Cómo ir de Alaska a Argentina en bici: las lecciones del ciclista mexicano Carlos Santamaría
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Carlos Santamaría

Cómo ir de Alaska a Argentina en bici: las lecciones del ciclista mexicano Carlos Santamaría

El mexicano Carlos Santamaría viajó de Alaska a Argentina en bici, por lo que tuvo que sobreponerse al frío y al calor extremos, a la delincuencia y a las duras condiciones del viaje.
Carlos Santamaría
Por BBC Mundo (bbcmundo)
2 de septiembre, 2017
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”La gente piensa que, como es un gran recorrido, al final vas entusiasmado, casi llorando, eufórico, la gente acompañándote”, dice el ciclista de fondo mexicano Carlos Santamaría.

“Pero no. Yo venía muy cansado. Mis papás se separaron cuando estaba en el viaje. La chica con la que estaba quedando se fue con un novio. Mi perro se perdió”, relata en entrevista con BBC Mundo.

Santamaría es poseedor de un récord Guinness por recorrer 22.709 km de la ruta Panamericana, que va del norte de Alaska al sur de Argentina, en el menor tiempo posible: 117 días y 5 horas.

De agosto a diciembre de 2015, el ciclista pasó por todos los escenarios: las nevadas de Alaska y Canadá, el desierto del norte de México, la selva tropical centroamericana, las cordilleras de Sudamérica.

Carlos Santamaría en AlaskaCARLOS SANTAMARÍA
Santamaría esperaba un buen tiempo en Alaska, pero se encontró con nevadas.

También conoció los límites de su cuerpo, el acecho de animales salvajes, el temor a los grupos criminales y vivió varios golpes en su vida personal, pero aun así siguió adelante.

¿Cómo lograr este tipo de hazañas cuando el camino parece lleno de obstáculos?

“Al empezar a ver la realidad de lo que suena ‘Alaska-Argentina en bicicleta’, te das cuenta que suena a un gran reto. Pero hay objetivos que se pueden lograr“, reflexiona Santamaría con la perspectiva que da el tiempo.

Enfoque

La carretera Panamericana pasa por 14 países y tiene su extremo norte en Prudhoe Bay, Alaska.

Ahí comenzó el viaje de Carlos Santamaría, quien basado en el pronóstico meteorológico esperaba una “ola de calor” en agosto de 2015, pero lo que se encontró fue una nevada.

“Un día, al quitarme los pantalones, me di cuenta que mis piernas se habían consumido de una manera exagerada. Fueron siete kilos los que perdí en un trayecto de dos semanas pedaleando“, recuerda.

Campamento de Carlos SantamaríaCARLOS SANTAMARÍA
Donde se acababan las fuerzas, ahí Carlos Santamaría y sus acompañantes establecían un campamento.

Su cuerpo había quemado muchas calorías, tanto por el frío, como por las largas distancias de pedaleo. Pero poco a poco su cuerpo fue tomando su ritmo.

Por eso el inicio de una gran travesía como esta es la parte “más difícil y brutal”, pero es en donde Santamaría tenía que dimensionar cuáles eran los pasos a seguir para llegar a su meta.

“En un principio me sonaba imposible. Pero empiezas a separar el gran problema en partes pequeñas. A pensar en Alaska, en tantos días, Canadá, en tantos días…”, explica Carlos Santamaría.

Lee>> 5 consejos de un experto para viajar por el mundo con poco dinero (o casi gratis).

Adaptación

Antes de iniciar su viaje, el joven mexicano tenía dos años practicando el ciclismo de fondo, con sesiones de entrenamiento de 4 horas entre semana, al salir de la universidad, y 10 horas los fines de semana.

“Tenía que pedalear 200 kilómetros por día, en promedio. Era variable. Si un día pedaleaba 140 km, para el siguiente tenía que hacer 260″, explica Santamaría.

Al no contar con patrocinios, las necesidades del viaje requerían de una gran capacidad de adaptación, una cualidad que considera necesaria para lograr grandes metas.

Para alimentarse, encontrar lugares para acampar, para su aseo personal y hasta cuando estuvo enfermo, requirió de adaptación.

“Al lado de la carretera, tenemos baño por donde quiera. Para bañarse es difícil. En las zonas para acampar, a veces las personas comparten su baño”, dice.

La pasta fue un alimento recurrente en Norteamérica para reponer las calorías quemadas, pero tenía que probar lo que fuera encontrando en su camino.

Carlos Santamaría en El SalvadorCARLOS SANTAMARÍA
Adaptarse a la comida era una parte importante para Carlos Santamaría al recorrer 14 naciones americanas.

En Centroamérica la dieta básica era el “pico de gallo”, a base de carne y frijoles, y en Sudamérica pasó uno de los problemas más grandes con su estómago al beber “jugo de uvas”, un fuerte concentrado acostumbrado en algunas zonas Colombia.

“Pedí uno, y yo soy muy sensible al azúcar y sentí el cambio, pedí otro. Le pedí que llenara todas mis ánforas que traía, y me dio mucha energía. Pensé que ese día llegaba a Argentina”, recuerda Santamaría.

Pero fue un error “terrible”, pues esta bebida le causó problemas estomacales por tres días hasta que un médico naturista le dio un remedio.

Mentalizarse

El joven mexicano partió de Alaska acompañado de un vehículo de apoyo en el que viajaba su hermana Anahí y su cuñado, el también ciclista de fondo Christian Harbuz.

Pasaron por varios momentos de tensión, como al enfrentar a un oso grizzli al lado de su campamento en Canadá, o el temor de ser víctimas de grupos pandilleros en Centroamérica.

Carlos Santamaría en CanadáCARLOS SANTAMARÍA
“Las carreteras canadienses son como un zoológico abierto”, decía Carlos Santamaría en una de las fotos que compartía en sus redes sociales.

Pero uno de los momentos más riesgosos que recuerda Santamaría fue en su propio país, apenas al cruzar la frontera entre Estados Unidos y México en el estado de Chihuahua.

“Al momento de llegar a la carretera, nos recibe una camioneta con hombres armados. Y se te quedan viendo con cara de ‘qué haces aquí’. Los miré, porque si volteaba a otro lado, tal vez iban a pensar que estaba ocultando algo”, relata.

Otro reto a superar fue continuar en solitario, pues en la frontera de Panamá Colombia su familia ya no lo pudo acompañar: “Para mí esto era muy fuerte, no podía dormir”.

Carlos Santamaría en Chile
CARLOS SANTAMARÍA
Santamaría recuerda que al llegar a Chile le dijeron que su perro estaba perdido.

Tuvo que mentalizarse en que seguiría el último tramo con la ropa que traía puesta, unas pocas herramientas y refacciones en una mochila, y muchos kilómetros por delante.

Estando en su viaje, se enteró que sus padres se habían separado, que una chica que le gustaba consiguió otro novio, y hasta su perro se había escapado de casa, pero siguió adelante.

“Pequeños objetivos”

Para obtener el aval del récord Guinness, Carlos Santamaría llevaba un localizador GPS, debía llevar un registro escrito y fotográfico, contar con los sellos en su pasaporte, todo lo cual debía estar certificado por un notario.

Cuando llegó a la meta en Ushuaia, Argentina, fue un momento más gris que colorido. Pero con un poco de descanso y al recibir tantos mensajes de felicitación y admiración, al saberse inspiración de otras personas, lo hicieron darse cuenta de qué había logrado.

“Cuando estaba descansado, ya estaba comiendo, empecé a recopilar toda la odisea y dije ‘guau, hace 117 días estaba en Alaska, sin creerme lo que iba a hacer, y ahora ya terminé’. Y hasta ese día empecé a disfrutar todo lo que había hecho, ser el hombre que más rápido ha recorrido el continente americano en bicicleta”, explica Santamaría emocionado.

Superó al veterano ciclista de fondo escocés Scott Napier, quien poseía el récord al haber recorrido la ruta Panamericana en 125 días en 2009.

“Uno siempre piensa en la meta final, pero yo creo que lo principal es pensar en pequeñas metas que vamos a ir consiguiendo, en pequeños objetivos para lograr esa meta”, es lo que aprendió de este gran viaje.

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Qué tanto contamina el bitcoin, la moneda que consume más electricidad que Finlandia, Suiza o Argentina

La minería del bitcoin utiliza gigantescas cantidades de energía para mantener funcionando servidores que trabajan día y noche en busca de la divisa digital. Pero.... ¿proviene toda esa energía de combustibles fósiles?
22 de febrero, 2021
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Bitcoins

Getty Images
En las últimas semanas el precio del bitcoin ha llegado a máximos históricos.

Si el bitcoin fuera un país, consumiría más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina, según un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés).

Eso ocurre porque el proceso de “minar” la criptomoneda -utilizando gigantescos servidores que no cesan de trabajar- consume mucha energía.

Según los investigadores, la minería de bitcoins utiliza cerca de 121,36 teravatios-hora (TWh) de electricidad al año, un récord que provoca un fuerte impacto en el medioambiente y supera a una larga lista de países.

El tema volvió al debate luego que Elon Musk, a través de su empresa de autos eléctricos Tesla, reportó la compra de US$1.500 millones en bitcoin, disparando el precio de la divisa y encendiendo críticas por la contaminación que genera.

Esta última subida del precio del bitcoin -que ha seguido una meteórica tendencia alcista en los últimos meses- le ha dado nuevos incentivos a los mineros de la divisa para hacer funcionar más y más ordenadores con el objetivo de generar más criptomonedas.

A medida que sube el precio del bitcoin, sube el consumo de electricidad, dice Michel Rauchs, investigador del CCAF, donde crearon una herramienta en línea que permite hacer este tipo de cálculos.

“Realmente es por su diseño que el bitcoin consume tanta electricidad”, le explica Rauchs a la BBC. “Esto no es algo que cambiará en el futuro, a menos que el precio de bitcoin baje significativamente”.

Los investigadores trabajan con el Índice de Consumo Eléctrico del Bitcoin de Cambridge (CBECI, por sus siglas en inglés), el cual provee estimaciones en tiempo real sobre cuánta electricidad consume la generación de la divisa.

El bitcoin usa más energía que Argentina. Si el bitcoin fuera un país, estaría entre los 30 países que más utilizan energía en el mundo. Uso nacional de energía en teravatios-hora (TWh).

Este índice funciona con base en un modelo que asume que las máquinas utilizadas para minar en el mundo funcionan con distintos niveles de eficiencia.

Siguiendo la relación entre un precio promedio de electricidad por kilovatio hora (US$0.05) y la demanda de energía de la red bitcoin, la herramienta estima cuánta electricidad se consume en un momento dado.

“El bitcoin es anti eficiente”, dice David Gerard, autor del libro “Attack of the 50 Foot Blockchain”.

“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”.

¿Por qué el bitcoin consume tanta electricidad?

Las máquinas dedicadas a “minar” o extraer bitcoins, son ordenadores especializados que se conectan a la red de criptomonedas.

Su trabajo es verificar las transacciones realizadas por las personas que envían o reciben la divisa, en un proceso que implica resolver complejos acertijos matemáticos.

Granja de minado en Islandia.

Getty Images
Los lugares donde se ha ce la minería del bitcoin consumen gigantescas cantidades de electricidad.

Como recompensa, los mineros ocasionalmente reciben pequeñas cantidades de bitcoin en lo que a menudo se compara con una lotería.

Para aumentar las ganancias, los mineros conectan una gran cantidad de computadores, con el objetivo de aumentar sus posibilidades de conseguir bitcoin.

Y como los computadores trabajan casi día y noche para completar los rompecabezas, el consumo eléctrico es muy alto.

El consumo eléctrico vs la huella de carbono

Existe una gran diferencia entre el consumo de energía y la huella de carbono, argumenta Nic Carter, socio fundador de la firma de capital de riesgo Castle Island Ventures, especilizada en el sector de blockchains (cadenas de bloques).

“Si miramos solamente el consumo de energía no estamos contando toda la historia”, le dice a BBC Mundo.

hOMBRE MINANDO BITCOINS

Getty Images
En las provincias chinas de Sichuan y Yunnan los mineros del bitcoin utilizan energía hidroeléctrica excedente.

Aunque es cierto que la mayor parte de la electricidad se produce a partir de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas -que son altamente contaminantes- también se utilizan energías renovables (como la hidroeléctrica o la eólica) o energía nuclear.

Entonces, si bien importa el nivel de consumo de electricidad, también hay que tomar en cuenta cómo se genera aquella electricidad, apunta Carter.

Por ejemplo, señala, hay mineros en China que aprovechan la energía hidroeléctrica excedente en las represas. Si no la usaran, esa energía simplemente se perdería.

Eso explica por qué la minería del bitcoin se ha expandido tanto en las provincias de Sichuan y Yunnan.

Otro caso ocurre cuando algunos mineros capturan el metano descargado o quemado (que es un subproducto de la extracción de petróleo) y lo utilizan para generar la electricidad que requieren sus computadoras.

sÍMBOLO DE BITCOIN EN VITRINA

Getty Images
“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”, dice David Gerard.

Muchos activistas consideran que esos ejemplos son casos puntuales que no le quitan la responsabilidad ambiental a la industria del bitcoin.

De todos modos, Carter advierte que la minería del bitcoin se acabará en unos años, puesto que el sistema fue diseñado de tal manera que los acertijos matemáticos que resuelven las computadoras llegarán a su fin.

“Este proceso está completado en un 88%, apunta, lo que en la práctica significa que cada vez se hace más difícil seguir minando.

Sin embargo, en la medida que el precio siga disparándose, es probable que el consumo energético también aumente.


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