Marichuy visita pueblos zapatistas y critica trampas del INE a su candidatura
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Orsetta Bellani

Marichuy visita pueblos zapatistas y critica trampas del INE a su candidatura

Marichuy, quien intenta alcanzar una candidatura independiente a la presidencia de México, fue recibida con algarabía en los pueblos zapatistas.
Orsetta Bellani
Por Orsetta Bellan
21 de octubre, 2017
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“A muchos compas les gusta Marichuy”, dice Alba, mientras unas 4 mil personas de bases de apoyo del EZLN sacan sus paraguas para protegerse de la lluvia. La joven integrante de los Tercios Compas, los comunicadores zapatistas, trae pasamontaña y una Canon colgando en el cuello, y dice que le encanta que una mujer haya sido elegida para un cargo tan prestigioso como el de vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CIG).

Estamos en el Caracol de La Garrucha, uno de los cinco “centros administrativos” zapatistas. Debajo de nosotras centenares de milicianos del EZLN marchan formando dos filas de vallas humanas, hasta crear un corredor que conecta la entrada del Caracol con un escenario. Visten pantalones verdes y camisas cafés, llevan paliacates amarrados al cuello y unas gorras. Desde sus cinturones cuelgan linternas y machetes, algunos llevan pasamontañas de lana y otros de tela para aguantar mejor el calor húmedo de la Lacandona. Aferran sus toletes y quedan parados y firmes debajo la lluvia durante horas, en espera de Marichuy y de los demás integrantes del CIG.

La Comandanta Rosalinda camina entre los milicianos grabando un video con su Smartphone, mientras que desde el altoparlante alguien calienta los ánimos:

– ¿Están contentos compañeros?

– ¡Sí!

– ¿Están agüitados?

– ¡No!

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Marichuy viaja rumbo a la comunidad zapatista de Guadalupe Tepeyac, zona de La Realidad.

La lluvia se calma un poco. El altoparlante da avisos en tzeltal y una banda toca una versión norteña de “Qué nadie sepa mi sufrir”. Las bases de apoyo del EZLN y las personas de las comunidades no zapatistas que acudieron al evento – los autonombrados “neutrales” – empiezan otra vez a gritar consignas, levantando los puños al unísono.

– ¡Chile, tomate, cebolla, el capitalismo se va a la olla!

– ¡Mujeres, mujeres unidas, jamás serán vencidas!, gritan hasta los hombres.

Por fin aparece Marichuy, anunciada por unos cohetes. Atraviesa el corredor formado por los milicianos de mano con dos mujeres zapatistas, lleva un collar de flores y está cubierta de confetis.

– ¡No que no, sí que sí, la vocera ya está aquí!

Las consignas se oyen más fuerte, la lluvia se convierte en aguacero. La gente saluda a la vocera del CIG, intenta acercarse a ella, la graba con su celular.

– ¡Marichuuuuuy!

Esta mujer nahua de carácter reservado ya es una estrella en Chiapas, pero no parece aprovechar su popularidad. De hecho, el proyecto del Congreso Nacional Indígena (CNI), que actualmente reúne pueblos hablantes de 39 lenguas originarias, tiene como enfoque principal la constitución de un Consejo Indígena de Gobierno con la intención de “poner de cabeza al país”. La candidatura de su vocera a las presidenciales de 2018, que se dará al lograr recolectar unas 850 mil firmas en 17 estados de la República, parece más bien una estrategia mediática. El plan del CNI no es tanto ganar los comicios, sino organizar una gira nacional durante el periodo de la campaña electoral con la finalidad de llamar la gente del campo y de la ciudad a organizarse para “tejer desde abajo una telaraña tan grande que sea capaz de perdurar los tiempos venideros”, para “organizar dolores”, y “ hacer retemblar en sus centros la tierra”.

De hecho, en cada una de las etapas de la gira del CIG – que se realizó del 14 hasta el 19 de octubre en territorio zapatista, cruzando los Caracoles de Morelia, La Garrucha, Roberto Barrios y Oventic, la comunidad zapatista de Guadalupe Tepeyac y la ciudad de Palenque -, los discursos de Marichuy nunca vinieron solos. Siempre fueron acompañados por las intervenciones de representantes del CIG, y siempre fueron mujeres quienes tomaron la palabra. Los altos mandos del EZLN, como los subcomandantes Galeano y Moisés, dejaron espacios a sus compañeras comandantas.

Comandante Tacho en la comunidad zapatista de Guadalupe Tepeyac, zona de La Realidad.

“Cada vez que asesinan, que desaparecen, que encarcelan injustamente a un hijo, a una hija, somos nosotras las mujeres las que sentimos el más profundo dolor”, dice Marichuy mientras que la neblina espesa de los Altos de Chiapas cubría el Caracol de Oventic. “Pero justamente porque somos las que sentimos el más profundo dolor, porque vivimos la mayor de las opresiones, también nosotras las mujeres somos capaces de sentir la más profunda de las rabias. Y entonces debemos ser capaces de transformar esas rabias en organización con el fin de pasar a la ofensiva para desmontar el poder de arriba, construyendo con determinación y sin miedo el poder de abajo. Entonces, hermanos y hermanas, esta es nuestra ofensiva”.

Pero en el Caracol de La Garrucha las palabras de las mujeres indígenas casi no se escuchan. El aguacero cae tan fuerte en la lamina del balcón prestado a los periodistas que tapa cualquier sonido. Abajo, en la explanada central del Caracol, la gente no se mueve de un milímetro y sigue cubriéndose con sus paragüas.

“Compañera Marichuy, te pedimos que lleves este mensaje en la gira a las otras compañeras mujeres del campo y de la ciudad de este país México y del mundo, que se organicen, que se unan, que ya no se dejen engañar por el mal sistema capitalista”, afirma desde el templete de La Garrucha la Comandanta Rosalinda, a nombre del CCRI-Comandancia General del EZLN.

La lluvia se acaba casi al mismo tiempo que el evento. Aparecen unos mariachis encapuchados que tocan “Cielito lindo” para acompañar la salida del templete de Marichuy y de los concejales del CIG, mientras que la gente forma una cola en frente a la Casa de la Junta de Buen Gobierno. Allí es donde, a partir de hoy, se puede firmar en apoyo a la candidatura de la mujer nahua en las elecciones presidenciales.

Leer también:Rebeldía ante el despojo: ella es Marichuy, la mujer indígena que va por la presidencia en 2018

No son encapuchados, de hecho los zapatistas no pueden firmar pues no tienen credencial de elector. Tal vez son personas que viven en las comunidades no zapatistas de esta zona selvática que rodea la ciudad de Ocosingo, quizás pertenecientes a una de las 232 comunidades de Chiapas que entraron en el CNI en los primeros seis meses del año, tras la propuesta de constitución del CIG.

– Primero las compañeras con niños en brazos, dice un voluntario que intenta organizar la cola en frente a la Casa de la Junta de Buen Gobierno del Caracol de La Garrucha.

Una muchacha sentada en la entrada explica cómo reconocer si su propia credencial de elector está vigente, y asegura quienes no la tienen de que hay tiempo, que en los próximos meses habrán brigadas en las comunidades para registrar las firmas.

Milicianos esperan la llegada de Marichuy y del CIG en el Caracol de La Garrucha.

Adentro, los voluntarios sacan fotos a las credenciales con un celular, para empezar el proceso de registro de las firmas. “El INE nos impuso esta dificultad del uso de celulares para recolectar la firmas de apoyo, pero juntos podemos superarla”, dice un cartel colgado en la entrada de la Casa de la Junta de Buen Gobierno.

Son varias las trampas que, de acuerdo a Marichuy, han sido puestas por el INE en su camino a las elecciones: el bloqueo de su cuenta de correo electrónico, el largo tiempo requerido para el registro de las firmas, el hecho de que en la lista de los celulares aptos para su recolección se encuentran dispositivos que en realidad no funcionan.

Las firmas recogidas en La Garrucha no serán enviadas directamente al INE, pues aquí no hay conexión de Internet. Desde que la caravana del CIG llegó en esta zona del Estado de Chiapas, no existe conexión telefónica ni siquiera en las ciudades de Altamirano y Ocosingo. Aquel mismo día, mientras que en La Garrucha se preparaba la bienvenida a la caravana, unos periodistas tuvieron que viajar a San Cristóbal de Las Casas para poder enviar su trabajo. Saliendo de Ocosingo encontraron en la carretera a unos técnicos de Telmex, que afirmaron que un cable había sido cortado.

“Aún con todo esto no daremos un paso atrás”, anunció Marichuy desde el Caracol de Oventic. “Recorreremos el país con una agenda nacional que se unirá al tejido regional en torno a los concejales del CIG, llamando a los pueblos, colectivos, organizaciones y personas no organizadas en todo el territorio de esta nación a vernos en el espejo de lo que somos todos juntos”.

Caracol de La Garrucha.

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Los muertos vivientes de India: ‘Me miraron como si fuera un fantasma’

Una persona muerta lógicamente no puede poseer tierras. En India, podrías perderlo todo si te sacan un certificado de defunción.
2 de septiembre, 2021
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Si estás muerto, no es posible que puedas poseer tierras.

Esta es una simple lógica que ha generado innumerables casos de personas registradas como muertas y despojadas de sus propiedades en India. Y muchos han descubierto que es muy poco lo que pueden hacer al respecto, según escribe Chloe Hadjimatheou de la BBC.

Padesar Yadav está vivo y en forma, por eso fue una gran sorpresa para él descubrir que, según un papel, está muerto.

A finales de los años 1970, después de la muerte de su hija y de su yerno, inesperadamente tuvo que criar a sus dos nietos.

Para pagar su crianza y educación, vendió unas tierras que había heredado de su padre en el pueblo donde nació.

Pero unos meses después recibió una extraña llamada telefónica.

“El hombre al que le había vendido la tierra me llamó para decirme que había un caso legal en mi contra”, recuerda.

“Dijo que mi sobrino les había dicho a todos que yo había muerto y que un impostor había vendido la tierra”.

Yadav viajó inmediatamente desde Calcuta, donde vive ahora, a la aldea en el distrito de Azamgarh en Uttar Pradesh, en el centronorte de India. Cuando llegó, la gente se mostró sorprendida al verlo.

“Me miraron como si estuvieran viendo un fantasma y dijeron: ‘¡Tú estás muerto! ¡Ya te hemos hecho rituales de duelo!'”

Yadav dice que él y su sobrino tenían una relación cercana y que el joven solía ir a visitarlo cuando viajaba a la ciudad.

Pero las visitas cesaron cuando Yadav le informó que planeaba vender la tierra familiar.

Luego se enteró de que su sobrino estaba reclamando la tierra como su herencia y Yadav se enfrentó a él.

“Dijo: ‘Nunca he visto a este tipo en mi vida. Mi tío está muerto’. Yo estaba en shock'”, cuenta Yadav.

“Le dije: ‘Estoy parado aquí, vivo, justo frente a ti, ¿cómo no puedes reconocerme?‘”.

La Asociación de Muertos Vivientes

Yadav dice que lloró durante días, pero luego se recompuso y llamó a la Asociación de Muertos Vivientes de India.

Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes

BBC
Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes.

La organización es dirigida por Lal Bihari Mritak, un hombre de unos 60 años que algo sabe acerca de ser declarado muerto: vivió un tercio de su vida como alguien que supuestamente había fallecido.

Bihari proviene de una familia extremadamente pobre.

Nunca aprendió a leer ni a escribir porque lo enviaron a trabajara los 7 años a una fábrica de vestidos saris. Cuando tenía 20 abrió su propio taller textil en una ciudad vecina, pero necesitaba un préstamo para poner en marcha el negocio y el banco le pedía una garantía.

Fue a la oficina del gobierno local en su aldea, Khalilabad, también en el distrito de Azamgarh, con la esperanza de obtener las escrituras de la tierra que había heredado de su padre.

El contador del pueblo buscó su nombre y encontró los documentos, pero también halló un certificado de defunción que decía que Lal Bihari estaba muerto.

De nada sirvió el reclamo de Bihari, quien alegaba que no podía estar muerto porque estaba parado allí.

“Aquí en estos documentos, en blanco y negro, dice que estás muerto“, le dijeron.

Cuando se registró la muerte de Bihari ante la autoridad local, la tierra y las propiedades que había heredado de su padre habían pasado de él a la familia de su tío.

Hasta el día de hoy, Bihari asegura que no tiene claro si fue un error administrativo o si su tío lo estafó.

En cualquier caso, Bihari estaba arruinado. Tuvo que cerrar su taller y su familia quedó desamparada.

Pobres, analfabetos y de castas bajas

Pero Bihari no estaba dispuesto a rendirse y aceptar su supuesta muerte sin luchar, y pronto se dio cuenta de que no estaba solo. Personas en todo el país estaban siendo estafadas por familiares que las declaraban muertas para apoderarse de sus tierras.

Fue así que Bihari creó la Asociación de Muertos Vivientes para unir a todas estas personas y comenzó una campaña para llamar la atención sobre su difícil situación.

Según una estimación, hay 40.000 muertos vivientes solo en el estado de Uttar Pradesh, la mayoría de ellos pobres, analfabetos y de castas bajas.

Bihari le agregó el sufijo mritak a su nombre, que significa “el difunto”, y pasó a llamarse “el difunto Lal Bihari”.

Junto a otros en su situación, organizó protestas para llamar la atención de los medios. Pero nada de esto fue suficiente para hacer que su estatus cambiara.

Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Getty Images
Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Luego decidió presentarse a las elecciones nacionales y logró que el nombre de un muerto apareciera en la boleta electoral.

Cuando eso no fue suficiente para convencer a las autoridades de que estaba vivo, casi se suicida tras hacer tres huelgas de hambre.

Finalmente, desesperado, decidió violar la ley secuestrando al hijo de su tío. Esperaba que la policía lo arrestara y, al hacerlo, se viera obligado a aceptar que estaba vivo; después de todo, no se puede arrestar a un hombre muerto.

Pero la policía se dio cuenta de lo que estaba intentando hacer y se negó a involucrarse.

Al final, Bihari encontró justicia no como resultado de sus propios esfuerzos, sino gracias al mismo sistema que le había cambiado la vida.

Un nuevo magistrado de distrito en Azamgarh examinó su caso nuevamente y decidió que, 18 años después de que lo declararan muerto, Lal Bihari estaba vivo.

Ver su propiedad a través de una cerca

Bihari señala que a través de su Asociación de Muertos Vivientes ha apoyado a miles de personas en toda India que han enfrentado situaciones similares.

Muchos de ellos, cuenta, no han tenido tanta suerte como él. Algunos se han suicidado después de perder la esperanza y pasar años luchando por su caso, mientras que otros murieron de verdad antes de que lograran probar que no estaban muertos.

Tilak Chand Dhakad está apenas empezando su lucha. Actualmente, el hombre tiene 70 años y cuando visita la tierra de cultivo en Madhya Pradesh donde creció, tiene que mirarla a través de una cerca.

El anciano tiene muchos problemas de salud y sabe que es posible que no viva lo suficiente como para volver a caminar por esos campos.

Más joven, Dhakad se mudó a la ciudad con la esperanza de obtener una mejor vida para sus hijos y mayores ingresos. Mientras estaba fuera, le alquiló sus tierras a una pareja.

Tilak Chand Dhakad

BBC
Tilak Chand Dhakad.

Fue cuando regresó al pueblo para firmar unos documentos que descubrió que ya no era el dueño de las tierras porque supuestamente había fallecido.

“El funcionario de la oficina de la autoridad local me dijo que estaba muerto. Pensé: ‘¿Cómo pudo pasar eso?’. Estaba muy asustado”, recuerda.

Dhakad afirma que pronto descubrió que la pareja casada a la que le había estado alquilando la tierra lo había registrado como muerto. La esposa había ido a la corte haciéndose pasar por su viuda y asegurando que estaba feliz de ceder la tierra.

Cuando la BBC se puso en contacto con la pareja a la que Dhakad acusa de adueñarse de su propiedad, la respuesta fue que no deseaban responder a ninguna pregunta.

Anil Kumar, un abogado que ha peleado varios casos de muertos vivientes, estima que en Azamgarh, la provincia donde vive Lal Bihari, debe haber al menos 100 personas que han sido declaradas muertas prematuramente.

Cada caso es complejo, afirma. A veces hay errores administrativos, otras veces se soborna a los funcionarios públicos para que redacten certificados de defunción falsos.

Shaina NC, portavoz del gobernante Partido Popular Indio (BJP), le dijo a la BBC que el gobierno actual ha sido muy diligente en hacer cumplir la legislación para combatir la corrupción.

“En un país tan grande y diverso como India, podría haber algunos casos sueltos que surgen una y otra vez, pero la mayoría (de la gente) está protegida por el buen gobierno del primer ministro, Narendra Modi”, agregó.

“Si hay un caso de corrupción, hay suficientes disposiciones en el Parlamento para asegurarse de que los perpetradores sean puestos a prueba”.

Pero Anil Kumar dice que cuando estos casos son el resultado de una estafa, la justicia puede ser difícil de lograr.

En un caso que defendió, le tomó seis años probar que su cliente estaba vivo, y más de 25 años después, todavía está esperando un veredicto contra el hombre que supuestamente había declarado muerto a su cliente.

“Si este tipo de casos se aceleraran para que el criminal sea castigado, infundiría miedo en la gente y evitaría este tipo de delitos”, señala Kumar.

El pastel de cumpleaños falso

Han pasado más de 45 años desde que Lal Bihari Mritak fue declarado muerto y más de dos décadas desde que logró demostrar que estaba vivo.

Pero todavía organiza, todos los años, una fiesta de cumpleaños, con invitados sentados alrededor de un gran pastel. A medida que el cuchillo corta el glaseado, a sus invitados les queda claro que es solo una caja de cartón decorada, un truco.

Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

BBC
Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

“Por dentro está totalmente vacío. Así también son algunos funcionarios del gobierno: vacíos e injustos“, denuncia.

“No corté este pastel para celebrarlo. Es un resumen de la sociedad en la que vivimos”.

Bihari indica que todavía recibe llamadas de personas de todo el país que quieren su consejo y su ayuda para demostrar que están vivos, pero con 66 años está perdiendo fuerzas y ​​ahora está contemplando retirarse de la lucha.

“Ya no tengo el dinero ni la energía para dirigir la Asociación de Muertos Vivientes”, agrega, “y no hay nadie que se haga cargo de ella”.

Él siempre ha esperado que los medios nacionales defiendan a los desposeídos y que el gobierno tome medidas drásticas contra los que aceptaban sobornos, pero esto no ha sucedido.

El hombre que pasó 18 años de su vida tratando de demostrar que está vivo algún día realmente estará muerto, sin haber logrado los cambios por los que luchó por mucho tiempo.

Piyush Nagpal, Ajit Sarathi y Praveen Mudholkar reportaron desde el terreno.


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