Quién es el surfista británico cuyo rostro fue robado por el falso fotógrafo de guerra
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BBC Mundo

Quién es el surfista británico cuyo rostro fue robado por el falso fotógrafo de guerra

Max Hepworth-Povey nunca ha estado en zonas de guerra, como hizo pensar el falso fotógrafo. Es un británico que trabaja en tours de surf.
BBC Mundo
Por Mariana Sanches y Leandro Machado / BBCC Mundo
5 de septiembre, 2017
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“Cuando mi amigo me mostró las fotos, primero pensé que era una broma, alguna clase de chiste. Pero en realidad mis fotografías fueron robadas. Es una locura que un tipo al azar haya decidido utilizar mi imagen entre muchas opciones en internet”, dijo Max Hepworth-Povey a BBC Brasil.

El británico de 32 años fue la víctima que eligió el responsable de haber creado un perfil falso en Instagram que se hacía llamar Eduardo Martins y se hacía pasar como fotógrafo de guerra, el cual quedó expuesto como un fraude tras una investigación.

“Soy yo. Pero no soy rubio. Mi cabello ya es bastante gris”, se ríe en la conversación telefónica con BBC Brasil.

En la cuenta de Instagram de Max están algunas de las fotos y videos -con y sin alteraciones- que aparecen en la falsa cuenta de Martins, quien llegó a tener 127 mil seguidores.

Imágenes del Instagram de Eduardo Martins
Se hacía llamar Eduardo Martins y sus fotografías llegaban a conmover a miles de personas en las redes sociales.

Están las fotos del surfeo, primeros planos de su cara, una foto con una cámara profesional, varias usadas de forma ilegal en la otra cuenta.

Pero algunas de las imágenes utilizadas eran viejas, de un perfil que el surfista tenía en Facebook y del que estuvo desconectado durante dos años. “Algunas fotos son muy antiguas, de cinco años”, explica.

Lejos de la guerra, en el surf

Como la investigación expuso, Martins logró engañar a periodistas, a otros fotógrafos, a agencias de noticias y medios de comunicación tales como la revista Vice e incluso a BBC Brasil.

Después de haber sido alertado de que su estafa estaba en peligro, este falsificador borró su cuenta en Instagram y su contacto en WhatsApp.

“Yo trabajo muy lejos de las zonas de guerra, en la organización de viajes de surf.Todas mis fotos fueron tomadas siempre en este contexto”, dijo Max, quien habla con incredulidad.

“No me gusta la idea de hacer glamour con un país en guerra”, señala.

Fotos del perfil falso de Eduardo Martins
El perfil de Instagram de Eduardo Martins pasaba de las fotos en la playa al fuego en el frente de la guerra en Medio Oriente.

El surfista británico, nacido en Cornualles, al suroeste de Inglaterra, vivió y trabajó durante unos tres meses en el norte de España, cerca de la playa en Santander, conocida por olas de gran altura, de las mejores de Europa.

Durante la conversación con BBC Brasil, Max estaba en el País Vasco, donde encabeza una gira de ciclismo y surfeo de la empresa en la que trabaja, Ticket to Ride.

Max dijo que escuchó la historia gracias a un amigo, editor de una revista para la que escribe, que le envió un enlace al reportaje que reveló la historia de Eduardo Martins en BBC Brasil.

“Yo estaba descansando, tomando un vino cuando un amigo (el editor de la revista Wavelength) me contactó diciendo que habían robado mi identidad en una especie de fraude en internet”.

Siguiendo el hilo

La primera mención de Max llegó por el fotoperiodista portugués Paulo Nunes dos Santos, quien vive en Irlanda. Le hizo un comentario del reportaje a otro fotógrafo en Facebook.

A continuación, una conocida de Santos, de la región de Cornualles, dijo que conocía la cara utilizada por Eduardo Martins.

Max Hepworth-PoveyINSTAGRAM/MAX HEPWORTH-POVEY
En el perfil de Max Hepworth-Povey en Instagram están varias de las fotos tomadas por Martins para su cuenta fraudulenta.

Santos decidió investigar y llegó al perfil de Instagram de Max.

“Este falso fotógrafo que me seguía en Instagram, hizo comentarios sobre mis fotos. Y me llamaba la atención el que nunca había visto a ese Eduardo. Trabajando desde hace muchos años en Siria, Libia, Malawi, Sudán del Sur, son pocos los colegas en el campo, entonces todos se conocen”, dice Santos.

“Cuando salió la publicación, estaba sorprendido de que alguien pudiera hacer esto durante tanto tiempo, conseguir tanta atención, sin ser descubierto“, dijo Santos, quien tiene trabajos publicados en el diario estadounidense The New York Times.

A pesar de que afirma que no sabe qué pudo haberle atraído de sus fotos al usurpador, Max recuerda un episodio que puede dar indicaciones acerca de cómo comenzó el asunto.

“Cuando tenía Facebook hace tres años, una persona que se identificó como Bruno se puso en contacto conmigo y dijo que quería proponerme un trabajo de surfeo. Yo dije ‘ok, vamos a hablar’, pero tuvimos una conversación extraña en Skype. Su video no estaba funcionando bien, así que le dije que no estaba interesado”, explicó Max.

“Bruno”

También notó que el supuesto “Bruno” tenía un perfil de menos de un año en Facebook, una indicación de un posible perfil falso.

“Una semana después, alguien hizo un perfil falso de mí en Facebook, y pensé ‘¿qué diablos?’. Me pareció que era muy sombrío y decidí cerrar mi cuenta en Facebook. Tal vez tiene que ver con esto”, apunta Max.

La historia contada por el británico coincide con el periodo en que se crearon los perfiles de Eduardo Martins, en 2014.

Max Hepworth-PoveyINSTAGRAM/MAX HEPWORTH-POVEY
Max Hepworth-Povey sospecha que el plagio de su identidad pudo darse hace unos tres años.

Además, las personas entrevistadas por BBC Brasil, que tuvieron contacto con el presunto fotógrafo, dijeron que su versión sonaba creíble porque, en conversaciones a través de Skype, pudieron ver la imagen de un hombre rubio durante unos minutos.

Sin embargo, el vídeo y el sonido siempre tenían fallas y la conexión se cortaba rápidamente.

El autor del perfil falso del fotógrafo puede haber grabado imágenes de conversaciones de Skype con Max para después reproducirlos con sus víctimas.

Aunque impresionado con la historia, el surfista británico no piensa demandar a nadie.

“¿Cómo puedo encontrar al tipo que lo hizo?”, dijo.

Y agregó: “Lo que este hombre hizo es realmente sorprendente. Su dedicación es increíble. A mí me encantaría tener muchos seguidores para promover las cosas en las que creo, entre ellas no hacer daño a nadie”.

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Cuartoscuro

Lecciones que debimos aprender en diciembre para no tener una tercera ola de COVID tan grave

Las oleadas de contagios de enfermedades como la COVID no se pueden evitar, pero sí pueden moderar su intensidad.
Cuartoscuro
28 de marzo, 2021
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México tendrá una tercera ola de contagios de COVID-19 y tendrá también una cuarta y quizá una quinta. Las oleadas de casos de esta enfermedad seguirán en todos los países hasta que se logre la inmunidad de rebaño de las poblaciones. No hay otra forma de evitarlas. Lo que sí se puede hacer es reducir la intensidad de cada nueva ola. Y hay lecciones que dejó la segunda, la de diciembre, que se deberían haber aprendido para tener un menor número de enfermos y fallecidos en las próximas semanas.

Mientras el virus esté circulando y no haya una inmunidad suficiente en la población como para que no se produzcan repuntes en los contagios a consecuencia de la interacción entre las personas, las olas o los repuntes de casos de COVID-19 no se podrán evitar, explica Jorge Baruch Díaz, responsable de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la UNAM.

Lee: Vacaciones y vacunas: una combinación riesgosa para una tercera ola de COVID

En México, dice, esa inmunidad de rebaño no se va alcanzar sino hasta dentro de un año, más o menos, y si no se quieren tener olas tan graves como la de diciembre y enero pasado habrá que modificar lo que hizo mal y corregir.

“El chiste es que las olas que vengan más adelante sean menos intensas que las anteriores y eso se puede lograr aprendiendo de los errores que cometimos en la primera y segunda ola, ¿cuáles fueron? Básicamente la estrategia de comunicación (en el país para responder a la pandemia) es muy deficiente. A veces hay mensajes encontrados y esto confunde a las personas”.

Baruch Díaz explica que se necesitan mensajes unificados por parte de los tres sectores: gobierno, tanto federal, como los estatales y locales; la iniciativa privada y la sociedad civil. “Si las empresas empiezan a decir salgan de viaje y el gobierno dice, con nada más una conferencia de prensa, no no salgan de viaje, no hay una consistencia en los mensajes y es probable que no tengamos un impacto”.

Lo otro es que si se empiezan a reactivar actividades no esenciales en algunos estados de la República, precisa el especialista, se debe intensificar la búsqueda de casos asintomáticos (responsables del 80% de los contagios) para poder cortar las cadenas de transmisión de manera temprana.

“Si no evolucionamos la estrategia de pruebas que se hacen en la población al momento de abrir algunas actividades no esenciales, como es la educación presencial, vamos a fallar nuevamente en el control de la intensidad de las siguientes olas”.

En cuanto a qué le toca a la población, le toca esta vez sí acatar la medida de quedarse en casa en vacaciones. “Estamos como al principio de la epidemia, cuando nos tuvimos que quedar en casa en Semana Santa, así tiene que ser otra vez”, advierte Baruch Díaz.

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Y aunque en diciembre la recomendación de autoridades y especialistas señalaba que se podían hacer reuniones de no más de seis personas o de dos casas, el director de la Clínica de Atención Preventiva del Viajero de la UNAM, dice que lo recomendable es reunirse solo con la gente con la que se habita en una misma vivienda.

“Se ha establecido un ranking mundial de las medidas que resultan más efectivas y una de las principales es la cancelación de las reuniones, incluso las de grupos pequeños, así se va a incidir de manera efectiva en disminuir la intensidad de la transmisión del virus”.

Sobre las salidas y reuniones al aire libre, dice que si se quiere salir a dar un paseo, no hay que ir a lugares abiertos a los que tradicionalmente irá mucha gente, sino buscar opciones menos populares, en los que la concurrencia será menor. No hay que dormir fuera de casa, cualquier lugar de hospedaje conlleva su riesgo de contagio y no, no se debe salir de vacaciones.

Los únicos viajes que se deberían hacer en una epidemia como esta son por tres motivos: por repatriación, por una urgencia laboral o por ir ayudar a un familiar o un amigo que tenga un problema y requiera el apoyo. Ir a la playa a divertirse es ir a ponerse en riesgo y arriesgar a las personas vulnerables con las que se convive.

“No debe haber playas llenas, porque si no nos va a pasar lo mismo que en enero. No hay que volcarse a viajar, ni todo el mundo debe salir a la calle y abarrotar restaurantes. Si no moderamos la interacción social, vamos a repetir lo mismo”.

Justo de los alimentos e ir a restaurantes, Baruch Díaz dice que lo mejor es preparar la comida en casa. Si se va a ir a comer a algún lugar, lo menos arriesgado es hacerlo en un espacio al aire libre, en una terraza, por ejemplo. Ingresar a un lugar y además comer son dos acciones que aumentan el riesgo de contagio.

Y si se sale al espacio público o se tiene interacción con personas ajenas al domicilio hay que utilizar el cubrebocas, bien utilizado: cubriendo nariz y barbilla, no solo la boca.

“Esperamos que todos hayamos aprendido las lecciones de diciembre, pero ya lo veremos en los próximos días”, remata el especialista.

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