¿Podrá Canelo Álvarez sorprender a GGG, el peleador con la pegada más letal del boxeo?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
AFP

¿Podrá Canelo Álvarez sorprender a GGG, el peleador con la pegada más letal del boxeo?

Canelo Álvarez contra Gennady Golovkin está llamada a ser la pelea de la década. Estos son pronósticos de leyendas del cuadrilátero y de analistas del boxeo.
AFP
Por Luke Reddy // BBC Mundo
15 de septiembre, 2017
Comparte

Algunos expertos la califican como la pelea de la década. Pero los ingredientes que ofrece el combate entre el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez y el kazajo Gennady “GGG” Golovkin pueden hacer que la realidad supere las expectativas.

Para los puristas del cuadrilátero, se trata del mejor antídoto para dejar en el olvido la caótica victoria de Floyd Mayweather sobre Conor McGregor, que consideran que se trató más de un espectáculo que un digno combate de boxeo.

Este sábado en Las Vegas, aseguran, se verá la verdadera esencia de una pelea con dos títulos en juego entre los dos mejores boxeadores kilo por kilo en su división, lo que evoca los grandes enfrentamientos que hubo en el pasado, clásicos del ring.

Image captionLa pelea tendrá una carga patriótica al coincidir con la celebración del día de de la independencia en México.

A eso hay que añadirle el marco en el que celebrará el combate, el día de la independencia de México, que le agrega un elemento de patriotismo que podría decantar la balanza en favor de Álvarez o jugarle en contra por la presión que significa sobre sus hombros.

¿Pero realmente podrá Canelo quitarle el invicto a Golovkin? Esta es la opinión de leyendas del cuadrilátero y analistas del boxeo.

Esperanza

Para Álvarez ésta se trata la pelea “más peligrosa” de su carrera, una declaración de peso para el boxeador mexicano que a los 27 años de edad ha peleado 51 veces en una carrera profesional que se ha extendido durante 12 años.

Image captionÁlvarez derrotó a Chávez junior en mayo en un duelo entre mexicanos.

En ese período suma 49 victorias, un empate y una derrota, contra Floyd Mayweather en 2013, la tercera pelea más lucrativa en pago por ver (PPV) en la historia, comprada 2,2 millones de veces.

La esperanza para el boxeo es que el arrastre popular que tiene Canelo permita superar nuevamente la barrera del millón de suscriptores, en especial teniendo en cuenta que dos combates con mucho cartel como el de Andre Ward y Sergey Kovalev, y la victoria de Golovkin sobre Daniel Jacobs ni siquiera llegaron a las 200.000.

La bolsa más grande se la llevará Álvarez, que se espera reciba unos US$15 millones antes de añadir lo recolectado en el sistema de PPV. Ese será el mayor botín de su carrera, mucho más de los US$60 que asegura recibió en su primer combate cuando tenía 15 años.

Canelo es quien más ha estado a la ofensiva durante la gira promocional de la pelea y esta semana se mostró desafiante al asegurar que su rival “entenderá” cuando reciba el primer golpe.

“Me he preparado para noquearlo. Todo puede pasar en una pelea, pero para eso me he preparado, para noquearlo”, aseguró el pugilista mexicano.

Lee>> ¿Cómo sería el boxeo olímpico con profesionales?

Triple G

El problema no es que Golovkin nunca ha sido noqueado, es que nunca ha perdido.

Es más, él es quien pone en fuera de combate a sus rivales, en 33 de sus 37 peleas para ser más precisos.

El analista de boxeo de la BBC Steve Bunce explicó que: “La gente que ha estado con Golovkin -Kell Brook, Martin Murray, Matt Macklin- te dicen que los demás boxeadores se preparan para ser golpeados fuertemente y de repente ocurre algo diferente. Macklin asegura que debería ser ilegal”.

Image captionGolovkin pondrá en juego dos de sus tres títulos de campeón mundial, aunque en caso de una derrota contra Canelo se quedará sin cinturones.

Según un estudio sobre la técnica de Golovkin hecho a comienzos de este año por ESPN, el peleador kazajo genera en sus golpes una fuerza similar a la de boxeadores de dos categoría por encima (unos siete kilogramos más).

También señala el estudio que Golovkin conecta en promedio 10 golpes por asalto más que cualquier otro peleador de la misma categoría y que saca sus golpes a una velocidad similar a la de un auto de arrancadas o piques.

De allí que sea levemente favorito en las casas de apuestas.

Pero con 35 años, y teniendo en cuenta su última actuación, que fue la primera vez en nueve años que necesitó de la decisión de los jueces para ganar, ha hecho pensar que su mejor etapa sobre el cuadrilátero ya pasó.

Image captionLa única derrota que tiene registrada el kazajo fue en la final de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Consciente de ello, GGG se ha preparado meticulosamente para el que considera el mayor desafío de su carrera, perdiéndose incluso el nacimiento de su segundo hijo.

“Quiero ganar esta pelea porque para mí será una victoria histórica para el boxeo, como muchas otras, como Sugar Ray Leonard contra Marvin Hagler y otras de esa época”, dijo Golovkin.

“Ahora lo que pienso es en nuevas historias, un nuevo tiempo para nosotros”.

Lo que está en juego

El legendario Oscar de la Hoya, promotor de Álvarez, predice que ambos peleadores sufrirán “ocho o nueve asaltos de infierno“, calificando a su peleador como un “artista del nocaut” y a Golovkin como un “monstruo”.

Él necesita que la pelea sea un éxito tras haber sido una de las voces más críticas sobre el enfrentamiento entre Mayweather y McGregor. Es crucial que esta forma de boxeo puro entre dos de los mejores pugilistas cumpla con la expectativas.

Sobre el ring, Canelo sólo podrá ganar dos de los tres cinturones que están en propiedad de Golovkin, los de la Asociación Mundial de Boxeo y el Federación Internacional de Boxeo, debido a su tensa relación con el Consejo Mundial de Boxeo. Este último título quedará vacante en caso de un triunfo del mexicano.

El cuarto cinturón en la división lo posee el británico Billy Joe Saunders, quien también pelea el sábado en la noche y desea enfrentar al ganador en Las Vegas.

Y el ganador es…

  • “Me gusta GGG en esta pelea”, expresó Freddie Roach, reconocido entrenador de boxeo, pese a que considera que “no lució bien en su última pelea y Canelo parece que está mejorando constantemente”.
  • Antonhy Joshua, campeón mundial de peso pesado, expresó que “Golovkin es una bestia, pero se enfrentará a un verdadero talento”. “Si tengo que escoger me inclinaría por Canelo. Pero tendrá que hacer una pelea muy inteligente. Tiene que se fuerte de cuerpo y mente porque cuando tienes a alguien presionando como Golovkin se convierte en un duelo mental, ‘¿Cuánto más puedo aguantar?’ Es más que una pelea física para Canelo”.
Image captionMayweather venció a Álvarez en 2013, pero ahora espera que el mexicano le gane a Golovkin.
  • “Le doy una leve ventaja a GGG por la potencia de sus dos manos”, opinó el legendario Sugar Ray Leonard, campeón en cinco divisiones. “Pero tendrá que hacerlas trabajar para él, tiene que utilizar el recto, llevar a su rival a la cuerdas y allí trabajar al cuerpo y con ganchos. Canelo tendrá que hacer la mejor pelea de su vida como cuando yo peleé contra Hagler. Tuve que ser inteligente técnicamente y estratégicamente”.
  • Para Bernard Hopkins, excampeón indiscutido de peso mediano, habrá caídas, pero no nocauts. “Será una pelea fuerte. Uno es un pegador de primera, el otro también lo es, pero sabemos que tiene más cartas en su manga. GGG tendrá que resolver un rompecabezas diferente a todo lo que se ha visto antes. Canelo ganará por decisión”.
  • “Canelo noqueará a GGG”, decretó Floyd Mayweather hijo. Su padre y entrenador, Floyd senior, está confiado en que “Canelo lo puede hacer si hace la pelea correcta. Si va al cuerpo, parará a GGG. No digo que sea débil en el cuerpo, pero si atacas allí abajo te encontrarás con algo que no has visto hasta ahora”.

El análisis

El especialista en boxeo de la BBC, Mike Costello, ofrece su predicción:

“Creo que esta pelea será un gran indicador del lugar que ocupa el boxeo actualmente en Estados Unidos. Gennady Golovkin sólo ha podido atraer compras de 150.000 a 170.000 en PPV, considerablemente inferior a los millones que atraía Mayweather.

Image captionMike Costello, experto en boxeo de la BBC, considera que la pelea se decantará en favor de Golovkin por su fuerte pegada.

“En este caso la espera ha valido la pena ya que será una mejor pelea de lo que hubiera sido hace uno o dos años.

“La última vez que estuve anticipando una pelea con tanto deseo, de impacto internacional, fue cuando se enfrentaron Floyd Mayweather y Oscar de la Hoya hace 10 años.

“Reconozco que he ido cambiando de opinión de una esquina a otra. En la primera parte de este año hubo algo que cada vez me gusta más sobre Canelo yfinalmente vi lo que la gente veía en él. En ese momento me gustó para la pelea.

“Pero a medida que se va acercando, voy por Golovkin. Me gusta su habilidad de escoger el golpe preciso en el momento justo. Un gran y sólido lanzador de golpes”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Felimar Luque

De vender arepas en un mercado a luchar como médica contra la COVID-19

Felimar Luque temía no volver a trabajar como médica tras emigrar de Venezuela. Pero la falta de personal sanitario que sufren países de la región como Perú ha hecho que vuelva a ejercer.
Felimar Luque
5 de agosto, 2020
Comparte

Preparando arepas en la habitación que compartía junto a su hermana en Lima, Felimar Luque temía no volver a ponerse nunca más la bata de médica que se tuvo que quitar cuando salió de Venezuela en busca de un futuro mejor.

Hoy, tras un año en el que vendió arepas en un mercado y medicamentos en una farmacia, vuelve a ejercer la medicina en un hospital. Una oportunidad que ansió durante meses y que no le llegó hasta que ocurrió una tragedia: la pandemia de COVID-19.

“La esperanza era bastante lejana por el tema económico”, cuenta esta ginecóloga de 34 años, a quien se le hacía imposible asumir el costo de homologar su título cuando llegó a Perú el año pasado.

Ahora, ante la falta de profesionales de la salud para atender de los casos de coronavirus que hay a nivel nacional, Luque ha sido contratada para trabajar en el Hospital Edgardo Rebagliati Martins, el complejo hospitalario más importante de la seguridad social peruana.

Allí, se encarga de evaluar cómo evolucionan cerca de 200 afectados por COVID-19.

Perú ha decidido permitir durante la pandemia la contratación de médicos extranjeros, incluso aquellos que aún no hayan terminado de realizar sus trámites para colegiarse. Es una medida que también han tomado países como Chile, México y España.

Luque ha sido una de las beneficiadas. Como a muchos de los 900,000 venezolanos que emigraron al país andino en los últimos años, a ella, le había tocado empezar desde cero en su nuevo destino.

Es decir: dejar atrás 11 años de estudios universitarios y cuatro de experiencia laboral, para, en cambio, comenzar los días levantándose a las cinco de la mañana para amasar agua y harina P.A.N.

“Despertábamos para hacer las arepas y que estuvieran calientes al momento de venderlas”, recuerda.

Harina P.A.N.

Getty Images
Felimar Duque se despertaba todos los días a las 5am para amasar la harina P.A.N.

“Vendíamos unas 30 o 35… No eran muy grandes porque la harina P.A.N. es importada y costosa y queríamos obtener un poquito de ganancia”, le dice a BBC Mundo por teléfono en el descanso de su turno en el hospital.

A dos soles cada una (0.6 dólares), ganaban entre 18 y 21 dólares cada día. Tres veces más que su sueldo mensual en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo, conocido por ser donde murió en 2013 el exmandatario venezolano, Hugo Chávez.

Este monto, sin embargo, era insuficiente para vivir cómodamente en Perú. Así que, recién llegadas a Lima, las hermanas vendían las arepas por las mañanas y dedicaban el resto del día a buscar trabajo.

“El choque emocional era demasiado”, cuenta Luque. “Aparte, jamás había vendido nada”.

“Todo en mi vida había sido estudiar, estudiar, estudiar… El día en que decidí trabajar ya era médico y, desde entonces y ya graduada, nunca había dejado de trabajar”.

Dejar Venezuela

Felimar Luque era en Caracas especialista adjunta del servicio de ginecología de un hospital de nivel 4, el más alto, es decir, con un gran número de camas, área de terapia intensiva y de especialidades.

De pequeña, había decidido ser pediatra después de que una infección gastrointestinal le llevara a acabar ingresada en un hospital.

“Me atendió una excelente pediatra, que fue muy atenta conmigo. A pesar de no tener turnos, se quedó conmigo durante mi hospitalización”, recuerda.

“De ahí le dije a mi mamá: ‘Quiero ser pediatra porque quiero atender a las personas así como ella me atiende a mí”.

Pero, a medida que estudiaba la carrera, fue cambiando de opinión. “Me di cuenta de que la pediatría era bonita, pero a la vez un poco triste“.

“Sobre todo el área oncológica me deprimía, así que dije: ‘No, prefiero ser ginecóloga, que así traes un bebé al mundo y, en la mayoría de los casos, les das una alegría a los familiares”. Todavía recuerda su primer parto: varón, 3.5 kilos.

Felimar Duque con un bebé recién nacido

Felimar Duque
Duque optó por especializarse en ginecología porque el traer bebés al mundo “das una alegría a los familiares”.

Los años tomando notas o sacando fotocopias de libros que no podía permitirse comprar rindieron frutos: se graduó de la Universidad Rómulo Gallegos con notas sobresalientes o, como se dice en Venezuela, cum laude.

Un posgrado después, llegó a ser jefa de servicio en un hospital grande. Pero era un puesto que también tenía desventajas que se hicieron más agudas cuando el país empezó a verse golpeado por una dura crisis económica.

“En 2012 ya empezó el déficit, pero se acentuó muchísimo, muchísimo en 2014. En 2015, ya no teníamos absolutamente nada, teníamos que solicitar al paciente que llevara sus insumos para poder atenderle”, hace memoria.

Alternaba cuatro trabajos en dos clínicas y dos hospitales públicos para poder mantenerse. Le alcanzaba, “ajustadita”, y solo porque vivía sola y no había formado aún una familia.

Pero la falta de condiciones para atender a sus pacientes era lo que más le afectaba.

“El choque no lo vive el director del hospital, lo vives tú como jefe en tu área. Eso ya me tenía un poquito inestable emocionalmente porque decía: ¿Cómo voy a una guardia? Como recurso humano puedo hacer cualquier cosa, pero me atas de manos porque no tengo cómo resolver al paciente porque no tengo insumos”.

Protesta en Venezuela por la crisis hospitalaria

Getty Images
En Venezuela hay una crisis hospitalaria desde hace varios años.

Estas deficiencias le hicieron pasar por situaciones tensas, como cuando tuvo que resguardarse para no ser agredida por el familiar de una paciente.

“Había sido referida de otro hospital y, en ese momento, nosotros no contábamos con servicio de quirófano porque no había aire acondicionado y solo estábamos atendiendo estrictas emergencias”, recuerda.

“La paciente estaba en un inicio de trabajo de parto… Tenía oportunidad de ir a otro centro a ver si la podían atender”. El familiar montó en cólera, estallando en reclamos e insultos contra ella y un colega, que eran los encargados del servicio aquel día.

“Tuvimos que permanecer encerrados en la habitación porque si salíamos nos podían agredir”, afirma.

Choque emocional

Episodios como este la llevaron a iniciar la homologación de su título en España para emigrar allí.

“Mi temor era: ‘se me va a morir una paciente por el simple hecho de que en el hospital no hay tan siquiera sangre para transferirle o no hay una jeringa, nada…’ Que me llegue un paciente crítico y no pueda resolverlo, no porque no tenga conocimiento, sino porque no tengo los recursos para atenderlo”.

Pero las trabas burocráticas, tanto en España como en Venezuela, y la ralentización de los trámites en las instituciones de este último país hizo que, a inicios de 2019, se decidiera a seguir a su hermana a un destino más barato y menos complicado: Perú.

Felimar Luque (izq.) en la sala de partos en Venezuela

Felimar Luque
Practicar medicina en Venezuela se ha vuelto difícil por la falta de recursos.

A diferencia de miles de sus compatriotas, ellas tuvieron la “suerte” de poder viajar hasta allí en avión.

Pero eso no logró amainar un cambio tan brusco: “En Venezuela siempre tuve trabajo, muchísimo trabajo. Pero una vez que vengo para acá, nunca había vendido y había que relacionarse con cualquier persona”.

“Pero era más que todo el choque emocional: eras una persona reconocida en tu país. En mi caso, yo era jefe de servicio porque era especialista adjunta del servicio de ginecología ya con cuatro años de experiencia como tal. Y sí, el choque es bastante fuerte en ese sentido”.

“De verdad que me sentía bastante mal”.

Junto a su hermana, pidieron permiso en un puesto de un mercado cercano a donde vivían para ponerse de pie al lado a vender las arepas. El comerciante se lo permitió.

“Entonces hice mi currículum, lo dejé por locales comerciales, farmacias. Llamaba a los anuncios para cuidar bebés, cuidar abuelitos”. Menos de un mes después de llegar, consiguió empleo en una farmacia donde trabajaba seis días a la semana por el salario mínimo.

Inmigrante venezolana entrando a Perú

Getty Images
Muchos venezolanos que inmigran a Perú tienen dificultades en buscarse la vida.

¡No tenemos gente!

Poco a poco, fue reuniendo y validando los papeles que necesitaba para homologar su título de médico general.

“Registré mi título… pero hubo un freno porque me exigían estudiar un año más”, cuenta. No podía permitírselo: su hermana tenía problemas para encontrar empleo y de su salario salían la manutención de las dos y el dinero que enviaba a sus padres, en Venezuela.

“Decidimos oye, nada, a reunir plata. A ver si se puede lograr de alguna forma en algunos meses”.

Casi a finales de 2019, vio un anuncio en Instagram: la ONG Unión Venezolana en Perú estaba ayudando a médicos venezolanos a convalidar sus títulos. La organización ha reunido en los últimos dos años un listado de 39,000 inmigrantes venezolanos con estudios, cuyos datos se los ofrece al gobierno peruano para ayudar a cubrir vacantes difíciles de llenar.

Tras una dura selección que empezó con 150 profesionales, Luque acabó siendo una de los 20 que recibió la ayuda de la ONG y de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) para poder colegiarse en Perú.

“Tuve que pasar varias pruebas y cursos”, asegura. “A veces nos decían el mismo día o la noche anterior: ‘Hoy, urgente, tienen que ir a tal sitio’. Y bueno, ese día le pedía permiso a mi jefe y gracias a Dios fue bastante tolerante. Me decía: ‘Tranquila’. Luego, eso sí, tenía que pagarle las horas como sea”.

Pero incluso cuando su nombre apareció oficialmente en la base de datos de médicos colegiados de Perú, encontrar trabajo como tal siguió siendo una tarea complicada.

Coronavirus en Perú

Getty Images
En algunos lugares de Perú se han visto desbordados por la falta de médicos para combatir el coronavirus.

En tres meses, solo llamaron para dos plazas lejos de Lima, de donde no quería irse.

“Conseguí un puesto de asistente de cirugía plástica. Realmente, no es mi área, solo llenaba historias de los pacientes y hacía las tareas de las enfermeras”.

Con la pandemia, la clínica cerró: “Lo que más me angustiaba era que yo tengo que enviar dinero a Venezuela porque mis papás lo necesitan… Era estresante: quedarte sin dinero en un país donde no tienes nada”.

Hasta que un colega le avisó de que la seguridad social peruana, EsSalud, estaba contratando médicos para afrontar la pandemia de COVID-19.

Como muchos países de la región, Perú cuenta con menos médicos de los que necesita, según refleja un informe del Ministerio de Salud de 2018: apenas 13,6 médicos por cada 10.000 habitantes en vez de los 23 que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A esto se suma el hecho de que muchos se han dado de baja porque su edad o historial médico los hace especialmente vulnerables al nuevo coronavirus.

Por ejemplo, en Lambayeque, una de las regiones más afectadas por la pandemia y en la que se han tenido que construir cementerios temporales para enterrar a los muertos por coronavirus, el director del Hospital Regional explicaba a principios de mes que, pese a tener 60 camas libres con punto de oxígeno, no las podía usar:

“¡No tenemos gente! ¡No tenemos gente! ¡No tenemos gente!”, gritaba con desesperación en una entrevista con la emisora pública, RPP.

Talento desaprovechado

Carlos Scull, nombrado embajador de Venezuela en Perú por Juan Guaidó, aseguró en una radio local que hay unos 1.000 médicos venezolanos en Perú -de los que solo entre 200 y 300 están colegiados- y unos 3,000 enfermeros.

Otras fuentes como la campaña “Tu causa es mi causa” eleva a 4,000 el número de médicos venezolanos que podrían unirse al esfuerzo del sistema de salud peruano contra la pandemia.

Trabajadores de la salud con equipos de protección personal frente a una ambulancia en Perú

Getty Images
En Perú hay escasez de trabajadores de la salud para hacerle frente a la pandemia.

Al menos uno de ellos, Felimar Luque, empezó a trabajar en el Hospital Edgardo Rebagliati Martins el lunes de la semana pasada: “Es hermoso, se parece al hospital en el que yo trabajaba ”.

“Me siento bien, a pesar de la pandemia, haciendo lo que más me gusta”, dice. Ahora gana ocho veces más de lo que recibía en la farmacia. Su hermana, abogada, ha tenido menos suerte y ahora trabaja cuidando a una mujer mayor en una provincia al norte de Lima.

“El venezolano tiene una necesidad de tener un ingreso y ejercer su profesión”, dice Garrinzon González, director de Unión Venezolana en Perú. En los años que lleva frente a la ONG, ha visto a muchos compatriotas experimentados y con estudios superiores haciendo trabajos no cualificados.

“Es un activo que se está perdiendo el Perú en vez de beneficiarse con estos profesionales cuyos estudios fueron un gasto que hizo otro Estado. Y más cuando hay vacantes”, afirma.

Del listado de 39,000 profesionales venezolanos que ofreció al Estado peruano, calcula que solo el 10% consiguió empleo.

Él espera que la experiencia de echar mano de profesionales sanitarios venezolanos durante la pandemia sirva para abrir las puertas a otros sectores.

Luque tiene un contrato de solo tres meses, prorrogable por otros tres meses más si la pandemia se extiende. Aunque, así como cuando soñaba con volver a ponerse la bata mientras preparaba arepas, le sobran esperanzas.

“Aunque el contrato dice ‘solo pandemia’, yo confío, Dios quiera, que nos dejen trabajando como tal. Ya ellos saben que soy especialista, que estoy en proceso de mi registro nacional de especialista acá en Perú. Y si no, bueno, como médico general, que ya tengo todo legal”.

“Si la posibilidad está, sería genial quedarnos acá trabajando”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=WhjChg-SfiE&t=5s

https://www.youtube.com/watch?v=0LMiekyc95A

https://www.youtube.com/watch?v=bXK31IpSnLQ

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.