EU retira personal de su embajada en Cuba y cancela emisión de visas por ataques a diplomáticos
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EU retira personal de su embajada en Cuba y cancela emisión de visas por ataques a diplomáticos

El gobierno de Estados Unidos ordenó abandonar su embajada en Cuba a más de la mitad de su personal y canceló de "forma indefinida" la emisión de visas tras alegados "ataques" contra sus diplomáticos.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
29 de septiembre, 2017
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El gobierno de Estados Unidos ordenó abandonar su embajada en Cuba a más de la mitad de su personal y canceló de “forma indefinida” la emisión de visas tras alegados “ataques” contra sus diplomáticos.

El Departamento de Estado anunció este viernes que tomó la decisión luego que 21 miembros de la legación diplomática se vieran afectados por problemas de salud de origen desconocido, que incluyen la pérdida de la audición, mareos y náuseas que pudieron causar incluso “daño cerebral”.

“Hasta que el gobierno de Cuba pueda asegurar la seguridad del personal del gobierno de Estados Unidos, nuestra embajada se reducirá a personal de emergencia”, explicó un alto funcionario que pidió no ser identificado.

Aunque previamente se había hablado de “ataques sónicos”, en esta oportunidad las autoridades de Estados Unidos se refirieron a lo ocurrido como “ataques específicos”, pues según el funcionario, Estados Unidos no sido capaz aún de identificar el origen de lo sucedido.

Las denuncias de los supuestos “ataques” fueron rechazadas por el gobierno de Cuba, que niega cualquier responsabilidad en el caso y asegura que lleva a cabo una investigación para determinar sus causas.

El secretario de Estado, Rex Tillerson, anunció la pasada semana que la Casa Blanca valoraba el cierre de la embajada en La Habana por los supuestos ataques.

No obstante, en un comunicado emitido este viernes, Tillerson aseguró que su país mantendrá lolazos diplomáticos con la isla caribeña.

TillersonGETTY IMAGES
Tillerson no responsabilizó directamente al gobierno de Cuba por los “ataques”.

“Mantenemos relaciones diplomáticas con Cuba y nuestro trabajo en Cuba sigue guiado por los intereses de seguridad nacional y de política exterior de Estados Unidos”, aseguró en un comunicado.

No obstante, el gobierno de Raúl Castro calificó la medida de “precipitada” y consideró que puede dañar los vínculos entre los dos países.

“Va a afectar las relaciones bilaterales, en particular sobre temas de interés mutuo”, aseguró a la televisión estatal cubana Josefina Vidal, responsable de la dirección de Estados Unidos de la cancillería.

Otras sanciones

El alto funcionario que ofreció información a los medios en calidad de anonimato indicó que la medida incluye la cancelación de la emisión de visas la emisión de una alerta recomendando a los estadounidenses no viajar a la isla.

hotel capri, la habana, cubaAFP
El gobierno de EU cree que los “ataques” también se realizaron en hoteles donde se hospedan estadounidenses.

Explicó que las normativas responden a que la embajada no contará con suficiente personal para procesar las visas y a que los “ataques” contra los diplomáticos ocurrieron también en hoteles donde se alojaron estadounidenses durante su visita a Cuba.

“El hecho de que algunos ataques ocurrieron en hoteles donde podrían hospedarse ciudadanos de Estados Unidos y que no podamos alertar cómo los estadounidenses pueden mitigar estos ataques, sentimos la necesidad de advertir que no viajen a Cuba”, dijo.

En este sentido, el Departamento de Estado justificó en su alerta de viaje que, aunque aún no se ha identificado el causante de los hechos, “el gobierno de Cuba es responsable por no tomar las medidas apropiadas para prevenir los ataques a nuestro personal diplomático y a ciudadanos de Estados Unidos“.

El Departamento de Estado anunció, además, que los viajes oficiales se reducirán a los que estén vinculados con la investigación, por asuntos de seguridad nacional o temas cruciales de la embajada.

Ambos gobiernos se reunieron el martes en Washington en una reunión de la Comisión Bilateral, en la que, según el Departamento de Estado, se abordó también el tema.

Bruno RodríguezAFP
Bruno Rodríguez negó la responsabilidad de su gobierno con los supuestos ataques sónicos.

En el encuentro, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, negó nuevamente que su país estuviera involucrado en el ataque a los diplomáticos y alegó que el gobierno de Estados Unidos está “politizando” los hechos.

En un comunicado emitido el pasado miércoles, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba se mostró nuevamente dispuesto a colaborar en las investigaciones sobre estos “incidentes”, rechazó su responsabilidad y reiteró su crítica a la expulsión de dos diplomáticos cubanos de Estados Unidos en mayo pasado.

Los ataques continuaron

Fuentes del gobierno de Estados Unidos aseguran que ocurrieron al menos 50 “ataques” desde 2016 y el último reportado tuvo lugar en agosto pasado, cuando ya se investigaban los hechos.

embajada de cubaAFP
Estados Unidos canceló la emisión de visas desde Cuba. Cientos de personas acudían cada día a la embajada a solicitar el permiso de viaje.

Algunos diplomáticos entrevistados por televisoras de Estados Unidos rechazaron la medida, por considerar que se tomaba antes de que se esclareciera la responsabilidad de los “incidentes” y en un momento en el que Cuba se prepara para una posible sucesión del presidente Raúl Castro.

Barbara Stephenson, presidenta de la Asociación de Servicio Exterior de Estados Unidos, que representa a los diplomáticos de ese país, afirmó que su organización rechazaba la medida.

Funcionarios del Departamento de Estado, por su parte, explicaron que la medida se tomó ante la falta de progreso de las investigaciones sobre los hechos y tras valorar una serie de posibles sanciones desde cerrar la embajada hasta reducir el número de personal que podría estar “en riesgo”.

Un año atrás

Los empleados de la embajada estadounidense comenzaron a notar los síntomas a finales del año pasado.

embajadaGETTY IMAGES
La actual sede de la embajada de Estados Unidos en Cuba (hasta 2015, Oficina de Intereses) fue por año epicentro de las protestas de Fidel Castro contra Estados Unidos.

Los afectados, algunos de los cuales abandonaron Cuba, fueron tratados en Estados Unidos y por médicos estadounidenses en La Habana.

Los medios de Estados Unidos alegaron que la pérdida auditiva de los diplomáticos pudo haber estado vinculada a unos aparatos de sonido que emiten ondas inaudibles que pueden causar sordera.

Analistas de seguridad creen que un tercer país pudo haber estado involucrado, pero el incidente todavía está lleno de incógnitas.

En la conferencia de prensa de este viernes, el vocero del Departamento de Estado aseguró que Estados Unidos no ha establecido aún la responsabilidad de un tercer país como parte de las investigaciones, aunque aclaró que esta continúa.

Respuestas y represalias

Estados Unidos anunció a inicios de agosto pasado que había expulsado en mayo a dos diplomáticos cubanos como respuesta a los “incidentes” ocurridos en la isla.

“Algunos miembros de nuestro personal tuvieron la opción de dejar Cuba por razones de salud. Como resultado de eso, invitamos a dos funcionarios cubanos a abandonar Estados Unidos y ya lo han hecho”, afirmó la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert.

La portavoz de Asuntos Globales de Canadá, Brianne Maxwell, confirmó también que los funcionarios de la embajada canadiense fueron afectados por estos hechos, que ninguno de los tres gobiernos ha aclarado en qué consistieron.

embajada de cuba en washingtonGETTY IMAGES
Estados Unidos expulsó a dos diplomáticos cubanos en mayo pasado, a menos de dos años del restablecimiento de las relaciones bilaterales.

Maxwell indicó que empleados de varias agencias del gobierno canadiense “están conscientes de los síntomas inusuales que afectaron al personal diplomático canadiense y estadounidense y a sus familias en La Habana” y aseguró que las autoridades trabajan en su esclarecimiento.

“Nuestro gobierno está trabajando activamente, incluso con las autoridades de Estados Unidos y Cuba, para determinar la causa”, afirmó.

La Habana y Washington restablecieron sus relaciones diplomáticas en agosto de 2015, en un proceso de acercamiento que se selló durante una visita del entonces presidente Barack Obama a Cuba.

No obstante, la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump supuso una nueva escalada de tensión entre los dos países.

En mayo pasado, la Casa Blanca anunció una serie de sanciones al gobierno de Cuba, aunque mantuvo las principales políticas impulsadas por Obama, entre ellas, la apertura de las embajadas.

El gobierno de Raúl Castro, por su parte, consideró el anuncio de Trump como un “regreso a la retórica de Guerra Fría”.

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Andrea Paredes y Jesús Santamaría

Murieron 335 mil personas por la pandemia en 2020, equivalente a la población de la alcaldía Miguel Hidalgo

El impacto de la pandemia en México implicó que ocurrieran 1.5 muertes cada minuto durante 2020, que cada hora murieran 38 personas.
Andrea Paredes y Jesús Santamaría
Por Proyecto Li y Nayeli Roldán
18 de marzo, 2021
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El año pasado, apenas entre el 18 de marzo —día que se registró la primera muerte por COVID— y el 31 de diciembre, murieron 335 mil 712 personas por la pandemia.

De este número, solo una tercera parte es reconocida oficialmente como fallecida por COVID, mientras que el 60% restante murió por otras enfermedades, por falta de atención médica o no logró confirmarse si habían sido contagiados por el nuevo virus.

Los fallecidos por la pandemia no solo hicieron que 2020 sea el año con mayor número de mexicanos muertos de la historia contemporánea, sino que además equivale a todos los habitantes de la alcaldía Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México; o a la población total de cuatro municipios del Estado de México como Amecameca, Atenco, Tultepec y Valle de Bravo. 

Lee: COVID-19, empleo y pobreza durante 2020 en México

La tragedia que significó para miles de familias perder a uno o varios de sus integrantes durante la crisis sanitaria se compara a que, por ejemplo, 39 municipios de Chiapas se hubieran quedado sin habitantes, un tercio de la entidad.

Gráfico: Jesús Santamaría

El impacto de la pandemia en México implicó que ocurrieran 1.5 muertes cada minuto durante 2020, a que cada hora murieran 38 personas, y que cada una de esas familias tuvieran un duelo en solitario y se enfrentaran a servicios funerarios rebasados para la incineración o entierro de los cuerpos.

Los 335 mil 712 fallecidos en 2020 es lo que se denomina “exceso de mortalidad”. Esto son las muertes no esperadas, según la tendencia de fallecimientos de los anteriores. En cada región ocurren prácticamente el mismo número de muertes de acuerdo con las condiciones de salud de su población, pero cuando sucede una guerra o, en este caso una pandemia, además de las muertes esperadas, se registran fallecimientos adicionales. 

Animal Político y Proyecto Li calcularon el exceso de mortalidad con base en solicitudes de información al Registro Nacional de Población (Renapo), a los registros civiles de cada entidad federativa, y los datos publicados por la Secretaría de Salud para el mes de diciembre. 

Así, mientras en 2019 ocurrieron 717 mil fallecimientos, según el INEGI, en 2020 hubo un millón 54 mil muertes. El exceso de mortalidad es la diferencia entre ambas cifras, lo que significa que 335 mil 712 fallecimientos ocurrieron por la pandemia —entre el 18 de marzo y el 31 de diciembre—. Y de ese total, 137 mil murieron por COVID.

El punto más crítico estuvo en julio, pues 14 entidades registraron el mayor número de muertes en ese mes: Guerrero, Puebla, Oaxaca, Nuevo León, Nayarit, Yucatán, Sinaloa, Quintana Roo, Guanajuato, Tabasco, Colima, Tlaxcala, Campeche y Veracruz. 

Mientras que cinco más tuvieron el peor mes en diciembre: Jalisco, Hidalgo, Baja California, Querétaro y Aguascalientes. El Estado de México, la Ciudad de México y Morelos, registraron el mayor número de fallecidos en mayo. Chiapas y Sonora en Junio. Tamaulipas, Baja California Sur y San Luis Potosí en agosto; Michoacán en septiembre y Zacatecas, Durango, Chihuahua y Coahuila en noviembre. 

Entérate: 21 estados se ubican en color amarillo del semáforo por COVID; Sonora pasa a verde

Esto derivó en que la tasa de  muertes adicionales a las esperadas 2020 se ubicara en 266 por cada 100 mil habitantes en el país. De acuerdo con la medición que hace The Economist entre 50 países, México se ubicaría por debajo de países como Perú, con una tasa de 355 o Rusia con una tasa de 291, pero por arriba de Estados Unidos con 168 o España, con 177. 

Mientras que al comparar entre entidades del país, la Ciudad de México tiene la mayor tasa de muertes en exceso con 600 por cada 100 mil habitantes, le sigue Chihuahua con 360, Tlaxcala con 359 y Baja California con 338. 

Y otras cuatro entidades también superan la tasa nacional de 266 muertes en exceso: Puebla (313), Coahuila (308), Estado de México (294) y Zacatecas (270). 

Además, a nivel nacional abril tuvo 8 mil 885 muertes en exceso y cada mes creció hasta llegar a 57 mil 539 fallecimientos de más en julio. Disminuyó en septiembre y octubre , pero aumentó en noviembre para terminar con 52 mil 162 fallecidos en diciembre.  

Gráfico: Jesús Santamaría

Esto derivó en que la tasa de muertes adicionales a las esperadas en 2020 terminara en 263 por cada 100 mil habitantes en el país. De acuerdo con la medición que hace The Economist entre 50 países, México se ubicaría por debajo de países como Perú, con una tasa de 355 o Rusia con una tasa de 291, pero por arriba de Estados Unidos con 168 o España, con 177. 

Mientras que al comparar entre entidades del país, la Ciudad de México tiene la mayor tasa de muertes en exceso con 613 por cada 100 mil habitantes, le sigue Chihuahua con 354 y Baja California y Tlaxcala con 350. 

Y otras cuatro entidades también superan la tasa nacional de 263 muertes en exceso: Puebla (312), Sonora (204), Coahuila (301) y el Estado de México (287) sobrepasan la tasa nacional.  

Entre los posibles factores están la reconversión hospitalaria que derivó en enfocarse sólo en atender COVID, dejando sin atención suficiente al resto de enfermos y, hacia diciembre, la saturación en hospitales habría limitado la atención oportuna para quienes lo requerían.  

También el déficit de personal sanitario para atender a contagiados y la falta de pericia para la manipulación de ventiladores, la ausencia de la actualización permanente de protocolos de diagnóstico. 

Las razones 

“En México se ha manejado de una manera incorrecta lo relacionado con la pandemia. El hecho de que estén muriendo tantas personas quiere decir que no se está brindando la atención ni la detección correcta de la enfermedad con el tiempo mínimo necesario”, sostiene Malaquías López Cervantes, profesor de Salud Pública en la Facultad de Medicina de la UNAM. 

Sobre el tiempo de atención médica, hubo una instrucción muy clara al principio de la pandemia. La única razón para acudir a un hospital era la insuficiencia respiratoria y, sobre todo cuando tuviesen condiciones de riesgo para complicarse como ser mayores de 60 años, menores de cinco años, mujeres embarazadas o tener enfermedades crónicas que deprimen el sistema inmune como enfermedad pulmonar, cardiaca y diabetes. 

“Si no están en esa situación, mejor que se queden en casa porque lo más probable es que no se trate de coronavirus; y aun cuando se tratara de coronavirus, lo más probable es que va ser el 80 por ciento de personas que no van a tener complicación alguna”, indicaba el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, el 13 de marzo de 2020, cinco días antes de la primera muerte a causa de COVID.  

Lee más: Cofepris autoriza uso de emergencia del remdesivir para tratar casos tempranos de COVID

Todavía en septiembre de 2020, la instrucción fue que los enfermos con “un cuadro de enfermedad respiratoria aguda, infección respiratoria aguda debe estar acompañada de una persona que le ofrezca un cuidado” y sólo “para las personas con cuadro grave, es decir, las personas que presentan dificultad para respirar, dolor en el pecho y un nivel de oxigenación por debajo del 93 por ciento deben acudir de forma urgente a un hospital”, explicaba Ricardo Cortés, director general de Promoción a la Salud. 

Esto, dice Malaquías Cervantes, fue un “error gravísimo de interpretación porque al principio se pensó que la COVID era como la influenza, pero resultó diferente. Se necesitaba ajustar las decisiones para corregir y traer rápido a la gente a los hospitales. La insuficiencia respiratoria significaba que ya era caso grave y estaban llegando muy tarde a los hospitales”. 

Otro aspecto determinante fue la reconversión hospitalaria, es decir, los hospitales concentraron la mayor parte e sus camas para atender a pacientes COVID, lo que implicó que casi tres millones de personas no tuvieran atención para tratar el resto de enfermedades.  

Esto es considerado como “la muerte indirecta, pues alguien no recibió una atención adecuada porque el sistema de salud estaba volcado a otra cosa”, explica Alejandro Macías, titular del Área de Microbiología y Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Guanajuato.

Otro factor es que aunque prácticamente casi todo el año la ocupación hospitalaria se mantuvo por niveles debajo del 60%, en diciembre se incrementó, sobre todo en la Ciudad de México hasta 80% y estados como Zacatecas hasta en 94%. Y si las personas no conseguían cama de hospital terminaban siendo atendidos en sus casas. 

Pero en este caso, uno de los tratamientos indispensables fue el oxígeno medicinal, que en el último trimestre del año registró desabasto, se incrementó el precio y las familias pasaban horas en filas para comprar tanques o recargas. 

El tratamiento y los especialistas 

Si bien la reconversión fue una reacción ante la pandemia aún con los recortes al sector salud y a lo maltrecho del sistema hospitalaria y tuvo alcances importantes para que el sistema no colapsara, “no quiere decir que los pacientes hayan tenido necesariamente buena atención dentro de los hospitales. Sabemos que hay hospitales donde aun cuando la gente tenía atención, pero esta no fue de la mejor calidad”, dice Alejandro Macías, quien fue comisionado de Influenza durante la epidemia de influenza AH1N1 en 2009. 

Además, la atención hospitalaria pasa necesariamente por “la estandarización de los protocolos de atención que se han pasado por alto y es muy importante porque hay pacientes que tal vez están muriendo por el mal manejo, no por la enfermedad”, agrega Malaquías López, también integrante de la Academia Nacional de Medicina. 

Los lineamientos, dice, tendrían que ser emitidos por el Consejo de Salubridad General, pero es “un organismo casi fantasma”. Tendrían que haber estado en sesión prácticamente permanente para ir abordando todos los problemas que se fueran identificando durante la pandemia. 

Por ejemplo, ni siquiera hay un criterio estandarizado en el país sobre el uso de la ivermectina, un medicamento sometido a diversos estudios y del que la Organización Panamericana de la Salud hizo la recomendación de no usar como tratamiento contra la COVID en junio de 2020, información que fue retomada por la Secretaría de Salud en su portal como documento de consulta. 

El enero pasado, el Panel Multidisciplinario de Expertos (PME) de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad determinó que “no se cuenta con evidencia científica suficiente para recomendar el uso de ivermectina sola, azitromicina sola y de ivermectina combinada con azitromicina, como tratamiento para la COVID-19 en ninguna de sus etapas”.

Sin embargo, el IMSS sí sigue utilizándolo como tratamiento porque, según declaró el director general, Zoé Robledo en febrero, “la Secretaría de Salud no ha emitido ninguna recomendación, fue un panel de expertos y son dos cosas completamente distintas”. 

Días después, el subsecretario Hugo López Gatell, respondió lo siguiente cuando se le preguntó sobre dicho tratamiento: “no hay un consenso todavía, algunas tendencias sugieren que sí, otras todavía sugieren que no y esperemos que en algún momento haya una resolución clara sobre si sí o sobre si no”.

Otro aspecto es que el sistema de salud afrontó la pandemia con un déficit de 200 mil médicos y 300 enfermeras. Aunque el gobierno federal contrató a 44 mil para sumarse al personal sanitario, esto sólo significó 8.8% del déficit. 

A esto hay que sumarle que aún con la contratación de personal sanitario, no todos eran especialistas ni entrenados para usar correctamente los ventiladores para los pacientes críticos con pérdida de capacidad pulmonar, y un uso equivocado podría causar daño al enfermo en lugar de ayudarlo. 

“Todo eso combinado produce un escenario terrible en México. Son círculos viciosos y no ha habido ni la más remota intención de reconocerlos ni de actuar seriamente en búsqueda de posibles correcciones”, concluye Malaquías López. 

Alejandro Macías advierte que si bien México no es Corea del Sur, ni China, “siempre se pueden hacer las cosas mejor, pero también tenemos que ver que realmente de esas experiencias se podrían haber hecho en México y es lo que podemos discutir. Entre lo mejorable estaba más detección temprana, más rastreo y aislamiento de contactos, y desde mayo mucho mejor promoción del uso de cubrebocas”.

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