¿Sobreviviría Cataluña como un Estado independiente de España?
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BBC Mundo

¿Sobreviviría Cataluña como un Estado independiente de España?

Como Estado independiente, Cataluña tendría el reto de gestionar fronteras y aduanas, establecer un Banco Central y otras instituciones. 
BBC Mundo
Por BBC Mundo
5 de octubre, 2017
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¿Lo harán o no? El presidente del gobierno autonómico de Cataluña, Carles Puigdemont, le dijo el martes a la BBC que esa región declarará su independencia de España en cuestión de días, tras realizar el domingo pasado un controvertido referéndum que había sido declarado ilegal por el Tribunal Constitucional de España.

En la consulta participaron unos 2.3 millones de personas (cerca del 40% de la población con derecho al voto), según cifras de las autoridades catalanas, quienes aseguraron que 90% de los votantes respaldaron la propuesta de independizarse de España.

La votación se vio marcada por las cargas policiales, arrojando un saldo de más de 800 heridosaunque según sus críticos no ofreció las garantías democráticas mínimas.

Pese a ello, las autoridades catalanas parecen decididas a declarar unilateralmente su separación de España. Un paso que, de concretarse, probablemente termine siendo bloqueado por el gobierno del presidente Mariano Rajoy.

El presidente catalán hizo este miércoles una declaración institucional en la que criticó el discurso de la víspera del rey Felipe VI -quien acusó de deslealtad a las autoridades de Barcelona- y en la que volvió a pedir una mediación internacional para resolver el conflicto.

El Gobierno español respondió por medio de un comunicado en el que afirmó que no aceptaría” el chantaje” de Puigdemont y reiteró que las instituciones catalanas deben volver a la senda de la legalidad como paso previo a cualquier negociación.

Pero, suponiendo que logre separarse, ¿sería Cataluña capaz de mantenerse como un estado independiente?

Los emblemas de un Estado

Vista desde fuera, da la impresión de que Cataluña ya dispone de muchos de los elementos emblemáticos de un Estado. Tiene una bandera, un Parlamento y hasta un líder, Carles Puigdemont.

Además cuenta con su propia policía, los Mossos d’Esquadra.

También tiene su propio órgano regulador de las telecomunicaciones e, incluso, con oficinas de representación en el extranjero, una suerte de mini embajadas que promueven alrededor del mundo el comercio y la inversión en Cataluña.

“Vamos a declarar la independencia 48 horas después de que se hagan oficiales los resultados”, dijo Puigdemont

También gestiona importantes servicios públicos como las escuelas y la atención sanitaria.

En caso de independizarse, sin embargo, requeriría hacer mucho más incluyendo la gestión de las fronteras, las aduanas, un Banco Central, una agencia de recaudación de impuestos, el establecimiento de relaciones internacionales apropiadas, una oficina de control aéreo y, por supuesto, todo lo relacionado con el área de Defensa.

Todas estas áreas en la actualidad son gestionadas por Madrid.

Pero, asumiendo que Cataluña creara todas estas nuevas instituciones, ¿sería capaz de pagar por ellas?

Fuerza económica

“Madrid nos roba” es un lema popular entre los independentistas catalanes. La creencia popular es que, comparativamente, lo que paga Cataluña es más que lo que recibe del Estado español.

Un agente de los Mossos d'Esquadra.AFP
Cataluña cuenta con su propia fuerza policial: los Mossos d’Esquadra.

Ciertamente, Cataluña es más rica que otras regiones españolas. Alberga apenas 16% de la población española, pero representa 19% del Producto Interior Bruto y 25% de las exportaciones de España.

También tiene un gran peso en el sector turístico: 18 millones de los 75 millones de turistas que visitaron España en 2016 escogieron a Cataluña como su destino principal, lo que la convierte en la región más visitada del país.

La provincia catalana de Tarragona alberga uno de los mayores centros de la industria química de Europa, mientras que el puerto de Barcelona es uno de los 20 principales de la Unión Europea en función del volumen de bienes que gestiona.

Desde el punto de vista educativo, una tercera parte de la población activa catalana tiene algún tipo de formación superior.

También es cierto que los catalanes pagan más impuestos de los que son gastados en su región.

Según aseguran los partidarios de la independencia catalana, los impuestos pagados por los habitantes de Cataluña superahasta en US$16.000 millones el monto que recibe la región del gobierno de Madrid.

Estas estimaciones son rechazadas por el gobierno central que niega que esa autonomía no reciba una cuota justa de inversión pública y apela a la redistribución de la riqueza entre las regiones españolas.

Manifestación en Gerona en contra de la represión policial.EPA
Este martes se realizaron protestas en varias ciudades catalanas en contra de la actuación que tuvieron las autoridades policiales durante el referéndum del domingo.

Pero, en el supuesto de que las estimaciones de los independentistas sean ciertas, ¿podría Cataluña recuperar esa diferencia siendo independiente?

Algunos analistas creen que, incluso si Cataluña lograra un estímulo fiscal gracias a la independencia, ese dinero podría convertirse en sal y agua por los gastos derivados de tener que crear nuevas instituciones públicas y tener que administrarlas sin las ventajas de tener una economía de escala como la española.

Además, hay que tener en cuenta que el mercado principal de los productos y servicios catalanes es, con diferencia, el resto de España.

Ello sin duda dejaría de ser así con una hipotética independencia. Según el gobierno de Madrid, con la separación la economía catalana se contraería al menos un 25%, con el empobrecimiento que ello conllevaría.

Un cálculo más difícil

Quizá la mayor preocupación para Cataluña es la deuda pública.

El excepcional mensaje del rey español Felipe VI ante la crisis en Cataluña

Según las últimas cifras disponibles, el gobierno catalán tiene deudas por unos US$90.000, lo que equivale a 35,4% del PIB de Cataluña. De ese monto, US$61.000 millones corresponden a compromisos con el gobierno de España.

En 2012, el gobierno de España estableció un fondo especial para facilitar dinero a las regiones, que no tenían posibilidad de acudir a financiarse a los mercados internacionales tras la crisis financiera.

Cataluña ha sido, con diferencia, el principal beneficiario de este fondo a través del cual ha obtenido unos US$78.000 millones.

Cataluña no solo perdería acceso a estos recursos sino que además queda la duda sobre cuánto de esta deuda estaría dispuesta a pagar tras la independencia.

Esa pregunta también, probablemente, tendría un impacto sobre otras negociaciones. Una de ellas tiene que ver con cuál sería la contribución que Madrid esperaría de Cataluña para ayudar a pagar la actual deuda externa de España.

¿Fuera de la Unión Europea?

¿Pero, por qué importarían las negociaciones sobre la independencia?

Una enorme bandera de la Unión Europea desplegada en el edificio La Pedrera en Barcelona.AFP
Muchos catalanes están orgullosos de ser parte de la Unión Europea, pero si se independizan esa membresía no está asegurada.

Más allá de las dificultades para desconectar la economía catalana de la española, la fortaleza de una Cataluña independiente dependería también de si logra seguir siendo parte de la Unión Europea o, al menos, participar en el mercado único.

Dos tercios de las exportaciones catalanas tienen como destino la UE. Sin embargo, al separarse de España necesitaría solicitar su ingreso en el bloque comunitario, algo que no ocurriría de forma automática ni inmediata.

Pero su membresía en la UE tiene que ser aprobada por todos los socios, incluyendo España, algo que probablemente no sucedería.

Algunos partidarios de la independencia catalana creen que Cataluña podría lograr un acuerdo con la UE similar al que tiene Noruega, que sin ser miembro tiene acceso al mercado común a través de un acuerdo especial.

Quizás los catalanes estén dispuestos a pagar por conseguir ese mismo acceso y no tendrían ningún problema para aceptar el libre movimiento de ciudadanos de la UE a través de sus fronteras.

Pero, si España quiere, puede hacerle la vida muy difícil a una Cataluña independiente.

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AFP

ONU: El mundo está en un ‘callejón sin salida’ por la COVID y la crisis climática

El jefe de la ONU, António Guterres, lamenta que "la solidaridad está ausente justo cuando más se necesita”; insta al mundo a "despertar".
AFP
Por Europa Press
21 de septiembre, 2021
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El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, alertó del “callejón sin salida” ante el que está el mundo, motivado por la pandemia de COVID-19 y la crisis climática.

“Estamos al borde del abismo y avanzamos en la dirección equivocada”, advirtió Guterres, para abogar por un “multilateralismo” para un mundo “más pacífico”.

En su discurso inaugural de la 76º Asamblea General de Naciones Unidas, Guterres defendió que el mundo debe “despertar”, ya que está “más amenazado y dividido que nunca”, con la pandemia “sobredimensionando las flagrantes desigualdades” del planeta, que a la vez “está siendo golpeado por la crisis climática”.

A ello se suma, “la agitación” que desde Afganistán hasta Etiopía y Yemen está “frustrando la paz” mientras una “oleada de desconfianza y desinformación está polarizando a la gente y paralizando las sociedades”. Todo esto con “los Derechos Humanos bajo amenaza” y la ciencia “siendo atacada”.

Guterres, en su discurso, criticó que “la solidaridad está ausente, justo cuando más se necesita”, mientras que las “ayudas económicas para los más vulnerables llegan demasiado poco y demasiado tarde, si es que llegan”.

La paz, los Derechos Humanos, la dignidad para todos, la igualdad, la justicia y la solidaridad, los “valores fundamentales”, están “en el punto de mira” mientras “la falta de resultados” proporciona “oxígeno para soluciones fáciles y las teorías de la conspiración”, convirtiéndose en “el combustible para avivar antiguos agravios”, como la supremacía cultural o la dominación ideológica, ejemplificó Guterres.

En referencia a la geopolítica mundial, precisó que se está viviendo “una explosión de tomas de poder por la fuerza”, con el regreso de los golpes militares, y con una imposición de la “sensación de impunidad”, al mismo tiempo que es “imposible” abordar los retos económicos y de desarrollo mientras “las dos mayores eocnomías del mundo estén enfrentadas”. Para abordar estos problemas se necesita “cooperación, diálogo y entendimiento”, ultimó.

Frente a todo esto, el máximo responsable de la ONU indicó que esta es una “época para reavivar el futuro”, una “era de posibilidades” y un “momento de transformación”. “Este es nuestro momento. (…) Reconstruyamos la confianza. Inspiremos la esperanza”, agregó, para incidir de que se debe empezar “ahora mismo”.

“Los problemas que hemos creado son problemas que podemos resolver”, continuó, para apuntar a “seis grandes divisiones”. Entre ellas, “salvar la brecha de la paz”, en la que ha hecho especial mención a Afganistán, donde se debe “impulsar la ayuda humanitaria”, y también Etiopía, donde deben cesar las hostilidades “inmediatamente”, así como Yemen, Haití o el Sahel, entre otros territorios.

Un triunfo “deshecho por la tragedia del egoísmo”

“Tal vez una imagen explique la historia de nuestro tiempo”, denunció Guterres, en referencia a cómo en algunas partes del mundo las vacunas contra la COVID-19 han acabado “en la basura” o “caducadas y sin usar”, un “triunfo deshecho por la tragedia de la falta de voluntad política, el egoísmo y la desconfianza”

“Una mayoría del mundo más rico vacunada”, mientras “más del 90 por ciento de los africanos que siguen esperando su primera dosis”, manifestó el secretario general, para considerar que se trata de una “obscenidad” y de “una acusación moral del estado de nuestro mundo”. “Hemos aprobado el examen científico. Pero estamos suspendiendo en Ética”.

“La ventana se está cerrando rápidamente”

“Temperaturas abrasadoras. Pérdida escandalosa de biodiversidad. Aire, agua y espacios naturales contaminados. Y desastres relacionados con el clima a cada paso”, argumentó el máximo responsable de la ONU, para advertir de que “las campanas de alarma del clima también están sonando a toda velocidad”, especialmente tras el reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que ha activado el “código rojo” para la humanidad.

“Los científicos climáticos nos dicen que no es demasiado tarde para mantener vivo el objetivo de 1,5 grados del Acuerdo de París”, pero “la ventana se está cerrando rápidamente”, por lo que Guterres defendió un “recorte del 45 por ciento de las emisiones para 2023”. Algo que según los recientes informes de la ONU no sucederá, sino que “las emisiones aumentarán un 16 por ciento para 2030”.

Esto condenaría al planeta a “un infierno de subidas de temperatura de al menos 2,7 grados por encima de los niveles preindustriales: una catástrofe”, avisó.

Brecha de género y juventud

Otra de las consecuencias de la COVID-19 ha sido el agravamiento de “la injusticia más antigua del mundo: el desequilibrio de poder entre hombres y mujeres”, ya que estas han constituido “la mayoría de los trabajadores de primer línea” en la crisis sanitaria a la vez que han sido “las primeras en perder su trabajo y dejar su carrera en suspenso para cuidar de sus seres queridos”.

En el caso de las niñas, el cierre de escuelas ha afectado “de forma despropocionada a las niñas, frenando su progreso y aumentando el riesgo de abusos, violencia y matrimonio infantil”.

“Acabar con la brecha de género no es sólo cuestión de justicia para las mujeres y las niñas”, sino que es un “cambio de juego para toda la humanidad”, ya que “las sociedad más igualitarias son también más estables y pacíficas”, además de tener “mejores sistemas sanitarios y economías más dinámicas”.

Por último, Guterres abogó por “salvar la brecha entre generaciones”, ya que “los jóvenes heredarán las consecuencias” de las decisiones que se tomen en el presenten, tanto “las buenas como las malas”, que también afectarán a as 10.900 millones de personas que se espera que nazcan antes de que termine el siglo.

“Los jóvenes necesitan algo más que apoyo. Necesitan tener un asiento en la mesa”, por lo que el secretario general anunció que nombrará a un enviado especial para las Generaciones Futuras, además de crear la Oficina de la Juventud de Naciones Unidas.

En su alocución, Guterres defendió que “la juventud necesita una visión de esperanza para el futuro”, ya que la mayoría de los jóvenes sufre “altos niveles de ansiedad y angustia por el estado de nuestro planeta”, mientras que un 60 por ciento “se sienten traicionados por sus gobiernos”.

Frente a esto, se debe demostrar a los jóvenes que “a pesar de la gravedad de la situación, el mundo tiene un plan, y que los gobiernos están comprometidos con su aplicación”.

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