Qué es y por qué es importante para mexicanos DACA, el programa que quiere terminar Trump
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Qué es y por qué es importante para mexicanos DACA, el programa que quiere terminar Trump

Miles de jóvenes que fueron llevados a Estados Unidos cuando eran niños ven amenazada su permanencia en ese país y su futuro con el fin de DACA.
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Por Redacción Animal Político
5 de septiembre, 2017
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Alrededor de 800,000 dreamers, entre ellos 622 mil 170 jóvenes indocumentados mexicanos, han podido vivir en Estados Unidos sin miedo a ser deportados gracias al programa DACA: Acción Diferida para Llegados en la Infancia, implementado desde hace cinco años. 

Sin embargo, ahora esa gente beneficiada enfrenta la amenaza de que Donald Trump le ponga fin al programa. De acuerdo con medios estadounidenses, el mandatario haría el anuncio este martes.

Según el diario New York Times, este mar Trump mantendría el programa solo seis meses más, mientras el Congreso estadounidense halla una alternativa para los jóvenes indocumentados,  y luego lo cancelaría. Es un escenario de incertidumbre. 

DACA fue implementado por Barack Obama en junio de 2012.

Su principal objetivo es proteger a los jóvenes inmigrantes indocumentados que fueron traídos a Estados Unidos cuando eran niños. Ha permitido que los inmigrantes obtengan un número de seguridad social, una identificación estatal y permiso para trabajar de forma legal. 

Los dreamers (que es como son llamados los beneficiarios de DACA) pueden solicitar la suspensión de la deportación y residir legalmente en Estados Unidos durante dos años. Después de eso, pueden solicitar una renovación.

CNN confirmó que, hasta el 31 de marzo pasado, 240,700 personas habían solicitado la renovación en el año fiscal 2017, y casi 800,000 renovaciones han sido aprobadas durante la existencia de DACA.

Para ser aceptados en el programa, los inmigrantes deben haber entrado a Estados Unidos con menos de 16 años, no tener los 31 años cumplidos en junio de 2012, y haber vivido permanentemente en el país desde 2007. También se les exige que carezcan de antecedentes y que estén estudiando o tengan el bachillerato terminado.

Según la Oficina de Ciudadanía y Servicios Migratorios (USCIS) los mexicanos representan un 79% de los 787 mil 580 beneficiarios de DACA. Es decir, al menos 622 mil 170 jóvenes indocumentados mexicanos serían afectados si Donald Trump formaliza la terminación del programa. 

Con ello, los mexicanos no podrían conseguir legalmente trabajo, no podrían tener una identificación estatal, no podrían solicitar becas y proseguir con sus estudios.

Hasta ahora, legisladores demócratas y republicanos, entre ellos Lindsey Graham y Dick Durbin, han promovido dos iniciativas de ley en el Senado y en la Cámara de Representantes, denominadas Bridge Act y Dream Act, las cuales buscan proteger a estos jóvenes y ofrecerles un camino hacia la ciudadanía.

Los críticos del programa, por otro lado, han argumentado que DACA es inconstitucional, ya que Obama lo llevó a cabo sin la aprobación del Congreso y, además, dicen que promueve la inmigración ilegal para el futuro de EU. Por otro lado, CNNMoney y el Left-Leaning Center for American Progress señalan que, si se elimina el programa, EU perdería a 800,000 personas de la fuerza de trabajo estadounidense, y la economía de ese país sufriría una pérdida de casi medio billón de dólares en la próxima década. 

La revocación de Donald Trump al programa infligiría en la trayectoria de miles de dreamers, que se han esforzado para residir en EU dignamente. La libertad que han obtenido y el futuro que han trabajado podría quebrarse por una simple firma a favor de la eliminación de DACA. 

Ante la posibilidad de un incremento de deportaciones por el gobierno de Donald Trump, en marzo de 2017 el presidente Enrique Peña Nieto promulgó una reforma a la ley educativa, en apoyo a los mexicanos que estudian en Estados Unidos. A los deportados se les facilitará el ingreso al sistema educativo, aun cuando carezcan de documentos de identidad.

Con información de: Notimex, New York Times, El País y CNN politics.

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Lula vs. Bolsonaro: "Es la elección más importante de Brasil tras el fin de la dictadura", afirma experto

José Murilo de Carvalho, uno de los principales historiadores de Brasil, dice en una entrevista con BBC Mundo que “el país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición”.
30 de octubre, 2022
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El balotaje presidencial de Brasil entre Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro este domingo es la elección más importante del país desde el fin de la dictadura militar en 1985, afirma, para BBC Mundo, el politólogo e historiador José Murilo de Carvalho.

En el mayor país de América Latina está en juego el “todavía frágil sistema democrático”, dijo el miembro de la Academia Brasileña de Letras y de la Academia Brasileña de Ciencias.

El expresidente Lula, un izquierdista de 77 años que obtuvo 48.4% de los votos en la primera vuelta de las elecciones este mes, llega al balotaje con una ventaja de entre cuatro y ocho puntos en distintas encuestas de intención de votos válidos publicadas este sábado.

Pero el actual presidente Bolsonaro, un ultraderechista de 67 años, obtuvo en la primera vuelta una votación mayor a la que anticipaban los sondeos (43,2%) y aspira a ser reelecto contra muchos pronósticos.

El ganador debe superar este domingo el 50% de los votos válidos (sin contar aquellos en blanco y anulados) para iniciar un nuevo mandato presidencial el 1 de enero de 2023.

El resultado puede variar por factores como el nivel de abstención o cómo se decanten los votantes indecisos y volátiles, que algunas encuestas ubican en torno a 5%.

La campaña estuvo marcada por una fuerte polarización política, hechos de violencia y dudas sobre si Bolsonaro, un excapitán del Ejército que buscó sembrar sospechas sin pruebas sobre el sistema electoral brasileño, aceptará una eventual derrota.

“No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó (Donald) Trump en Estados Unidos”, señala Carvalho en alusión a la negativa del entonces presidente de ese país y aliado de Bolsonaro a aceptar su propia derrota en las elecciones de 2020.

Tras su último debate con Lula, Bolsonaro sostuvo que “no hay la menor duda” de que respetará el resultado de la elección aunque le sea adverso: “Quien tenga más votos, gana”, declaró.

Lo que sigue es una síntesis del intercambio vía correo electrónico con Carvalho, quien tiene 83 años y ha recibido varios premios y títulos de doctor honoris causa a lo largo de su carrera:


Explique por favor cómo evalúa la importancia histórica de estas elecciones en Brasil que enfrentan al expresidente Lula con el actual presidente Bolsonaro.

La República brasileña tiene 133 años. La primera elección con participación popular significativa fue en 1945.

La segunda en 1950, cuando yo tenía 11 años, fue disputada por Getúlio Vargas, un exdictador civil, y por un brigadier de la Fuerza Aérea que ayudó a deponerlo en 1945, en representación de militares, élite y clase media.

Getúlio, en ese momento comparado con Perón, había adoptado un programa laboral fuerte y ganó con el apoyo de los obreros. En 1954, ante la fuerte oposición de militares y civiles, fue forzado a renunciar y se suicidó.

La lucha contra el laborismo y el nacionalismo, agravada por la Guerra Fría, llevó al golpe de 1964 y la dictadura militar (1964-1985).

José Murilo de Carvalho

Academia Brasileira de Letras/Guilherme Gonçalves
José Murilo de Carvalho anticipa que el presidente que sea electo en Brasil “tendrá que enfrentar una gran oposición”.

Hoy tenemos algo semejante. Un representante del laborismo (Lula) que intenta volver al poder enfrentando a un presidente apoyado por la clase media, los militares y por empresarios.

La gran diferencia hoy es la ausencia de la Guerra Fría y de la amenaza de intervención norteamericana, aunque los factores externos no estén del todo ausentes.

¿Ve esta elección como la más importante del país al menos desde el retorno de la democracia?

Es sin duda la más importante tras el fin de la dictadura por estar en juego nuestro aún frágil sistema democrático.

¿Observa algún riesgo de crisis o ruptura institucional en Brasil asociado al resultado de estas elecciones?

El riesgo sólo podría venir en caso de una derrota del presidente (Bolsonaro). No se puede descartar un espectáculo circense similar al que montó Trump en Estados Unidos.

Mi apuesta es que las Fuerzas Armadas no lo apoyarán y que la presión externa será fuerte en Estados Unidos, la Unión Europea y los principales países de Hispanoamérica.

¿En qué medida Bolsonaro y Lula representan dos formas diferentes de entender Brasil?

La diferencia es grande. Lula es como un nuevo Vargas con una base de apoyo entre obreros, pobres e intelectuales.

Una mujer mira material de campaña con las caras del candidato izquierdista Lula sa Silva y el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro.

Reuters
Los brasileños eligen a su presidente entre dos opciones muy distintas.

Bolsonaro se basa en sectores de la clase media, el pentecostalismo, grandes empresas, la agroindustria y los militares de las Fuerzas Armadas y las policías.

Parte de la disputa también se da en el campo de los valores, especialmente en lo referente a la familia y la identidad de género.

En el caso de Bolsonaro llega a esta segunda vuelta tras un gobierno muy tumultuoso, acusado por sus críticos de actitudes autoritarias, de dividir al país, de responder de forma equivocada a la pandemia de coronavirus y, con esto, agravar durante su gobierno la situación crítica que ya tenía Brasil.

Aun así, tiene posibilidades de ganar un segundo gobierno, según encuestas de opinión.

¿Cómo explica este apoyo que tiene el presidente?

Es una pregunta de un millón de dólares. ¿Cómo un presidente irrespetuoso de la ley, que desprecia las instituciones, incluidos los poderes de la República, y los valores democráticos, intolerante con los avances en la igualdad de género y de raza, indiferente, si no hostil, a la protección del medio ambiente, por dar algunos ejemplos, fue electo y tiene posibilidad de ser reelegido?

Parte de la respuesta puede estar en el hecho de que también hay un gran rechazo al expresidente Lula.

Jair Bolsonaro

Getty Images
Bolsonaro a capitalizado en votos el rechazo a Lula y su Partido de los Trabajadores.

Las encuestas muestran el gran rechazo de los entrevistados hacia los dos, entre 47% (Bolsonaro) y 41% (Lula).

El país está dividido al medio y el elegido, sea quien sea, tendrá que enfrentar una gran oposición.

En el caso de Lula, busca volver a ser presidente tras los escándalos de corrupción que surgieron durante los gobiernos de su Partido de los Trabajadores y de una condena por corrupción anulada por el Supremo, sin que el expresidente haya hecho una gran autocrítica por los errores cometidos. ¿Cuál es el motivo principal por el que puede volver al palacio de Planalto?

Sin duda, tiene que haber un lado personal: demostrar que es inocente y no pasar a la historia como un presidente condenado.

También está la arrogancia de su partido, el Partido de los Trabajadores, que nunca quiso admitir que hubo corrupción.

Lula

Getty Images
Lula promete volver a los tiempos de bonanza económica que tuvo Brasil en su presidencia (2003-2010).

Para el partido, el expresidente es su único candidato que puede ganar la elección.

Brasil conmemoró el bicentenario de su independencia en septiembre. ¿Diría que estas elecciones sugieren que Brasil todavía está buscando qué país quiere ser?

No hay mucho que celebrar en este bicentenario.

Por el lado político, no pudimos construir una república democrática sobre bases sólidas, como se puede observar en lo que está ocurriendo hoy. Seguimos bajo la tutela de las Fuerzas Armadas, que se consideran guardianes de la República.

Por el lado social, somos el octavo país más desigual del mundo y el 84º en el Índice de Desarrollo Humano.

La independencia se hizo bajo el sueño de construir aquí un gran imperio. En la década de 1930, el austríaco Stefan Zweig escribió un libro elogioso titulado “Brasil, país de futuro”. Ese imperio y ese futuro están lejos, si es que alguna vez llegan.


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