Cómo se derrumbó la historia de un falso fotógrafo de la ONU que engañó a miles en Instagram
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Cómo se derrumbó la historia de un falso fotógrafo de la ONU que engañó a miles en Instagram

Eduardo Martins publicaba imágenes impactantes de la guerra en Irak y en Siria, por lo que fue el centro de reportajes y reunió a más de 120 mil seguidores en Instagram, pero las sospechas de su trabajo como fotógrafo dejaron al descubierto sus mentiras.
Especial
Por Mariana Sanches, Natasha Ribeiro y Luis Barrucho* // BBC Mundo (bbcmundo)
3 de septiembre, 2017
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La historia impresionaba a cualquiera: un joven fotógrafo brasileño que luego de pasar por el abuso infantil y la leucemia se fue a zonas de guerra del mundo, incluyendo a Irak y Siria, para retratar el sufrimiento humano.

El resultado eran imágenes imponentes, que podrían ser incluidas en las páginas de cualquier periódico del mundo.

El problema es que gran parte de esta historia resultó una mentira.

Eduardo Martins, quien presuntamente es originario de Sao Paulo, Brasil, y tiene 32 años, se presentaba en su perfil de Instagram, donde tenía 127.000 seguidores, como un fotógrafo de Naciones Unidas en los campos de refugiados.

Describía su vida diaria con grandilocuencia heroica.

“Una vez, durante un tiroteo en Irak, dejé de fotografiar para ayudar a un niño que había sido golpeado por una bomba molotov y lo saqué de la zona de fuego. Dejé de ser un fotógrafo y fui un ser humano”, dijo en una entrevista para la revista Recount en octubre de 2016.

El testimonio estaba ampliamente ilustrado por imágenes del conflicto en Gaza, Siria e Irak, mismas que había publicado en su cuenta de Instagram.

Decía que le gusta el surfeo, por lo que las fotos del drama de la guerra se intercalaban con imágenes de él sobre una tabla, en supuestas playas de Australia.

Para apoyar la autenticidad de sus fotos e historias, el hombre hacía referencias a publicaciones suyas en la prensa y mencionaba que era parte de la ONU. Para aumentar la veracidad, compartía los cálidos comentarios de sus “amigos”.

Entre los supuestos saludos estaba el de un reportero de The Wall Street Journalque se identificó como Thomaz Griffin, pero el diario estadounidense dijo a BBC Brasil no tiene ningún empleado con ese nombre.

Imagen del diario
Una imagen del fotógrafo Daniel C. Britt fue publicada en ‘The Wall Street Journal’ con el plano horizontal invertido, un método usado por Eduardo Martins para usar fotos de otras personas.

Al mismo tiempo, a través de Instagram, Martins se ganó la confianza de gente real y reconocida en el medio.

Este fue el caso del fotógrafo brasileño Marco Vitale, quien llegó a recomendar sus fotos a editores de varias publicaciones internacionales.

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Sospechas

En junio de este año, Martins contactó a BBC Brasil para ofrecer sus historias y fotos de forma gratuita.

Se negó a hablar por teléfono bajo el argumento de que estaba en el frente de batalla de Mosul, Irak, la ciudad disputaba por las fuerzas de seguridad del país y el grupo extremista autodenominado Estado Islámico.

Enviaba mensajes de voz por WhatsApp, siempre en archivos de audio, nunca grabados al instante.

BBC Brasil publicó una entrevista acompañada de imágenes y video de Martins. En el material, que ya fue retirado del sitio, explicaba que su trabajo estaba impulsado por la necesidad de alertar al mundo sobre los horrores de la guerra.

La sospecha de que era un engaño vino después de que se acercó a la periodista Natasha Ribeiro, una colaboradora de BBC Brasil que vive en el Medio Oriente.

Ella desconfiaba de su discurso y las preguntas aumentaron cuando, en el verdadero Irak, periodistas brasileños dijeron que no era conocido allí.

Nadie entre las autoridades y las organizaciones no gubernamentales en Siria o Irak, lo habían conocido o visto.

Foto publicada en la revista Recount atribuida erróneamente a Eduardo Martins
Otra foto invertida por Martins que fue usada en la prensa era la de dos chicos en una moto. La foto en realidad pertenece al estadounidense Daniel C. Britt.

Que nadie lo conociera parecía algo imposible, pues Martins fue protagonista este año de un reportaje de Vice en Brasil cuyo título era “En el frente con los Peshmerga”.

De modo gráfico, el texto describe cómo fue la muerte de seis soldados del ejército kurdo y 14 combatientes de Estado Islámico, una historia que no se sostiene.

Otros dos periodistas brasileños que han estado con los Peshmerga, en el periodo en que Martins dijo que también estuvo, dijeron a BBC Brasil que nunca conocieron al supuesto fotógrafo.

Uno de ellos dijo que Martins le hizo una propuesta vía Instagram: “Estoy haciendo un documental con Netflix en Mosul y me preguntaba si tienes interés en participar. Abrazos, hermano”.

Al ser consultado por BBC Brasil, Netflix dijo en un comunicado que el trabajo nunca fue solicitado.

Credenciales falsas

Fernando Costa Netto, un fotógrafo y socio de la casa de exposiciones DOC Galeria, dijo que estuvo en contacto con Martins, quien aseguraba estar en Irak.

“Yo estaba organizando una exposición de fotos de brasileños en zonas de conflicto y estaba en contacto con él. De repente desapareció por más de una semana. Como pensé que había sido secuestrado por Estado Islámico, contacté a colegas brasileños en Irak. Cuando comenzamos la búsqueda, reapareció afirmando haber tenido un simple problema de conexión a internet”, dijo Costa Netto, quien sabía de las sospechas sobre la identidad de Martins.

Las cosas no coincidían, Eduardo Martins no era quien decía ser y no estaba donde decía haber estado.

Fotos de Eduardo Martins en Instagram
El perfil de Martins en Instagram pasaba de las fotos de las playas de Australia al fuego cruzado en Medio Oriente.

Cuestionado por BBC Brasil en agosto, Martíns dijo vía WhatsApp: “Soy un humanitario (voluntario) en el campo de la ONU y trabajo en la organización de los campos de refugiados”, dijo.

Su posición le permitiría obtener las imágenes, pero sus credenciales eran falsas.

“Verificamos y no pudimos encontrar ningún registro de Eduardo trabajando para el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. Estamos investigando lo que podemos hacer acerca de las declaraciones que hace sobre nosotros”, dijo a BBC Brasil Adrian Edwards, jefe de prensa de la organización en Ginebra.

En una foto que aparecía sonriente, rodeador por niños, Martins afirmó estar en un albergue para menores con VIH en Kenia.

Consultada al respecto, la fundadora del refugio, Mary Wanderi, dijo que ningún brasileño con ese nombre o apariencia fue visto en sus instalaciones.

Además, Martins había entablado relaciones afectivas con al menos cinco mujeres, todas bellas y exitosas en sus respectivos campos de trabajo, a través de redes sociales.

Pero ninguna de ellas pudo conocerlo en persona, dijeron tras ser contactadas. Pidieron que se reservara su identidad.

Plagio

Si Eduardo Martins no era el autor de las imágenes, ¿de dónde las tomó?

Los derechos de autor de las fotos no podían ser rastreados a través de los motores de búsqueda de imágenes ya que Martins realizó ediciones de ellas.

Una foto plagiada por Martins sobre la guerra en Siria
Las imágenes que usaba Martins también eran revendidas a agencias fotográficas internacionales.

BBC Brasil contactó al fotógrafo estadounidense Daniel C. Britt, pues existía la sospecha de que al menos algunas fotos le pertenecían.

“Esto es lo que sé: Eduardo Martins ha robado imágenes de varios sitios, incluido el mío, y las ha revendido a la agencia Getty Images y a Zuma Press”.

Para ocultar el robo intelectual, Martins invertía el plano horizontal de las imágenes, por lo que hasta el mismo Britt se demoró en sospechar que era víctima de plagio.

BBC Brasil encontró que al menos nueve fotografías de Britt fueron utilizados por Martins.

Desaparición

En mayo de 2016, The Wall Street Journal publicó una imagen de rebeldes sirios en la ciudad de Azaz con el crédito de fotógrafos independientes de la agencia Zuma.

En Instagram, Martins dijo que la imagen era de él, sin embargo fue hecha por Britt el 28 de octubre de 2013 en la ciudad de Hama, también en Siria.

En la entrevista para la revista Recount, tres de las 13 fotografías publicadas pertenecen a Britt, pero tienen el crédito de Martins.

En los pies de foto, los lugares donde fueron tomaron las imágenes estaban intercambiados.

Por ejemplo, Martins publicó la foto de “un niño palestino gritando después de un enfrentamiento con las fuerzas israelíes”.

Un niño gritando
Martins compartió con la revista ‘Recount’ una foto de un niño que dijo era palestino, cuando en realidad era de un iraquí captado por Daniel C. Britt.

La misma imagen en el sitio oficial de Britt aparece con una leyenda que dice que el niño es de la ciudad iraquí de Kirkuk y que fue tomada el 13 de agosto de 2010.

La agencia Getty Images dijo en un comunicado para BBC Brasil que Eduardo Martins “ha sido identificado como un colaborador y proveedor de contenido de uno de nuestros socios que ya estaba notificados de esta violación”.

“A medida que trabajamos junto con todos nuestros departamentos internos para aclarar con urgencia este tema, vamos a eliminar todo el material involucrado“, añadió.

Zuma Press escribió a BBC Brasil y dijo que recibió las fotos con crédito de Eduardo Martins de otra “respetada” agencia, NurPhoto.

Vamos a eliminar las imágenes en cuestión con el crédito de ‘Eduardo Martins’ y pediremos a nuestros organismos asociados hacer lo mismo”, indicó Zuma Press.

NurPhoto no respondió a la solicitud de comentarios, y no hubo posibilidad de obtener una respuesta de la revista Recount de manera inmediata.

A finales de agosto, Fernando Costa Netto inadvertidamente alertó a Eduardo Martins, a través de WhatsApp, que había una sospecha de que cometió falsificaciones.

Inmediatamente después, el presunto fotógrafo eliminó su cuenta de Instagram y anunció, por un número que ya no aparece en WhatsApp, que desaparecería.

“Estoy en Australia. Tomé la decisión de pasar un año en una furgoneta rodando por el mundo. Voy a cortar todo, incluyendo internet, tb (también) eliminar el IG (Instagram). Quiero estar solo. Hablaremos qd (cuando) vuelva. Abrazos”.

*Con la colaboración de Flávia Milhorance y Mariana Alvim de BBC Brasil.

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Cientos de personas hacen fila en el Centro Médico La Raza buscando una consulta de especialidad

Desde hace meses les dijeron a los pacientes que no estaba abierta la agenda de citas para consulta de especialidad en 2022 y les pidieron que se presentaran este 10 de enero, lo que ha causado la aglomeración.
Especial
10 de enero, 2022
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Este lunes 10 de enero, alrededor de 800 personas hacen fila en la explanada del Centro Médico La Raza del IMSS, para que les den una cita para consulta de especialidad. En pleno repunte de la cuarta ola de COVID-19 en México, todas estas personas llevan más de cinco horas, aglomeradas, en una institución de salud. 

Alma Valadez cuenta que a ella le dijeron desde el 19 de diciembre que no se había abierto la agenda de citas para el 2022 y que estuviera llamando o que fuera. “Ya después me dijeron que me diera una vuelta el 10 de enero, pero eso le dijeron a muchos, por eso estamos aquí”, cuenta a Animal Político, desde la fila, que más bien es aglomeración, en la explanada del Centro Médico La Raza. 

La mujer de 47 años que busca una cita con el endocrinólogo cuenta que llegó a las 8 de la mañana y se formó afuera del Centro Médico La Raza. “Estuve formada afuera como una hora, hasta las nueve, después ya entré, y me encontré con esto, con que estamos en fila, si así se le puede llamar, unas 800 personas. No hay orden, no hay sana distancia, nadie sale a decirnos nada. Solo hace rato salió una doctora, buscando pacientes de urología, ella trató de poner un poco de orden, pero nadie más”, cuenta Alma. 

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La señora Juana Sánchez dice que su última cita con el especialista fue el 2 de noviembre de 2021 y desde entonces le dicen que no se ha abierto la agenda. “Nos dijeron que para el 10 de enero, pero es una multitud, yo vengo a hematología y vengo desde el límite entre el Estado de México e Hidalgo, hago dos horas de viaje de allá hasta acá, tengo una artrosis severa que me impide estar parada tanto tiempo”. 

Pamela Mata busca una cita en cardiología pediátrica para su hijo de cinco años. Ella consiguió la última cita el 6 de septiembre y desde entonces le dicen lo mismo que al resto, que no había agenda abierta, hasta este 10 de enero. 

A la 1 de la tarde, Alma Valadez afirma que ya repartieron fichas y que hay quien tiene el número 876. “Hay alguien con un altavoz que ya está diciendo que a los que no tienen número los atenderán hasta mañana”. 

Animal Político preguntó al IMSS, a través de su oficina de comunicación, por qué no se han dado citas para 2022 y por qué no se prevé que no haya estas aglomeraciones, a lo que la dependencia contestó que cuenta con trámites en línea y que la asistencia presencial es opcional.

“El IMSS cuenta con el trámite para gestionar citas en línea mediante el expediente electrónico en el Hospital General de Zona (HGZ) correspondiente, a fin de evitar la aglomeración y cortar cadenas de contagio de la enfermedad de COVID-19”, aseguró mediante un comunicado.

Incluso, recomendó a los derechohabientes tramitar su cita de manera digital y en caso contrario, les sugirió que sólo asista la persona interesada en tramitar su cita para evitar aglomeraciones.

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Sin embargo, Alma Valadez niega esta versión, ya que en el teléfono del Centro Médico La Raza les comentaron a los interesados que tienen que ir forzosamente de manera presencial y que el trámite en línea es solo en la primera cita.

En su respuesta, el IMSS señaló que en caso de que los derechohabientes decidieran realizar su trámite de manera presencial sin mencionar que a través del teléfono de atención no se les está ofreciendo otra alternativa el personal de Atención y Orientación al Derechohabiente, asistentes médicos y trabajadores sociales se encargaría de repartir 400 fichas al día: 200 en el turno matutino y las otras 200 en el vespertino.

La institución aseguró que para dar atención a los pacientes que acuden a tramitar sus citas se cuenta con 4 módulos y 16 asistentes médicas para agendarlas.

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