¿Podrá Canelo Álvarez sorprender a GGG, el peleador con la pegada más letal del boxeo?
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¿Podrá Canelo Álvarez sorprender a GGG, el peleador con la pegada más letal del boxeo?

Canelo Álvarez contra Gennady Golovkin está llamada a ser la pelea de la década. Estos son pronósticos de leyendas del cuadrilátero y de analistas del boxeo.
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Por Luke Reddy // BBC Mundo
15 de septiembre, 2017
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Algunos expertos la califican como la pelea de la década. Pero los ingredientes que ofrece el combate entre el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez y el kazajo Gennady “GGG” Golovkin pueden hacer que la realidad supere las expectativas.

Para los puristas del cuadrilátero, se trata del mejor antídoto para dejar en el olvido la caótica victoria de Floyd Mayweather sobre Conor McGregor, que consideran que se trató más de un espectáculo que un digno combate de boxeo.

Este sábado en Las Vegas, aseguran, se verá la verdadera esencia de una pelea con dos títulos en juego entre los dos mejores boxeadores kilo por kilo en su división, lo que evoca los grandes enfrentamientos que hubo en el pasado, clásicos del ring.

Image captionLa pelea tendrá una carga patriótica al coincidir con la celebración del día de de la independencia en México.

A eso hay que añadirle el marco en el que celebrará el combate, el día de la independencia de México, que le agrega un elemento de patriotismo que podría decantar la balanza en favor de Álvarez o jugarle en contra por la presión que significa sobre sus hombros.

¿Pero realmente podrá Canelo quitarle el invicto a Golovkin? Esta es la opinión de leyendas del cuadrilátero y analistas del boxeo.

Esperanza

Para Álvarez ésta se trata la pelea “más peligrosa” de su carrera, una declaración de peso para el boxeador mexicano que a los 27 años de edad ha peleado 51 veces en una carrera profesional que se ha extendido durante 12 años.

Image captionÁlvarez derrotó a Chávez junior en mayo en un duelo entre mexicanos.

En ese período suma 49 victorias, un empate y una derrota, contra Floyd Mayweather en 2013, la tercera pelea más lucrativa en pago por ver (PPV) en la historia, comprada 2,2 millones de veces.

La esperanza para el boxeo es que el arrastre popular que tiene Canelo permita superar nuevamente la barrera del millón de suscriptores, en especial teniendo en cuenta que dos combates con mucho cartel como el de Andre Ward y Sergey Kovalev, y la victoria de Golovkin sobre Daniel Jacobs ni siquiera llegaron a las 200.000.

La bolsa más grande se la llevará Álvarez, que se espera reciba unos US$15 millones antes de añadir lo recolectado en el sistema de PPV. Ese será el mayor botín de su carrera, mucho más de los US$60 que asegura recibió en su primer combate cuando tenía 15 años.

Canelo es quien más ha estado a la ofensiva durante la gira promocional de la pelea y esta semana se mostró desafiante al asegurar que su rival “entenderá” cuando reciba el primer golpe.

“Me he preparado para noquearlo. Todo puede pasar en una pelea, pero para eso me he preparado, para noquearlo”, aseguró el pugilista mexicano.

Lee>> ¿Cómo sería el boxeo olímpico con profesionales?

Triple G

El problema no es que Golovkin nunca ha sido noqueado, es que nunca ha perdido.

Es más, él es quien pone en fuera de combate a sus rivales, en 33 de sus 37 peleas para ser más precisos.

El analista de boxeo de la BBC Steve Bunce explicó que: “La gente que ha estado con Golovkin -Kell Brook, Martin Murray, Matt Macklin- te dicen que los demás boxeadores se preparan para ser golpeados fuertemente y de repente ocurre algo diferente. Macklin asegura que debería ser ilegal”.

Image captionGolovkin pondrá en juego dos de sus tres títulos de campeón mundial, aunque en caso de una derrota contra Canelo se quedará sin cinturones.

Según un estudio sobre la técnica de Golovkin hecho a comienzos de este año por ESPN, el peleador kazajo genera en sus golpes una fuerza similar a la de boxeadores de dos categoría por encima (unos siete kilogramos más).

También señala el estudio que Golovkin conecta en promedio 10 golpes por asalto más que cualquier otro peleador de la misma categoría y que saca sus golpes a una velocidad similar a la de un auto de arrancadas o piques.

De allí que sea levemente favorito en las casas de apuestas.

Pero con 35 años, y teniendo en cuenta su última actuación, que fue la primera vez en nueve años que necesitó de la decisión de los jueces para ganar, ha hecho pensar que su mejor etapa sobre el cuadrilátero ya pasó.

Image captionLa única derrota que tiene registrada el kazajo fue en la final de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Consciente de ello, GGG se ha preparado meticulosamente para el que considera el mayor desafío de su carrera, perdiéndose incluso el nacimiento de su segundo hijo.

“Quiero ganar esta pelea porque para mí será una victoria histórica para el boxeo, como muchas otras, como Sugar Ray Leonard contra Marvin Hagler y otras de esa época”, dijo Golovkin.

“Ahora lo que pienso es en nuevas historias, un nuevo tiempo para nosotros”.

Lo que está en juego

El legendario Oscar de la Hoya, promotor de Álvarez, predice que ambos peleadores sufrirán “ocho o nueve asaltos de infierno“, calificando a su peleador como un “artista del nocaut” y a Golovkin como un “monstruo”.

Él necesita que la pelea sea un éxito tras haber sido una de las voces más críticas sobre el enfrentamiento entre Mayweather y McGregor. Es crucial que esta forma de boxeo puro entre dos de los mejores pugilistas cumpla con la expectativas.

Sobre el ring, Canelo sólo podrá ganar dos de los tres cinturones que están en propiedad de Golovkin, los de la Asociación Mundial de Boxeo y el Federación Internacional de Boxeo, debido a su tensa relación con el Consejo Mundial de Boxeo. Este último título quedará vacante en caso de un triunfo del mexicano.

El cuarto cinturón en la división lo posee el británico Billy Joe Saunders, quien también pelea el sábado en la noche y desea enfrentar al ganador en Las Vegas.

Y el ganador es…

  • “Me gusta GGG en esta pelea”, expresó Freddie Roach, reconocido entrenador de boxeo, pese a que considera que “no lució bien en su última pelea y Canelo parece que está mejorando constantemente”.
  • Antonhy Joshua, campeón mundial de peso pesado, expresó que “Golovkin es una bestia, pero se enfrentará a un verdadero talento”. “Si tengo que escoger me inclinaría por Canelo. Pero tendrá que hacer una pelea muy inteligente. Tiene que se fuerte de cuerpo y mente porque cuando tienes a alguien presionando como Golovkin se convierte en un duelo mental, ‘¿Cuánto más puedo aguantar?’ Es más que una pelea física para Canelo”.
Image captionMayweather venció a Álvarez en 2013, pero ahora espera que el mexicano le gane a Golovkin.
  • “Le doy una leve ventaja a GGG por la potencia de sus dos manos”, opinó el legendario Sugar Ray Leonard, campeón en cinco divisiones. “Pero tendrá que hacerlas trabajar para él, tiene que utilizar el recto, llevar a su rival a la cuerdas y allí trabajar al cuerpo y con ganchos. Canelo tendrá que hacer la mejor pelea de su vida como cuando yo peleé contra Hagler. Tuve que ser inteligente técnicamente y estratégicamente”.
  • Para Bernard Hopkins, excampeón indiscutido de peso mediano, habrá caídas, pero no nocauts. “Será una pelea fuerte. Uno es un pegador de primera, el otro también lo es, pero sabemos que tiene más cartas en su manga. GGG tendrá que resolver un rompecabezas diferente a todo lo que se ha visto antes. Canelo ganará por decisión”.
  • “Canelo noqueará a GGG”, decretó Floyd Mayweather hijo. Su padre y entrenador, Floyd senior, está confiado en que “Canelo lo puede hacer si hace la pelea correcta. Si va al cuerpo, parará a GGG. No digo que sea débil en el cuerpo, pero si atacas allí abajo te encontrarás con algo que no has visto hasta ahora”.

El análisis

El especialista en boxeo de la BBC, Mike Costello, ofrece su predicción:

“Creo que esta pelea será un gran indicador del lugar que ocupa el boxeo actualmente en Estados Unidos. Gennady Golovkin sólo ha podido atraer compras de 150.000 a 170.000 en PPV, considerablemente inferior a los millones que atraía Mayweather.

Image captionMike Costello, experto en boxeo de la BBC, considera que la pelea se decantará en favor de Golovkin por su fuerte pegada.

“En este caso la espera ha valido la pena ya que será una mejor pelea de lo que hubiera sido hace uno o dos años.

“La última vez que estuve anticipando una pelea con tanto deseo, de impacto internacional, fue cuando se enfrentaron Floyd Mayweather y Oscar de la Hoya hace 10 años.

“Reconozco que he ido cambiando de opinión de una esquina a otra. En la primera parte de este año hubo algo que cada vez me gusta más sobre Canelo yfinalmente vi lo que la gente veía en él. En ese momento me gustó para la pelea.

“Pero a medida que se va acercando, voy por Golovkin. Me gusta su habilidad de escoger el golpe preciso en el momento justo. Un gran y sólido lanzador de golpes”.

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La procesadora de carne de cerdo que se convirtió en el mayor foco de COVID-19 en EU

La fábrica de carne Smithfield es el cuarto mayor empleador de Big Sioux y también el lugar donde está el mayor brote de coronavirus en Estados Unidos. ¿Cómo fue posible?
19 de abril, 2020
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Ilustración de fábrica infectada de virus.

BBC
Con 3.700 trabajadores, Smithfield es el cuarto mayor empleador de Big Sioux y también el lugar donde surgió el mayor brote de coronavirus en Estados Unidos.

En una fábrica de carne de cerdo en Dakota del Sur, Estados Unidos, el brote de coronavirus se propagó a la velocidad de un incendio forestal, un hecho que genera dudas sobre lo que hizo la empresa para proteger a los trabajadores.

Pero, ¿cómo un foco de COVID-19, en uno de los estados menos densamente poblados de Estados Unidos, se convirtió en el más importante de la primera economía mundial?

La tarde del 25 de marzo, Julia se sentó con su laptop e inició sesión en una cuenta de Facebook falsa.

La había abierto en la escuela secundaria, con el objetivo de seguir los pasos, a escondidas, a los chicos de los que estaba enamorada.

Pero esta vez, después de muchos años, la abría de nuevo para cumplir un propósito mucho más serio.

“¿Por favor pueden investigar a Smithfield?”, le escribió a una cuenta llamada Argus911, la línea anónima de pistas en Facebook del periódico local, el Argus Leader.

“Tienen un caso positivo (de COVID-19) y planean seguir abiertos”.

Con “Smithfield” se refería a la planta procesadora de carne de cerdo, Smithfield Foods, ubicada en la ciudad de Sioux Falls, en Dakota del Sur.

La fábrica, una enorme estructura blanca de ocho pisos ubicada a orillas del río Big Sioux, es la novena procesadora de carne de cerdo más grande de Estados Unidos.

Ilustración de cerdos llevando mascarillas.

BBC
Smithfield es la novena procesadora de carne de cerdo más grande de Estados Unidos.

Uno de los mayores empleadores de la ciudad

Cuando funciona a plena capacidad, es capaz de procesar hasta 19.500 cerdos recién sacrificados por día, cortándolos, moliéndolos y convirtiéndolos en millones de kilos de tocino, salchichas para perros calientes y jamones finamente cortados.

Con 3,700 trabajadores, también es el cuarto mayor empleador de la ciudad.

“Gracias por el indicio”, respondió la cuenta Argus911, “¿qué trabajo tenía el empleado que dio positivo?”.

“No estamos exactamente seguros”, le contestó Julia.

“Bien, gracias”, se despidió Argus911. “Estaremos en contacto”.

A las 7:35 am de la mañana siguiente, el Argus Leader publicó un artículo en su sitio web con el título “Un empleado de Smithfield Foods da positivo por coronavirus“.

El reportero confirmó con un portavoz de la compañía que, efectivamente, un empleado había dado positivo a la prueba de covid-19 y estaba cumpliendo una cuarentena de 14 días.

Su área de trabajo y otros espacios comunes habían sido “completamente desinfectados”.

Pero la planta, considerada por el gobierno de Trump como parte de la “industria crítica” estadounidense, seguiría en pleno funcionamiento.

“La comida es una parte esencial de nuestras vidas, y nuestros más de 40,000 trabajadores en EE.UU. así como miles de pequeños agricultores estadounidenses y nuestros muchos otros socios de la cadena de suministro son una parte crucial de la respuesta de nuestra nación al COVID-19″, dijo Kenneth Sullivan, director de Smithfield, en un video publicado el 19 de marzo justificando la decisión de mantener la fábrica abierta.

“Estamos tomando las máximas precauciones para garantizar la salud y el bienestar de nuestros empleados y consumidores”, agregó.

Sin embargo, Julia estaba alarmada.

Una persona sosteniendo una mascarilla.

BBC
La fuerza laboral en Smithfield está compuesta principalmente por inmigrantes y refugiados de países como Myanmar, Etiopía, Nepal, Congo y El Salvador.

“Mis padres no saben inglés. No pueden defenderse por sí mismos”

“Hay rumores de que hubo casos incluso antes de eso”, dijo. “Escuché de personas que fueron hospitalizadas, de Smithfield específicamente. Esto solo se sabe de boca en boca”.

Julia no trabaja en la fábrica. Es una estudiante de unos 20 años, atrapada en su casa luego de que su universidad cerrara a causa de la pandemia de covid-19.

Sus padres, dos empleados de Smithfield, con quienes mantiene una relación muy cercana, le contaron lo que estaba pasando en la fábrica aquel día.

Ella es solamente una de los llamados “Hijos de Smithfield”, descendientes de inmigrantes de primera generación y cuyos padres son empleados de la fábrica, que se han encargado de manifestarse acerca del brote.

“Mis padres no saben inglés. No pueden defenderse por sí mismos”, dijo Julia. “Alguien tiene que hablar por ellos“.

Su familia, como muchas en Sioux Falls, hizo todo lo posible para evitar un contagio. Los padres de Julia usaron todas las vacaciones que les quedaban para quedarse en casa.

Después del trabajo, se quitaban los zapatos afuera e iban directamente a la ducha. Julia les compró cintas de tela para la cabeza, que utilizaban para taparse la boca y la nariz mientras trabajaban.

Para Julia, alertar a los medios fue solo un paso lógico para tratar de mantenerlos en buena salud, al crear presión pública para cerrar la planta y lograr que sus padres se quedaran en casa.

Trabajador en una fábrica de carne de cerdo.

BBC
Si bien muchos tenían miedo de seguir trabajando, no estaban en la capacidad económica de elegir entre resguardar el empleo o su salud.

El primer foco en Estados Unidos

Pero fue tan solo el comienzo de casi tres semanas de ansiedad durante las cuales sus padres continuaban asistiendo a una fábrica que sabían que podía estar contaminada y a empleos que no podían permitirse perder.

Estaban uno al lado del otro a menos de 30 centímetros de distancia de sus colegas. Entraban y salían de vestuarios, pasillos y cafeterías llenas de gente.

Durante ese tiempo, el número de casos confirmados de empleados en Smithfield aumentó lentamente, de 80 a 190 y luego a 238.

Para el 15 de abril, cuando Smithfield finalmente cerró bajo la presión de la gobernación de Dakota del Sur, la planta se había convertido en el foco número uno en Estados Unidos, con 644 casos confirmados entre empleados de Smithfield y personas contagiadas por ellas.

En total, las infecciones relacionadas con Smithfield representan el 55% de la carga en el estado, que ha superado con creces a sus estados vecinos mucho más poblados, si se toman las cifras per cápita.

Según el New York Times, el número de casos originados en Smithfield Foods ha superado incluso los registrados en el barco naval USS Theodore Roosevelt y la cárcel de Cook County en Chicago.

Estas cifras fueron publicadas un día después de que muriera el primer empleado de Smithfield en un hospital local.

“Allí agarró el virus. Antes estaba muy sano”, le dijo en español su esposa, Angelita, a la BBC.

“Mi esposo no será el único en morir”, concluyó.

La planta de procesamiento de carne de cerdo Smithfield, ubicada en un estado liderado por un republicano y uno de los cinco que no ha implementado ninguna medida de cuarentena obligatoria, se ha convertido en un microcosmos que ilustra las disparidades socioeconómicas que la pandemia mundial dejó al descubierto.

Mientras que muchos profesionales en todo el país están trabajando desde casa, los empleados de la industria alimentaria, como los de Smithfield, se consideran “esenciales” y deben permanecer en la primera línea de batalla.

Dos personas abrazándose.

BBC
El caso de Smithfield se ha convertido en un microcosmos que ilustra las disparidades socioeconómicas que la pandemia mundial dejó al descubierto.

Trabajos hechos por afroamericanos y latinos, en su mayoría

“Los empleos para trabajadores esenciales tienen salarios más bajos que el promedio en Estados Unidos, en algunos casos por márgenes significativos. Es el caso por ejemplo de ayudantes de sanidad y cajeros, dos puestos absolutamente esenciales en la primera línea, tienen que presentarse físicamente en sus trabajo”, explica Adie Tomer del Instituto Brookings.

Tomer resalta que en estos sectores la población es mayormente afroestadounidense o hispana.

La fuerza laboral en Smithfield está compuesta principalmente por inmigrantes y refugiados de países como Myanmar, Etiopía, Nepal, Congo y El Salvador.

Hay 80 idiomas diferentes que se hablan en la planta. Las estimaciones del salario promedio oscilan entre US$14 y US$16 por hora.

Estas horas son largas: se trata de un trabajo agotador, que requiere estar parado en una línea de producción, frecuentemente a menos de 30 centímetros de distancia de tus compañeros de trabajo.

La BBC habló con media docena de empleados, antiguos y actuales, de Smithfield que dicen que si bien tenían miedo de seguir trabajando, no estaban en la capacidad de elegir entre resguardar el empleo o su salud.

“Tengo muchas facturas. Mi bebé llegará pronto, tengo que trabajar“, aseguró un empleado de 25 años cuya esposa está embarazada de ocho meses.

“Si (la prueba) me sale positiva, me preocupa mucho no poder ayudar a mi esposa”.

Trabajadores en la fábrica.

BBC
La planta se convirtió en el foco de contagios número uno en Estados Unidos, con 644 casos confirmados entre empleados de Smithfield y personas contagiadas por ellas.

El caso de Smithfield no es el único

Las plantas de procesamiento de alimentos en todo el país están experimentando brotes de coronavirus que tienen el potencial de interrumpir la cadena de suministro.

Una planta empacadora de carne de la empresa JBS S.A., en Colorado, cerró después de cinco muertes y 103 infecciones entre sus empleados.

Dos trabajadores de una planta de Tyson Foods en Iowa, en el noroeste del país, también murieron, mientras que otros 148 se enfermaron.

El cierre de una gran instalación de procesamiento de carne como la de Sioux Falls causa una interrupción masiva y deja a un gran número de agricultores sin un lugar para vender su ganado.

Cerca de 550 granjas independientes envían sus cerdos a la planta de Sioux Falls.

Al anunciar el cierre, el director de Smithfield advirtió sobre “repercusiones severas, quizás desastrosas” para el suministro de carne.

Pero, según los empleados de la fábrica, sus representantes sindicales y defensores de la comunidad inmigrante en Sioux Falls, el brote que llevó al cierre de la planta fue evitable.

Alegan que se ignoraron las solicitudes tempranas de equipo de protección personal, que se incentivó a los trabajadores enfermos a continuar trabajando y que se les ocultó la información sobre la propagación del virus, incluso cuando corrían el riesgo de exponer a sus familias y a la población en general.

“Si el gobierno federal quiere que la compañía permanezca abierta, entonces, ¿de quién es la responsabilidad de asegurarse de que estas compañías estén haciendo lo que tienen que hacer para mantenerlas a salvo?” se pregunta Nancy Reynoza, fundadora de Qué Pasa Sioux Falls, una fuente de noticias en español que ha obtenido reportes de trabajadores angustiados por la situación en Smithfield.

Dos trabajadores en una fábrica de carne.

BBC
El número de casos originados en Smithfield Foods ha superado incluso los registrados en el barco naval USS Theodore Roosevelt.

Abrumados por el temor

La BBC le entregó a Smithfield una lista detallada de preguntas y acusaciones de trabajadores, pero la empresa no comentó sobre casos individuales.

“En primer lugar, la salud y la seguridad de nuestros empleados y comunidad es nuestra principal prioridad todos los días”, asegura el comunicado.

“Establecimos en febrero una serie de procesos y protocolos estrictos y detallados (…) siguiendo la guía de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) para manejar de manera efectiva cualquier posible caso de covid-19 en nuestras operaciones”.

El brote dejó a personas como Julia, cuya madre tiene condiciones de salud crónicas, abrumadas por el temor de que sus padres arriesgaran sus vidas tratando de mantener sus puestos de trabajo.

“Mis padres son todo lo que tengo. Tengo que pensar en la probabilidad de no tenerlos en mi vida”, dijo, con la voz quebrada.

“Quiero compartir lo que está sucediendo para que haya un historial real de lo que la compañía no está haciendo”.

Los dos padres de Julia tenían previsto ir a trabajar el martes 14 de abril, lo que sería su último día antes del cierre anunciado de 14 días.

Pero el sábado Helen comenzó a toser.

Conductora de bus

Getty
Muchos afroestadounidenses y latinos siguen trabajando en las calles en medio de la pandemia.

Positivo por covid-19

Al día siguiente, cuando la nieve volaba sobre Sioux Falls, Julia insistió en que su madre se hiciera una prueba. Helen trató de posponerlo, diciendo que no era nada.

“Mi madre realmente odia ir al médico”, dijo Julia, quien finalmente ganó la discusión y Helen fue a un centro de pruebas en el hospital local. Pusieron un hisopo en la parte posterior de sus orificios nasales y la enviaron a casa.

“Si tengo covid-19, claramente lo cogí en la fábrica”, dijo. “Esta semana he trabajado en tres pisos diferentes. He comido en dos cafeterías diferentes. Solo imagina cada lugar en el que he estado y que he tocado dentro de esa fábrica. He estado caminando por todo el lugar”.

El martes 14 de febrero, cuando estaba previsto que regresaran al trabajo, los padres de Julia se despertaron a las 4 de la mañana como lo hacen normalmente.

Llamaron a sus jefes para explicarles que no podían ir mientras esperaban el resultado de la prueba de Helen.

La ansiada llamada finalmente llegaría en la tarde.

Julia habló con el médico con el celular de su mamá, mientras sus padres examinaban su rostro intentando interpretar sus reacciones. Cuando Julia escuchó las palabras “positivo por covid-19”, les hizo una seña positiva con el pulgar.

Helen y Juan malinterpretaron el gesto y sus caras de celebración horrorizaron a Julia, que se apresuró a explicar que, no, que Helen tenía el virus.

Su padre se fue inmediatamente a la cocina, donde Julia lo vio tratando de contener las lágrimas.

Un asunto politizado

Kristi Noem.

Getty Images
La gobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, asegura que una orden de “refugio en el lugar” no habría evitado lo sucedido en Smithfield.

El mismo día en que Helen recibió sus resultados, el tema de la planta de Smithfield se había vuelto completamente político.

El alcalde Paul TenHaken le solicitó formalmente a la gobernadora Kristi Noem que emitiera una orden de quedarse en casa para los condados circundantes de Sioux Falls, así como un centro de aislamiento.

Ella negó ambas solicitudes.

A pesar del fuerte aumento en los casos, Noem también continuó rechazando emitir una orden de cuarentena obligatoria en Dakota del Sur, diciendo específicamente que dicha orden no habría evitado lo sucedido en Smithfield.

“Eso es absolutamente falso“, dijo. En cambio, aprobó la primera prueba estatal de hidroxicloroquina, un medicamento que el presidente Trump ha citado con frecuencia como un posible tratamiento para el coronavirus.

Todo lo que había tratado de evitar, sucedió de todas formas

Dos días después del diagnóstico positivo de coronavirus de su madre, Julia se despertó en el sofá con dolor de cabeza, tos y garganta seca.

Por primera vez desde que la pandemia llegó a su vida, había dormido toda la noche pero se había despertado más agotada que nunca.

Después de llamar a la línea directa de covid-19 e informarles que era hija de una trabajadora de Smithfield, Julia se metió en el auto de su madre, tras desinfectar el volante y el cambio de marchas, y se dirigió hacia el sitio de prueba.

Estaba relativamente de buen humor, a pesar del hecho de que casi todo lo que había intentado evitar cuando avisó al periódico local hace casi un mes había sucedido de todas formas.

La fábrica había seguido abierta. Su madre tenía el virus y su padre estaba expuesto. Su ciudad se había convertido en el epicentro de la pandemia en el estado de Dakota del Sur. Y muchos habían muerto.

Y ahora, ella también podría estar enferma.

“Solo quiero llorar”, dijo, mientras se dirigía hacia el hospital.

Perona en una tienda.

Getty
Muchos inmigrantes en EE.UU. se encuentran en la misma situación que los padres de Julia. “No saben inglés. No pueden defenderse por sí mismos”, cuenta la joven.

“Vete a casa, quédate en casa, no vayas a ningún lado”

Aunque llegó solo 20 minutos después de que se abriera el centro de pruebas, Julia se encontró con una cola de 15 autos delante de ella. “Odio esperar en fila”, murmuró, tomando un sorbo de su botella de agua y tosiendo, de vez en cuando.

Después de media hora, se detuvo en lo que parecía un enorme garaje y un letrero que decía: “tenga lista su identificación y tarjeta de seguro médico”.

“Bien, ahora estoy ansiosa”, dijo. “No quiero hacer esto”.

Al llegar su turno, un trabajador del centro vestido con un traje protector completo, una mascarilla, guantes y una careta metió un largo hisopo en la fosa nasal derecha de Julia y luego en la izquierda.

Ella hizo una mueca y se estremeció.

“¿Necesitas un pañuelito?” le preguntó el asistente médico. “Sí, por favor”, respondió Julia.

Con instrucciones de “vete a casa, quédate en casa, no vayas a ningún lado”, Julia pudo salir del centro. Fue un momento tan incómodo que se puso a llorar y tuvo que estacionarse un momento para recobrar la calma.

Julia se sentó al volante mirando los coches entrar y salir del estacionamiento. Lamentó que ahora su hogar tuviera una nueva posible infección.

Después de unos minutos, le llegó el momento de regresar a la casa que sus padres, Helen y Juan, habían trabajado tantas horas en la fábrica para poder pagar. Un lugar donde ahora todos estarían en cuarentena durante al menos 14 días.

“Ahora es solo cuestión de esperar”, dijo Julia. “Creo que no puedo pensar demasiado en eso. Pero pasará”.

La joven recibirá sus resultados en cinco días.

Los nombres en este reportaje han sido cambiados.

Reportes adicionales de Angélica M Casas; ilustraciones hechas por Emma Lynch


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