Desamor, violencia, soledad, lo que revelan las notas póstumas de los suicidas en México
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Desamor, violencia, soledad, lo que revelan las notas póstumas de los suicidas en México

Las notas póstumas dan pistas a los especialistas sobre el comportamiento y sentimientos de las personas para así trabajar mejor en el combate al suicidio. Este 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
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Por Redacción Animal Político
10 de septiembre, 2017
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En sus últimos pensamientos, los suicidas revelan las causas que los llevaron a quitarse la vida. No encontrarle sentido a la vida, la violencia, la soledad y los problemas familiares o de pareja son las principales, según un análisis de notas póstumas.

Estas últimas líneas también ayudan a los especialistas a detectar y analizar sus características afectivas, cognoscitivas y actitud para saber cómo prevenir la muerte de otros, pues las notas generalmente son escritas instantes antes de cometer el suicidio.

De acuerdo al INEGI, en 2011 se registraron 5,718 suicidios, de los cuales 3,299 casos fueron de personas entre los 10 y los 34 años. Esto quiere decir que el 58% de los suicidios se dan entre personas menores de 35 años.

En el estudio ‘Notas suicidas mexicanas. Un análisis cualitativo’, Ana María Chávez Hernández, doctora en Psicología Clínica, analizó 142 notas póstumas de personas que se suicidaron entre 2005-2008 en el Estado de Guanajuato.

Los familiares, pareja y amigos son los principales destinatarios de las notas póstumas; entre los adolescentes de 15 a 18 años que acaban con su vida, el destinatario más frecuente de su última carta fue su pareja, según el estudio.

Éste también revela que el 45% de los suicidas dice en su nota que lo hizo por problemas de relaciones interpersonales (problemas amorosos, desarmonía marital, problemas con la familia nuclear, problemas sexuales, soledad e incluso para “unirse a una persona fallecida”).

La segunda causa de suicidio (36%) es no encontrarle sentido a la vida; el 31% no señalan una razón específica para su muerte.

En cuarto lugar (16.9%) señalan que lo hacen “por beneficio de otros, expiación, culpa”. Los últimos lugares, con problemas económicos (4.2%) y con venganza (3.5%).

Estas son las causas generales que llevan a alguien al suicidio, explica la investigadora del departamento de Psicología de la Universidad de Guanajuato.

En sus notas los sentimientos que prevalecen son el fatalismo, el amor o la idealización y el buscar o dar perdón a otros. Pero también los afectos relacionados con auto-devaluación, culpa, auto-castigo.

En su carta, una joven de 14 años se reprocha por su actitud dentro de su familia.

“ola mamá y familia les escrivo este papel para decirles que me perdonen, pues todos los problemas q’ hay entre familia son causados por mi, de berdad q’ intente cambiar pero no lo logre, es por eso q’ hoy estoy decidida y a alejarme para ber si asi logro balorarlos, no ballan a cometer locuras por mi causa pues siempre fui lo peor. espero q’ mis palabras no la herirán”

La investigadora señala que los vínculos afectivos distantes y/o violentos, traducidos como una sensación de soledad y falta de apoyo en la vida, son en ocasiones un “elemento explícito en la intención de cometer suicidio como un acto desesperado de comunicación”.

El desempleo y la pobreza son razones muy poco mencionadas en el análisis de las notas, “lo cual indica, probablemente, que para el acto suicida resulten más determinantes aspectos de índole emocional e interpersonal”, señala la autora.

La violencia en casa lleva al suicidio a menores

Los suicidas de 8 a 14 años señaló en sus cartas a la violencia y abuso en sus casas como la razón para quitarse la vida. No sólo se refieren a “recibir golpes”, explica la doctora, sino a más de un tipo de violencia.

De las 29 cartas analizadas escritas por menores de este rango de edad, el 41.1% de los menores dijo que recibía maltrato físico; 31% de ellos sufrió algún tipo de maltrato psicológico; 3.4% fue víctima de maltrato sexual y 10.34% de negligencia.

“No viví tranquilo en esta vida que me daban”, “(ya) sé que no me quieren, espero que me avienten pa´l arrollo”, “si me suicidé fue porque nunca creen en mí” y “ya me cansé (…) que tú me regañes yo no tengo apoyo de ustedes”, son pensamientos extraídos de cuatro diferentes notas que los menores suicidas dirigieron a sus padres.

Chávez Hernández señala que las enfermedades físicas ni las mentales (incluida la depresión) no son la principal causa de suicidio en menores de edad.

“Si se acepta que uno de los principales móviles del suicidio es el dolor emocional, entonces el maltrato aparece como un importante factor de riesgo, ya que es susceptible de generar dolor físico y emocional y, además, atrapa a la víctima en una dinámica en la que prevalece la desigualdad y de la que es prácticamente imposible escapar”, señala en el estudio Maltrato y suicidio infantil en el estado de Guanajuato.

Por ello señala que la presencia de violencia en el hogar tendría que ser considerada una de las principales causas en la prevención del suicidio entre menores de edad.

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Vacuna contra COVID: por qué algunas dosis acaban en la basura y qué se puede hacer para evitarlo

El mundo vive una carrera por hacerse con las escasas vacunas disponibles contra la COVID. ¿Por qué algunas acaban en la basura o se vacuna a personas no prioritarias?
5 de febrero, 2021
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Enfermeras cargan dosis de la vacuna en Nantes, Francia.

Reuters
Muchos países se enfrentan al reto de administrar las vacunas antes de que se estropeen.

Golpeado por la pandemia de covid, el mundo se enfrentó primero al reto de desarrollar en tiempo récord una vacuna. Ahora, al de distribuirla a escala planetaria sin malgastar una sola de las preciadas dosis.

Con la oferta de vacunas disponibles lejos aún de cubrir la ingente demanda mundial, los gobiernos han establecido rigurosos planes de vacunación que establecen los colectivos que deben ser vacunados primero: generalmente, personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores de los servicios de salud.

Sin embargo, no han tardado en aparecer las noticias de personas no pertenecientes a estos grupos prioritarios que recibían la vacuna, o, algo más sorprendente aún, de dosis que acababan en el cubo de la basura.

En la ciudad de Trelew, en la Patagonia argentina, la prensa local informó de que hubo que desechar 140 dosis de la vacuna rusa Sputnik-V porque se había roto la cadena de frío en su conservación.

En España, el general al mando de las Fuerzas Armadas tuvo que dimitir después de que se hiciera público que había recibido la vacuna, pese a que algunos de sus colaboradores les dijeron a los medios españoles que lo había hecho precisamente para evitar que se echaran a perder las dosis sobrantes en su departamento tras vacunar a las personas prioritarias.

En México, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, condenó por “inmoral” al médico que vacunó a dos familiares después de un error en el sistema de citas del hospital en el que trabaja.

Son solo algunos ejemplos de noticias que han provocado malestar y críticas en muchos países cuando la mayoría de la gente sigue a la espera y en muchos casos aún sujeta a distintos grados de confinamiento.

El desafío de optimizar las vacunas

Lo cierto es que los sanitarios se pueden ver a veces ante un incómodo dilema, ya que las vacunas requieren condiciones especiales de conservación y, en algunos casos, sobre todo en pequeñas localidades o lugares alejados, no pueden cumplirse a rajatabla los estrictos criterios fijados por los gobiernos.

La vacuna fabricada por Pfizer, por ejemplo, debe conservarse a temperaturas muy bajas y, una vez descongelada, ha de usarse antes de 5 días.

La Sputnik-V se comercializa en ampollas de cinco dosis, por lo que si se quiere evitar malgastar ninguna, debe haber un número igual de pacientes listos para recibir el pinchazo.

Una profesional de la salud recibe la vacuna en un hospital de Ciudad Juárez, México.

Reuters
Los trabajadores sanitarios figuran entre los colectivos prioritarios en la mayoría de países.

Como explicó en conversación con BBC Mundo el doctor Pablo Bonvehí, jefe de la sección Infectología y Control de Infecciones del CEMIC, un centro de investigación médica de Buenos Aires, “la prioridad es no desperdiciar la vacuna“.

“Una campaña de vacunación, y más una como esta, es siempre un gran desafío de ingeniería”, indica el experto. Y no siempre es posible acomodar la disponibilidad de vacunas con el número de pacientes dispuestos a ponérsela, su disponibilidad para acercarse a los centros de vacunación a recibirla y las necesidades de espacio para mantener la distancia social en ellos.

A esto se suma el problema de los pacientes que no acuden a las citas programadas, sea porque no pueden desplazarse o porque, como los seguidores del movimiento antivacunas, rechazan la inmunización o desconfían de los gobiernos y los fabricantes de medicamentos.

¿Qué hacer entonces con la dosis sobrante cuando ya se ha cubierto el cupo de pacientes prioritarios agendados para el día?

Contenedores de residuos sanitarios en Manchester, Inglaterra.

Getty Images
En algunos países ya ha habido noticias de vacunas que acaban en la basura.

En Estados Unidos ya ha habido centros sanitarios que han empezado a convocar por la emisora de emergencias a los paramédicos que quieran vacunarse una vez cubierto el cupo diario para evitar que se echen a perder las dosis sobrantes.

Y un equipo médico del estado de Oregón que quedó atrapado en una congestión de tráfico comenzó a vacunar a otros automovilistas retenidos ante la imposibilidad de volver a refrigerar a tiempo las dosis que llevaban consigo.

Mejor en un brazo que en el cubo de la basura

Ante la emergencia sanitaria global, los centros médicos a nivel local se enfrentan al desafío de vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible, conservando adecuadamente las vacunas y priorizando a los grupos de población de riesgo establecidos por las autoridades nacionales.

En esa tarea titánica, han encontrado una inesperada colaboración en los grupos de espontáneos que hacen fila junto a las clínicas y los centros de vacunación a la espera de que se les administre alguna de las dosis no utilizadas, una imagen cada vez más frecuente en Estados Unidos y en Israel, el país que lidera la frenética carrera global por la vacunación.

“A todas las dificultades se suma la de la incertidumbre acerca de las dosis que se van recibir y cuándo”, señala el doctor Bonvehí.

Para los dispensarios locales se complica aún más llevar una planificación adecuada de la vacunación ya que en muchos casos los gobiernos tampoco han podido ofrecer un calendario claro de vacunación y son ellos quienes centralizan la adquisición de los medicamentos.

Un hombre carga una bombona de oxígeno en Manaos, Brasil.

Reuters
América Latina es una de las regiones más golpeadas por la pandemia y muchos países aún no han podido comenzar a vacunar.

Para los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, que se encuentran detrás de los más ricos en la lista de espera global por recibir la vacuna en la cantidad y con la regularidad suficientes, hacer un uso óptimo de las que llegan se hace más crítico si cabe.

Bonvehí propone que “en las citas se llame a pacientes suplentes, para que, si alguien no se presenta, no haya que desperdiciar ninguna dosis”.

Y la Organización Mundial de la Salud ha pedido que los países más prósperos, que han comprado muchas más dosis de las necesarias para vacunar a toda su población, envíen las que no usen a los países en desarrollo.

Todo, porque, como le dijo Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Johns Hopkins University, a la cadena NPR, “una vacuna en un brazo siempre va a ser mejor que una vacuna en el cubo de la basura”.


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