Estas son las características del suelo en las zonas más afectadas de la ciudad por los sismos
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Francisco Sandoval

Estas son las características del suelo en las zonas más afectadas de la ciudad por los sismos

Las características de los suelos en la zona Tres, donde se ubican las zonas más afectadas por los sismos en la CDMX, incrementan los riesgos.
Francisco Sandoval
Por Redacción Animal Político
30 de septiembre, 2017
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En general, los sismos del 19 de septiembre, de 1985 y 2017, afectaron las mismas zonas en la Ciudad de México. Las colonias Roma, Condesa y algunas otras en una franja entre el centro y el sur de la ciudad, fueron las más dañadas y tuvieron decenas de construcciones dañadas y víctimas.

Carlos Villaseñor Mejía, académico de la Facultad de Ingeniería y experto de la División de Ingeniería Civil y Geomático, explicó que se deberá evaluar a detalle cada edificio para determinar qué ocurrió y añadió que los tipos de suelo de la Ciudad de México también influyeron.

La capital del país tiene tres tipos de suelo y es la zona Tres donde se amplifican las ondas sísmicas y la duración del temblor.

En la zona Tres existen potentes depósitos de arcilla altamente comprensible, separados por capas arenosas con contenido diverso de limo o arcilla, que son de consistencia firme a muy dura y de espesores variables de centímetros a varios metros.

La zona Dos es de transición, donde los depósitos profundos se encuentran a 20 metros de profundidad o menos, y está constituida por estratos arenosos y limoarenosos intercalados con capas de arcilla lacustre.

La zona Uno es la que suele tener menos afectaciones, ya que está formado por rocas o suelos firmes fuera del ambiente lacustre, principalmente son lomas, aunque podría existir depósitos arenosos en estado suelto o cohesivos relativamente blandos. Es frecuente la presencia de oquedades en rocas y cavernas, túneles excavados en suelo para explotar minas de arena.

Sin embargo, el especialista advirtió que el desplome de los edificios también depende de los materiales de construcción, como acero, concreto u otros de menor resistencia.

Por ello, en la zona Tres las construcciones deben tener cimientos diferentes a las otras dos, como son pilotes o cajones de cimentación que permiten distribuir de forma uniforme la carga del inmueble.

La profundidad a la que llegan depende de la zonificación, por ejemplo, tenemos marcado a qué distancia están los estratos más resistentes, puede ser entre 30 y 50 metros, explicó.

Y en una zona Uno, el estrato resistente se encuentra casi en la superficie. No obstante un edificio más alto debe tener una cimentación más eficiente que uno más ligero, esto se debe a la bajada de carga, añadió.

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El misterioso “gen dentro del gen” que descubrieron escondido en el COVID-19

Los genes superpuestos, como también se les conoce, pueden contener información vital para entender mejor los virus.
13 de noviembre, 2020
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Siempre estuvo ahí, pero “escondido” y hasta hace poco nadie lo había descubierto.

Se trata de un gen misterioso llamado ORF3d y encontrado dentro de otro gen en el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad covid-19 y de la actual pandemia.

Este fue descubierto por un grupo de científicos liderados por el investigador Chase Nelson, del Instituto de Genómica Comparada del Museo de Historia Natural de Nueva York, Estados Unidos.

Si bien queda por investigar la función específica de este gen superpuesto, como también se le conoce, los investigadores consideran que descubrir este tipo de genes “puede revelar nuevas vías de control para el virus, por ejemplo, medicamentos antivirales”.

Tampoco descartan que este gen pudiese contribuir a la biología única del virus y su potencial pandémico.

Los hallazgos fueron publicados en la revista científica eLife.

Por qué importa este descubrimiento

Desde que se desató la pandemia, científicos de todo el mundo se han puesto manos a la obra para comprender mejor el virus y así acertar en la labor de contención.

Científicos examinando terapias contra el virus en China.

Getty Images
Una de las primeras labores de los científicos fue estudiar y secuenciar el genoma del coronavirus.

De acuerdo al estudio liderado por Nelson, para responder a todas las preguntas que deja el coronavirus es necesario entender los genomas virales con precisión y amplitud.

“Los genes superpuestos son quizá una de las formas en que los coronavirus han evolucionado para replicarse de forma eficiente, frustrar la inmunidad del infectado y transmitirse”, declaró Nelson.

Un gen superpuesto permanece oculto en una cadena de nucleótidos debido a la forma en que se superpone a las secuencias codificadas de otros genes.

Según el estudio, estos genes son difíciles de identificar, ya que la mayoría de programas informáticos científicos no están diseñados para encontrarlos. Sin embargo, son comunes dentro de los virus.

Laboratorio en Francia.

Getty Images
Los científicos confían en que saber más sobre este gen puede mejorar las terapias antivirales.

“Debido al tamaño de su genoma, el SARS-CoV-2 y sus parecidos se encuentran entre los virus ARN más largos que existen. Quizás sean más propensos a contener este ‘engaño genómico'”, añade Nelson.

Qué se sabe sobre la función de este gen

Como este gen oculto fue descubierto recientemente se necesita más investigación para conocer todas sus implicaciones.

“Aún desconocemos su función y significado clínico, pero predecimos que es relativamente improbable que este gen sea detectado por la respuesta de las células T, al contrario que una respuesta de anticuerpos”, comenta Nelson.

Las células T son una especie de células inmunes, cuyo principal propósito es identificar y matar a patógenos invasores o células infectadas.

Lo hacen utilizando proteínas en su superficie, que a su vez pueden adherirse a proteínas en la superficie de estos impostores.

Los investigadores también descubrieron este gen en el coronavirus de un pangolín, lo cual podría reflejar pérdidas y ganancias de este gen durante la evolución del SARS-Cov-2 y otros virus parecidos.

El estudio concluyó la necesidad de ahondar más en el descubrimiento, ya que “los genes superpuestos son una parte importante de la biología viral y merecen mayor atención”.


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