El partido de futbol que detendrá la guerra en Siria, al menos por un par de horas
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AFP

El partido de futbol que detendrá la guerra en Siria, al menos por un par de horas

Siria busca el pase al Mundial, lo que ha generado que rebeldes, kurdos y oficialistas detengan la guerra para ver a su equipo de futbol enfrentar a Irán.
AFP
Por AFP
4 de septiembre, 2017
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Por primera vez en seis años, un acontecimiento deportivo unirá a los sirios, enfrentados en una sangrienta guerra: el encuentro del martes contra Irán decisivo para la clasificación del país al Mundial de Rusia-2018.

Tantos los habitantes de los territorios en manos de la rebelión, como de los que viven en las zonas controladas por el régimen e incluso los kurdos que aspiran a su independencia sueñan con una clasificación que les haría olvidar, aunque solo fuera momentáneamente, el conflicto que ha provocado ya más de 330 mil muertos desde marzo de 2011.

En su pequeño café del centro de Damasco, Alí supervisa los últimos preparativos. Este martes por la noche acogerá a más de 500 clientes que han pagado por seguir por televisión el encuentro que se disputará en Irán… el gran aliado del régimen de Bashar al Asad.

Un partido decisivo para Siria, que podría clasificarse por primera vez para un Mundial si gana a Irán, ya clasificado, y Corea del Sur pierde en Uzbekistán, que también lucha por un boleto para Rusia-2018.

En caso de victoria, Siria se garantizaría al menos seguir luchando para disputar un repechaje por uno de los últimos boletos mundialistas.

Una fiesta futbolera

“He prometido a los clientes que si ganamos, voy a ofrecerles los postres”, dice entusiasmado Alí. En una de las paredes de su cafetería cuelga un póster gigante con los jugadores del equipo nacional.

Al igual que él, numerosos sirios esperan con impaciencia el partido de este martes por la noche, para poder olvidar por unas horas las divisiones políticas y las dificultades económicas de un país en guerra.

Las autoridades de Damasco han previsto transmitir el encuentro en pantallas gigantes instaladas en plazas públicas en varias ciudades, incluso en Hassaké, ciudad dominada por los autonomistas kurdos, y donde los cafés se preparan también para el acontecimiento.

En el frente de Deraa, al sur de la capital, el soldado Sonnel negocia incansablemente con sus compañeros para tratar de cambiar una guardia con el fin de poder ver tranquilamente el encuentro. Sin éxito por el momento.

“Hace más de siete años que soy soldado. Para mí, la clasificación de la selección siria para el Mundial me resultaría más placentera que el final de mi servicio”, asegura este joven, contactado por teléfono por la AFP.

“Si nos clasificamos, estoy seguro que el combatiente que está al otro lado del frente, escuchará mi alegría y quizá incluso me responda”, continúa Sonnel, que se ha comprado unos audífonos para poder seguir el partido por la radio.

“Es el equipo de toda Siria, la Siria de los opositores y de los partidarios” del régimen, precisa.

Incluso en la selección se han dejado las diferencias de lado. El célebre delantero Firas al-Khatib, uno de los pilares del equipo nacional que se unió a los rebeldes al inicio del conflicto, ha reencontrado su puesto tras una exclusión de varios años.

‘Es el equipo de todos los sirios, no del régimen’

En los territorios conquistados por los rebeldes, sus habitantes esperan también una victoria, pese a que este deseo se haga a regañadientes por las diferencias políticas que no se olvidan.

“A este equipo, se le apoya o no se le apoya”, ironiza Ghaith al-Sayyed, joven habitante de Binnish, pequeña ciudad de Idleb, provincia del noroeste dominada por los yihadistas de Tahrir al-Cham.

“Al final, dentro de 10 o 20 años, si el equipo se clasifica para el Mundial, se dirá que Siria se clasificó, no Bashar al-Asad o su régimen”, precisa este adolescente de 19 años.

Ibrahim Chaker, jugador del club de Binnish, se muestra menos comprensivo: “Políticamente hablando, estoy en contra de la selección”.

“Es difícil que el fútbol o un equipo una al pueblo tras las masacres que han ocurrido, los muertos y la destrucción”, denuncia este joven, aunque acaba más calmado: “Si nos clasificamos, será la victoria de Siria, no del régimen”.

Wafi al-Bahch, director del club de fútbol de Kafr Batna, localidad controlada por los rebeldes en la Ghuta oriental, una zona rural cerca de Damasco, no quiere “mezclar política y deporte”.

“Mi sueño es el de ver a Siria clasificada para el Mundial. Este equipo no es el de Asad, sino el equipo de Siria”, asegura.

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Quién es Doug Emhoff, esposo de Kamala Harris y primer 'segundo caballero' de Estados Unidos

El marido de la flamante vicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris, será el primer hombre que ocupa un rol que hasta ahora solo han ocupado mujeres.
24 de enero, 2021
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Kamala Harris y Douglas Emhoff

Reuters
Kamala Harris y Doug Emhoff, ambos abogados, se conocieron en una cita a ciegas en 2013 y contrajeron matrimonio un año después.

Kamala Harris se convirtió este miércoles en la primera mujer y primera persona negra en alcanzar la vicepresidencia de Estados Unidos, pero ella no es la única que rompe siglos de tradición.

Su marido, Douglas Emhoff, más conocido como “Doug”, también rompió barreras culturales al convertirse en el primer hombre en ocupar un lugar que hasta ahora solo había sido ocupado por mujeres.

El rol de “segunda dama”, como se le dijo hasta ahora a las parejas de los vicepresidentes, está tan atado con el sexo femenino que hasta la llegada de Emhoff ni siquiera existía una versión masculina del término.

Tras un período de especulaciones se decidió adoptar el título de “segundo caballero”.

Emhoff ya tiene su propia cuenta de Twitter con ese nombre: @SecondGentleman sumó más de 800.000 de seguidores incluso antes de que el marido de la vicepresidenta publicara su primer tuit.

Pero este abogado de 56 años -la misma edad que su esposa- no solo se diferencia de las anteriores segundas damas por ser hombre.

Mientras que la mayoría de las esposas de vicepresidentes en el pasado llevaban toda una vida acompañando a sus maridos políticos, Emhoff tiene apenas siete años de experiencia en este campo.

Y es que fue hace poco más de siete años, en 2013, cuando Emhoff conoció a Harris en una cita a ciegas coordinada por la mejor amiga de ella.

Kamala Harris y Doug Emhoff

Getty Images
La vida de Emhoff había estado completamente alejada de la política hasta que conoció a Kamala Harris hace poco más de siete años.

En ese momento Harris era la fiscal general de California y él tenía un estudio de abogados que se especializaba en derecho corporativo.

Un año después de conocerse, en agosto de 2014, contrajeron matrimonio.

“Momala”

A diferencia de ella, que nunca había estado casada y no tenía hijos, Emhoff se había divorciado seis años antes de su primera mujer, la productora de cine Kerstin Emhoff, con quien tiene dos hijos en aquel momento adolescentes.

En un ensayo que escribió para la revista Elle en 2019, Harris describió la relación especial que mantuvo desde el principio con sus hijastros.

“Cole y Ella no podrían haber sido más acogedores”, escribió. “Son chicos brillantes, talentosos y divertidos que se han convertido en adultos extraordinarios”.

Harris incluso contó que fue su excelente relación con ellos lo que la llevó a decidir casarse con Emhoff.

“Yo ya estaba enganchada con Doug, pero creo que fueron Cole y Ella los que me terminaron de enganchar del todo”, relató.

También reveló que los hijos de su marido la apodaron “Momala”, ya que no les gustaba la expresión “madrastra”.

Harris suele hacer referencia a su familia durante sus discursos.

Kamala Harris y Douglas Emhoff,

Getty Images
Harris mantiene una relación cercana con la familia de su marido.

La familia lo es todo para mí y no puedo esperar a que EE.UU. conozca a mi esposo Doug y a nuestros increíbles hijos Cole y Ella”, dijo a sus partidarios durante un acto de campaña en agosto pasado, luego de que Joe Biden la confirmara como su compañera de fórmula.

“He tenido muchos títulos a lo largo de mi carrera y ciertamente ser vicepresidente será genial, pero ser ‘Momala’ siempre será el que más valor tendrá para mí“, confesó.

También ha revelado que mantiene una excelente relación con Kerstin Emhoff, la exesposa de su marido, quien incluso colaboró con su campaña electoral.

Impulsado a la arena pública

A pesar de que hasta hace no mucho la vida de Emhoff estaba completamente alejada del mundo de la política, algunos de sus conocidos afirman que le ha tomado el gusto a su nuevo rol.

Durante los primeros años de la relación con Harris, él mantuvo su vida profesional separada.

En 2017, un año después de que ella fuera elegida senadora por California -lo que lanzó de lleno su carrera política- él dejó la firma que había abierto en 2000 (y que en 2006 había sido adquirida por el estudio Venable) para convertirse en socio del bufete de abogados internacional DLA Piper, especializado en litigios relacionados con el mundo del espectáculo y la propiedad intelectual.

Por unos años, Emhoff alternó entre las oficinas de DLA Piper en Los Ángeles y Washington DC.

Pero su perfil público aumentó en enero de 2019 cuando su esposa lanzó su campaña para convertirse en la candidata presidencial del Partido Demócrata en las elecciones de 2020.

Emhoff participó de forma activa en la campaña, que duró un año, hasta que Harris se dio de baja en diciembre.

No obstante, fue la elección de Harris como segunda de Biden, oficializada en agosto de 2020, lo que realmente impulsó a Emhoff a la arena pública.

No solo siguió apoyando a su esposa en muchos de sus actos y vocalmente a través de sus redes sociales, incluso empezó a representarla en algunos eventos, realizando discursos en nombre de la campaña Biden-Harris.

Emhoff hablando durante un acto de campaña en Colorado

Getty Images
Emhoff elevó su perfil público durante la campaña electoral de su esposa, llegando incluso a dar discursos en representación del binomio Biden-Harris.

A pesar de su falta de experiencia, Emhoff ha declarado su entusiasmo por sus nuevas funciones, que le han ganado su propio grupo de admiradores, autodenominados el #DougHive o “Colmena Doug” (los fans de su esposa son el #KHive).

“Pareciera que realmente le gusta”, le comentó a la BBC Aaron Jacoby, un viejo amigo y ex socio legal de Emhoff.

“Uno podría esperar que se sentiría como un pez fuera del agua, pero no es así. Simplemente está nadando y disfrutando”, aseguró.

Sus hijos, Cole y Ella, también han remarcado que su padre parece hecho para esta nueva función.

“Creo que Doug es un poco camaleónico y por eso todos lo aman. Como que puede caber en cualquier habitación”, remarcó al “New York Times” Cole, el mayor, que hoy tiene 26 años.

“Creo que, de todas las personas, Doug casualmente nació para esto“.

Siguiendo la tradición

Más allá de su género, Emhoff ha respetado algunas tradiciones de las parejas de vicepresidentes.

Por empezar, dejó su trabajo: en agosto pasado se tomó una licencia laboral no solo para apoyar a su esposa en su campaña sino también para evitar cualquier conflicto de intereses.

Y tras el triunfo electoral de Biden y Harris, Emhoff siguió los pasos de la mayoría de sus predecesoras y anunció que abandonaba su carrera para dedicarse a sus nuevas funciones como “segundo caballero”.

Emhoff y Harris junto con Joe Biden y Jill Biden.

Getty Images
Como es costumbre, el “segundo caballero” dejó de lado su trabajo para dedicarse al puesto, aunque también enseñará.

Si bien la tarea es principalmente ceremonial, es costumbre que las parejas de los líderes también se enfoquen en asuntos de interés público que se complementan con los principales objetivos de sus parejas.

La actual primera dama, Jill Biden, se centró en las familias de los militares y la educación cuando su marido fue vicepresidente de Barack Obama (2009-2017).

Curiosamente, Biden, docente de profesión, rompió con el protocolo y siguió enseñando inglés en un colegio comunitario mientras ofició como segunda dama, tarea que planea mantener como esposa del presidente.

Emhoff le seguirá los pasos: anunció que combinará sus tareas oficiales con la docencia, en su caso enseñando un curso sobre derechos del espectáculo en la Universidad de Georgetown.

Consultado sobre cuál podría ser su foco de interés como segundo caballero, Jacoby señaló que una opción podría ser la reforma de la justicia criminal, algo que preocupa tanto a Emhoff como a Harris.

Sin embargo, Jacoby resalta que el foco principal de su amigo será la vicepresidenta.

“Doug está en esto para apoyar a Kamala”, aseguró.


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