“No se rompió la escuela, se me rompió el corazón”; especialistas ayudan a niños tras el sismo
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Montserrat Sánchez Maldonado

“No se rompió la escuela, se me rompió el corazón”; especialistas ayudan a niños tras el sismo

Después del sismo, especialistas coinciden en la importancia de hablar con los niños para comprender cómo vivieron la pérdida de sus hogares y la tragedia
Montserrat Sánchez Maldonado
Por Montserrat Sánchez Maldonado
25 de septiembre, 2017
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“Se cayó un mueble de carpetas”, “vi cómo se rompió una mesa, yo estaba dormido cuando el piso se convirtió en gelatina”, “a mí no se me rompió la escuela pero se me rompió el corazón”; así fue como un grupo de niños compartieron a especialistas cómo vivieron el sismo del pasado 19 de septiembre.

Estos niños tuvieron una cita para verbalizar sus emociones a través de un taller terapéutico en compañía de sus padres, la dramaturga Elena Guiochins, la ilustradora Taquitojocoque y la psicoanalista Jessica Canales.

El taller, que tiene el objetivo de lograr la sanación de los más pequeños, se llevó a cabo en la Teatrería, de la calle Tabasco 152 de la Colonia Roma.

“Lo que queremos es que los pequeños tengan la capacidad de verbalizar lo que pasó. Lo hacemos paso a paso: primero les preguntamos si saben que es un temblor, luego les pedimos que nos compartan dónde les tocó vivirlo y así conforme va avanzando la terapia les vamos preguntando cosas más íntimas. Lo queremos hacer como si estuviéramos gateando: poquito a poquito” detalló la psicoanalista Jessica Canales momentos antes de iniciar su presentación.

Con los niños reunidos a la mitad del escenario y sus padres sentados a unos metros de ellos, la actividad comenzó.

Ante la pregunta sobre quién sabía que pasó el martes, los niños no tardaron en contestar: las pequeñas manos se levantaron con entusiasmo, con muchas ganas de responder, de gritar lo que vieron, lo que pensaron. Nadie se imaginó que las respuestas terminarían arrebatando una lágrima al público presente.

Matías fue el primero, el pequeño de cuatro años tomó el micrófono y dijo “las plumas y lápices salieron volando, mi maestra se asustó muchísimo, tenía agüita en los ojos pero no dejó el salón hasta que salió el último de mis compañeritos”.

Uno a uno, todos los pequeños ahí reunidos describieron lo que vieron ese martes 19 de septiembre a las 13:14 horas.

“¿Y ahora? ¿Qué han visto en las calles últimamente?”, se les pregutnó. Ahora respondió Ximena: “yo veo a unas personas de verde, mi hermano dice que son los soldados, los que sacan a los niños de los edificios que se cayeron”.

Andrés corre hacia el micrófono, esquiva a sus compañeros para no pisarlos y grita antes de llegar: “yo veo que la gente hace cadenitas para ayudar”.

“Los niños tienen que decir esto, tienen que sacarlo y no quedárselo. Aquí les decimos a los papás que a través de la palabra puedan expresar su experiencia y con eso, conocer a otros niños con quienes puedan compartirlo y así unirse en esta cuestión de supervivencia”, dijo Canales para explicar a los padres la importancia de hablar con los niños sobre lo que está pasando con las que son sus calles, sus vecinos, su gente.

“Suelten el celular y agarran a sus hijos”

Amaranta Leyva, dramaturga y titiritera, lucha con y por los niños desde su trinchera: La Titería.

Desde la calle Vicente Guerrero número 7 de la delegación Coyoacán, Amaranta ha brindado el apoyo a todo su público.

“Ante la tragedia, nuestro público nos escribió, pidió ayuda y no quisimos decir que no. Desde el viernes que nos revisó protección civil, hemos estado dando esperanza y amor a todo aquel que lo necesite; lo hacemos por medio de lo que sabemos hacer que es estar con los niños”.

En la Titería la prioridad es el infante y luego el celular, dijo Amaranta.

“Cuando empezaron a llegar las familias con sus hijos vimos que los papás no dejaban de ver el celular y pues, eso no lo íbamos a permitir. Implementamos actividades en donde los papás deben soltar el celular y agarrar a los niños, que pinten con ellos, que hagan yoga, figuras de plastilina, lo que sea”.

Entre las normas de las actividades, Amaranta explica que cada día se cuenta con la presencia de un psicólogo para atender las dudas en los padres sobre la finalidad de cada uno de los ejercicios.

Carla Márquez, psicóloga de la UNAM, fue la responsable de supervisar el bienestar de los padres este domingo.

“Lo que he visto mucho en estos últimos días es que para que puedan atender y proteger a sus niños, primero deben atenderse los padres, no dejar de expresar su miedo, su angustia, es muy importante que no se la traguen”.

Carla también insiste en la importancia de que todo se hable con los niños.

“No hay que decirles que no pasó nada porque si pasa y pasa mucho. Hay que verbalizar la situación, explicarles qué pasa, por qué están llevando comida, para quiénes; es necesario y muy sanador decirles: mira, vamos a hacer tortas para la gente que perdió sus casas con el temblor de la tierra, vamos a apoyarlos, a llenarles la pancita de apapachos porque justo ahora es cuando más lo necesitan”.

Carla, quien ha atendido crisis familiares y personales, ofrece su ayuda a través del correo [email protected]

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UNSM

Las vacunas para el COVID que se desarrollan en América Latina (además de la de AstraZeneca-Oxford)

Científicos de América Latina están trabajando a contrarreloj para desarrollar una vacuna para el SARS-CoV-2 que dé seguridad sanitaria a sus propios países.
UNSM
14 de agosto, 2020
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En la búsqueda mundial de una vacuna contra el COVID-19, América Latina, la región del mundo más golpeada por el coronavirus, está haciendo sus propios esfuerzos.

Además de colaborar en investigaciones mundiales, como la asociación de México y Argentina con el proyecto de vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, en cuatro países de la región están trabajando decenas de científicos para asegurar una vacuna propia.

Y es que sin importar cuán avanzadas estén otras investigaciones mundiales, una regla de oro en el desarrollo de este tipo de investigaciones es que mientras no haya una vacuna plenamente comprobada y distribuida, no se pueden bajar las manos.

“No sabemos todavía qué disponibilidad habrá realmente de las vacunas desarrolladas por otros países. La posibilidad de tener una vacuna nacional da mucha seguridadal poseer un biológico para proteger a la población”, dice a BBC Mundo Edda Sciutto, una de los científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que realiza su propio desarrollo.

Desde Argentina, Jorge Geffner, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que desarrolla una vacuna con la Universidad Nacional San Martín (UNSM), lo remarca: “Si no se hace, inevitablemente vamos a mantener una dependencia estricta con países desarrollados. Para la perspectiva de una nación, eso es muy pobre”.

Y conseguir una vacuna plenamente probada no es sencillo ni rápido, pese a que en la actual pandemia se están rompiendo récords de tiempos.

La situación apremia: más de 20 millones de contagios y 750,000 muertes en el mundo han acelerado la investigación biomédica.

De ahí que en América Latina se haya anunciado la producción de la vacuna de AstraZeneca-Oxford aún sin saber si realmente funcionará.

Y en la región también habrá pruebas en decenas de miles de personas de vacunas que están siendo desarrolladas en otras partes del mundo.

El trabajo de América Latina

La Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó la propagación de COVID-19 como una pandemia el 11 de marzo. Cinco meses después, el organismo contabiliza 29 proyectos de vacuna que ya están en la etapa de estudio clínico.

Hasta este 13 de agosto, solo seis se ubicaban en la fase 3, la más avanzada, la cual implica la experimentación en grandes grupos de personas: AstraZeneca-Oxford, Sinovac, Sinopharm-Instituto de Productos Biológicos de Wuhan, Sinopharm-Instituto de Productos de Pekín, Moderna-NIAID y BioNTech-Fosun Pharma-Pfizer.

Personal de pruebas de vacunas en Oxford.

OXFORD UNIVERSITY/John Cairns
La Universidad de Oxford, en Reino Unido, realiza las pruebas más avanzadas de su vacuna con AstraZeneca.

Al mismo tiempo hay otros 138 estudios en la etapa preclínica, la inicial, en la que las vacunas todavía se encuentran en proceso de investigación y sus pruebas se realizan en animales o receptores de laboratorio.

De estas últimas tres proyectos enlistados por la OMS están en América Latina.

Brasil tiene dos, el de la Fundación Oswaldo Cruz-Instituto Butantan y el de la Universidad de Sao Paulo, además de Argentina con la investigación CONICET-UNSM.

Sin embargo, en México con la UNAM y Perú con el proyecto de la Universidad Peruana Cayetano Heredia también están trabajando en sus propias investigaciones contra el coronavirus.

“El cuello de botella no es tanto el desarrollo científico de la vacuna, sino el escalamiento para producirla. El reto es lograr las alianzas con farmacéuticas para conseguir un escalamiento suficiente“, explica Juan Pedro Laclette, quien participa en el proyecto de la UNAM en México.

Seguirán su propia marcha

Sobre este punto, Laclette y Geffner explican que para el desarrollo de esta vacuna ya se cuenta con el conocimiento científico de las creadas para otros dos coronavirus epidémicos: el SARS y el MERS.

“Hasta ahora todos los intentos para desarrollar una vacuna parten de los considerables conocimientos que ya tenemos sobre este tipo de infecciones. Y claramente se va a lograr la vacuna”, señala Laclette.

Ya sea a partir del desarrollo a partir de proteínas,como se hace en México y Argentina, de vectores como en Brasil, o de una salmonela genéticamente modificada en Perú, los experimentos buscan encontrar el antígeno que muestre mayor efectividad en ensayos preclínicos.

Una científica en la Universidad Peruana Cayetano Heredia

UPCH
La investigación de Perú se lleva a cabo en la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

Después pasarán a las fases clínicas 1, 2 y 3 en las que se pondrán a prueba en voluntarios, desde unos pocos hasta decenas de miles.

Para que una vacuna se considere segura, deberá garantizar alrededor del 90% de protección.

“El punto que llama la atención es que en general todas las vacunas han tardado entre cinco y diez años en desarrollarse. Y las vacunas que se están desarrollando hoy ya están entrando en fase 3 y empezaron en marzo”, señala Geffner.

Cómo funcionan las vacunas

BBC

Incluso en la región se está trabajando en innovaciones, como en el caso de Perú, en donde Mirko Zimic, quien lidera la investigación nacional, dijo que trabajan para que las dosis sean de administración oral.

“Ya no se necesitaría un ejército especializado de vacunadores que puedan aplicar inyecciones”, explicó en un comunicado.

De otros países para América Latina

Además del desarrollo de vacunas propias, los gobiernos latinoamericanos están estableciendo acuerdos con diversos proyectos de otros países.

Es el caso de México y Argentina con AstraZeneca-Oxford, con los que -de lograr la aprobación final en unos meses- buscan producir y distribuir la vacuna para todos los países de América Latina (excepto Brasil, que tiene su propio acuerdo).

Vacunas en ampolletas

Reuters
En el mundo había más de 160 estudios de vacunas para el covid.19 hasta agosto, según la OMS.

Argentina, explicó el presidente Alberto Fernández, se encargará de la producción en el laboratorio mAbxience, mientras que en México se hará el envasado y la distribución.

Pero también Argentina, Brasil y México han llegado a acuerdos para que se prueben vacunas en decenas de miles de personaspara completar las fases 3 de experimentación, la cual no supone un riesgo sanitario ya que las fases anteriores probaron su beneficio en animales y en algunos voluntarios.

“Empezar a vacunar con algo que no te haga daño puede tener el riesgo de que la gente cambie su conducta y se exponga más al virus porque se siente segura o protegida con una cosa que no se sabe si sirve. Por eso es importante la fase 3”, explica Edda Sciutto.

“Aunque hay muchas vacunas en marcha y muchas muy avanzadas, aún no conocemos la efectividad. Y ese es un gran desafío, pues requiere vacunar a decenas de miles de personas y requiere tiempo“, explica.

De ahí que para la comunidad científica occidental sea llamativo que Rusia haya aprobado su vacuna sin ofrecer las pruebas correspondientes de las diferentes fases. Incluso las autoridades rusas han asegurado que producirán estas vacunas en Cuba y Brasil.

Por ello es importante que cada país cuente con su investigación, señala Laclette.

“Se está dando una competencia despiadada, porque hay objetivos comerciales muy importantes. La producción de cientos de miles de vacunas tiene en la mira ganancias económicas considerables”, alerta.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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