Cómo cargar el teléfono celular cuando no tienes electricidad en 3 sencillos pasos
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Cómo cargar el teléfono celular cuando no tienes electricidad en 3 sencillos pasos

No importa si estás en medio de un desastre natural o en un camping. Te mostramos un método para que puedas cargar tu móvil cuando estás en apuros.
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Por BBC Mundo
8 de septiembre, 2017
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Si estás en medio de un desastre natural como el huracán Irma, que estos días azota el Caribe, en una inundación o un terremoto, una de las primeras cosas que suelen ocurrir es que se cae la red eléctrica.

Pero también te puedes quedar si acceso a la electricidad en situaciones menos comprometidas, como cuando estás acampando en la montaña.

Cualquiera que sea el caso, estos tres pasos te ayudarán a salir de la emergencia.

¿Qué necesitas?

Necesitas unos elementos básicos para cargar tu celular: el adaptador USB para el encendedor del automóvil, el cable del propio teléfono, una pila de 9 voltios, un clip metálico y un resorte de bolígrafo o una llave.

Lo que vas a hacer es conducir electricidad desde la batería hacia el móvil.

Moverás partículas eléctricamente cargadas utilizando un medio de transmisión, es decir, un conductor eléctrico, que en este caso será un clip metálico. Formarás un pequeño campo eléctrico artesanal -de baja intensidad- que al menos te permitirá hacer llamadas de emergencia o enviar mensajes.

Paso 1: abrir el clip metálico y enrollarlo en uno de los polos de la batería

Mano con clipYOUTUBE/MUNDO TOP
El metal es un buen conductor de energía eléctrica.

Las baterías o pilas cuentan con dos terminales. Uno de ellos tendrá un signo positivo y el otro uno negativo. Al cablear estos dos polos, los electrones fluyen tan rápido como pueden desde el polo negativo hacia el polo positivo. Para generar este campo eléctrico usamos un objeto metálico porque los metales son buenos conductores de la electricidad.

Permiten el flujo de los electrones desde un punto hacia otro. En este caso, lo primero que hacemos es abrir el clip metálico y enrollarlo en el polo negativo de la pila.

Como muestra la imagen, una parte del clip queda hacia arriba y la otra hacia el exterior.

Mano con batería y clipYOUTUBE/MUNDO TOP
Las baterías tienen dos polos que requieren entrar en contacto para generar electricidad.

Paso 2: poner el adaptador del automóvil en polo positivo de la batería

Lo siguiente es ubicar el adaptador del automóvil sobre el otro polo. Ahora estamos listos para generar el campo eléctrico.

Mano con el circuito eléctricoYOUTUBE/MUNDO TOP
En este caso usarás un clip, pero también podría ser el resorte de un bolígrafo.

Paso 3: Empujar el clip hacia la parte metálica que está en el costado del adaptador

Lo único que falta es que los dos metales hagan contacto -el clip con la parte metálica del adaptador- para que fluyan los electrones y así entonces generemos electricidad.

Contacto entre el clip y el adaptador.YOUTUBE/MUNDO TOP
Cuando se hace contacto los electrones pueden viajar libremente de un polo al otro.

Lo único que falta para cargar el celular es enchufarlo a la toma del USB, de la misma forma en que lo cargas cuando lo enchufas a un computador.

Todas las pilas o baterías contienen electrolitos y otras sustancias químicas que reaccionan entre sí, haciendo que los electrones comiencen a moverse frenéticamente y produzcan energía. Entonces lo que se genera es una conversión de energía química a energía eléctrica.

Sin esta fiesta de los electrones, no podríamos conservar la energía en pequeños dispositivos que nos pueden salvar la vida cuando no estamos conectados a la electricidad.

Celular cargándoseYOUTUBE/MUNDO TOP
Cuando están pasando los electrones de un polo al otro, es el momento preciso para conectar el celular a través del USB.

Este método casero para cargar el móvil no es el único. Basta con que te des una vuelta por internet y descubrirás varias ideas parecidas -otras no tanto- que funcionan con el mismo principio.

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Foto: Lucía Vergara.

Territorios fracturados: así se mira la minería en México

Organizaciones que impulsan reformas a la Ley Minera integraron una documentación colectiva, con 63 fotografías, para mostrar las huellas que ha dejado esta actividad en el país.
Foto: Lucía Vergara.
Por Thelma Gómez Durán/Mongabay Latam
2 de agosto, 2020
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En el estado de Chihuahua, en el municipio de Ocampo, entre los cerros de la Sierra Tarahumara que se pintan de verde, un tajo de tonalidades ocres rompe el paisaje. Ahí, en esa zona donde se exilió a los árboles, funciona la Mina Pinos Altos.

Las comunidades de San Juan de Cedros, Charcos y Mesas, en el municipio de Mazapil, en Zacatecas, solían tener como vecino al semidesierto zacatecano con sus mezquites, biznagas y candelillas. En esos poblados recuerdan que antes había un manantial, este se secó cuando llegó un nuevo vecino: la Mina Peñasquito que tiene casi una decena de pozos de agua a su disposición para la extracción de oro, plata, zinc y plomo.

Lee: Comunidades forestales y parques ecoturísticos sufren por pandemia del COVID-19

En San Luis Potosí, el cerro de San Pedro fue por años un símbolo para la región. Hoy el cerro está fracturado por una mina.

Mina Pinos Altos, en el municipio de Ocampo, en Chihuahua, en donde se extrae oro. El proyecto se encuentra relativamente cerca del Área Natural Protegida Cascada de Basaseachi. Foto: autor anónimo.

En el norte, centro y sur de México, la minería ha transformado ecosistemas, comunidades, familias y ha llevado a que se formen movimientos de resistencia y lucha en defensa del ambiente y el territorio.

Para registrar las afectaciones que ha dejado la minería en todas las regiones del país, la Fundación Heinrich Böll; el Observatorio Académico de Sociedad, Medio ambiente e instituciones de la UNAM; Fundar, Centro de Análisis e Investigación y el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS) convocaron a un concurso de fotografía.

Al final, se seleccionaron 63 imágenes, captadas por 23 fotógrafos. Con ellas se ha construido la documentación colectiva “Así se mira la minería en México”.

Foto tomada a 500 metros de altura. La imagen muestra la destrucción del Cerro de San Pedro, ícono del escudo de armas de San Luis Potosí; en donde ahora se extrae oro y plata. Foto: Octavio Ramos Castillo.

Estas fotografías “buscan visibilizar cómo están siendo impactados los territorios en donde se asientan proyectos mineros”, explica Cecilia Navarro, integrante del CCMSS, organización que en febrero de 2019 elaboró el documento La normatividad minera en México: problemas y propuestas de modificación, en el que señala la necesidad de reformar la Ley Minera vigente desde 1992.

El CCMSS es solo una de las varias organizaciones civiles que impulsan reformas a la Ley Minera. Ese objetivo también lo persiguen comunidades —en cuyos territorios se han entregado concesiones mineras— y que han presentado acciones legales para que se declare inconstitucional esa legislación.

En el municipio de Mazapuil, Zacatecas, se encuentra la Mina Peñasquito, de Newmont Gold Corporation, donde se utiliza la minería a cielo abierto para extraer diversos materiales, entre ellos oro. Foto: Lucía Vergara García.

Lee: ¿Por qué la deforestación y la pérdida de especies abren la puerta a nuevas enfermedades?

Concesiones que invaden territorios

En la Sierra Norte de Puebla, 32 comunidades de los municipios de Cuetzalan, Yaonáhuac y Tlatlauquitepec crearon el Consejo Maseual Altepetajpianij (Guardianes del territorio) para hacer un frente común e impedir que se instalen minas en la región.

El Consejo nació en 2014, cuando en las comunidades se escucharon los planes que tenían empresas para realizar explotación y extracción minera. Los pobladores buscaron información y encontraron que, desde 1998, el gobierno federal había entregado 103 concesiones mineras en cuatro municipios de la Sierra Norte.

Hasta el 2017, se habían entregado concesiones mineras en 47 % de los 12 mil núcleos agrarios del país, de acuerdo con el documento “La normatividad minera en México: problemas y propuestas de modificación”, elaborado por el CCMSS.

En la comunidad de Santa María Zotoltepec, Puebla, la empresa Gorrión, filial de Almaden Minerals, pretende instalar una mina para la extracción de oro a cielo abierto. El proyecto está detenido gracias a la movilización social de las comunidades de la región. Foto: María Fernanda Olvera Bataller.

A las comunidades ninguna autoridad se acercó para preguntarles o, por lo menos, avisarles de que en su territorio se entregarían concesiones mineras, explica la abogada Ximena Ramos Pedrueza Ceballos, directora regional Golfo México, del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA). Esta organización acompaña al Consejo Maseual Altepetajpianij en la demanda para declarar inconstitucional la Ley Minera, por ser una legislación que consideran no garantiza los derechos de los pueblos indígenas, entre ellos el derecho a la consulta.

Esta acción legal se concentró en impugnar tres concesiones entregadas a las empresas del Grupo Ferrominero —Minera Autlán y Minas de Santa Martha—, las cuales tienen una vigencia por 50 años.

Ximena Ramos explica que con la Ley Minera actual solo es necesario realizar un procedimiento administrativo para el otorgamiento de una concesión, sin que se tome en cuenta a las comunidades que habitan o son dueñas del territorio que se concesiona.

“No hay ningún mecanismo que permita a las comunidades participar en la decisión (de otorgamiento de una concesión) o que garantice que se les entregue información”, explica Ximena Ramos, quien resalta que se busca reformar seis artículos de la Ley Minera relacionados con la forma en que se entregan las concesiones y que violan los derechos de los pueblos indígenas.

La acción legal impulsada por el Consejo Maseual Altepetajpianij y CEMDA se encuentra en espera de que la segunda sala de la Suprema Corte de Justicia emita una sentencia.

Otras comunidades de Puebla, Oaxaca y Guerrero también han llevado a tribunales su lucha contra las concesiones que se entregaron a partir de una ley, que como dice la abogada Ramos, “está diseñada para favorecer, encima de cualquier cosa, la actividad minera”.

Complejo minero Las Truchas Vista Hermosa, en Lázaro Cárdenas, Michoacán. La minería ha modificado el paisaje de la costa michoacana y ha terminado con el hábitat de flora y fauna como el ocelote o el loro cabeza amarilla. Foto: Luis Eduardo Bucio Jiménez.

Los privilegios de la minería

El artículo sexto de la ley considera a la minería como preferente sobre cualquier otra actividad, excepto la extracción de hidrocarburos; además señala que es de utilidad pública. Este es uno de los artículos que las organizaciones, comunidades y académicos señalan que se debe reformar.

En los hechos, la minería es “una actividad de interés privado de escasa utilidad pública y con un elevado costo social y ambiental”, apunta la doctora Leticia Merino, académica del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM e integrante del CCMSS.

La investigadora menciona un dato: la minería de metales contribuye apenas con el 0.66 % de la recaudación fiscal, “ya que tiene muchos estímulos fiscales, muchos más que otras actividades”.

Aspectos de las afectaciones ambientales que deja la explotación clandestina de carbón en el municipio de San José Cloete, en Coahuila. Foto: Ariel Ojeda.

Merino recuerda que, por ejemplo, las comunidades que han creado empresas forestales y realizan un manejo sustentable de sus recursos naturales, “no tienen ningún estímulo fiscal; han tenido que nadar a contracorriente, pese a que su actividad ha permitido conservar muchos bosques”.

Análisis realizados por investigadores como Merino calculan que, por lo menos, la mitad de las concesiones mineras se encuentran en territorios que pertenecen a comunidades forestales.

Al considerar a la minería como actividad preferente y de interés público, resalta Merino, no solo se abrió la posibilidad de que las empresas mineras tengan acceso a la tierra, sin respetar los derechos de propiedad privada o comunitaria, sino que además se permitió que se entregaran concesiones en 76 áreas naturales protegidas.

La investigadora de la UNAM también destaca que la minería no ha contribuido al desarrollo social y económico de las comunidades. “Es una actividad que genera ganancias millonarias para las empresas, pero paradójicamente, en los municipios productores de oro y plata, más del 50 % de la población vive en pobreza y más del 15 % vive en pobreza alimentaria”.

Lee la nota completa en Mongabay Latam

Las 63 fotografías que por ahora forman parte de la documentación colectiva se pueden conocer en estos micrositios:

Así se ve la minería en México (CCMSS)

Así se ve la minería en México

 

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