Empresa colapsada en el sismo retenía el pasaporte a extranjeras para obligarlas a trabajar
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Francisco Sandoval

Empresa colapsada en el sismo retenía el pasaporte a extranjeras para obligarlas a trabajar

ABC Toys, una empresa importadora de juguetes, retenía los documentos de identidad de las mujeres de origen taiwanés que estaban empleadas en el inmueble que colapsó en el sismo del pasado 19 de septiembre.
Francisco Sandoval
Por Samuel Cortés Hamdan
11 de octubre, 2017
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La empresa ABC Toys —ubicada en el edificio de Bolívar 168 que colapsó en el sismo— retenía los pasaportes y documentos de identidad de sus empleadas taiwanesas para evitar que dejaran el trabajo e intentaran salir de México, relató una empleada que sobrevivió al derrumbe.

La importadora de juguetes exigía a sus empleadas cumplir con un plazo de trabajo de dos años o pagar 20 mil pesos para recuperar sus papeles y viajar a Taiwán con sus familias. Las trabajadoras tenían un horario de 09:00 a 20:00 horas de lunes a viernes y los sábados también trabajaban hasta las 15:00 horas.

“Nosotros no podemos regresar porque ellos tienen nuestros papeles, nuestro pasaporte, todo”, reveló una sobreviviente del terremoto, la joven de 23 años Jie Ting Huang, de nombre occidental Janet, a sus profesores de español en México: Paola Lazcano y y otro docente, egresados de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Janet era amiga y compañera de Lai Ying Xia, que se hacía llamar Gina, una joven de 24 años que murió en el sismo. Janet y Gina se conocieron durante la universidad y llegaron incluso a compartir el mismo cuarto, “la misma cama”, dicen sus profesores de español.

Lee: ¿Cuántos eran, en qué condiciones, hay más desaparecidos? Las dudas de la textilera colapsada

Gina falleció en el derrumbre del edificio de Bolívar 168, que alojaba las instalaciones de ABC Toys Company y de otras cuatro empresas.

En la importadora de juguetes, además de Gina murieron las también taiwanesas Amy, de nombre Hsien Yu Huang, sobrina de 23 años de una de las jefas de ABC Toys: Pei Jiu Chin, de 52 años, quien también falleció en el sismo, junto con Wang Chia Yu, conocida como Carolina, según el informe de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México.

Aunque tanto Gina como Janet contaban con visa de trabajo vigente por dos años, ninguna de ellas tenía contrato ni seguridad social. Una vez que llegaron a México y comenzaron a trabajar con ABC Toys, su primer sueldo fue usado para cubrir el costo del boleto de avión con el que entraron al país.

El trabajo de Gina y Janet

Gina y Janet llegaron a México porque en su universidad había intercambios para hacer prácticas profesionales en firmas chinas con sede en distintos países del mundo.

Gina vino a México por primera vez en 2015, pero decidió regresar en junio de 2016 y pasar una temporada más larga en el país. Para esta segunda estancia invitó a su amiga Janet, quien ya había hecho prácticas en Brasil.

Las dos chicas taiwanesas llegaron a México para trabajar en la firma ABC Toys.

En la empresa, ubicada en Bolívar 168 y Chimalpopoca, Gina estaba a cargo de la contaduría y Janet era la responsable de las importaciones: revisaba el traslado de mercancías, la puntualidad de tiempos, el proceso de aduanas, el desembarco de productos y mantenía contacto con las oficinas de la firma en Cancún.

Sus maestros de español cuentan que Janet mantenía un ritmo de trabajo que la sumía en el estrés. Constantemente recibía llamadas de su jefa, a mitad de la clase de español, en la madrugada. En una ocasión, la joven contó que acumuló un mes de trabajo sin descansar un solo día.

Janet llegaba a clases visiblemente cansada, e incluso solicitó a sus maestros interrumpir la sesión para tomar una siesta.

También Gina les dijo varias veces que estaba harta, cansada y con deseos de dejar su empleo, pero siempre aclaró que quería continuar por sus padres, deseaba darles una vida digna, juntar dinero para que ellos dejaran de trabajar.

Deseos de volver a Taiwán

La convivencia con Janet y Gina durante las clases de español hicieron que Paola Lazcano y el otro profesor supieran de sus deseos de volver a Taiwán. Los maestros cuentan que Janet pidió permiso para viajar a Taiwán y visitar a su madre que estaba muy enferma, pero le fue negado.

En junio de 2017, Janet les contó que su jefa prometió darle permiso de regresar a Taiwán si se preparaba lo suficiente para exponer ante clientes mexicanos nuevos productos de la importadora: focos y luminarias.

“Cuando empezó a tomar clases conmigo le urgía ya mejorar su nivel de español porque su jefa le dijo que si ella hablaba bien español iba a poder regresar a Taiwán, le iba a dar permiso de regresar a Taiwán, que fuera de vacaciones”, dice Lazcano.

Tras el terremoto, los profesores trataron de comunicarse con sus alumnas taiwanesas.

Desde el martes 19 de septiembre Paola envió mensajes a ambas e identificó que Gina no recibía los textos. Pronto se enteró que había quedado atrapada entre los escombros del inmueble de Bolívar 168.

El jueves 21 dos cuerpos fueron localizados y retirados del sitio. Una amiga taiwanesa que también reside en México reconoció el cuerpo de Gina.

Las víctimas mujeres de origen taiwanés fueron veladas en la funeraria Gayosso de Félix Cuevas y Gabriel Mancera el pasado sábado 23 de septiembre. El funeral se realizó en medio de una ceremonia budista y con la presencia de la madre, el hermano y la madrina de Gina. Según testimonios, la empresa cubrió los vuelos de los familiares y los costos de los servicios funerarios.

Los ferétros de las víctimas estaban cerrados y flanqueados por fotografías que recordaban momentos felices de sus vidas. La de Gina la mostraba en su graduación.

Paola Lazcano pudo hablar con la mamá de Gina, gracias a la traducción de Janet. Le contó que su hija trabajaba para proteger a sus padres. Destacó la inteligencia y generosidad de su alumna.

La maestra dijo que Gina era una chica muy linda y amable, “pilas, se esforzaba un buen en aprender, era muy inteligente”.

Tras el funeral, Janet se reunió en la Colonia del Valle con su profesor, en las inmediaciones de la casa en la que viven varios trabajadores taiwaneses radicados en México.

Dijo sentirse furiosa, triste y decepcionada de que su jefa mantuviera a sus empleadas en ese edificio pese a que sabía de las malas condiciones del inmueble. Contó que puso tres condiciones para permanecer en el país: un aumento de sueldo, seguro médico y ya no tener que vivir en el departamento que compartía con su compañera.

La solicitud fue rechazada por su superior, que propuso pagarle un boleto de avión de vuelta a Taiwán. Janet aceptó y regresó a su país el pasado 2 de octubre.

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"El roce de un globo podría matarme": cómo es vivir con alergia al látex

La alergia al látex de Liz Knight es tan grave que no puede tocar un periódico ni los botones del control remoto de su televisión.
3 de diciembre, 2019
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Los globos son comunes en los cumpleaños, las bodas y en cualquier celebración donde haya un niño. Pero Liz Knight ha pasado la mayor parte de su vida evitándolos porque solo el roce de uno podría matarla.

Cuando era niña, Liz era alérgica al polvo, el pelo de los animales y a las plumas.

A los 12 años, los médicos descubrieron que también era alérgica al cabello humano.

Su larga cola de caballo rubia fue debidamente cortada para que no le causara ninguna irritación.

Pero su lista de alergias no se detuvo allí.

Con el tiempo creció y sus primeros recuerdos de niñez giran en torno a cómo tuvo que aislarse de todas estas cosas.

“Cuando tenía cuatro años fuimos a visitar a un pariente. Creo que era una tía o una tía abuela mía. En su casa tenía un periquito. En los años 60 y 70 todo el mundo parecía tener uno, pero las plumas me ponían realmente enferma“.

“Recuerdo que estacionamos en el camino de entrada. Mis padres entraron con mis dos hermanas y yo me quedé fuera. La presencia del periquito significaba que tenía que quedarme sola en el auto. Me hizo sentir muy excluida. No podía hacer lo que hace la gente normal”.

Liz Knight de niña

Liz Knight
Cuando era niña, Liz tuvo que cortarse su larga coleta porque el pelo humano, incluido el suyo propio, le daba alergia.

Liz ha tenido la piel irritada toda su vida.

A los 20 años, su eczema se infectó y le provocó una septicemia que la dejó hospitalizada durante semanas.

En la década de 1990, cuando estaba en una feria con su familia, empezó a sospechar que tenía alergia al látex.

“Una de mis hijas me entregó un varios globos de helio de gran tamaño antes de salir corriendo para hacer algo. Después de sostenerlos debí tocarme la cara porque fue cuando comenzó una grave reacción”.

Liz, que tiene ahora 56 años, cree que desarrolló la alergia al exponerse repetidamente al látex en las continuas visitas al médico.

Su vida cotidiana se ha visto afectada de muchas maneras.

Lisa con 19 años

Liz Knight
En esta foto Lisa tenía 19 años.

Ya no puede leer un periódico, porque la tinta contiene látex.

Lo mismo le ocurre con los botones de los controles remotos, el mango de su cuchillo de trinchar, su licuadora, la batidora. Incluso el secador de pelo.

Ha recubierto todos estos utensilios con una película adhesiva para que pueda usarlos.

Siempre que haya obras cerca, Liz tiene que mantener sus puertas y ventanas cerradas porque la superficie de la carretera también contiene látex.

Afirma que a menudo se siente prisionera en su propia casa.

“A menudo me siento atrapada. A veces me quedo en casa hasta una semana, solo porque es más seguro”.

Hace cuatro años, Liz recibió la confirmación de lo que temía: su alergia al látex también podía llegarle ahora por el aire.

Controles remotos recubiertos con un film

BBC
Tocar cualquier cosa que tenga látex le provocará un a reacción grave.

Lo descubrió después de entrar en una tienda con su esposo durante el invierno.

Sus labios se hincharon instantáneamente y le salió un violento sarpullido.

“Salí inmediatamente y dije: ‘No sé qué hay allí, pero algo me está haciendo sentir realmente mal'”.

Miraron hacia atrás y vieron seis globos atados alrededor de un puesto en la parte trasera de la tienda.

En ese caso, las proteínas de látex habían estado circulando en el aire a través del sistema de calefacción.

Pero la alergia de Liz es tan grave que incluso si una habitación ha tenido un globo en las últimas 48 horas, especialmente si se ha reventado, podría tener una reacción severa porque las proteínas del látex aún podrían estar en el aire.

La mayoría de las reacciones hacen que empiece a sudar, sus labios se hinchan y tiene una sensación de “muerte inminente”.

Normalmente puede manejar los síntomas al abandonar el área, salir y recuperarse, aunque puede llevarle horas volver a la normalidad.


¿Qué es la alergia al latex?

Globos

BBC
Cuando un globo explota espace partículas de látex.
  • El látex es una savia lechosa que se obtiene de plantas como el árbol de caucho tropical y se recolecta perforando el tronco
  • Se utiliza para fabricar artículos de goma, como guantes domésticos y médicos, zapatos, llantas, globos y condones.
  • Las alergias son causadas por la reacción exagerada del sistema inmunitario a algo que percibe como una amenaza, con síntomas que van desde un sarpullido leve hasta anafilaxia.
  • Hasta el 5% de las personas podrían tener alergia al látex, según el servicio público de salud de Reino Unido, aunque no todas mostrarán síntomas.
  • La tendencia a desarrollar alergias puede ser hereditaria, aunque afecciones como el asma y el eczema también hacen que las personas sean más vulnerables.
  • La única forma de que las víctimas eviten las reacciones es evitar el látex tanto como sea posible.
  • El contacto regular con el látex, como los guantes que a veces se usan en las profesiones de la salud, aumentará las posibilidades de una alergia al látex, ya que la exposición repetida a menudo empeora las reacciones.
  • Existen tratamientos experimentales para desensibilizar a las personas del látex, pero aún no están ampliamente disponibles.

Fuente: asociación británica de dermatólogos y servicio de salud de Reino Unido.


Sin embargo, recientemente sufrió una fuerte reacción en su propia casa que comprometió seriamente su salud.

“Hace unos meses hice un plato agridulce usando una bolsita que tenía un 2% de jugo de piña. A los 15 minutos de haberlo comido se me hinchó la lengua y después la garganta”.

Las frutas tropicales tienen proteínas que son casi idénticas a la proteína del látex, y a menudo producen una reacción muy similar.

Para frenar la reacción tuvo que administrarse una inyección de adrenalina, que disminuye los efectos de las reacciones alérgicas.

“Los paramédicos me tomaron la presión sanguínea en la ambulancia y estaba por encima de los 194, una cifra muy por encima de lo recomendado”.

Liz se quedó en el hospital durante varias horas.

Los médicos querían asegurarse de que no tuviera una reacción bifásica, es decir, una reacción tardía comparable a las réplicas de un terremoto, pero finalmente los síntomas desaparecieron.

Cosas de goma

Getty Images
En nuestra vida diaria estamos rodeados de cosas de goma, que se fabrican a partir del látex.

Las alergias de Liz han tenido un efecto en muchos aspectos de su salud mental.

Su círculo social se ha “reducido drásticamente” y tuvo que abandonar un grupo de ejercicio al que asistió durante años debido al látex en esteras, pesas y aerosoles.

También ha tenido que renunciar a su trabajo en una farmacia debido a las repetidas reacciones que estaban poniendo en peligro su salud, y ahora se siente culpable de no poder contribuir económicamente en su hogar.

A pesar de todo esto, Liz dice que está decidida a no dejar que su alergia al látex se apodere completamente de su vida.

“Puedo caminar, puedo hacer y ver cosas, y debo estar agradecido por lo que tengo”.

Ahora ha encontrado un grupo de ganchillo cerca de su casa donde todos están felices de cuidarla.

También es embajadora del grupo de sensibilización sobre alergias por látex, Globalaai.

Liz

Liz Knight
Cada vez que tiene una reacción alergica su piel se enrojece.

Globalaai se formó en 2016 después de que su fundador, Pooja Newman, sufriera un shock anafiláctico en un concierto en Melbourne.

Un globo sorpresa la dejó en cuidados intensivos durante casi una semana y la inspiró a crear conciencia sobre las alergias al látex en todo el mundo.

Mientras se recuperaba, hizo una página de Facebook para contar su historia y fundó la organización sin fines de lucro.

“Parte de la existencia de esta organización benéfica es reconocer el trauma que sufren las personas como resultado de un shock anafiláctico y los problemas relacionados con sentirse discriminados o excluidos en la vida cotidiana”, dijo Newman.

Guantes de látex

Getty Images
Cualquier visita al médico incluirá probablemente unos guantes de látex, pero quienes preparan bandejas de comida también los usan.

La organización ha conseguido colocar en lugares públicos las inyecciones de adrenalina para que puedan ser usadas en casos de emergencia.

También ha apoyado la prohibición de guantes de látex en la preparación de alimentos en varios estados de Estados Unidos.

Además ha propuesto restringir los globos en espacios públicos en Australia.

El trabajo de Liz con el grupo ha recogido algunos avances en su localidad y muchas tiendas han cambiado sus prácticas siguiendo su consejo.

Aunque reconoce las muchas formas en que sus alergias limitan su vida, la perspectiva de Liz sigue siendo positiva.


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https://www.youtube.com/watch?v=zfMvqmn0Bb4

https://www.youtube.com/watch?v=dkYbXmjFBn0&t=326s

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