecinos, múltiples oficios fueron ignorados.

Por ejemplo, el 22 de marzo de 2012, dos días después de otro fuerte sismo en la capital, los vecinos enviaron un oficio con fotografías a la subdirección de Protección Civil de la ciudad, advirtiendo que el edificio dañado por el sismo del 85 “se inclinó recargándose” en los edificios contiguos, provocando desprendimientos de material y cuarteaduras de consideración.

El 29 de octubre de 2013, más de un año y medio después sin respuesta, los vecinos enviaron otro oficio a la Agencia de Gestión Urbana de la Ciudad de México, en el que vuelven a pedir la demolición del inmueble.

Y el 27 de julio de 2015, de nuevo lo solicitaron a la dirección de Protección Civil, también con fotos de los daños ocasionados por la inclinación del inmueble.

En los tres casos, los vecinos obtuvieron un acuse de recibido. Y eso fue todo, tal y como prueba que 32 años después el número 37 siguen sin demolerse.

Además de estos tres oficios, de los que Animal Político tiene una copia, el ingeniero Arturo Gabriel Zamora, vecino de la calle Versalles y habitante del edificio 35 sobre el que ‘descansa’ el inmueble dañado, explica que entre 1985 y 2011 también se apersonó en numerosas ocasiones junto a otros vecinos en las oficinas de la delegación Cuauhtémoc para solicitar verbalmente la demolición del inmueble; también sin éxito.

Tras el sismo del martes 19, el edificio en riesgo de colapso desde 1985 (izquierda) colisionó con el inmueble vecino. Foto: Manu Ureste

“Paguen ustedes la demolición”

Óscar Espinosa, administrador de un edificio vecino (el número 33), critica que además de ignorar todos estos oficios, las pocas respuestas verbales de las autoridades han sido para pedirles que ellos asuman la responsabilidad y los costos de la demolición.

“A lo largo de todos estos años, las diferentes autoridades a las que acudimos siempre nos decían que ellos no podían hacer nada y que nosotros teníamos que buscar al dueño del inmueble abandonado para exigirle que lo demoliera”, cuenta Espinosa.

“Incluso, después del sismo del martes le volvimos a explicar a la gente de Protección Civil la situación del edificio y la respuesta que nos dieron fue: ‘Si no encuentran al dueño, pues ustedes van a tener que pagar la demolición’”, añade el administrador.

 

“Las autoridades han sido negligentes durante 32 años”

Tras el leve temblor del pasado sábado 23 –una réplica del sismo del 7 de septiembre-, las autoridades al fin tomaron en serio el riesgo que implica el edificio al borde del colapso.

Cynthia Murrieta, directora de Protección Civil de la Delegación Cuauhtémoc, publicó en su cuenta de Twitter un video de la inspección del edificio 35, en el que se aprecia cómo ella, su equipo, y un vecino del inmueble, salen literalmente corriendo porque el edificio siniestrado no para de crujir.

Ante el riesgo inminente de colapso, Protección Civil cerró la circulación de la calle Versalles –aunque dos días después, el lunes 25 de septiembre, este medio corroboró que carros y camiones ya circulaban a escasos metros de distancia- y se comprometieron a que durante esta semana se iniciarán los primeros pasos para el proceso de demolición controlada.

Aunque para muchos vecinos, esto no es suficiente.

“Todo esto se puedo haber evitado si las autoridades no hubieran sido negligentes durante 32 años. Lo que van a hacer ahora es tardío; es tapar el pozo cuando el niño ya se ahogó”, critica Javier Pérez, quien también ha tenido que abandonar su casa.

Mientras que Gabriela Villa, dueña de otro departamento, urge de nuevo a las autoridades a que actúen rápido.

“Queremos saber cuánto tiempo va a durar esta situación, porque aquí hay gente que si puede irse a casas de amigos o familiares, pero otros que no”.

“Entonces –insiste la vecina-, esto tiene que ser rápido, porque no podemos darnos el lujo de salirnos de nuestras casas durante meses, mientras quitan con martillo y cincel un edificio de 9 pisos”.

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Olímpicos de Tokio: la protesta de la atleta estadounidense que cruzó los brazos tras recibir su medalla

La lanzadora de peso estadounidense Raven Saunders hizo el primer gesto de protesta política que se haya visto en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
2 de agosto, 2021
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La lanzadora de peso estadounidense Raven Saunders hizo el primer gesto de protesta política que se haya visto en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Al recibir la medalla de plata y mientras las otras ganadoras posaban para las fotos en el podio, Saunders levantó los brazos en forma de X.

Dijo que representaba “la intersección en donde todas las personas oprimidas se encuentran”.

La joven afroestadounidense de 25 años, integrante de la comunidad LGBTI, ha hecho público que lucha contra la depresión.

El lanzamiento de bala, dijo, ha consumido su identidad en el pasado, haciéndole sentirse incapaz de escapar de las presiones que vienen con la competencia.

También dijo que su objetivo al protestar era dar luz a “personas de todo el mundo que están luchando y no tienen la plataforma para hablar por sí mismas”.

“Para mí haber ganado esta medalla, y que eso sirva de inspiración al colectivo LGBTI, a las personas con enfermedades mentales y a las minorías negras, es algo que significa todo”, dijo.

Raven Saunders en un lanzamiento de peso

EPA
Saunders compitió en el lanzamiento de peso de Tokio 2020.

En la prueba realizada el domingo, la china Gong Lijiao ganó el oro y la neozelandesa Valerie Adams el bronce.

Analizan una posible sanción

El Comité Olímpico Internacional (COI) ha relajado su política de prohibición de protestas para los deportistas que participan en Tokio 2020.

Si bien se les permite “expresar sus puntos de vista” durante las conferencias de prensa, las manifestaciones políticas todavía están prohibidas en las ceremonias de premiación.

El COI informó que está “analizando” lo que hizo Saunders, indicó un portavoz. Aún no se determina si habrá una sanción para la estadounidense.

La salud mental de los atletas ha estado en el centro de la atención mundial en los Juegos Olímpicos de este año, después de que la campeona de la gimnasia Simone Biles se retirara de varias disciplinas para priorizar su bienestar.

Saunders, quien hizo su debut olímpico en Río de Janeiro en 2016, contó que en 2018 pensó en el suicidio mientras atravesaba conflictos emocionales.

Raven Saunders celebrando

Reuters

Asegura que luego de acercarse a un antiguo terapeuta en busca de apoyo pudo formar una relación más equilibrada con el deporte y alcanzar el éxito.

“Está bien ser fuerte”, expresó. “Y está bien no ser fuerte el 100% del tiempo. Está bien poder necesitar a la gente”.

Saunders ya había llamado la atención durante las competencias por el tinte bicolor de su cabello, así como por su colección de mascarillas inspirada en los personajes del cine Hulk y Joker.

Dice que ve a Hulk como su alter ego y un reflejo de cómo aprendió a usar la fuerza de una manera controlada.

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