Denuncian al locutor Sergio Zurita ante Conapred por sus comentarios sobre vestimenta de mujeres
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Cuartoscuro

Denuncian al locutor Sergio Zurita ante Conapred por sus comentarios sobre vestimenta de mujeres

Las diputadas argumentan que las declaraciones de Zurita “menoscaban la dignidad de las mujeres, violentando con ello sus derechos humanos y reproduciendo el discurso que hay perpetuado la discriminación
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
14 de septiembre, 2017
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Durante una discusión sobre la forma correcta o incorrecta de vestir de las mujeres para ir a recoger a sus hijos a la escuela, Sergio Zurita, locutor del programa ‘Dispara, Margot, dispara’, de MVS Radio, pidió a las señoras vestirse correctamente cuando van a recoger a sus hijos.

“Ganen mucho dinero y cómprenles muchos juguetes, pero lleguen a recogerlos decentes, o de menos súbanse los pants, para que no se les vean las teclas operadas”, finalizó.

Por estas declaraciones de Zurita, las diputadas Verónica Delgadillo, Mirza Flores y Candelaria Ochoa, de Movimiento Ciudadano, presentaron este jueves una queja ante el Consejo Nacional para Prevenir y Erradicar la Discriminación (Conapred).

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En conferencia de prensa, la diputada Delgadillo explicó que la queja se presentó porque “este tipo de comentarios menoscaban la dignidad de las mujeres y son presentados en los medios de comunicación de manera cotidiana, sin ningún tipo de repercusión”.

“Se exponen este tipo de ofensas y parece que las autoridades se quedan calladas. (…) Es por este motivo que no nos vamos a quedar de brazos cruzados”, añadió.

Para Mirza Flores, “es una lamentable situación que se haya dado esto, pero es el reflejo de lo que pasa todos los días, no solo ante los medios de comunicación, sino en las calles. Las personas se sienten legitimadas para poder emitir este tipo de ofensas e insultos”.

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“Normalizamos este tipo de violencia, y al normalizarla pareciera que es algo sutil, que es una broma, pero en realidad es un ataque frontal y directo a la dignidad de las mujeres y de todas las personas en este país”, mencionó.

“Se me olvida que soy hombre”, pide disculpas Zurita

Luego de las críticas a los comentarios transmitidos el pasado 8 de septiembre, Sergio Zurita se disculpó públicamente, y explicó que sus declaraciones anteriores “las dije con el hígado”.

“Olvidé que vivimos en un país donde el porcentaje de la violencia contra las mujeres es enorme, es decir, si hubiera hecho los mismos comentarios en un país, digamos, civilizado, donde de verdad hubiera igualdad de género, algunos comentarios no hubieran sido ofensivos”, dijo.

Sin embargo, la diputada Mirza Flores dijo que “no basta con una disculpa, queremos que este tipo de eventos no vuelvan a suceder, porque detrás de estos insultos hay mucho arraigo, es un discurso de odio, de violencia, y no estamos dispuestas a pasarlo por alto”.

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De acuerdo con la queja presentada por las diputadas ante el Conapred, las declaraciones de Zurita “menoscaban la dignidad de las mujeres, violentando con ello sus derechos humanos y reproduciendo el discurso que hay perpetuado la discriminación, sometiéndolas a la estigmatización social de no seguir los cánones patriarcales sobre el comportamiento”.

Por ello, y basándose en instrumentos legales como la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, piden al Conapred “acreditar los hechos discriminatorios imputables al particular señalado” y que resuelva las medidas de reparación que correspondan.

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'Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga'

Mike Nicolás Durán es el primer colombiano en ser reconocido como persona trans en el registro civil. Aunque su lucha aún no termina, porque le falta la cédula, el caso se ha convertido en un paradigma para esta comunidad en el país.
22 de octubre, 2021
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Mike Nicolás Durán, un jovial bogotano de 30 años que vive en Medellín, fue el primer colombiano en ser identificado como una persona transexual en el registro civil.

Tras una odisea legal de dos años que contó con la asesoría de Alejandro Diez y Manuela Gómez, abogados del grupo de sexualidad diversa del consultorio jurídico de la universidad EAFIT, el 7 de mayo de este año Mike celebró la T en la inscripción como quien se ganó la lotería.

Ahora, sin embargo, está en vísperas de saber si ganó su última batalla: que su cédula también lo identifique con una T.

“Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga para que se respete mi integridad y mi dignidad”, le dice a BBC Mundo.

El género trans en los documentos de identidad ya existe en países como Chile, México y Argentina. “Pero en Colombia, que es el país donde te piden la cédula para todo, estaba pendiente”, dice Durán.

Juli Salamanca, de la fundación Red Comunitaria Trans, celebra el caso de Mike como “un triunfo político para el movimiento trans, un paso hacia la igualdad de derechos”, pero añade que “el reto es pasar de lo simbólico a lo material, porque su implementación (para todos y todas) será una prueba para las instituciones”.

Mike Nicolás dedicó dos años a llamar, mandar cartas y radicar documentos; interpuso dos acciones legales —conocidas como tutelas— que debió impugnar e insistió de todas las formas posibles para que le reconocieran su género no binario en los documentos de identidad.

Él sabe que la lucha no es solo por su propio bien.

Mike Nicolás Durán

BBC
Mike Nicolás Durán en entrevista por Zoom con BBC Mundo.

En Colombia piden cédula para todo, desde para entrar a un edificio hasta a un banco.

Y yo, cada vez que voy a un banco, llego con el miedo de si me van a atender o no, porque cada vez que yo muestro mi cédula, la gente me mira como un bicho raro, (como pensando): “Acá dice que es mujer, pero usted parece un hombre.

Entonces sí o sí tienes que cambiar de cédula cuando haces una transición de género.

Porque, en mi caso, colocar una M tampoco está bien, porque si un policía me quiere requisar, por ejemplo, tengo que soportar que toque mis genitales.

Entonces, para proteger mi integridad y dignidad, una M o una F en la cédula no sirve: necesito la T.

Uno nunca termina de conocerse: cada día vas aprendiendo cosas nuevas. Y al irme conociendo me di cuenta que los no binarios existen, que tú puedes ser hombre con cuerpo de mujer o mujer con cuerpo de hombre sin tener que tomar hormonas o tomando.

Es decir: no hay una forma correcta de ser o no ser, porque la diversidad es algo que no se puede encerrar en un solo círculo.

Así fue como me di cuenta de que, si la ciencia me reconoce como persona trans, ¿por qué el Estado no lo hace?


Un decreto de 2015 les dio a las personas trans la posibilidad de cambiar la referencia a su género en sus documentos, pero las trabas en el proceso burocrático han impedido que la ley se cumpla.

Además, la T no estaba tipificada en el sistema de la Registraduría Nacional del Estado Civil y, en el caso de Mike, varias veces les dijeron a los abogados que no podían cambiar todo un sistema de registro nacional por una sola persona.

“Tenemos que continuar haciendo una veeduría para que las instituciones reconozcan las implicaciones de la T en el registro de nacimiento en áreas como la salud, educación, el servicio militar, entre otras”, dice Salamanca, la activista trans.


Algo que me gusta de mí ahora es mi voz, porque no es tan femenina ni tan masculina. A veces es un poco más lo uno y a veces más lo otro. Esa es la diversidad que a mí me gusta y me representa.

Para nosotros no hay nada más importante que nos reconozcan e identifiquen tal y como somos: no como hombres que ahora son mujeres o mujeres que ahora son hombres, sino como personas trans, punto.


Mike nació en Bogotá bajo el nombre de Eliana Mayerli. Allí tuvo a su primer hijo a los 15 años, luego tuvo otros dos y pasó 11 años con el padre de ellos.

Desde niño ha tenido una enfermedad cerebral y otra en los ojos. Y cuenta que fue por eso, además de por su proceso de transición de género, que dejó el trabajo al que se dedicó por una década: la vigilancia.

Hoy estudia inglés con una beca con la intención de irse a vivir a Canadá y tiene esposa: Linda María Cáceres, una estilista a la conoció casi al tiempo que empezó a tomar hormonas, en 2019.

Cáceres, así como los abogados de EAFIT, ha sido un acompañamiento clave en todo el proceso y le ha insistido en seguir luchando por sus derechos a pesar de todos los obstáculos legales y de salud.


Estuve 11 años viviendo una vida que quizás no quería, porque estaba ocultando mi propia identidad, hasta el punto de que explotó y la depresión me empezó a ganar. Llegué a pensar que me quería suicidar.

Eso, pensé, les podía generar problemas a mis hijos, y por eso hace siete años tomé la decisión de irme para Medellín.

Apenas llegué acá salí como lesbiana. La gente me dejó de llamar Eliana y apareció una nueva persona que se llamaba Mayerli.

Pero a medida que pasó el tiempo me di cuenta de que me gustaba más lo masculino, un estilo más brusquito, más de niño.

Y mi pareja de ese momento, una mujer, me decía que no me cortara el cabello. Pero sobrepuse el amor propio, me corté el cabello y empecé una nueva vida con el nombre de Mike Nicolás.

Cuando les quise contar a mis hijos de mi transición y la posibilidad de hacerme las cirugías, el mayor me dijo que él ya sabía que yo quería ser hombre. Me dijo que era normal, porque toda la gente cambia.

Eso fue el impulso más importante para tomar la decisión de cambiar.


Por la histerectomía —una cirugía para extirpar el útero— y una mastectomía con la que se le removió el tejido mamario, Durán no pagó un peso, gracias a que son tratamientos incluidos en el paquete de su prestador de salud.

En Colombia, así como en varios países de América Latina, la ley exige a las entidades de salud pública brindar el servicio de cambio de sexo, incluyendo el tratamiento hormonal.

Mike, a pesar de haber tenido que pelear contra la burocracia, logró hacer su transición en apenas un par de años y sin tener que pagar.


La presión social por mantener mi vida como era fue muy fuerte: me decían que era bonita, que lo mío era un problema psiquiátrico, que estaba poseída, que esto era una obra de satanás.

Me han dicho tantas cosas, que si yo fuera débil, me habría hecho daño a mí mismo o me habría echado para atrás. Yo digo que por eso es que muchos trans se suicidan.

Pero al final yo fui cogiéndole gusto, un sabor, a que la gente me mirara como el raro en la calle, porque me siento original, me siento diferente.

Ya no tengo problema con que me digan que estoy loco, que estoy endemoniado, porque esa es la forma de que la gente se eduque y entienda que los trans somos parte de la sociedad.


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