Fallas en edificio de Rébsamen 241 fueron denunciadas desde hace 3 años; delegación las minimizó
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Fallas en edificio de Rébsamen 241 fueron denunciadas desde hace 3 años; delegación las minimizó

El edificio se colapsó con el sismo del 19 de septiembre pasado; los vecinos reportaron que tenía daños desde hace tres años, pero las autoridades de la delegación Benito Juárez los minimizaron, como lo demuestra un dictamen oficial.
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
26 de septiembre, 2017
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Tal como consta en registros oficiales, el edificio de departamentos ubicado en la calle Rébsamen 241, colonia Narvarte, que se desplomó con el sismo del pasado 19 de septiembre (causando la muerte a una de sus moradoras), presentaba daños desde tres años antes, los cuales fueron oportunamente reportados por los habitantes del conjunto. Sin embargo, dichos reportes fueron minimizados por las autoridades de la delegación Benito Juárez, encabezadas entonces por Jorge Romero Herrera, hoy diputado local.

Este 25 de septiembre de 2017, el actual jefe delegacional en Benito Juárez, Christian Von Roerich, informó que el personal de la demarcación determinó desde hace tres años que “el inmueble sí tenía daños estructurales y debían corregirse, dictamen que fue formalmente notificado” a los vecinos.

Sin embargo, lo dicho por el delegado en Benito Juárez contrasta con lo que realmente señala el dictamen oficial que él mismo citó.

Dicho dictamen, realizado por el área de Protección Civil de la demarcación, establece en sus conclusiones que “no hay afectaciones en la estructura del conjunto” y, de hecho, el espacio en donde debía inscribirse cuál era el grado de riesgo del edificio fue dejado en blanco.

Peor aún: la delegación hizo esta notificación verbalmente a la conserje del edificio, y no entregó a los propietarios ningún documento que certificara las labores realizadas.

Según el dictamen delegacional (firmado por una persona de nombre Dulce Valera, que no señala su cargo en la institución), luego del sismo de 6.6 grados del 8 de mayo de 2014 este inmueble presentó “separación de juntas frías en escaleras de acceso peatonal y rampa de acceso vehicular (que) específicamente se manifiesta en todo el parámetro del predio, donde comienza la vía pública”.

Asimismo, se señala que el edificio sufrió “fisura en jardinera, despredimiento de aplanado en muro”, mientras que en el cubo de la escalera de la planta baja había una “separación de juntas de rampa de escalera y losa”.

Por último, en el dictamen se inscribió que en la parte posterior del edificio había una “separación de guarnición de desnivel entre la zona del cardín y el estacionamiento”, además de un muro con una grieta de 5 centímetros de separación, provocada por asentamiento, que “requiere sustitución”.

Luego de registrar estos daños, la empleada delegaciónal concluyó que no había “afectaciones en la estructura” del inmueble, y en su dictamen dejó sin establecer el “grado de riesgo existente”.

Para conocer las condiciones en las que se realizó este dictamen, Animal Político consultó a la delegación Benito Juárez, cuya vocera, Sofía García Guzmán, aseguró que esta evaluación se practicó tan pronto como fue solicitada por los vecinos, y que sus conclusiones “se le notificaron a la gente del edificio, porque era importante que hicieran esos arreglos: se les notificó que era importante que arreglaran escaleras y una rampa para vehículos, y entonces, de ahí ya no supe qué pasó con los particulares, si hicieron los arreglos o no”.

La actuación de las autoridades delegacionales, sin embargo, es recordada de forma muy distinta por los habitantes de Rébsamen 241.

“Este reporte lo interpusimos hace tres años –narró una de las moradoras del inmueble, quien pidió resguardar su identidad–, nos comunicamos por Twitter con el entonces delegado en Benito Juárez, Jorge Romero, le mandamos varios mensajes y nunca los respondió. Entonces, nos dimos a la tarea de contactar directo al personal de Protección Civil de la delegación, y estuvimos llamando varias veces, nos daban un teléfono, y luego nos decían que ahí no era y nos daban otro número, y así nos enviaron mandando de uno a otro, pasamos como con cuatro áreas distintas, antes de que por fin nos atendiera Protección Civil de Benito Juárez”.

En esta área de la delegación, continuó, “a mí me pidieron mis datos, especialmente la hora en la que yo me encontraba en el edificio porque, por ser quien estaba levantando el reporte, me dijeron que era necesario que estuviera presente. Yo les dije la hora a la que llegaba, y quedamos, pero no ocurrió así: finalmente, ellos llegaron el día y a la hora que quisieron, en un horario en el que yo les había dicho que estaba trabajando”.

Lo anterior puede confirmarse con el mismo reporte delegacional elaborado en 2014, según el cual, la empleada que hizo la revisión fue “atendida” por la conserje del edificio.

“Cuando yo llegué al edificio –señaló la vecina entrevistada–, le pregunté a la conserje qué había pasado, y me dijo que sólo fue la persona de la delegación, observó en cinco minutos el edificio, y luego le dijo a la conserje que no había nada mal, que sí se veían algunas grietas, pero que no eran de consideración, y se fue sin dejar ninguna constancia para los habitantes del inmueble, ningún documento”.

–¿Además de esos daños registrados en el dictamen de la delegación Benito Juárez, existían otras afectaciones en el inmueble, no registradas por esta funcionaria pública?

–Los daños más evidentes eran esos, y nosotros, como habitantes, empezamos a hacer las reparaciones, y planeábamos también remodelar nuestra fachada. Entonces, recientemente habíamos traído a un arquitecto, para que viera qué trabajos había que hacer, y él nos comentó que los daños que se veían en el edificio, es decir, la separación del edificio y la banqueta, el aumento en la inclinación de la rampa para coches, la fractura de la pared de atrás, eran causados porque el edificio se estaba inclinando. Y eso nunca nos lo dijo Protección Civil.

Animal Político consultó a la vocera de la delegación Benito Juárez si este órgano de gobierno tenía la responsabilidad de dar seguimiento a la situación estructural del edificio Rébsamen 241, luego de que en 2014 confirmó que había daños.

Aunque la vocera ofreció proporcionar una postura ese cuestionamiento, hasta el cierre de edición esto no ocurrió.
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¿Es posible desarrollar una vacuna para todos los coronavirus, como el SARS, MERS, SARS-CoV-2 y el del resfriado?

Algunos virus son suficientemente similares y se necesita una sola vacuna para tratarlos a todos. ¿Podría lograrse esto con los coronavirus?
25 de julio, 2020
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El SARS-CoV-2, el virus que causa covid-19, pertenece a la familia de los betacoronavirus, que provocan desde el resfriado común hasta el síndrome respiratorio de Medio Oriente, MERS, que mata a una de cada tres personas infectadas.

A pesar de que provocan una amplia variedad de síntomas, todos estos virus comparten similitudes.

Si son suficientemente parecidos, ¿podría una vacuna prevenir todas las infecciones que causan?

Los científicos ciertamente lo han estado considerando.

Pero antes de explorar esta cuestión, necesitamos entender la fascinante anatomía de los betacoronavirus.

Los betacoronavirus son paquetes microscópicos cubiertos con espigas que envuelven un núcleo de material genético.

Los virus deben infectar a las células para replicarse, y para lograrlo primero deben adherirse a las células.

Los betacoronavirus utilizan sus espigas para adherirse a las células sujetándose a blancos específicos llamados receptores.

Inyección

Getty Images
Varios científicos están investigando el desarrollo de una vacuna universal para coronavirus.

Científicos de varios países, incluidos Estados Unidos y Francia, han estado analizando estas espigas y descubrieron que están formadas de dos piezas, llamados “dominios”, imaginativamente nombrados S1 y S2.

Estos dominios de la espiga ayudan al virus a adherirse a la célula huésped de varias formas.

Por ejemplo, los virus que causan covid-19 y SARS utilizan una parte del dominio S1, llamado dominio de unión al receptor (RDB), para pegarse al receptor de la célula huésped (ACE2).

Pero los virus que causan el resfriado no lo hacen.

Similitudes y diferencias

Comparando las características de las espigas de todos los betacoronavirus que provocan enfermedades humanas, los investigadores han descubierto similitudes y diferencias entre ellos.

Aunque los dominios S1 son bastante variables entre los miembros de la familia de estos virus, los dominios S2 son bastante similares.

Las similitudes en la estructura del virus son importantes porque pueden ayudar a engañar a nuestro sistema inmune para que responda y combata varios tipos de virus cercanamente relacionados.

Esto ocurre porque los dominios similares tendrán características similares que pueden ser detectadas por nuestros anticuerpos.

Los anticuerpos están formadas por glóbulos blancos llamados células B.

Estas tienen varias funciones en una infección, como ayudar a que otros glóbulos blancos detecten y maten al virus o a las células infectadas por el virus.

Los anticuerpos también pueden evitar que los virus entren en las células al bloquear los receptores celulares, como el ACE2 en el caso de covid-19.

Sin embargo, a pesar de lo poderosos que son, los anticuerpos tardan en generarse, puede tomar de siete a 10 días comenzar a producir anticuerpos protectores.

Laboratorio

Getty Images
Los avances en la búsqueda de una vacuna para covid-19 se están produciendo a una velocidad extraordinaria, según científicos.

Una vez que las células B aprenden qué anticuerpos deben producir, lo seguirán recordando, y si vuelven a encontrarse con la misma infección, ellas podrán reaccionar casi instantáneamente e incluso producirán más anticuerpos que antes.

Esta característica se denomina respuesta de memoria inmunológica.

Las vacunas funcionan tratando de crear la memoria inmunológica al generar las características del virus que provocarán una producción natural de anticuerpos sin necesidad de que exista una infección avanzada.

¿Podrían usarse las similitudes estructurales entre los betacoronavirus relacionados para producir vacunas que generen anticuerpos reconociendo a varios miembros de una familia de virus?

Reactividad cruzada

Para solucionar este acertijo, es necesario analizar si los anticuerpos pueden reconocer a más de un tipo de virus, un fenómeno conocido como reactividad cruzada.

Las pruebas han mostrado que los anticuerpos de la parte RBD del dominio S1 de la proteína espiga que causa SARS tienen reactividad cruzada con el virus que causa covid-19.

Los investigadores también han encontrado que los anticuerpos de partes del dominio S2 de la proteína espiga tuvieron reactividad cruzada (aunque débil) con otros betacoronavirus en un estudio que aún no ha sido publicado.

Sin embargo, la interacción del anticuerpo no es suficiente para saber si un blanco es adecuado para llevarlo al desarrollo de una vacuna o un fármaco.

Estos hallazgos de anticuerpos que potencialmente tienen reactividad cruzada son interesantes porque podrían abrir la puerta hacia nuevos medicamentos y vacunas para combatan la covid-19.

Un producto secundario podría ser el potencial de ofrecer cierta protección contra futuros coronavirus que aún no hemos encontrado.

Mujer anciana hospitalizada por covid-19

Getty Images
Los anticuerpos también pueden presentar serias amenazas para nuestra salud.

Amplificación de la enfermedad

Sin embargo, es necesario mostrarse cautelosos.

Aunque los anticuerpos pueden ser poderosos aliados en la lucha contra las infecciones, también pueden presentar serias amenazas para nuestra salud.

La amplificación dependiente de anticuerpos (ADA) es un fenómeno que puede ocurrir cuando un anticuerpo se adhiere a un virus y en realidad ayuda al virus a entrar a la célula e infectarla, incluidas las células que normalmente no resultarían infectadas, como ciertos tipos de glóbulos blancos.

Una vez que el virus entra a un glóbulo blanco, secuestra la célula y, de hecho, la convierte en un caballo de Troya.

Estos caballos de Troya le permiten al virus esconderse y prosperar dentro de la célula y propagarse por el organismo, amplificando y acelerando el curso de la enfermedad.

No se piensa que la ADA esté ocurriendo en la covid-19, pero ha sido observada en el dengue.

Todavía hay mucho que entender sobre la ADA, pero la probabilidad parece ser mayor cuando hay varias variantes de un virus particular circulando en una población.

Una pregunta enorme, por lo tanto, es si una vacuna que explote las similitudes entre los virus que causan el resfriado y la covid-19 podrían causar un mayor riesgo de ADA.

La mayoría de los ensayos de vacunas contra covid están enfocados en la región RBD de la proteína espiga, lo cual no provoca anticuerpos con una reactividad cruzada tan amplia y, por lo tanto, hay menos probabilidades de que se presente el riesgo de ADA.

Otro posible riesgo que pueden causar los anticuerpos es el trastorno conocido como enfermedad respiratoria amplificada asociada a la vacuna.

Esta ocurre cuando altos niveles de anticuerpos se adhieren a los virus, causando agrupaciones de virus y anticuerpos.

Las agrupaciones pueden provocar bloqueos en las pequeñas vías respiratorias de los pulmones con resultados potencialmente devastadores.

El riesgo, aunque raro y poco probable, enfatiza la necesidad de ser cautelosos para asegurarse de que cualquier vacuna y nuevos fármacos son apropiadamente probados para mostrar que son seguros antes de que sean utilizados extensamente.

En general, dadas las preguntas sobre la funcionalidad de los anticuerpos de reactividad cruzada y los riesgos potenciales, parece improbable que en el futuro cercano habrá una vacuna de covid-19 que también nos protegerá del SARS, MERS, y algunos tipos de resfriado común.

Lo que queda claro, sin embargo, es que entre más entendemos sobre la forma como evolucionan estos virus, sus similitudes y diferencias y la forma como reacciona nuestro sistema inmune, mayores las probabilidades de que ganemos la batalla contra la covid-19.

*Sheena Cruickshank es profesora de ciencias biomédicas de la Universidad de Manchester, Inglaterra.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leerlo aquí.

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