No me quito de la cabeza la imagen del derrumbe: historias de los sobrevivientes del Tec 
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Tec de Monterrey

No me quito de la cabeza la imagen del derrumbe: historias de los sobrevivientes del Tec 

Cinco alumnos fallecieron en el Tec de Monterrey CCM y hubo 40 heridos. Las instalaciones también quedaron severamente afectadas.
Tec de Monterrey
Por Manu Ureste
21 de septiembre, 2017
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La imagen que corrió por internet es fuerte. Jóvenes universitarios corren despavoridos entre el ruido de escombros que se desprenden de una estructura. Tras unos pocos segundos de violentos balanceos, el sismo de 7.1 tiró con una pasmosa facilidad uno de los puentes que unía dos edificios del Tecnológico de Monterrey, en su Campus Ciudad de México.

El saldo oficial tras culminar las labores de búsqueda y rescate fue de cinco alumnos fallecidos, 40 heridos.

Juan es uno de los estudiantes que corrió despavorido para huir del derrumbe del puente. Aún trae la rodilla inflamada de los golpes que se dio mientras bajaba las escaleras lo más rápido que podía.

“Todos corríamos espantados. Vi a un compañero correr con la pierna ensangrentada porque le cayó escombro encima”, cuenta el joven, quien lamenta que, a diferencia de muchas otras ocasiones, la alerta sísmica no les aviso con suficiente tiempo, debido a que el terremoto tuvo su epicentro muy cerca de la ciudad; a apenas unos 120 kilómetros de la capital.

“Nos agarro de sorpresa. Casi no tuvimos tiempo de evacuar el edificio”, añade Juan, que a pesar del dolor en la rodilla se ofreció como voluntario para buscar a posibles supervivientes entre los restos que dejó el sismo.

Javier, otro estudiante del Tec, estaba afuera del inmueble al momento del desastre. El vio como en cuestión de segundos el puente por el que apenas una hora antes había evacuado en calma el edificio —a las 11 tuvo lugar un simulacro para conmemorar el gran temblor que asoló la capital casualmente un 19 de septiembre, pero de 1985—, se hundió como un plomo en el agua y arrastró con él a otro puente ubicado una planta más abajo.

“Fue horrible. No he podido dejar de repetir una y otra vez en mi cabeza el momento en el que colapsó ese puente”, dice apuntando con el dedo a lo que ahora es un montón de pedazos de hierro retorcidos y cascotes de hormigón.

“Yo nada más estaba rezando que no se me cayera encima”, interviene Miguel, otro estudiante que al momento del movimiento telúrico caminaba por otro de los puentes que si resistieron la embestida del sismo.

Por su parte, Roberto Yahir, estudiante de séptimo semestre, cuenta que estaba en el gimnasio del cuarto piso cuando todas las pesas comenzaron a regarse por la sala como si tuvieran el peso de una pluma.

De inmediato, cuenta el universitario, trataron de bajar por las escaleras de emergencia. Pero en el hueco donde debían de estar ya no existía nada.

“Todo estaba destruido”, dice aún conmocionado.

“A través de un boquete en la pared vimos que el puente que conectaba los dos edificios ya no estaba —respira hondo con el recuerdo y concluye—. Solo había polvo y escombros”.

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Cómo Uruguay pasó de ser una excepción en la pandemia de coronavirus al país con mayor tasa de casos nuevos en América Latina

A la cabeza de la región en cantidad de casos nuevos cada millón de personas, Uruguay enfrenta semanas "muy difíciles" en la pandemia luego de su relativa calma, sostienen expertos.
21 de marzo, 2021
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Cuando muchos en el mundo aún veían a Uruguay como una excepción latinoamericana en el control de contagios de COVID-19, el doctor Julio Medina lanzó una advertencia desde allí.

“Inexorablemente vamos perdiendo nuestro lugar de privilegio. Debemos restringir nuestra movilidad e interacción física para desacelerar la propagación del virus”, tuiteó Medina, catedrático de enfermedades infecciosas en la Universidad de la República (Udelar), el 29 de noviembre.

Menos de cuatro meses más tarde, la situación del país ha dado un giro en la peor dirección.

Uruguay pasó a Brasil el domingo como la nación latinoamericana con mayor número de casos nuevos de covid-19 por cada millón de habitantes, según el promedio móvil de siete días de Our World in Data.

Si bien las posiciones en este ranking pueden variar de un día al otro, los expertos observan preocupados el panorama uruguayo.

El país marcó el domingo su récord de contagios diarios, casos activos y pacientes en terapia intensiva desde el inicio de la pandemia hace un año.

Con 33,51 casos de promedio por cada 100 mil personas en una semana, Uruguay está en zona roja de riesgo según los parámetros de la Universidad de Harvard (a partir de 25 casos).

“Estamos en el peor momento de la epidemia en nuestro país y las próximas semanas van a ser muy difíciles”, anticipa Medina en diálogo con BBC Mundo.

Entonces ¿a qué se debe esto?

Vacunación en Uruguay.

Getty Images
Uruguay, que ya ha comenzado a vacunar, registró el pasado domingo un récord de contagios diarios.

“Presos del propio éxito”

Uruguay aún está mejor que varios de sus vecinos regionales en algunos indicadores de la pandemia.

Con menos de 3,5 millones de habitantes, el país llevaba hasta el lunes 712 muertes por COVID-19, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins.

Su tasa de letalidad por COVID-19 (1%) es una de las más bajas en América Latina y menor que la de naciones con población similar, como Costa Rica, Panamá y Paraguay, de acuerdo a Our World in Data.

Uruguay mantiene además uno de los registros más bajos en la región de muertes por COVID-19 por millón de habitantes.

Hasta ahora, el sistema de salud uruguayo nunca se vio desbordado por la pandemia.

Y aunque fue uno de los últimos países de la región en recibir vacunas contra el COVID-19, a fines de febrero, ahora es el segundo latinoamericano con más dosis administradas por cada 100 personas (5,9), detrás de Chile (34,5).

Dos personas del equipo sanitario en Uruguay.

Getty Images
Uruguay fue uno de los últimos países latinoamericanos en obtener vacunas, pero inocula a uno de los ritmos más rápidos de la región.

Uruguay llamó la atención desde el año pasado por haber aplicado una singular estrategia frente a la pandemia, sin confinamientos obligatorios.

El presidente Luis Lacalle definió este camino como de “libertad responsable”: pidió a la población que permaneciera en sus casas, pero evitó los controles policiales de otros países.

Como la población siguió los consejos y el virus estaba bajo control, a partir de abril de 2020 el gobierno reabrió gradualmente actividades que había cerrado al inicio de la pandemia: construcción, comercio, escuelas presenciales, restaurantes…

https://www.youtube.com/watch?v=dDHHLysaCHg

Pero la primera ola de contagios comenzó a subir a fin de año en Uruguay y los expertos creen que lo que observan ahora es un rebote de la misma.

Parte del fenómeno es atribuido al comportamiento de las personas, que interactúan más en su regreso de las vacaciones del verano austral.

“A veces es estar preso del propio éxito: al país le había ido muy bien y las personas relajaron las medidas, eso explica buena parte de lo que nos está pasando”, señala Medina.

Agrega que la otra explicación posible del aumento de casos es que la variante brasileña del virus —definida como la P.1 y más transmisible— haya entrado a Uruguay por su frontera terrestre con Brasil.

Si bien el gobierno de Lacalle dispuso un cierre parcial de fronteras, esto es difícil de lograr en ciudades fronterizas con Brasil,donde apenas una calle marca el límite binacional.

“Estamos convencidos de que (la P.1) debe estar en el país, simplemente todavía no logramos demostrarlo”, señala el infectólogo.

Y sostiene que, si esto se confirma en estudios que se realizan, “quiere decir que las medidas que venía usando el país para contener la epidemia dejan de ser tan eficientes y usted tiene que ser más estricto”.

La liebre y la tortuga

El gobierno uruguayo tiene previsto analizar la situación sanitaria este martes en un Consejo de Ministros.

Por lo pronto, ya ha decidido solicitar al Parlamento que renueve un límite impuesto al derecho a reunión para evitar aglomeraciones, informaron medios locales.

Hospital en Montevideo.

Getty Images
Es probable que Uruguay anuncie más medidas restrictivas esta semana.

El presidente Lacalle se mostraba contrario hasta la semana pasada a adoptar medidas más restrictivas, como la prohibición de circulación.

Sin embargo, el Grupo Asesor Científico Honorario (Gach), integrado por expertos como Medina y que aconseja al gobierno en la pandemia, sugirió en febrero limitar reuniones sociales o familiares y las actividades de comercios no esenciales.

Y el lunes distintos especialistas reclamaron públicamente más medidas.

“A diferencia de la fábula de la carrera entre la liebre (virus) y la tortuga (nosotros), acá no se va a dormir sola. Es ahora que hay que noquearla, bajando la movilidad con nuevas medidas, y así llegar a la meta”, tuiteó Gonzalo Moratorio, un virólogo del Instituto Pasteur de Montevideo, el lunes.

El nefrólogo Oscar Noboa sostuvo en la misma red que “cada minuto sin medidas tiene costos muy altos para los enfermos y sus contactos”.

Enfermera en Uruguay.

Getty Images
Uruguay estableció un calendario singular de vacunación, sin comenzar por los mayores.

“La realidad ya no nos permite ser optimistas. Es una carrera entre el aumento de casos y el muy buen ritmo de vacunación. En este mes (entre hoy y mediados de abril) se juegan las finales. Es necesario adoptar medidas duras, aunque no gusten”, tuiteó Oscar Ventura, catedrático de la Universidad de Química de la Udelar.

Uruguay también ha adoptado un calendario singular de vacunación, sin comenzar por la población de mayor edad como hicieron otros países por ser grupo de riesgo.

Esto se debe a que, según expertos locales, las primeras vacunas que recibió el país, del laboratorio chino Sinovac, carecían de suficientes ensayos clínicos en mayores de 60 años.

El lunes el gobierno anunció que comenzará a vacunar a personas de entre 50 y 70 años. Pero aún se desconoce cuándo exactamente inoculará a quienes tienen entre 70 y 75 con dosis de otros laboratorios.

Medina destaca la importancia clave de vacunarse contra la covid-19, pero señala que, sin otras medidas, incluso una tasa alta de inoculación tendría escaso impacto en el momento actual del país.

“Esto no nos va a ayudar en esta etapa de aceleración de la epidemia”, advierte. “Nos va a ir ayudando más adelante”.


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