Ciberbullying: ¿Cómo frenar el odio en redes sociales?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
StockSnap.io

Ciberbullying: ¿Cómo frenar el odio en redes sociales?

En los últimos tres años, el ciberbullying, entre acoso y mensajes de odio, ha crecido en las redes sociales, lo cual se busca frenar.
StockSnap.io
Por Diana Delgado (MÁSPORMÁS)
14 de octubre, 2017
Comparte

Hashtags repletos de odio. 140 caracteres convertidos en píldoras violentas. Publicaciones como balas, respaldadas por el anonimato. Así se manifiesta el odio en redes sociales. En tres años, las actitudes discriminatorias han crecido en las distintas plataformas digitales.

No importa el contexto. Si un usuario hace una denuncia pública, llueven amenazas. Una ráfaga de insultos caerá sobre quien revele una preferencia. Tampoco faltan quejas para quien difunde una buena acción. Y ante cualquier tragedia, brotan las burlas.

Para Jaqueline L’Hoist, presidenta del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación (Copred), “no existe un contexto determinado que detone las actitudes violentas en internet. Basta con que alguien ponga un hashtag que invite a crear respuestas que agreden a un grupo en particular. Es difícil saber quién empieza, a quién se le ocurre, pero lo ponen en internet, hay quien lo replica, se vuelve tendencia y, una vez ahí, la difusión es imparable con todo y sus consecuencias”, explica.

Facebook, páginas web, YouTube y Twitter son los principales espacios en los que se presenta la mayor cantidad de comentarios discriminatorios. Misoginia, homofobia, antisemitismo y clasismo son los ejemplos más comunes.

La segunda Encuesta sobre Discriminación de la Ciudad de México (EDIS) revela que, en comparación con cifras de 2013, los chilangos perciben que las agresiones en internet aumentaron este año. Los capitalinos calificaron el nivel de discriminación en la ciudad en un 7.7 de un total de 10.

La educación se colocó como la primera causal de discriminación, seguidas por la preferencia u orientación sexual, el color de piel, la pobreza y tener alguna discapacidad.

En internet, estas actitudes crecen. La falta de seriedad en las publicaciones, la facilidad para ponerse en contacto desde cualquier parte del mundo y la protección de valores fundamentales como la libertad de expresión dificultan crear una estrategia para frenar el odio digital.

Denunciar, el primer paso

Una amenaza en redes sociales puede llevarse al ámbito judicial. Aunque este es uno de los pocos casos donde se pueden emitir sanciones en el ámbito digital en la CDMX, especialistas coinciden en que la falta de denuncias sigue siendo un factor para que los discursos de odio en internet continúen.

Máspormás preguntó a la Procuraduría General de Justicia de la CDMX si contaba con denuncias por hechos de discriminación en redes sociales, en hashtags, videos o publicaciones. No existe ninguna, aseguran. El Copred señala que tampoco hay un registro de este tipo de quejas, pues el anonimato y la sensación de distancia hacen que quien recibe la agresión la minimice.

“De lo que sí tenemos conocimiento es cuando algún personaje identificable lanza comentarios discriminatorios. También cuando el hecho se vuelve de conocimiento público y tenemos acceso al caso. En esas ocasiones lanzamos exhortos, platicamos con los involucrados sobre qué es el ciberbullying y, si es necesario, se les da una capacitación sobre lenguaje incluyente. Eso lo hemos hecho con trabajadores de gobierno, medios de comunicación y sociedad civil”, dice L’Hoist Tapia.

Pero incluso cuando se trate de conductas punibles, dice Enrique Ortega, director de CosmoCiudadano, existen otros problemas que dificultan identificar a quien agrede. Por ejemplo, que el agresor venga desde otro país o que lo haga desde perfiles falsos creados exclusivamente para el ciberbullying.

En busca de la empatía

La libertad de expresión es un derecho fundamental. Lo mismo que el anonimato en redes. Gracias a esto es que muchas personas pueden usar Twitter para hacer denuncias públicas, por ejemplo. Ante ese panorama, la principal medida para revertir el odio en redes, de acuerdo con los especialistas, tiene que ser la autorregulación y la responsabilidad.

Cada tanto, plataformas como Facebook, Twitter y Google crean estrategias para frenar conductas repetitivas de odio, agresiones y difusión de pornografía. Para Enrique Ortega, denunciar las publicaciones agresivas e incluso notificar a las empresas sigue siendo una buena estrategia para identificar los perfiles agresores e incluso cerrarlos.

Paradójicamente, aunque las plataformas pueden predecir los hábitos de compra de los usuarios, no han logrado ayudar a combatir la violencia. Frente a ello, grupos ciudadanos se han organizado para combatir y denunciar el odio. Dominemos las TIC o Chicas Poderosas, por ejemplo, han combatido de manera efectiva la misoginia en redes mostrando a las mujeres no solo cómo denunciar y visibilizar la violencia virtual, sino a usar la tecnología a su favor.

“El esfuerzo sigue siendo insuficiente. Es importante tener conciencia de que las personas deben ser responsables de sus contenidos, deben ser quienes decidan no agredir. En Europa, por ejemplo, se han intentado desarrollar apps que cuando detecten ciertas palabras pregunten si en verdad eso es lo que se quiere decir, pero están en fase de prueba. Aquí lo que importa es la conciencia y la información”, dice Ortega, especialista en seguridad en internet.

El ciberbullying en cifras

5.7 es la calificación que la ciudadanía le da a Facebook como plataforma con mensajes discriminatorios.

1 de cada 100 tuits tiene contenido discriminatorio, según un análisis hecho por el Copred en 2013.

80% de los casos de discriminación no llega a conciliación por falta de denuncia.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

La inusual estrategia del país que está vacunando primero a los jóvenes y no a los ancianos contra COVID-19

Para proteger a los mayores, sostienen en Indonesia, es mejor primero vacunar a quienes propagan más fácilmente el coronavirus. El enfoque tiene sentido, según algunos expertos.
13 de enero, 2021
Comparte

Como otros países, Indonesia está implementando un programa masivo y gratuito de vacunación contra la covid-19, pero con un enfoque muy diferente al de los demás.

En lugar de vacunar a las personas mayores en la primera fase de aplicación, las primeras dosis -después de los trabajadores de la salud- serán para los trabajadores de entre 18 y 59 años.

El presidente Joko Widodo, de 59 años, se ha ofrecido como voluntario para ser el primero en la fila. El vicepresidente Ma’ruf Amin, de 77 años, no recibirá la inyección pronto, porque es demasiado mayor.

¿A qué se debe este inusual enfoque?

El profesor Amin Soebandrio, quien ha asesorado al gobierno en su estrategia de “la juventud primero”, sostiene que tiene sentido priorizar la inmunización de los trabajadores, aquellos “que salen de la casa a todas partes y luego por la noche regresan a sus hogares con sus familias”.

“Estamos apuntando a aquellos que probablemente propaguen el virus“, dijo a BBC Indonesia.

Explica que este enfoque le dará al país la mejor oportunidad de lograr la inmunidad colectiva, algo que ocurre cuando una gran parte de una comunidad se vuelve inmune a través de las vacunas o la propagación masiva de una enfermedad.

Trabajadores cargan vacunas contra la covid-19 en Indonesia

EPA
Suministros de vacunas para todo el país fueron preparados en vísperas del lanzamiento.

Se sabe que entre 60-70% de la población mundial debe ser inmune para detener la propagación del coronavirus fácilmente. Sin embargo, esas cifras aumentarán considerablemente si las nuevas variantes más transmisibles se difunden ampliamente.

“Ese es el objetivo a largo plazo, o al menos reducimos significativamente la propagación del virus para que la pandemia esté bajo control y podamos hacer que la economía vuelva a funcionar”, dijo el profesor Soebandrio.

Indonesia, con una población de 270 millones, tiene el mayor número acumulado de casos de covid-19 en el sudeste asiático. Según datos del gobierno, el 80% de los casos se encuentran entre la población activa.

Si bien las escuelas y las oficinas gubernamentales han estado cerradas durante casi un año, el gobierno se ha resistido a implementar cierres estrictos por temor al impacto en la economía del país. Más de la mitad de la población trabaja en el sector informal, por lo que para muchos trabajar desde casa no es una opción.

Una mujer recibe una vacuna en Indonesia

EPA
El objetivo de Indonesia es vacunar primero a la población de 18 a 59 años.

El nuevo ministro de Salud del país, Budi Gunadi Sadikin, defendió la estrategia e insiste en que no se trata solo de la economía, sino de “proteger a las personas y apuntar primero a aquellos que probablemente contraigan y propaguen” la enfermedad.

“Nos estamos enfocando en personas que tienen que encontrarse con mucha gente como parte de su trabajo: mototaxistas, policías, militares. Entonces, no quiero que la gente piense que esto se trata solo de la economía. Se trata de proteger a la gente”, señaló.

¿Y los ancianos?

El gobierno también argumenta que ofrecerá protección a los ancianos.

“Inmunizar a los miembros que trabajan en un hogar significará que no llevarán el virus ahí, donde están sus parientes mayores”, dijo la doctora Siti Nadia Tarmizi, portavoz del Ministerio de Salud para el programa de vacunación covid-19.

La mayoría de las personas mayores de Indonesia viven en hogares intergeneracionales y, a menudo, es imposible aislarlas del resto de la familia.

“Entonces, es un beneficio adicional de este enfoque, que al vacunar a las personas de 18 a 59 años, también estamos ofreciendo algo de protección a las personas mayores con las que viven”, dijo.

Una prueba de coronavirus en Indonesia

EPA
Indonesia ha registrado más de 600.000 casos de covid-19 desde que comenzó la pandemia.

Pero esto depende de que la vacuna evite que las personas porten el virus y lo transmitan.

“Simplemente, aún no tenemos esa información“, dijo el profesor Robert Read, miembro del comité de vacunación e inmunización (JCVI) que asesora a los departamentos de salud del Reino Unido sobre inmunización.

“La razón por la que el Reino Unido no ha optado por la población más joven, por supuesto, es que, primero, no contraen una enfermedad tan grave y, segundo, no hemos podido demostrar todavía que las vacunas tengan ningún impacto en absoluto en la transmisión”, dijo.

El enfoque de Indonesia, consideró, necesitaría una absorción de vacunas muy alta: “al menos el 50% con toda probabilidad, para detener la muerte y la hospitalización en su población mayor”.

“Es posible que si obtienen tasas de cobertura muy altas, habrá algún impacto en la transmisión, aunque obviamente todavía no lo hemos visto”.

¿Qué pruebas ha realizado Indonesia?

Indonesia ha adoptado este enfoque único en parte porque la vacuna que está utilizando no se ha probado en personas mayores.

Un trabajador en Indonesia

Reuters
Indonesia tiene una población joven enorme, pero gasta poco en salud.

El país depende principalmente de la fórmula de CoronaVac, fabricado por Sinovac en China, para inocular a su población, con tres de las 125 millones de dosis prometidas ya entregadas y distribuidas a los centros de salud de todo el país.

Indonesia dice que la vacuna de China tiene una efectividad del 65,3%. Pero el gobierno solo ha realizado pruebas en el grupo de edad de 18 a 59 como parte del ensayo Sinovac en varios países.

“Cada país podría tener un grupo de edad diferente y resultó que se le pidió a Indonesia que hiciera el ensayo sobre la población trabajadora”, dijo la doctora Nadia. Comenzarán a inmunizar a los ancianos, dice, en la segunda ronda de vacunaciones una vez que obtengan datos de otros países involucrados en el ensayo.

Pero incluso si se les hubiera pedido que lo probaran en personas mayores de 60 años, dice que lo más probable es que todavía se concentren en inmunizar a la población trabajadora primero, ya que creen que protegerá a la mayoría de las personas.

¿Cómo ven los científicos el experimento?

“No sabemos si funcionará y es necesario evaluarlo”, dijo Peter Collignon, profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad Nacional de Australia, quien consideró que tiene sentido modificar el lanzamiento de la vacuna según las circunstancias de un país.

“Si eres un país en desarrollo, puedo ver una política de protección de tus trabajadores adultos jóvenes, aquellos que propagan más el virus, como un método razonable, porque realmente no puedes decirle a la gente que se quede en casa”, opinó.

Un puesto de vacunación en Indonesia

EPA
En países en vías de desarrollo, dice Collignon, tiene sentido una estrategia como la de Indonesia.

El profesor Read estuvo de acuerdo y dijo: “No nos corresponde a nosotros en los países occidentales ricos decirle a otros países del mundo lo que deberían estar haciendo”.

Consideró que el enfoque de Indonesia “puede ser lo correcto para su país”, y señaló que, a nivel mundial, nadie está seguro de qué es lo correcto en este momento.

El profesor Dale Fisher del Hospital de la Universidad Nacional dijo que Indonesia estaba adoptando un “enfoque pragmático”.

“Dicen que vamos a vacunar a este grupo de edad del que tenemos los datos. Es un grupo accesible y sin duda ayudará a mantener los negocios y la tubería de alimentación en funcionamiento”, sostuvo.

¿Cómo está afrontando Indonesia la pandemia?

El ambicioso despliegue de Indonesia no será fácil.

Su población es la cuarta más grande del mundo, distribuida en un vasto archipiélago cercano al ecuador, por lo que existen importantes desafíos logísticos en términos de la temperatura requerida para las vacunas.

Y los expertos en salud advierten que la política del gobierno centrada en la inoculación y no mucho en contener el virus conlleva peligro, ya que el sistema de salud está sufriendo por el aumento de casos.

Un cortejo fúnebre en Indonesia

EPA
Indonesia tiene una de las mayores tasas de víctimas de covid-19 del sudeste asiático.

Los cementerios en Yakarta, el epicentro de la pandemia, están llenos y los hospitales dicen que están luchando por hacer frente a la cantidad de pacientes.

El experto en salud pública Dicky Budiman, de la Universidad Griffith de Australia, dijo que el gobierno necesitaba hacer más para proteger a los vulnerables, fortaleciendo lo que llamó la estrategia fundamental para la pandemia: pruebas, rastreo y el cumplimiento del distanciamiento social.

La periodista local Citra Prastuti en Yakarta, que acaba de recuperarse del virus, dijo que “salir de su casa es como entrar en una zona de guerra, con el creciente número de grupos familiares: parece que ningún lugar es lo suficientemente seguro para nosotros”.

Dijo que los mensajes de salud pública habían sido confusos y contradictorios. “Se anima a la gente a quedarse en casa durante las vacaciones, pero los hoteles ofrecieron descuentos y no hubo restricciones de transporte”.

Y no hubo seguimiento ni rastreo, como en su caso el cual lo notificó a las autoridades sanitarias locales.

“Así que no sé si estoy incluida en los datos generales de la covid o no”, dijo. “Creo que mucha gente ve la vacuna como una salida fácil, como la cura de todas las enfermedades, como el salvador final”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=jNWIWsKQ-o0

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.