En Metepec, Puebla, habrá que empezar de cero después del sismo
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En Metepec, Puebla, habrá que empezar de cero después del sismo

La Secretaría de Gobernación declaró una Emergencia Extraordinaria para 112 municipios de Puebla, es decir, el 51% del estado.
Por Ernesto Aroche
21 de septiembre, 2017
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Santa Díaz no sabe dónde pasará la noche en los próximos días o semanas. Está frente a su casa, el número 10 de la primera calle de Industria en Metepec, Puebla, un caserío obrero que se creó a principios de siglo pasado en torno a la fábrica textil del mismo nombre.

En su calle hay más de diez casas con carteles que dicen “No habitable” o “No habitable con riesgo”. La mayoría quedó con la construcción original de piedra, adobe y teja, producto del impacto que dejó el sismo de magnitud 7.1 del pasado 19 de septiembre. Funcionarios del gobierno estatal colocaron estos carteles en las casas.

Foto: Ernesto Aroche

Durante el día, el gobernador de Puebla, Antonio Gali Fayad, y sus acompañantes, repartieron tarjetas con el rótulo “Coordinación de Atención Ciudadana del Ejecutivo del Estado” y dijeron que “pronto” comenzará la demolición de las casas que son un riesgo. Sin embargo, a nadie le detallaron cuándo ni cómo se realizará la reconstrucción de las viviendas ni quién será el funcionario estatal que le dará seguimiento al tema, solo les entregaron las tarjetas y les dijeron “hablen a esos teléfonos”.

Un funcionario de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) que hizo la revisión a las casas del centro de la localidad cuenta que la reconstrucción correrá a cargo de esta dependencia, pero que es un trabajo “a varias fases”, y que como los recursos se tomarán del Fonden (Fondo de Desastres Naturales) puede llevar de seis meses a un año.

Foto: Ernesto Aroche

Foto: Ernesto Aroche

Mientras, Santa Díaz sigue sin saber donde pasará las noches. “Pida que nos apoyen con cobijas y casas de campaña”, dice mientras muestra las ruinas de lo que fuera su casa. La noche del temblor fue al campo de béisbol de la comunidad -una de las herencias de la vida sindical obrera bajo la que creció Metepec durante la primera mitad del siglo pasado- a buscar cobijo porque les dijeron que a lo mejor ahí había un albergue, pero no era cierto. Lo único que tiene claro en este momento es que “habrá que empezar de cero”.

Foto: Ernesto Aroche

Foto: Ernesto Aroche

En la calle se acumulan sus pertenencias, las pocas, muy pocas, que se salvaron del temblor. Toda la calle es un espejo distorsionado de lo que fueron esas viviendas. Sobre la acera se acumulan sillas, refrigeradores, bolsas de trastes y de ropa, las tripas de la vida cotidiana de los vecinos que como Santa tienen el cartel de “no habitable”.

En Atlixco, el presidente municipal José Luis Berra Galeazzi pasea la mirada por la calle, pero no la recorre.

Cuando se le pregunta sobre el albergue para la gente de la localidad divaga sobre lo que hizo hace 17 años cuando fue presidente municipal por primera vez con un programa de “techo digno”. Luego dice que la gente puede ocupar espacio en el albergue que se instaló en el Instituto Tecnológico de Atlixco, ubicado a unos 8 o 10 kilómetros de distancia, en la cabecera municipal.

El estimado final de daños en esa localidad es de 25 casas colapsadas, 320 que tienen daños mayores y 55 con daños menores, es decir, cerca del 70 por ciento de la ciudad sufrió algún tipo de impacto tras el sismo.

A media mañana del miércoles 20 de septiembre, Gali Fayad declaró a medios que tenían un reporte de 1,700 viviendas dañadas en Puebla que tendrán que ser demolidas (esta declaración la realizó antes del recorrido que hizo por el estado, pero hasta el momento la información no ha sido actualizada a medios).

En Metepec el problema no son los víveres. Por las calles se pueden ver a jóvenes que reparten a los vecinos tortas y sándwiches, botellas de agua y refrescos. Otros vecinos menos afectados hacen arroz para repartir. En la plaza central de la comunidad hay centros de acopio y atención médica.

Al menos los víveres no son problema en este momento, pero la emergencia y la necesidad no terminarán en unos días ni en semanas. “La recuperación será lenta”, dice un rescatista de la Cruz Roja que desde el puesto de atención mira a la gente formada para recibir una despensa o unas botellas de agua.

La ayuda ciudadana ha sido enorme, la respuesta institucional lenta.

En un boletín, la Secretaría de Gobernación declaró una Emergencia Extraordinaria para 112 municipios poblanos, esto es el 51 por ciento del estado de Puebla.

En tanto, la Secretaría de Educación del estado reportó que con un avance del 46% de los planteles revisados, el 4% de estos, es decir, 213, tiene algún reporte de incidencia tras el sismo del pasado 19 de septiembre.

Al cierre de edición la información oficial sobre las personas que fallecieron era la misma que se mantuvo durante el día, 43, con 103 heridos y más 230 damnificados.

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Escasez de autos y precios altos, así afecta la industria automotriz a las economías del mundo

Los problemas de la industria automotriz generan un "efector multiplicador" que afecta el empleo y el crecimiento económico.
11 de noviembre, 2021
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Cuando la cadena de fabricación y suministro de autos funcionaba como un engranaje perfectamente engrasado, antes de la pandemia de covid-19, los consumidores podían elegir la marca y el modelo que querían.

Ahora, que hay una inédita escasez de autos a nivel mundial, los compradores se están anotando en listas de espera y pueden pasar meses antes de que puedan conseguirlos.

Esa escasez ha provocado un aumento de precios en algunos modelos de carros nuevos y ha disparado los precios de los autos usados.

Las grandes compañías están fabricando menos automóviles porque no hay suficientes semiconductores en el mercado, una pieza esencial en su producción.

A eso se suma el hambre de chips que tienen las empresas tecnológicas que fabrican desde electrodomésticos, computadores y celulares hasta consolas de videojuegos.

“La industria de los semiconductores está tratando de ponerse al día con la demanda, pero simplemente no puede”, dice Susan Golicic, profesora de la Facultad de Negocios de la Universidad Estatal de Colorado, en Estados Unidos.

Ante la falta de chips, los fabricantes de vehículos han tenido que seleccionar qué modelos seiguen en la línea de producción y qué modelos no, explica la experta.

chip

Getty Images
Las empresas que fabrican semiconductores no logran abastecer la demanda.

“Muchas de las empresas solo están produciendo los vehículos que les generan mayores ganancias“, como coches utilitarios deportivos (SUV, por sus siglas en inglés), camiones o autos de lujo.

“La situación es bastante seria”.

Willy Shih, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, le dice a BBC Mundo que la escasez afecta a toda la cadena de fabricación en la industria automotriz. Es decir, a todas las empresas que fabrican partes.

“Esto tiene un efecto en el empleo que generan todos los negocios asociados a la fabricación de un automóvil. Entonces, las consecuencias se han extendido rápidamente”.

En Japón, país de marcas como Toyota y Nissan, la escasez de partes hizo que las exportaciones del sector bajaran un 46% en septiembre, en comparación con el año anterior, una clara demostración de la importancia de la industria automotriz para su economía.

Trabajador en fábrica de autos

Getty Images

“Se calcula que la fabricación de automóviles genera cerca del 3% del Producto Interno Bruto (PIB) global”, señala David Menachof, profesor del Departamento de Gestión de Operaciones y Tecnología de la Información de la Escuela de Negocios de la Florida Atlantic University (FAU).

En el último año, según explica en conversación con BBC Mundo, cerca de 8 millones de vehículos dejaron de ser producidos. Esta situación se traduce en una pérdida de ingresos cercana a los US$200.000 millones para la industria automotriz.

Sube el precio de los autos usados y nuevos

“En Estados Unidos los autos se están vendiendo incluso a valores más altos que el precio de venta porque hay gente dispuesta a ofrecer más que el precio normal”, le dice a BBC Mundo Menachof.

Y como no hay suficientes productos nuevos disponibles en el mercado, ha subido la demanda de vehículos usados, elevando el costo promedio de un auto de segunda mano en EE.UU. a más de US$25.000.

De hecho, apunta Susan Golicic, el valor promedio de un vehículo ha venido subiendo cerca de US$200 cada mes.

Lo mismo está ocurriendo en otras partes del mundo. México, por ejemplo, es el cuarto exportador mundial de autos y el séptimo productor.

Fábrica automotriz en México

Getty Images

Este país, que exporta un 80% de su producción y tiene el liderazgo en la industria automotriz de América Latina, está viviendo los efectos de la escasez mundial en la fabricación de carros.

Guillermo Prieto, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), comenta que el precio de los autos nuevos ha subido un 9%, mientras que el mercado de los seminuevos (con una antigüedad no superior a los cinco años) también ha visto un incremento en su costo.

“Hay más demanda, menos coches y los clientes a veces tienen que esperar cinco o seis meses para comprar lo que están buscando”, le dice a BBC Mundo.

“Es una escasez enorme”, apunta, que ha tenido un fuerte impacto en el mercado laboral, dado que genera dos millones de empleos directos, y muchos otros indirectos al sumar todas las empresas que proveen partes y servicios.

A la escasez de automóviles, se ha sumado un factor adicional: el aumento en la entrada ilegal de los llamados “autos basura” desde EE.UU.: vehículos en mal estado que no encuentran compradores en la mayor economía del mundo, pero sí tienen demanda al otro lado de la frontera.

Efectos laborales y económicos

Aunque los autos se producen en distintas regiones del mundo, gran parte de la fabricación está concentrada en países como EE.UU. y China.

Pero también participan en la cadena otros más pequeños como, por ejemplo, Eslovaquia.

Este último país, que apenas tiene poco más de 5.6 millones de habitantes, alberga grandes fábricas de Volkswagen, Peugeot y Kia, y produce un millón de automóviles al año, lo que lo convierte en la nación con la mayor producción per cápita del mundo.

Fábrica en Eslovaquia

Getty Images

Eso hace que los problemas en la industria automotriz tengan un fuerte efecto en su economía.

En el contexto global, debido al tamaño de la industria automotriz, se produce un “efecto multiplicador”, dice David Menachof.

“Una compañía que emplea a 100 personas, genera efectos en la contratación de hasta 500 trabajadores”, por todas las empresas asociadas que giran en torno a ella.

Y cuando todas las personas que intervienen en la cadena de fabricación de un auto se ven afectadas, se resiente la economía local, especialmente cuando se cierran temporalmente algunas plantas.

“Todas las estimaciones apuntan a que la escasez se extenderá hacia 2022, incluso hasta 2023, antes de volver realmente a una situación de mercado normal”, apunta Menachof.


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