Ruth tiene 65 años y perdió su patrimonio; los créditos son inviables para recuperar su casa
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Nayeli Roldán

Ruth tiene 65 años y perdió su patrimonio; los créditos son inviables para recuperar su casa

La opción que da el gobierno de la CDMX a quienes perdieron su casa es un crédito por 1 o 2 mdp, por los que pagarían más de 7 mil pesos mensuales.
Nayeli Roldán
Por Nayeli Roldán
30 de octubre, 2017
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Ruth tiene 65 años y hace 20 terminó de pagar su departamento en la delegación Iztapalapa. Trabajó en un banco y al jubilarse se sentía tranquila de haber conseguido un patrimonio que le permitiría vivir sin preocuparse por pagar renta.

El inmueble estaba en Paseo de las Galias, número 47, en la colonia Lomas Estrella. Una zona que contrasta con avenida Tláhuac. Ahí, los vecinos de organizan en comités y procuran que las calles estén limpias, el pasto podado y las casas y edificios tienen zaguanes eléctricos y espacios amplios para estacionamiento.

El sismo del 19 de septiembre acabó con el edificio donde Ruth vivía. Las columnas que sostenían ocho departamentos, construidos en 1978, no soportaron lo suficiente y la parte frontal colapsó. Murieron cuatro personas, tres de ellos de una misma familia que tenía pocos meses de haber rentado uno de los inmuebles.

Ruth no estaba en su casa en ese momento. Desde que se jubiló se dedicó a hacer bisutería fina que vende en las oficinas; ese día estaba en la Cámara de Diputados cuando ocurrió el temblor. Aunque un vecino le advirtió por teléfono que el edificio “no se veía bien”, nunca imaginó que la afectación sería tan grave.

A las 17 horas pudo llegar a su domicilio y  lo que vio la dejó en “shock” porque “ves como tu vida se desmorona en segundos. Se acabó todo, tu historia, todo. Ni siquiera pude sacar algo. Me quedé con lo que traía puesto nada más”.

Aunque Ruth siempre salía de casa maquillada y se esmeraba en combinar su ropa y accesorios, los siguientes días “no tuve ganas de nada”, relata, por eso, “a veces le reclamaba a Dios para qué me dejó viva”.

Y es que la vida después de ese martes 19 cambió drásticamente. Fue el primer día en que durmió en una tienda de campaña, en el camellón con césped que divide la calle y a unos metros de donde estaba su departamento.

Los vecinos han apoyado a quienes se quedaron sin nada y también a los habitantes de otros dos edificios que resultaron severamente dañados y tuvieron que ser evacuados. Les llevaron cobijas, ropa y comida, gracias a eso sobreviven. Además, el campamento es resguardados por policías todo el día y noche.

Poco a poco Ruth ha recuperado el ánimo y la esperanza para salir adelante. “Fui al tianguis a comprar mis cosméticos baratitos y le pedí a una amiga una secadora para peinarme, ya no podía seguir mal”.

créditos

Ruth, ahora duerme en casas de campaña frente a lo que fue su hogar.

La ayuda gubernamental no es opción

Ruth dice que es poco el tiempo que ha pasado y recuperar la normalidad costará mucho, pero sabe que lo más difícil será conseguir una casa como la que tenía: un departamento de tres recámaras y dos baños, más cocina y sala comedor en casi 90 metros cuadrados.

Cuando ella y los ocho dueños de departamentos se enteraron de los créditos para vivienda a través de la Sociedad Hipotecaria Federal, anunciados por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, acudieron a la Secretaría de Finanzas para conseguir ayuda.

Sin embargo “todos nos salimos enojados de la reunión porque no es lo que queremos”, dice Ruth, quien fue nombrada representante del edificio. La oferta que les proponían eran créditos de un millón de pesos como mínimo y dos millones de pesos como máximo para reconstruir los departamentos.

“Te cuentean que ellos se encargan de pagar capital y tu pagas intereses” del crédito, pero al desglosar los pagos, la cifra asciende a 7 mil 500 pesos mensuales. Casi todos los dueños son personas de tercera edad y en el caso de Ruth, por ejemplo, su negocio le daba para vivir, pero no le alcanzaría para pagar una mensualidad de ese monto.

Ninguno de los propietarios aceptaron la propuesta, pero no saben qué más podrían hacer. “El gobierno no tuvo la culpa de lo que pasó, entiendo que es muy pronto, pero nos tiene que apoyar en algo”, dice Ruth.

Efectivamente existe un presupuesto del Fondo de Contingencias de la Ciudad de México y recursos federales del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), pero aún no se ha explicado cuánto de ello alcanzará para resolver las demandas de toda la población afectada.

Ruth también acudió a la Secretaría de Desarrollo Económico para emprender de nuevo su negocio. Aunque no tenía un sitio establecido, es comerciante y todo su material quedó entre los escombros. Este aspecto, dice, sería una parte fundamental para comenzar de nuevo y recuperarse económicamente poco a poco, pero la dependencia local aún no le resuelve su solicitud de crédito.

El resto de vecinos no quieren hablar de lo que están pasando, por eso nombraron a Ruth como vocera porque antes del sismo también era representante en la colonia. Aunque por el momento “no saben para dónde jalar”, ni si obtendrán alguna ayuda gubernamental, confían en que recuperarán su patrimonio de alguna manera.

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El auto volador que completó un vuelo de prueba entre dos aeropuertos

El vehículo, llamado AirCar, voló de Nitra a Bratislava en Eslovaquia. Funciona con combustible regular y puede viajar hasta 1.000 km en el aire, dice su creador.
1 de julio, 2021
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AirCar, un prototipo de auto-avión híbrido, ha completado un vuelo de 35 minutos entre los aeropuertos internacionales de Nitra y Bratislava, en Eslovaquia.

Está equipado con un motor BMW y funciona con combustible regular.

Su creador, el ingeniero y piloto eslovaco Stefan Klein, dijo que puede volar unos 1.000 km a una altura de 2.500 metros, y que ha registrado hasta el momento 40 horas en el aire.

Solo necesita 2 minutos y 15 segundos para transformarse en avión.

Una experiencia “muy placentera”

Tras el vuelo, sus estrechas alas se plegaron a los lados.

Klein lo sacó de la pista y lo condujo directamente hacia la ciudad, bajo la mirada de algunos reporteros invitados al evento.

Describió la experiencia como “muy placentera”.

En el aire, el vehículo alcanzó una velocidad de crucero de 170 km/h.

AirCar en el aire

Klein Vision
En poco más de 2 minutos, el auto se transforma en un avión.

Puede transportar a dos personas, con un límite de peso combinado de 200 kg.

Pero, a diferencia de los prototipos de drones-taxi, no puede despegar y aterrizar verticalmente y requiere de una pista.

Hay grandes expectativas en el naciente mercado de los autos voladores, algo que durante mucho tiempo en la cultura popular se vio como un hito a alcanzar.

En 2019, la consultora Morgan Stanley predijo que el sector podría tener un valor de US$1,5 billones para 2040.

Y en un evento de la industria el martes, el director ejecutivo de Hyundai Motors Europa, Michael Cole, calificó el concepto como “parte de nuestro futuro”.

Se considera una posible solución a la presión sobre las infraestructuras de transporte existentes.

“Un mercado enorme”

La compañía detrás de AirCar, Klein Vision, fundada por Stefan Klein, dice que el prototipo tardó unos dos años en desarrollarse y que se invirtió en ello “menos de 2 millones de euros” (unos US$2,4 millones).

AirCar en el aeropuerto

Klein Vision
El ingeniero y piloto eslovaco Stefan Klein es el diseñador de AirCar.

Anton Rajac, asesor e inversor de Klein Vision, dijo que si la compañía pudiera atraer incluso un pequeño porcentaje de las ventas globales de aerolíneas o taxis, tendría un gran éxito.

“Hay alrededor de 40.000 pedidos de aviones solamente en Estados Unidos”, señaló.

“Y si conseguimos cambiar el avión por el autor volador en un 5% de ellos, tenemos un mercado enorme”.

“Muy interesante”

Stephen Wright, investigador principal en aviónica (electrónica aplicada a aviones) y aeronaves de la Universidad del Oeste de Inglaterra, describió el AirCar como “el hijo natural de un Bugatti Veyron y un Cessna 172”.

Y no cree que el vehículo vaya a ser particularmente ruidoso o antieconómico en términos de costos de combustible, en comparación con otros aviones.

“Tengo que admitir que se ve muy interesante, pero tengo cientos de dudas sobre la certificación“, dijo Wright.

“Cualquiera puede hacer un avión; el truco está en hacer uno que vuele y vuele durante horas con una persona a bordo sin sufrir un accidente”.

“Estoy deseando ver el documento que acredite que es seguro para volar y para comercializar”.


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