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Rodrigo Crespo

Tec crea comisión para aclarar daños, pero oculta nombre de constructora responsable

La institución explicó que tiene el compromiso de presentar los resultados del análisis que un grupo realizará sobre lo acontecido en su campus.
Rodrigo Crespo
Por Redacción Animal Político
29 de septiembre, 2017
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El Tecnológico de Monterrey se comprometió en aclarar lo ocurrido en el Campus Ciudad de México, a raíz del sismo del pasado 19 de septiembre, por lo que anunció la formación de un grupo de especialistas, que serán acompañados por padres de familia y profesores. para analizar las causas por las que el inmueble tuvo afectaciones que dejaron a cinco estudiantes fallecidos.

“Para dar claridad y certeza a este proceso formamos un grupo de acompañamiento conformado por alumnos, profesores y padres de familia, y hemos confirmado la participación de Transparencia Mexicana como parte del grupo que se enfocará en el análisis y definición de las causas que provocaron las afectaciones mayores”, explicó la institución en un comunicado.

La institución añadió que su prioridad es responder con la mayor transparencia, por lo que “hemos proporcionado a los expertos estructuristas más reconocidos los planos, permisos, memorias de cálculo, peritajes e inspecciones”, para que se verifiquen los criterios de diseño, construcción y los efectos específicos del sismo en esa zona de la ciudad.

“No escatimaremos esfuerzos para aclarar las causas y dar garantías de seguridad en nuestras instalaciones”, expone la institución.

Además informó que será en dos semanas cuando se conozcan los resultados de los peritajes para saber por qué colapsaron los puentes que unían dos edificios de aulas y oficinas y en donde murieron cinco alumnos.

Alfonso Pompa, vicepresidente nacional de los Campus del Tec de Monterrey, señaló en entrevista con Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula que el proceso de análisis de qué pasó con las estructuras será transparente, pero no se dará a conocer el nombre de la empresa que los construyó hasta que concluyan los peritajes.

Pompa dijo que el campus Ciudad de México del Tec se ha ido construyendo a lo largo de 27 años, por lo que varias empresas han intervenido en las obras, pero ellos saben perfectamente cuál construyó los puentes colapsados durante el sismo del pasado 19 de septiembre.

Rechazó que el Tec busque encubrir a alguien, pues la organización Transparencia Mexicana, alumnos y padres de familia integran el equipo que analiza qué ocurrió.

Este anuncio se hizo luego de que padres de los estudiantes de la Prepa Tec, cuyos edificios también resultaron dañados, exigieron a las autoridades escolares una explicación sobre los daños ocurridos tras el sismo. 

Los padres y madres de familia que asistieron a una reunión informativa denunciaron que las autoridades escolares “no han dado la cara”, para explicar “¿por qué hubo 40 heridos y cinco muertos?”.

Durante esta sesión informativa, que se realizó el pasado miércoles, los profesores no pudieron responder a los cuestionamientos de los tutores y les pidieron enviar a los directivos directamente sus dudas.

Aquí puedes escuchar completo el audio de la reunión.

Segunda parte

El comunicado difundido este jueves 28 de septiembre señala que el campus Ciudad de México, ubicado al sur de la capital, presenta distintos niveles de afectación. En cambio, los edificios del CIIE, CEDETEC y el estacionamiento no presentan ningún daño aparente.

La mayoría de los edificios muestran daños en fachadas, ventanas, paredes y plafones, pero presuntamente sin daños aparentes en su estructura.

El comunicado completo está disponible aquí. 

Sin embargo señala que “la utilización de cualquiera de estos espacios requiere que los expertos de primer nivel nos den plena certeza de su seguridad y que esto sea certificado por las autoridades”.

Será hasta el próximo miércoles 4 de octubre que las autoridades del Tec tendrán los resultados y certificación de las instalaciones para conocer si pueden utilizarse y cuál será el plan de trabajo para las reparaciones.

Los edificios (Aulas I y Oficinas I) presentan daños aparentes en su estructura “y se están estudiando con cuidado”.

Alumnos del Tec iniciaron en la página Change.org la petición ¿Qué pasó en CCM? Comunidad Tec pide explicaciones para que las autoridades expliquen “por qué existían estructuras inadecuadas dentro de sus instalaciones”.

Informaron que para que los alumnos no pierda el semestre, las actividades académicas reinician el lunes 2 de octubre y se realizarán en espacios cercanos al campus y con la instalación de aulas prefabricadas.

Esto permitirá restablecer parcialmente actividades en el campus durante las próximas 4 semanas, explica el Tec.

Será a partir de enero del 2018 cuando todos los alumnos podrán regresar al campus.

“Nuestro enfoque ha sido poder servirles lo mejor y más rápido posible, dentro de las circunstancias enfrentadas, y vamos juntos a salvar el semestre académico”, concluye el Tec.

El Tec también envió la siguiente información a padres de familia.

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Science & Society

El misterioso (y pestilente) olor de la Luna, según los astronautas que la pisaron

Mientras llevaban puesto el casco, los astronautas que llegaron a la Luna no lo notaron. Pero al quitárselo dentro de la nave les llegó un intenso hedor que describieron como “pólvora quemada”. ¿Por qué huele tan mal el polvo lunar?
Science & Society
15 de julio, 2019
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¿Cómo se siente? “—Suave como la nieve, aunque extrañamente abrasivo” (Gene Cernan, astronauta del Apolo 17).

¿A qué sabe? —”No está mal” (John Young, astronauta del Apolo 16).

¿A qué huele? “Huele como la pólvora quemada” (Cernan).

Suave, sabroso… y maloliente. Los adjetivos que algunos de los astronautas que pisaron la Luna usaron para describir el polvo lunar parecen desmentir la imagen romántica y nostálgica que muchos tenemos sobre el satélite terrestre.

Pero ¿cómo pudieron los astronautas oler el polvo lunar? ¿Y qué se sabe sobre su hedor?

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No se trata de ciencia ficción. Cada uno de los astronautas que pisó la Luna tuvo la oportunidad de comprobar el olor de la Luna después de su caminata espacial.

Fue al regresar a la nave y quitarse el casco cuando quedaron impregnados del hedor de aquella sustancia que, según se lee en las “Crónicas del Apolo de la NASA”, era “increíblemente pegajosa”, hasta el punto de que se adhería a las botas, los guantes y cualquier superficie expuesta a ella.

Gene Cernan

Donaldson Collection/getty Images
Gene Cernan fue la undécima persona en caminar sobre la Luna, en diciembre de 1972.

El polvo lunar -o “regolito,”, su otro nombre científico- parecía flotar sobre la superficie del satélite, adhiriéndose a cualquier objeto.

“No es como el polvo terrestre”, le dijo a la BBC Butler Hine, supervisor del proyecto LADEE, una misión que la NASA lanzó en 2013.

El científico también explicó que el polvo de la Luna es “áspero” y “un poco diabólico”, pues se incrusta en huecos imposibles al seguir las líneas de campo eléctrico. Por eso resultaba tan pegajoso para los astronautas.

Por más que éstos trataran de cepillar una y otra vez los trajes, al ingresar a la cabina tras el paseo siempre quedaba algo (y a veces mucho) de aquel extraño polvo que algunos describían como olor a pólvora.

Al quitarse los guantes y los cascos, los 12 astronautas de las seis misiones Apolo (1969-72) pudieron sentirlo, probarlo e incluso olerlo.

Al acabar la misión Apolo 17, en diciembre del 72, los trajes espaciales y cascos quedaron cubiertos de polvo lunar.

NASA
Al acabar la misión Apolo 17, en diciembre de 1972, los trajes espaciales y cascos quedaron cubiertos de polvo lunar.

El piloto del Apolo 11, Buzz Aldrin, dijo que aquel polvo que ensuciaba su traje tenía una fragancia “como a carbón quemado o similar a las cenizas de una chimenea, sobre todo si derramas un poco de agua sobre ellas”.

“Es un olor realmente fuerte”, dijo por radio Charlie Duke, piloto del Apolo 16 en abril de 1972. “Me sabe y me huele a pólvora”.

Ocho meses después, tras la misión del Apolo 17, Gene Cernan confirmaría las percepciones de Duke con estas contundentes palabras: “Huele como si alguien hubiera disparado una carabina (un arma de fuego similar al fusil) aquí dentro”.

Parece una referencia muy concreta. Sin embargo, otro de los tripulantes del Apolo 17, Harrison (Jack) Schmitt, explicaría después que “todos los astronautas del Apolo estaban familiarizados con el manejo de armas”, y por eso “cuando dijeron que ‘el polvo lunar huele como la pólvora quemada’ sabían de lo que hablaban”.

“No es que fuera metálico o agrio, pero era el aroma más parecido con el que lo podíamos comparar”, declaró.

Polvo… pero no pólvora

Y si huele a pólvora y sabe como pólvora…. ¿acaso no será pólvora?

"Viaje a la Luna", de Georges Melies, 1902.

Hulton Archive/Getty Images
El viaje a la Luna no fue como lo imaginó el director francés Georges Melies en 1902, pero tampoco fue idéntico a como lo planificó el Proyecto Apolo.

Fue la pregunta que probablemente muchos se hicieron y que la NASA no tardó en desmentir.

“El polvo lunar y la pólvora no son la misma cosa”, explicó la agencia espacial en sus “Crónicas del Apolo”. De ninguna manera se asemeja a la pólvora, agregó.

Gary Lofgren, del Laboratorio de Muestras Lunares, en el Centro Espacial Johnson de la NASA, dijo que las moléculas que componen la pólvora “no fueron encontradas en el suelo lunar”.

Por su parte, el profesor de astronomía Thomas Gold desmintió en 2004 que el polvo lunar fuera explosivo.

El polvo lunar está compuesto en su gran mayoría por dióxido de silicio y es creado por los impactos de meteoritos que golpean la Luna y la quiebran en pedazos minúsculos, dice la NASA.

También es rico en hierro, calcio y magnesio y en minerales como la olivina y el piroxeno.

¿Entonces por qué huele a pólvora?

Ese es un misterio todavía por resolver, pero hay algunas teorías.

Donald Pettit, un ingeniero químico y astronauta que experimentó largas estancias en la Estación Espacial Internacional (EEI), ofreció una explicación.

Apolo, 1990

Getty Images
Una posibilidad es que, al mezclarse con la atmósfera del módulo espacial, el polvo lunar se oxida.

“Imagínense en un desierto en la Tierra”. “¿A qué huele? A nada. Hasta que llueve. El aire se llena de repente de olores dulces, pastosos”. El agua que se evapora del suelo lleva a su nariz las moléculas que han estado atrapadas en el suelo seco durante meses”, detalló.

“La Luna es como un desierto de 4.000 millones de años. Es increíblemente seca”, agregó Pettit. “Cuando el polvo lunar entra en contacto con el aire húmedo en un módulo lunar, se consigue el efecto de la lluvia del desierto’ —y algunos olores”.

Lofgren dijo que el fenómeno podría deberse a que el polvo lunar, combinado con iones desprendidos del Sol que llegan hasta el satélite, se mezclan dentro de la cabina “produciendo quién sabe qué olores””.

El científico también dijo que otra posibilidad es que el polvo lunar “se queme” dentro de la atmósfera de oxígeno del módulo lunar a través de un proceso de oxidación, parecido a la combustión, pero muy lentamente, por lo que no produce llamas.

Un frasco con polvo lunar

Laura Murray Cicco
Esta pequeña muestra de polvo lunar fue recogida por Neil Armstrong, el primer ser humano en pisar la Luna, el 20 de julio de 1969.

Pero tal vez una de las cosas que más asombro generan es que el polvo lunar ya no huele al llegar a la Tierra. Existen varias muestras de polvo y roca lunares recogidas por los astronautas.

“No huelen como la pólvora”, dijo Lofgren.

La NASA dice que, una vez en la Tierra, esa sustancia perdió fuerza y fue “contaminada” por aire y agua, eliminándose de cierta manera los efectos de “cualquier reacción química olorosa” durante el viaje de regreso a la Tierra de los astronautas.

La solución será analizar ese polvo en la propia Luna.

Pero como desde 1972 no han habido nuevas misiones tripuladas a la Luna, todavía no hay nuevos recuentos de astronautas que hayan podido contar a qué sabe y a qué huele nuestro único satélite natural.


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