La casa se cayó: Santa María Xadani, municipio golpeado por el sismo y olvidado por el gobierno
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Chantal Flores

La casa se cayó: Santa María Xadani, municipio golpeado por el sismo y olvidado por el gobierno

Habitantes de Santa María Xadani, a unos 20 minutos de Juchitán, reclaman que el gobernador Murat y Rosario Robles solo estuvieron unas horas en el lugar, y que militares no les brindaron ayuda, para recoger escombros u otras labores.
Chantal Flores
Por Chantal Flores
12 de septiembre, 2017
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La gente corrió por las calles y el miedo se extendió por Santa María Xadani, Oaxaca, la noche en que un sismo de magnitud 8.2 sacudió la tierra.

Abraham Jiménez y Anselmo Antonio, policías municipales, estaban patrullando cuando las camionetas se apagaron y la luz se fue.

“Corrimos a ver la familia. Aquí hay muchas casas de teja y ladrillos, y muchas casas se estrellaron. La familia ya no quería que saliéramos de la casa porque seguía temblando”, relata Jiménez.

Unos cuantos minutos después, llegó la alerta del tsunami, provocando que miles de habitantes corrieran hacia el cerro que los respalda y que les da su nombre en zapoteco: xadani, pueblo debajo del cerro.

Muchos pasaron la noche ahí, otros frente al palacio municipal, y muchos más en la calle, en sus patios, donde nada pudiera caer de arriba.

Enrique Aquino, su esposa Dalida Jimenez y dos de sus tres hijos, de 16 y 9 años, lograron salir ilesos de su casa de ladrillo y teja, construida por el abuelo de Jiménez hace más de 50 años, antes de que todo se viniera abajo.

“Se bloquea el cerebro. Uno sale porque Dios es grande”, dice Aquino. “La casa se cayó toda”.

Al amanecer, la gente salió a sus campos y terrenos a checar el ganado y sembradíos. Las únicas fuentes de trabajo en el municipio, donde el 85% de la población vive en la pobreza, son el campo y la pesca.

“Pero está jodida la pesca ahorita, no hay camarón ni pescado”, afirma el policía Jimenez.

Durante el primer día, Jimenez y Antonio, quienes apenas llevan tres meses siendo policías, se dedicaron a mantener a la población tranquila junto con los otros policías, que no pasan de veinte. Apoyaron a la gente a sacar las cosas de valor de las casas dañadas.

Pero lo más difícil fue sacar los cuerpos de las dos muertes que se han registrado en el municipio, a causa del sismo: un padre y su hija de diez años. “Estaban enterrados, pues, tuvimos que quitar todo los escombros, la casa que cayó, pues”, explica Antonio.

Fue hasta el domingo, el tercer día desde “lo que pasó”, que los de afuera se acordaron que Xadani existía.

“Protección Civil no ha llegado eh, honestamente. Los de la SEDENA llegaron hasta hoy. ¿Por qué? Porque están en Juchitán, porque es una ciudad y le pusieron más importancia”, dice Aquino.

Juchitán, a unos 20 minutos de Xadani, ha sido la ciudad más afectada con 37 muertos y más de 7,000 viviendas dañadas, lo que ha provocado que las autoridades concentren ahí la mayoría de sus esfuerzos.

El domingo, sin embargo, helicópteros empezaron a sobrevolar el municipio de Xadani anunciando la llegada del gobernador del estado, Alejandro Murat, y Rosario Robles, secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).

Hasta ese momento, afirmaron los residentes, no había llegado ningún apoyo estatal, ni federal.

Las promesas políticas se perdían entre las docenas de peticiones y súplicas de la gente, que se aglomeró en el campo deportivo donde aterrizó el helicóptero, alrededor de las 14:15 horas.

Después de visitar por unos minutos a la esposa y madre de los fallecidos, Murat y Robles llegaron al Palacio Municipal, donde un camión de la SEDENA cargado de cajas de despensa esperaba para el gran cierre.

Pero una réplica de magnitud 4.5, a las 15:47 horas, con un retumbe potente que sacudió a la gente, reavivó los nervios y el miedo a que algo más grande volviera a suceder.

La gente estaba reunida con el gobernador cuando se sintió el sismo. Gritaron. Las autoridades pedían que la gente permaneciera calmada, pero a partir de ahí comenzaron a marcharse.

Para las cinco de la tarde, no había rastro de ninguna autoridad. La entrega de despensas había terminado. Los vehículos del Ejército no estaban por ningún lado, y lo único que se veía era a los xadaneños que seguían recogiendo el desastre.

Ningún soldado o autoridad los ayudó a recoger escombros.

Un militar que no quiso dar su nombre aseguró que habían llegado desde el viernes para quedarse, pero que hasta ese momento habían permanecido en el cuartel.Los xadaneños aseguran que los militares llegaron unas horas antes que el gobernador Murat.

Ahora, todo está en el aire

Ignacia López vendía raspados, garnachas, Sabritas y golosinas en la casa de Aquino. El jueves por la noche terminó de recoger todo después de un día de trabajo, y salió para su casa a unos cuantos metros, cuando el sismo estaba a punto de destrozar su cocina en un municipio donde, en 2015, 42% de las casas no contaban con una cocina.

“Teníamos estufa y todo, y pues ya se echó a perder,” dice López. “Estamos recolectando lo poco que se puede salvar, aunque sea para una mesa. El negocio está en quiebra”.

Lo único que se salvó en el terreno de Aquino, quien toda la vida se ha dedicado al campo, es su sembradío de cempazúchitl, la flor para el Día de Muertos, a tan solo unos cuantos pasos de su casa.

“La vendía en el mercado de Juchitán,  pero como se cayó pues, ¿ahora dónde?”, se cuestiona Aquino.

“Juchitán es un centro comercial, se puede decir, antes de que se derrumbara el palacio, el mercado. Llevabas tu producto y se vendía”, agrega.

Aparte del cempazúchitl, Aquino siembre maíz para “el famoso totopo”, actividad productiva de la mayoría de las mujeres de Xadani. Pero ahora, todo está en el aire. Aquino, López y familiares que los ayudan a salvar aunque sea algunos ladrillos que no salieron tan lastimados, están sentados en un árbol tomando un pequeño descanso a un lado de las ruinas.

Es que nunca había pasado esto, comentan todavía en shock, llenos de incertidumbre sobre lo que va a pasar ahora.

“Aquí nunca hubo simulacros. Cuando tiembla, pues la gente se para allí en la calle, ¿dónde más?”, dice Aquino. “¿En la ciudad hacen eso verdad? Simulacros y puntos de reunión”.

El atardecer se empieza a asentar, mientras los xanadeños permanecen reunidos en sus patios o en banquetas.

No hay ningún vehículo de alguna autoridad recorriendo las calles, y los militares permanecen acuartelados en una escuela a la entrada del pueblo.

El mototaxi pasa el arco que da bienvenida a Santa María Xadani para dirigirse rumbo a Juchitán. Atrás va quedando el camino, rodeado de campos verdes, y divido por una larga y profunda grieta que el terremoto dejó.

El caminó se fracturó, desde lo más profundo, y no servirá de nada cubrirlo.

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Cómo es vivir con crometofobia, el inusual miedo extremo a gastar dinero

No es tan visible como otras fobias. Puede ser difícil de detectar porque las personas suelen ocultarlo y como no tiene una "definición clínica", no se le presta mucha atención.
28 de octubre, 2021
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Gastar dinero, en teoría, debería ser una fuente de satisfacción. Básicamente porque si lo gastas, es porque tienes dinero para gastar, ¿no?

Esta historia no es tan sencilla como parece. Están, por ejemplo, las personas que gastan compulsivamente y lo pasan muy mal cuando no pueden pagar las cuentas.

O los que han tenido una vida de carencias y cuando tienen la posibilidad de gastar, se restringen hasta en las cosas más básicas por miedo -consciente o inconsciente- a caer en la pobreza otra vez.

Otros son devorados por su propia codicia y prefieren llevarse el dinero a la tumba.

La lista de razones asociadas al temor a gastar dinero es muy larga.

Pero cuando esta conducta comienza a interferir en el desarrollo normal de la vida, es probable que se trate de una poco común condición llamada crometofobia.

La crometofobia es el miedo extremo a gastar dinero.

El concepto tiene un uso más bien informal, dado que no es un desorden mental reconocido médicamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Sin embargo, la publicación contempla algunas categorías donde la crometofobia podría eventualmente encontrar un espacio (pese a no estar incluida como tal).

Una ansiedad excesiva

Se trata de las “fobias específicas”, definidas por la publicación como “el miedo o ansiedad marcados y excesivos que ocurren constantemente al exponerse o anticiparse a la exposición a uno o más objetos o situaciones específicas (por ejemplo, proximidad a ciertos animales, vuelo, alturas, espacios cerrados, visión de sangre o lesiones) que está fuera de proporción con el peligro real”.

Mujer mira por una ventana

Getty Images
La crometofobia podría ser considerada dentro de las “fobias específicas” que define la OMS. Sin embargo, la comunidad científica no la ha incorporado.

Los síntomas, agrega el texto, deben persistir por varios meses y ser lo suficientemente graves como para causar “un deterioro significativo en las relaciones personales, familiares, sociales, educativas, laborales o en otras áreas importantes del funcionamiento”.

Terapeutas especializados en tratar pacientes que tienen serios problemas con el manejo del dinero, afirman que, independientemente de la definición clínica, es un hecho que algunas personas desarrollan un miedo desproporcionado a gastar dinero.

Se puede discutir si es clínicamente una fobia o no, pero la angustia que experimentan estas personas afecta varias dimensiones de su vida.

“Aferrarse al dinero”

“Hay muchos temas emocionales que están ligados a gastar dinero”, le dice a BBC Mundo Khara Croswaite, terapeuta financiera estadounidense y autora de libros sobre psicología y emprendimiento.

“En mi consulta veo personas que quieren aferrarse a su dinero”, apunta.

“El miedo a gastar dinero es algo que perturba tu vida diaria”, advierte. Puede llevar a las personas a desarrollar conductas como no pagar las cuentas o no querer usar la tarjeta de crédito”.

Persona con dinero en el bolsillo

Getty Images

Una persona con miedo a gastar dinero no solo puede experimentar ansiedad, depresión, o pensamientos suicidas, agrega, sino que también desarrolla problemas en sus relaciones sociales.

Algunos se sienten avergonzados por sus deudas y prefieren aislarse, o descartan cualquier gasto, incluso los más elementales, lo que los lleva a evitar reuniones sociales y a no hacer actividades que disfruta.

Suele afectar el sueño, la salud y el estado de ánimo. Y dependiendo de la gravedad, puede provocar diferentes trastornos de ansiedad.

Es una espiral de pensamientos negativos“, dice Croswaite.

Vivir con una fobia específica grave puede derivar en el abuso de drogas o alcohol y, en los casos más extremos, al suicidio.

“Estaba aterrorizada por el dinero”

“Estaba aterrorizada por el dinero”, cuenta Kelly Reeves en un blog dedicado a temas de emprendimiento y desarrollo personal.

Constantemente revisaba su cuenta bancaria por miedo a lo que podría encontrar.

Y si tenía dinero en efectivo en su cartera, también se obsesionaba con comprobar constantemente que estaba ahí.

Al mismo tiempo, no soportaba hablar de dinero o escuchar a otras personas hablar de dinero.

Las cosas se pusieron aún más complicadas cuando pagar por cualquier cosa le provocaba ansiedad, incluso si era algo realmente necesario, como ponerle gasolina al auto.

Como tampoco pagaba sus deudas porque le provocaba miedo gastar dinero, fue cayendo en un foso cada vez más profundo.

Reeves cuenta que llegó a un punto en que tuvo que reconocer que lo que le estaba ocurriendo no era normal.

Entonces decidió acudir a una terapia que, según su testimonio, le ayudó a enfrentar sus temores.

Y aunque aún tiene deudas, está en una posición mucho mejor que en el pasado.

“Estoy pagando mis cuentas con gratitud”, escribe.

“Bastante raro”

Una fobia específica a gastar dinero “es algo bastante raro”, dice Elizabeth Sterbenz, terapeuta financiera en Los Ángeles, California.

Ojo con signo de dinero

lucapierro
Puede ser que la aversión a gastar dinero no se trate de una fobia.

Probablemente se puede presentar asociada a otros desórdenes de ansiedad, explica, o en conjunto con otras fobias.

“Por eso es importante descubrir si realmente estamos frente a un caso de fobia al dinero o si hay otra cosa detrás, algo más profundo”, señala Sterbenz en diálogo con BBC Mundo.

“Podría desarrollarse cuando ha existido un incidente traumático que la persona puede o no puede recordar”, agrega.

Síntomas

A nivel fisiológico, la persona que padece aversión a gastar dinero puede experimentar síntomas como dificultad para respirar, taquicardia, incremento de la presión arterial, sudoración, náuseas, dolor muscular o diarrea, cuando se enfrenta a la situación.

Desde la perspectiva cognitiva, suele desarrollar creencias negativas o ideas irracionales respecto al dinero y se siente impotente de controlarlos.

Mujer asustada con dinero

Getty Images

Y desde el punto de vista conductual, la persona tiende a evitar el estímulo fóbico (en este caso el dinero) de todas las maneras posibles.

Este tipo de síntomas se repiten en los distintos tipos de fobia con mayor o menor intensidad.

Causas

Si se considera la crometofobia como un desorden dentro de las denominadas fobias específicas, las causas pueden ser muy variadas.

Según lo describe la Clínica Mayo, un centro médico y académico estadounidense sin fines de lucro, en su página web, las causas de fobias específicas pueden incluir:

  • Experiencias negativas. Muchas fobias aparecen como consecuencia de una experiencia negativa o un ataque de pánico relacionado con un objeto o una situación específicos.
  • Genética y medio ambiente. Puede haber una vinculación entre la fobia específica y la fobia o la ansiedad de los padres de la persona, lo que podría deberse a factores genéticos o a una conducta aprendida.
  • Función cerebral. Los cambios en la actividad cerebral también pueden desempeñar un rol en el desarrollo de fobias específicas.

Tratamiento

Aunque hay varias alternativas para tratar las fobias, es bastante común el uso de la terapia cognitivo-conductual.

Algunas de las herramientas que se usan para enfrentar el problema son la “terapia de exposición” (donde el paciente es expuesto al estímulo), asociada con técnicas de relajación y técnicas cognitivas para abordar las creencias e ideas irracionales.

“En la terapia de exposición es necesario desarrollar tolerancia a la angustia que provoca gastar dinero”, dice Khara Croswaite.

Terapia

Getty Images
La fobia al dinero requiere terapia cuando afecta el desarrollo normal de la vida.

Eso se puede lograr, explica, poniéndose inicialmente metas pequeñas como, por ejemplo, gastar US$1 en el supermercado. Luego, por ejemplo, gastar US$50 en un regalo para alguien especial.

Y así, paso a paso, avanzar al primer pago de la tarjeta de crédito.

“Se trata de una repetición para confrontar el miedo con el apoyo de un profesional del área de salud mental”, señala la especialista.

Por otro lado, muchas fobias están relacionadas con las narrativas que construimos en torno al objeto o la situación que nos afecta, explica Elizabeth Sterbenz.

Influyen mucho “las historias que nos contamos a nosotros mismos” y que ni siquiera nos damos cuenta.

Podemos convencernos de que somos ineptos para manejar el dinero, aunque eso no sea así.

Cada terapeuta tiene su manera de abordar el tema. El punto es que si el miedo excesivo a gastar dinero afecta la vida normal de una persona, es conveniente que busque un especialista.


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