Se me va la vida, mientras ellos están atrapados; familiares esperan tras sismo en CDMX
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Cuartoscuro

Se me va la vida, mientras ellos están atrapados; familiares esperan tras sismo en CDMX

Tras el sismo en CDMX, las labores de rescate no paran. Se reportan ciudadanos entre los escombros mientras se trabaja contrarreloj en busca de sobrevivientes.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
20 de septiembre, 2017
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Laurencio Muñoz está desaparecido. Después del sismo de magnitud 7.1, su familia acudió a buscarlo al edificio que se derrumbó en la calle de Coquimbo, esquina Sierravista en la zona de Lindavista de la Ciudad de México.

Es el portero de ese edificio colapsado en donde siguen las labores de rescate, su familia está a las afueras del sitio en espera de noticias.

“No puedo con este miedo, me tiemblan las manos, el cuerpo. Se me está saliendo la vida con ellos ahí atrapados, sin que nadie me diga nada”, dice la cuñada de Laurencio.

Los familiares han esperado noticias desde las 16:00horas del martes, en cuanto vieron por televisión que en la zona de Lindavista un edificio se derrumbó.

A la medianoche recorrieron hospitales en busca de Laurencio, pero no hubo noticias. Protección Civil sigue moviendo escombros y la familia espera que haya una señal de Laurencio, de 47 años.

“Mi papá estaba en la planta baja, y mi mamá estaba trabajando en el primer piso junto con su hermana, no hemos tenido nada de contacto. Tres putas veces me dijeron que ya había aparecido, nos mandaron a diferentes hospitales y nada. Hemos recorrido todos los hospitales cercanos”, dice uno de sus hijos.

Él también estaba dentro del edificio cuando a las 13:14 pm de este martes 19 de septiembre comenzó a temblar: “A mí me aventó la reja. Yo también estaba dentro y se escucharon gritos. Pero todo fue tan rápido”.

“Me brinqué la barda del edificio de atrás para tratar de ver a mis papás pero había mucha gente y se rompieron los vidrios, lo último que vi fue eso y como salían 5 o 6 personas y después voló el tanque de gas y nos sacó protección civil. Desde entonces no nos han dejado hacer nada”… y de su padre Luarencio, no hay noticias.

Esta familia que espera a pie de banqueta por cualquier información, reconoce que autoridades “llegaron rapidísimo” y que de inmediato empezaron las tareas de rescate.

En su segundo día de trabajo, ocurrió el sismo

Odín Ruiz Lobos, de 43 años, quedó atrapado en el edificio de Álvaro Obregón 286, en la Colonia Roma de la Ciudad de México.

Apenas el lunes 18 de septiembre entró a trabajar en el área de recursos humanos en una oficina que tiene su sede en ese edificio que colapsó.

Un compañero de trabajo confirmó a su esposa, Martha Hernández, que Odín estaba en la oficina en el cuarto piso cuando inició el sismo.

Personas que estaban en el segundo piso alcanzaron a salir y justo cuando llegaron a la calle, el inmueble colapsó.

“Yo creo que mi esposo no alcanzó a salir si estaba en el cuarto piso”, dice Martha, una mujer delgadísima que no rebasa el 1.55 de estatura.

Martha tardó en enterarse que el edificio donde su esposo trabajaba se había derrumbado. “No teníamos luz en la colonia (Anáhuac), y me vine anoche a buscarlo porque no me había podido comunicar con él. Hasta que estaba buscando la dirección vi que el edificio derrumbado era el suyo”.

Mientras anota el nombre de su esposo en la lista de desaparecidos que improvisan los voluntarios, Martha dice que se quedará en el lugar hasta tener noticias de su marido. Está sola. Sus hijos de 6, 7 y 13 años se quedaron en casa.

Desde la tarde del martes militares y cientos de voluntarios sacan escombros de este edificio colapsado.

Los trabajos de rescate no han cesado. Van al menos 25 personas rescatadas, pero no hay un registro que indique cuántas estaban dentro del inmueble cuando colapsó. Se trataba de un edifico de oficinas.

Locatel informó la noche del martes sobre personas rescatadas en esa zona.

RescatadosLocatelRescatadosLocatel

Los vecinos difundieron este miércoles una lista más amplia.

Listado vecinos Álvaro ObregónListado vecinos Álvaro Obregón

Colonia Obrera: nadie alcanzó a salir, en segundos todo se desplomó

Doña Clementina Orozco dice que todo pasó en segundos. En un instante una fábrica de cuatro pisos donde trabajaban 60 personas se convirtió en una nube de polvo. Su hija, que corría a ver cómo estaba su bebé en una guardería, logró salvar su vida apenas por unos metros. Solo el polvo la alcanzó.

“Vimos que todos los edificios se movían y entonces la fábrica en un instante se derrumbó, fue cosa de segundos. A la gente no le dio tiempo de salir” dijo.

Clementina tiene un local de comida en contra esquina de la fábrica de ropa ubicada en la esquina de Bolívar y Chimalpopoca, en la colonia Obrera, que la tarde de ayer, 19 de septiembre, simplemente dejó de existir. Varios de los empleados que ahí trabajan eran sus clientes. De hecho algunos se salvaron porque comenzaba la hora de la comida.

“Estábamos atendiendo unas 8 mesas, como a 15 personas, cuando se comenzó a sentir todo y salimos del local corriendo (…) y luego fue que vimos como el edificio de la fábrica se desmoronó. Lo que alcanzamos a ver fue polvo, persianas y zapatos.”

Clementina dice que su angustia fue mayor porque su hija corrió a la guardería por su nieta, pero afortunadamente, cuando escuchó el estruendo y comenzó a salir el polvo, alcanzó a alejarse de la zona.

Luego del desastre la ayuda comenzó a fluir casi de inmediato, cuenta Clementina. Primero fueron los vecinos y trabajadores de fábricas contiguas los que comenzaron a trabajar y después llegaron las autoridades. La solidaridad ha sido grande, señala. La misma Clementina habilitó su baño para que voluntarios y rescatistas puedan usarlo, y desde primera hora de hoy preparó atole y tortas para regalar a las personas que trabajan intensamente.

En esta zona, los rescatistas han logrado rescatar al menos a doce trabajadoras, dicen que son las que estaban más cerca de la salida.

Este 20 de septiembre la esperanza aún se mantiene, cada 15 minutos los trabajadores levantan los brazos, señal con la que se pide silencio, para ver si hay algún ruido, una señal de vida debajo de cada nueva puedes que se quita. Es un trabajo incansable, una combinación de ilusión y desazón, que no para.

Labores de rescate siguen

En diversas zonas de la Ciudad de México continúa la remoción de escombros. El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, informó que al menos 52 personas han sido rescatadas con vida.

En Tlalpan y Taxqueña, en la Colonia Educación algunas personas han sido rescatadas de un edificio colapsado. Se reporta que esta mañana, dos niños de 11 y 6 años fueron sacados de entre los escombros, pero fallecieron en el traslado. Dos más fueron trasladados a hospitales.

Se trata de un multifamiliar que cumplió ya 60 años de construcción. Lo habitan gente de clase media, oficinistas, obreros y doctores. Algunos con más de 30 años de vivir en la zona, según cuentan los vecinos.

En los rescates han participado militares, elementos de la Marina, Policía Federal, policías de la Ciudad de México, Protección Civil y voluntarios. Se tiene el reporte de 25 personas desaparecidas que tenían posibilidad de estar en el inmueble.

En el Tec de Monterrey, Campus Ciudad de México, se descarta que haya más personas atrapadas. Se confirma que 5 fallecieron en el campus.

Locatel envió la mañana de este miércoles un reporte sobre las personas que han sido enviadas a distintos hospitales de la CDMX.

Esta información está en actualización, pero aquí está disponible el corte de las 07:00 am.

Con información de Montserrat Sánchez, Nayeli Roldán, Arturo Ángel, Manu Ureste y Luis Castrillón

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Cortesía Fanny Griffin

El esclavo de Texas que se hizo millonario haciéndose pasar por mexicano

William Ellis nació como esclavo en un pequeño pueblo de Texas y a lo largo de su vida amasó fortuna haciéndose pasar por mexicano, cubano e incluso hawaiano para esquivar la segregación racial instalada durante la "Edad dorada" de EE.UU. de finales del siglo XIX.
Cortesía Fanny Griffin
3 de agosto, 2020
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Un espectacular acto de reinvención.

Lo conocían como Guillermo Enrique Eliseo o Guillermo Ellis, el banquero de gran riqueza de Ciudad de México, que a su vez tenía una oficina en Wall Street en Nueva York y una residencia en la distinguida zona del oeste de Central Park.

Hubiese sido una locura pensar que este mismísimo hombre, siempre ataviado con joyas y ropas caras, había nacido como esclavo en una plantación de algodón en el sur de Texas.

William Henry Ellis era su verdadero nombre.

Lo investigó el FBI, conoció al entonces presidente Theodore Roosevelt, mantuvo estrechas relaciones con el Porfiriato mexicano, lideró una misión diplomática a Etiopía y, entre otras hazañas, orquestó “uno de los esfuerzos de emigración de afroestadounidenses más audaces en la historia de Estados Unidos”.

Karl Jacoby, historiador de la Universidad de Columbia (Nueva York), se encontró con la enigmática figura de Ellis por accidente.

Tal fue su fascinación que dedicó buena parte de su carrera académica a sumergirse en las sombras este personaje, que vivió entre 1864 y 1923.

Un esfuerzo que materializó en un libro de 2016 titulado The Strange Career of William Ellis: The Texas Slave Who Became a Mexican Millionaire (“La extraña carrera de William Ellis: el esclavo de Texas que se convirtió en un millonario mexicano”).

El año pasado, el documentalista estadounidense Phillip Rodríguez adquirió los derechos para televisión y cine del libro y está en el proceso de desarrollar el proyecto.

"Ellis hizo todas las cosas que un afroestadounidense de su tiempo supuestamente no debía hacer".", Source: Karl Jacoby, Source description: Historiador de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y autor de la biografía de William Ellis, Image:

Uno de los aspectos que más llamó la atención de Jacoby fue que Ellis “hizo todas las cosas que un afroestadounidense de su tiempo supuestamente no debía hacer”.

“Esta es la época en que Jim Crow estaba institucionalizándose y aun así, él encontró las fisuras del sistema y pudo hacer cosas notables”, le dice Jacoby a BBC Mundo.

Ellis vivió en los márgenes fronterizos y de raza, esquivando etiquetas y al mismo tiempo asumiendo los peligros que para la época representaba que lo reconocieran como negro.

Su “extraña” carrera, como menciona Jacoby, plantea la pregunta más básica y sin embargo la que asalta a la mente en seguida: ¿cómo lo hizo?

De traductor a emprendedor

Las características geográficas en las que creció William Ellis facilitaron que aprendiese español, una poderosa herramienta que supo aprovechar por el resto de su vida.

Nacido en Victoria, en el sur de Texas, un año antes de que se aboliera la institución de la esclavitud en 1865, Ellis compartía con “mexicanos, tejanos, anglo estadounidenses y afroestadounidenses que vivían unos cerca de los otros”, describe Jacoby.

Construcción abandonada de aparceros en lo que era la plantación de los Weisiger y donde nació William Ellis.

Cortesia Karl Jacoby
Construcción abandonada de aparceros en lo que era la plantación de los Weisiger y donde nació William Ellis, en el sur de Texas.

En la plantación de Joseph Weisiger, un patriarca blanco de Kentucky, la familia de Ellis entró en contacto con mexicanos que convocaban en las ocupadas épocas de recolección de algodón.

Fue así que el joven William aprendió a hablar español con fluidez y se convirtió luego en el asistente y traductor del irlandés William McNamara, un poderoso comerciante de algodón y cuero.

“McNamara no solo compra las materias primas en Texas sino a lo largo de la frontera con México y el joven Ellis lo acompaña y habla por él”, describe Jacoby.

A los 20 años de edad, Ellis se despide de su Victoria natal y decide mudarse a San Antonio, una ciudad más grande.

Ahí empieza la reinvención: al abrir su negocio de comercio de cuero y algodón, Ellis les dice a sus nuevos contactos que su nombre es Guillermo Enrique Eliseo y que es de origen mexicano.

Lo ayudaba que para su época, finales del siglo XIX, “nadie tenía pasaporte, ni licencia de conducir o certificados de nacimiento, había muy poco rastro en papel”, señala el historiador.

Al mismo tiempo, el desarrollo de las ferrovías en la década de 1880 facilitó el desplazamiento más rápido y de mayor distancia.

El anhelo de México

Desde antes del nacimiento de Ellis, en el imaginario de muchos afroestadounidenses del sur habitaba la idea de México como una tierra de libertad.

“Un estimado de 4,000 esclavos huyeron de Estados Unidos a México antes de la Guerra Civil ”, indica el libro.

Así lo describió Felix Haywood, un antiguo esclavo de Texas en un testimonio citado en el libro: “No había razón para huir hacia el Norte. Todo lo que teníamos que hacer era caminar, pero caminar hacia el Sur, y ahí seríamos libres tan pronto como cruzáramos el Río Bravo”.

Un dibujo muestra a esclavos trabajando la tierra mientras son supervisados por un hombre.

Getty Images
“Un estimado de 4,000 esclavos huyeron de Estados Unidos a México antes de la Guerra Civil ”, indica el libro.

La esclavitud de africanos existió en México desde 1519, recoge Jacoby. Pero después de la independencia en 1821, el país “adoptó medidas para prohibir el comercio de esclavos y emancipar a todos los niños esclavos menores de 14 años”.

“Es difícil para los estadounidenses entender el hecho de que el verdadero faro de libertad durante estos tiempos no era parte de Estados Unidos, sino México”, dice Jacoby.

Una nueva era: passing

Con la abolición de la esclavitud en Estados Unidos no cesó el maltrato hacia la población negra, lo que llevó a que muchos en el sur vieran el beneficio -y asumieran el riesgo- de hacerse pasar por mexicanos o nacionales de otros países.

En inglés, se le conocía bajo el término passing y, por lo general, se usaba para describir a alguien “que tenía ascendencia afroestadounidense pero que se presentaba como blanco“, explica Jacoby.

Era frecuente que aquellos que empezaban una nueva vida como “blancos” se distanciaran para siempre de sus familias, y por ello a veces el acto se veía como “darle la espalda a la comunidad a la que se pertenecía”.

En última instancia, acota Jacoby, lo que indicaba el passing es que “todo el sistema de razas dependía de clasificaciones de sentido común y de la idea de que se podía ‘saber’ la raza de alguien solo con verle”.

Un dibujo con un retrato de William Ellis a finales de la década de 1880.

Cortesia Karl Jacoby
Un dibujo con un retrato de William Ellis a finales de la década de 1880.

“Pero esto no es posible, especialmente si consideramos que durante el periodo de la esclavitud, hubo una tremenda explotación sexual de mujeres negras por parte de sus esclavizadores”, dice.

Convenientemente, Ellis se hizo pasar por mexicano en San Antonio, una ciudad en la que el 20% de la población era de ese origen.

Luego, en Nueva York por ejemplo, se haría pasar por cubano. Y en otras ocasiones, hasta hawaiano.

La única vez que admitió hacer passing fue en 1891 en una entrevista con un diario de Chicago, según documenta el libro.

Explicó que viajar en ferrocarril fue lo que lo motivó a hacerlo: “Estoy obligado a hacerme pasar por mexicano para poder obtener las comodidades básicas de un viajero blanco”, dijo entonces.

Un hombre “que se hizo a sí mismo”

Ellis se desenvolvió durante la llamada “era dorada” o Gilded Age de Estados Unidos, cuando el país atravesó grandes cambios con la llegada de la industrialización y muchos amasaron fortunas gracias a ello.

Años antes de establecerse como un hombre de negocios y el contacto necesario entre los inversionistas de Wall Street y México, Ellis se embarcó en un ambicioso proyecto desde Texas.

El comerciante viajó a Ciudad de México en 1889 junto a un socio y ambos llevaron cartas de presentación a altos miembros del gobierno de Porfirio Díaz.

“Convencieron a Pacheco (secretario de fomento) de que les aprobara un contrato de 10 años para colonizar hasta 20,000 personas en México“, explica el libro.

Durante el siglo XIX y el XX, “hubo una discusión considerable sobre la llamada ‘colonización’ de afroestadounidenses tanto por parte de la comunidad negra como de la blanca”, aunque por razones diferentes, explica Jacoby.

Un mapa de la zona fronteriza entre México y EE.UU. en 1911

Getty Images
Un mapa de la zona fronteriza entre México y EU en 1911

Entre los blancos, señala, existía “esta fantasía de ‘limpiar’ étnicamente el país, de no querer la esclavitud pero tampoco a afroestadounidenses libres, por lo que entonces había que enviarlos a África“.

Entre los negros, en contraposición, el racismo estructural abrió la puerta a pensar que “tenía sentido mudarse a otro sitio”.

En paralelo, durante el Porfiriato, México invirtió esfuerzos en atraer más inmigrantes, principalmente de Europa, para “modernizarse como Estados Unidos”, dice Jacoby.

“Pero Ellis logró persuadirlos de llevar a negros desde Estados Unidos”.

Bajo el argumento de que “los negros eran agricultores excepcionales de algodón, ‘los mejores del mundo'”, el Senado mexicano aprobó en 1889 su plan de colonización.

Pero los emprendedores no recaudaron los fondos necesarios para financiar el programa, pese a que sí generó interés en Texas, explica Jacoby en el libro.

Esto, combinado con cambios internos en la política de México (Pacheco falleció), hicieron que el plan se anulara en 1891.

Segundo intento

Pero Ellis no descansaría hasta lograrlo.

Después de breves ambiciones políticas que lo llevaron a lanzarse como candidato al Congreso de Texas, en 1894 decidió retomar su plan de colonización.

La firma de un contrato con La Compañía Agrícola Limitada del Tlahualilo significó que casi mil afroestadounidenses emigraron a esta enorme hacienda, ubicada en el norte de México entre Durango y Coahuila, en 1895.

“Creo que este fue el número más grande de afroestadounidenses en emigrar de Estados Unidos en grupo durante todo el siglo XIX”, afirma Jacoby.

El sitio web que creó Karl Jacoby con la historia de William Ellis

Website
El sitio web que creó Karl Jacoby con la historia de William Ellis, williamhellis.com

Ellis dijo entonces: “Siete niños han nacido y el sueño de mi vida se ha hecho realidad. He vivido para ver al afroestadounidense en el País de Dios y la Libertad”.

Pronto, sin embargo, su anhelo de crear una comunidad pujante se frustró.

La aparición de enfermedades, “algo parecido a la malaria” según diagnosticó un médico de la época, y las denuncias por las malas condiciones de trabajo para los pobladores acabaron con el proyecto.

El destape

De vuelta en San Antonio, Ellis ya se había cimentado como una figura de reputación, pero ese estatus no llegaría muy lejos.

En un incidente que Jacoby describe en el libro, al empresario se negaron a atenderlo enuna cantina por su color de piel.

“Poco después, el nuevo directorio de la ciudad de San Antonio fue publicado. Por primera vez, el nombre de Ellis aparecía con una letra ‘c’ al lado, que quería decir hombre de color”, describe el texto.

“Su historia queda revelada y aunque podía quedarse allí como un hombre afroestadounidense, decide irse”, dice Jacoby.

William Ellis en una foto de pasaporte de 1919

Archivo Nacional de Estados Unidos
William Ellis en una foto de pasaporte de 1919.

Un año después, en 1898, los documentos muestran que Ellis ya tenía residencia en el hotel Imperial de Nueva York.

De ahí en adelante, apunta el historiador, su activismo en torno a su comunidad “se vuelve mucho más moderado porque no quieren que vuelvan a descubrirlo”.

Ellis, sin embargo, no corta relaciones con su familia, como pasaba con muchos que decidieron “pasarse” al mundo de los blancos.

Un distinguido mexicano en Nueva York

Su llegada a Nueva York coincidió con un “asombroso” crecimiento en las relaciones comerciales entre México y EU, comenta el autor.

“Él se convirtió en una persona muy útil porque en Wall Street estaban obsesionados con invertir en México y él estaba muy bien conectado con figuras clave del Porfiriato”, explica Jacoby.

En la capital de la industrialización, Ellis “vendió el discurso de México como una tierra de riquezas tropicales, y de él mismo, Guillermo Eliseo, como la persona a la que había que conocer”.

Ellis aparecía en documentos revisados por Jacoby como presidente de al menos siete compañías, algunas valoradas en millones de dólares.

William Ellis

Cortesia Fanny Griffin

Por esos años también compró la fábrica de muebles más grande de México y se convirtió en el representante para ese país de la Hotchkiss Arms Company, una manufacturera francesa de armas.

En este periodo, coordina dos llamativos viajes a Etiopía, uno de ellos una misión diplomática con el fin de concretar acuerdos de comercio con el emperador Menelik II.

Se convirtió en el primer afroestadounidense en visitar ese país, según documenta Jacoby, y a su regreso a EE.UU. sostuvo reuniones con el entonces presidente Roosevelt en 1904.

Por esos años, se casó con una mujer blanca de origen sencillo llamada Maude Sherwood y tuvieron seis hijos, dos de ellos fallecidos poco después de nacer.

Por alguna razón, Ellis mintió sobre los orígenes de su esposa al afirmar en un comunicado de prensa sobre su casamiento que pertenecía a la nobleza de Inglaterra.

“Una de las cosas difíciles al momento de escribir este libro fue que él intentaba esconder su historia de vida y siempre trataba de reinventarse”, explica Jacoby.

Tiempos turbios

Sus ambiciones de industrialización en Etiopía se estancaron, entre otras cosas, por falta de financiamiento, tal y como le había ocurrido en el pasado.

Obligado a volver a mirar hacia México y con las finanzas apretadas, Ellis tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos tras la Revolución Mexicana en 1910 y el fin del Porfiriato.

Los tiempos turbulentos y constantes cambios en el poder hicieron que Ellis perdiese ambiciosos contratos que había firmado en la era Díaz para establecer una fábrica de goma y una planta hidroeléctrica.

La Revolución Mexicana se prolongó desde 1910 hasta 1917 y dejó más de un millón de muertos.

Getty Images
La Revolución Mexicana se prolongó desde 1910 hasta 1917 y dejó más de un millón de muertos.

El haberse involucrado en los asuntos políticos del país que adoptó como propio hizo que el FBI (entonces conocido como Buró de Investigaciones) lo investigase en 1916, aunque no encontró hallazgos que lo incriminaran, documenta el historiador.

En 1920, cuando el general Álvaro Obregón depuso a Venustiano Carranza, Ellis estaba a su lado nada más y nada menos que cuando el presidente huía de Ciudad de México, reconstruye Jacoby.

Cuando EE.UU. finalmente reconoció el gobierno de Obregón en 1923, “Ellis ya estaba trabajando en un nuevo proyecto: un acuerdo de reducción de aranceles para varios puertos con el fin de atraer más comercio”.

Pero la enfermedad no le permitió llevar a cabo sus nuevos emprendimientos.

El 24 de septiembre de 1923, Ellis murió en Ciudad de México y su cuerpo está enterrado en una tumba sin nombre en el Panteón Español.

La tumba de William Ellis en el Panteón Español de Ciudad de México.

Cortesía Karl Jacoby
La tumba de William Ellis en el Panteón Español de Ciudad de México.

Durante su residencia en México, Ellis evitó involucrarse con la comunidad estadounidense y siempre se hospedó en un hotel cuyo dueño era un inmigrante inglés.

Sorpresivamente, el hombre que se reinventó no dejó grandes riquezas sino 5,000 dólares a su esposa Maude.

Pocos años después, su esposa e hijos se mudaron a México.

La prensa afroestadounidense reseñó su muerte resaltando su verdadero origen, pero Jacoby destaca que, en lugar de juzgarlo, se coló una cierta celebración de su vida.

“(…) Por el hecho de que su vida fue espectacular, llena de ambiciones a lo grande entre los más grandes del mundo, debemos sentir cierto grado de satisfacción al darnos cuenta de que él era de los nuestros“, destacó entonces el diario Dallas Express.


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