7 estados eluden la rendición de cuentas: no han firmado la declaratoria de gobierno abierto
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7 estados eluden la rendición de cuentas: no han firmado la declaratoria de gobierno abierto

Baja California Sur, Tamaulipas, Colima, Nayarit, Aguascalientes, Puebla y Yucatán no han establecido un compromiso firmado a favor de la transparencia.
INAI
Por Ernesto Aroche Aguilar
5 de septiembre, 2017
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La batalla por contar con gobiernos estatales abiertos, que promuevan la transparencia y la participación ciudadana, ha tenido avances en 25 estados del país -con diferentes niveles-, mientras que en otros siete estados las autoridades no se han comprometido con la rendición de cuentas.

Desde 2015, los gobiernos de Baja California Sur, Tamaulipas, Colima, Nayarit, Aguascalientes, Puebla y Yucatán no han firmado la declaratoria para establecer un gobierno abierto.

Los cuatro puntos que se plantean a nivel internacional, para la transparencia y la rendición de cuentas, son: Mejora de los servicios públicos, aumento en la integridad pública, manejo de recursos públicos con mayor eficiencia y eficacia, y aumento de la rendición de cuentas, incluidas las empresas.

Si bien en 25 estados sí se ha firmado la declaratoria, el resultado no ha sido parejo.

Leer más: Sociedad civil denuncia espionaje y rompe con la Alianza por el Gobierno Abierto

Hay casos donde se están consolidando esfuerzos de la sociedad civil en conjunto con sus gobiernos, como ha sucedido en Sonora, Oaxaca y de manera reciente en Quintana Roo, el último estado en firmar la declaratoria, lo que significa el inicio de los trabajos rumbo a la instalación del Secretariado Técnico Local.

En otros, se han estancado los resultados, como en Veracruz. En este estado la firma de la declaración se dio desde 2015, cuando aún estaba al frente del gobierno Javier Duarte.

Alejandro González Arreola, director de Gestión Social y Cooperación, A. C., y  copresidente de la Alianza por el Gobierno Abierto a nivel federal, dijo que la firma en esa entidad fue en un contexto difícil, y que después, el proceso electoral y otras complejidades han truncado el proceso hacia la transparencia.

“El gobierno que está ahorita, (de Miguel Ángel Yunes) no lo ha sabido retomar”, apuntó.

Información del Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI) confirma la disparidad de los resultados en los 25 estados que han firmado la declaratoria.

Por ejemplo, Baja California firmó la declaratoria desde abril de 2015, y ha mantenido más de 20 reuniones de trabajo, aunque aún no han concluido su plan de acción; Hidalgo también firmó en 2015, y no reporta una sola reunión de trabajo.

González Arreola explicó que, en este momento, la apuesta de las organizaciones de la sociedad civil que participan en la alianza por el gobierno abierto es consolidar el trabajo en los estados, pues en el “contexto nacional está complicado”.

Este año, diez organizaciones sociales dejaron el Secretariado Técnico Tripartita (STT), con el que opera en México la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA), denunciando que la administración de Enrique Peña Nieto no actuó de manera efectiva ante el  caso de espionaje de diferentes oficinas del gobierno mexicano a investigadores y defensores de la salud en México.

Leer: Sociedad civil denuncia espionaje y rompe con la Alianza por el Gobierno Abierto

“Queremos evitar que el conflicto nacional limite a gobiernos y entidades en donde hay condiciones para ello, es decir, que hay voluntad del ejecutivo, donde hay sociedad civil organizada vibrante y medios de comunicación independientes, y donde los órganos garantes razonablemente funcionan”, comentó González Arreola.

Y agregó: “El gobierno abierto es el reconocimiento gubernamental de que se requiere de los ciudadanos, de otros liderazgos y otras capacidades que no están en el gobierno para avanzar. Si no es así, no hay manera. Sin voluntad política no hay avance”.

González Arreola también señaló que el proceso electoral que ya está en marcha puede detener, momentáneamente, el avance al interior del país, pero que al ser iniciativa de la sociedad civil, el tema puede ser retomado, una vez que concluyan los procesos electorales y las nuevas autoridades tomen posesión.

Los pendientes

El informe Métrica de Gobierno Abierto, que hizo público el INAI en febrero de este año, reveló que a pesar de que las autoridades en sus diferentes niveles han institucionalizado ya la transparencia como un ejercicio de gobierno, la participación ciudadana todavía no logra colarse a las administraciones.

Leer más: Estos son 9 compromisos de México en la Alianza para el Gobierno Abierto

Y que los canales que tiene el gobierno para incorporar a los ciudadanos en la toma de decisiones “son mínimos, dispersos y poco eficaces”.

No sólo eso. Reveló que a pesar de la institucionalización, todavía hay muchas prácticas de opacidad que obstaculizan el ejercicio del derecho de acceso a la información. Y que son los municipios los gobiernos menos opacos, y tienen mejores mecanismos de participación que los estados.

Aunque la mayoría de los sujetos obligados cuenta con portales de internet, señaló el INAI, éstos no cubren aún las obligaciones de transparencia legales, ni contienen información orientada al ciudadano.

En el informe se hace hincapié en que, para pensar en gobierno abierto, se “requiere que la información sobre sus acciones sea transparente y útil para el ciudadano, y que los mecanismos de participación creados por el gobierno para incluir la opinión de los ciudadanos sobre los asuntos públicos realmente permitan que esto ocurra”.

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WhatsApp, Signal y Telegram: en qué se diferencian y cuál ofrece más privacidad

A simple vista pueden parecer muy similares, pero tienen algunas diferencias importantes. Las aplicaciones recopilan diferentes cantidades de datos de sus usuarios y tienen distintos métodos para proteger los mensajes.
14 de enero, 2021
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Mientras Signal y Telegram registran cifras récord de usuarios nuevos, WhatsApp se encuentra en el centro de la crítica por el cambio de sus términos de uso y privacidad.

La aplicación de mensajería anunció la semana pasada que compartirá diferentes datos de sus usuarios con su empresa matriz Facebook, y que esta podrá hacer lo propio con sus plataformas Instagram y Messenger.

En medio de los cuestionamientos, WhatsApp sostiene que sus nuevas condiciones, que deberán ser aceptadas por los que la usan hasta el 8 de febrero, fueron malinterpretadas.

“Queremos aclarar que la actualización de la política no afecta de ninguna manera la privacidad de los mensajes que los usuarios comparten con sus amigos y familiares”, señaló la plataforma en un comunicado emitido el lunes.

Añade que algunos de los cuestionamientos realizados son “rumores”.

Pese a esos argumentos, el largo debate respecto a qué servicio de mensajería instantánea es más seguro, se reavivó desde el cambio en WhatsApp.

Y aunque pueden parecer similares a simple vista, las tres aplicaciones tienen algunas diferencias importantes que analizamos acá.

Los datos recopilados

Lo primero que hay que saber es que, entre las tres plataformas de mensajería de las que más se habla en los últimos días, existen niveles distintos de datos que son recopilados.

Y es un asunto central porque esa es la información que WhatsApp puede compartir con Facebook y las otras aplicaciones que esa compañía posee.

WhatsApp y Facebook

Getty Images
La controversia comenzó cuando WhatsApp anunció que compartiría sus datos con Facebook.

“WhatsApp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios”, explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

El experto en derechos digitales le indica a BBC Mundo que esta aplicación de mensajería, que es la más popular en el mundo, tiene un código de programación cerrado y por ello tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

En la página web de WhatsApp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram y Signal, explican León, recopilan mucho menos datos.

La primera requiere de sus usuarios el número de teléfono, el nombre y la lista de contactos.

Por su parte Signal se limita a pedir el número de teléfono y añadir el nombre es opcional.

Las dos tienen códigos de programación abiertos, por lo que es posible escudriñar cuáles datos son obtenidos y qué se hace con ellos.

La gran preocupación: los mensajes

Desde que comenzó la expansión de las aplicaciones de mensajería móvil en todo el mundo, la gran pregunta fue y es por la seguridad de los mensajes que son intercambiados.

Candado

Getty Images
El cifrado de extremo a extremo es una especie de candado por el que solo el emisor y receptor del mensaje pueden acceder a él.

Las plataformas fueron evolucionando al respecto y desde hace unos años que Signal y WhatsApp establecieron el cifrado de extremo a extremo como función predeterminada para todas las conversaciones de sus usuarios.

Se trata de una especie de candado que solo el emisor y el receptor del mensaje pueden abrir.

En teoría, ni siquiera las aplicaciones en las que se realizó el intercambio pueden acceder a los contenidos de las charlas.

Ni WhatsApp ni Facebook pueden leer tus mensajes ni escuchar las llamadas que haces con tus amigos, familiares o compañeros en WhatsApp. Todo lo que compartan quedará entre ustedes”, aseguró la plataforma en su comunicado del lunes.

Telegram parece tener una desventaja en este aspecto dado que el cifrado de extremo a extremo solo se activa cuando se usa el modo “chat secreto”, pero las conversaciones regulares no cuentan con esa función.

Las tres ofrecen también una modalidad cada vez más utilizada conocida como “mensajes temporales” en la que texto, fotografías, ubicaciones o documentos compartidos en una conversación se autodestruyen después de un cierto tiempo.

La diferencia es que en WhatsApp los mensajes desaparecen en los siguientes siete días, mientras que en Signal y Telegram se puede configurar el tiempo para que no quede rastro de las interacciones a los pocos segundos.

Otra diferencia es que la aplicación que es propiedad de Facebook no posee la opción de bloqueo de capturas de pantalla para las conversaciones, mientras que sus competidoras sí la incluyen.

Los usos

Si bien es lógico que la mayoría se limita a usar estas aplicaciones para mantener contacto con sus conocidos, diferentes polémicas se han producido en los últimos años.

Por ejemplo, se descubrió que Telegram era utilizado como medio de difusión de propaganda de Estado Islámico.

Telegram con propaganda

Getty Images
Se descubrió que Telegram es usado por grupos de derecha en diferentes partes del mundo para difundir su propaganda.

El grupo extremista captaba reclutas desde allí y aprovechaba los chats grupales encriptados para mantener comunicaciones y difundir videos de sus acciones.

Y desde el año pasado se conoce que es una de las plataformas que los grupos de derecha estadounidenses utilizan para divulgar sus mensajes, aunque la mayoría de ellas usan otras aplicaciones que permiten interacciones anónimas para convocar a sus actividades o divulgar teorías de conspiración.

WhatsApp también tuvo problemas y en 2019 decidió eliminar cientos de miles de cuentas sospechosas de usar su servicio para difundir pornografía infantil.

La compañía mantiene una política de tolerancia cero a la explotación sexual de menores.

La aplicación, según diferentes análisis, fue señalada de ser, junto a Facebook, uno de los mayores canales de difusión de noticias falsas en tiempos electorales en países como Bolivia, Colombia o Estados Unidos.

Signal, que tiene menos usuarios que las dos anteriores, por ahora no fue señalada de ser usado como un canal para captar reclutas o difundir información mentirosa.

Sin embargo, sí se vio en medio de algunas controversias políticas como cuando se denunció que era la aplicación que el expresidente del gobierno regional de Cataluña, Carles Puigdemont, usaba para comunicarse con uno de sus aliados durante su intento de declarar la independencia de esa región.


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