¿Por qué la música que nos encanta de adolescentes nos sigue gustando toda la vida?
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BBC Mundo

¿Por qué la música que nos encanta de adolescentes nos sigue gustando toda la vida?

La razón clave por la que siempre volvemos a la música y anécdotas de este periodo de nuestras vidas se debe a que ellas nos recuerdan quienes somos.
BBC Mundo
Por Catherine Loveday / BBC Mundo
15 de octubre, 2017
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Cuando cumplí 40 años decidí que quería que mis amigos me regalaran algo que no se puede comprar con dinero.

Le pedí a cada uno de ellos que escribieran una lista de sus 10 canciones favoritas, junto a una nota de por qué las escogieron.

Como fanática del programa de radio de la BBC Desert Island Discs, cuyos invitados tienen que mencionar ocho discos que llevarían consigo a una isla desierta, sabía que este regalo me daría un conocimiento muy personal sobre estas personas que están entre las más importantes de mi vida.

Este “regalo” sería algo que en el futuro me recordaría profundamente quiénes eran ellos y por qué los había invitado a mi fiesta.

Pero un científico siempre es un científico. No pude evitar darme cuenta de la existencia de un patrón en las canciones que mis amigos escogieron.

Incluso los más eclécticos parecían tender hacia las canciones que escucharon en su adolescencia. Parecía que todos estaban siendo influidos por un fenómeno psicológico conocido como choque de reminiscencia, que define la tendencia a recordar sucesos ocurridos durante la adolescencia y la temprana adultez.

Reconocemos con mayor rapidez las canciones de esa etapa de nuestras vidas que las que se corresponden con cualquier otro momento y, además, somos más proclives a incluirlas en nuestra lista de temas favoritos.

Este poderoso efecto no se limita solo a la música, sino además a películas, libros e incluso jugadores de fútbol. Y dura toda la vida: las personas de 80 y 90 años de edad siguen teniendo una mejor memoria y una mayor predilección por las cosas que conocieron por primera vez cuando tenían entre 10 y 30 años.

Pero, ¿por qué estos recuerdos son tan poderosos y duraderos?

Recuerdos imborrables

Los sistemas de memoria del cerebro están en su momento más eficiente a finales de la adolescencia y en la temprana juventud.

En esas épocas también experimentamos muchas cosas por primera vez, lo que las hace particularmente memorables.

Frankie Goes to Hollywood
El grupo británico Frankie Goes to Hollywood fue un suceso musical a inicios de 1984.

Sin embargo, la razón clave por la que siempre volvemos a las canciones y anécdotas de este periodo de nuestras vidas se debe a que ellas nos recuerdan quienes somos.

Durante estos años formativos tomamos muchas decisiones fundamentales que marcan nuestras vidas, iniciamos relaciones significativas de larga duración y establecemos las creencias culturales y políticas que forman nuestra identidad.

Cuando a las personas se les pregunta por la música que es importante para ellos, con frecuencia eligen canciones que están asociadas con momentos, lugares y personas importantes, quizá con sus primeras vacaciones lejos de sus padres, un encuentro crucial con su futura pareja o un momento de autodescubrimiento.

Un productor musical que conozco, por ejemplo, escogió la canción “Two Tribes” de Frankie Goes to Hollywood -un grupo de música pop británico de inicios de la década de 1980-, argumentando que se trataba de la razón principal por la que decidió convertirse en ingeniero de sonido.

Los temas musicales que asociamos con bodas, nacimientos y funerales también son muy comunes, al igual que las referencias culturales.

Una explicación posible de este choque de reminiscencia musical es que la gente tiende a escuchar más música durante este periodo de sus vidas.

La música tiene una capacidad intrínseca para regular las emociones: ¿qué mejor forma de gestionar la montaña rusa de emociones de la pubertad que regodearse con Leonard Cohen, bailar con Michel Jackson o relajarse con The Orb?

Están canciones naturalmente quedan incrustadas entre nuestros recuerdos importantes, tanto positivos como negativos.

Leonard Cohen
GETTY IMAGES
La música de Leonard Cohen cautivó a varias generaciones de oyentes.

En nuestros experimentos, la gente con frecuencia escoge canciones que han escuchado durante momentos difíciles y tristes, así como aquellas vinculadas con experiencias mejores.

Estas melodías parecen servir como un recordatorio importante de las luces y sombras emocionales que le dan significado a la vida.

La música también tiene un rol fundamental de vinculación en muchas relaciones adolescentes, sea con familiares, amantes o amigos.

En nuestro análisis de Desert Island Discs hallamos que una de las razones más frecuentes detrás de la selección de canciones de los invitados era que les recuerdan a una persona en particular, con frecuencia uno de sus padres o una de sus parejas.

Incluso se ha llegado a sugerir que podría existir un “choque de reminiscencia en cascada”.

La psicóloga musical Carol Krumhansl ha demostrado que los adolescentes tienen una mayor capacidad para reconocer las canciones que vienen de los periodos reminiscentes de sus padres y abuelos.

Así que quizá el amor de mi hijo por The Beatles refleja mi propia debilidad por ese grupo que, a su vez, procede de mis padres.

¿Qué pasa con la música clásica?

Hasta ahora gran parte de la investigación sobre el choque de reminiscencia se ha enfocado en la música pop, en parte porque es muy fácil de ubicar cronológicamente.

Sabemos relativamente poco acerca de en qué medida este fenómeno se produce también con la música clásica.

Muchos amantes de la música clásica han tenido una educación musical formal: ¿también sus preferencias son marcadas principalmente por su vinculación con los recuerdos que atesoran?, ¿o quizá ellos son más propensos a usar criterios objetivos acerca de la propia música?

The Beatles
GETTY IMAGES
La pasión de los abuelos por The Beatles puede transmitirse a las siguientes generaciones.

Eso es algo que hemos estado investigando en un proyecto de la Universidad de Westminster con los oyentes de la emisora de la BBC especializada en arte y música clásica (BBC Radio 3).

Esos oyentes probablemente tienen pocas memorias ligadas a Wham!, o a Gary Numan, pero que con facilidad pueden identificar su grabación favorita de la Novena Sinfonía de Beethoven.

Nuestra predicción es que incluso este grupo de oyentes con su capacidad excepcional de discernimiento sobre la música tenderán a escoger aquellas melodías que escucharon por primera vez durante su juventud.

Pero el inextricable vínculo entre las canciones, los sentimientos y la historia personal está a la vista en la colección de discos de cualquier persona.

Los científicos incluso han ubicado en área específica del cerebro -la corteza prefrontal media- que conecta los recuerdos y las emociones con temas musicales específicos.

Así, ya sea Beethoven, The Beatles o Beyoncé, hay algo seguro: la música nos da un camino de por vida a esos recuerdos de adolescencia tan importantes así como una conexión con las personas a las que amamos.

La autora es Profesora de Neurociencia Cognitiva en la Universidad de Westminster.

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Cuartoscuro

Conacyt deja sin recursos a estudiantes, ante la extinción de fideicomiso de becas

Se trata del fideicomiso Conacyt-Sener, que tenía una bolsa de 13 mil 189 millones de pesos y estaba enfocado en promover acciones para la transición energética, incluyendo la formación de capital humano, como es el caso de los estudiantes de maestría y doctorado.
Cuartoscuro
1 de julio, 2021
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Tatiana Lezama tiene 30 años y estudia el doctorado en Ingeniería Petrolera en la Universidad  de Aberdeen, en Escocia, gracias a una beca del Conacyt-Secretaría de Energía, pero la decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador de desaparecer los fideicomisos y la nula respuesta del Consejo desde enero pasado, la tienen en vilo: dejó de recibir los recursos de la beca y está en riesgo de ser deportada, pues su visa estudiantil vence el 15 de julio próximo. 

El presidente López Obrador acusó corrupción en los fideicomisos en diferentes áreas, aunque hasta el momento su gobierno no ha mostrado las pruebas de desvío en cada uno de los que decidió extinguir desde el 20 de octubre de 2020, a través de un decreto que reformó 17 leyes para desaparecer los fideicomisos que lo mismo apoyaban las becas estudiantiles que al cine nacional, deportistas de alto rendimiento o afrontaba las catástrofes naturales, entre otros. 

Su decisión está impactando directamente a más de 300 estudiantes de maestría y doctorado en el extranjero que recibían recursos de uno de dichos fideicomisos a través de una beca, y que les representó la única oportunidad de hacer estudios fuera del país, pues ni ellos ni sus familias podrían solventar ese gasto. 

Se trata del fideicomiso Conacyt-Sener, que hasta el primer trimestre de este año tenía una bolsa de 13 mil 189 millones de pesos, de acuerdo con los informes de la Secretaría de Hacienda, y estaba enfocado en promover acciones para la transición energética, incluyendo la formación de capital humano, como es el caso de los estudiantes de maestría y doctorado. 

Según el decreto, el Conacyt tenía de plazo hasta este 30 de junio de 2021 para que transfiriera los recursos a la Tesorería de la Federación, es decir, que dichos montos estén disponibles para gastarlos en lo que el gobierno federal decida, pues ni siquiera están etiquetados en el Presupuesto de la Federación. 

Sin embargo, hay 120 jóvenes estudiando en el extranjero con base en este fideicomiso, de los cuales, 42 están próximos a cumplir el plazo de tres años de doctorado y en espera de la respuesta para ampliar su estancia debido a que la pandemia atrasó sus proyectos de investigación; mientras que 204 más ya concluyeron sus estudios, pero el Conacyt no les ha hecho el trámite de liberación. 

En las disposiciones de las becas está previsto la ampliación del periodo de cada doctorado o maestría, que va de los 3 a 5 años, sobre todo por “causas de fuerza mayor”, por eso es que creían que en medio de la pandemia, el Conacyt aprobaría la extensión de su beca, pues los laboratorios estuvieron cerrados y la movilidad dentro de las ciudades europeas fue restringida de manera estricta, lo que obviamente impactó en el desarrollo de sus proyectos de investigación.

Rafael Verduzco, estudiante de doctorado en Ciencias Sociales en la Universidad de Glasglow, en Escocia, explica que su beca concluye en septiembre de este año, y aunque aún recibe la beca, nadie en Conacyt ha respondido a su petición de extender un año más su estancia. 

Su proyecto de investigación está enfocado en la gestión del trasporte público, específicamente en el Metro de la Ciudad de México, y cuyos hallazgos tendría una utilidad directa para el país. 

Sin embargo, su caso no es el único. Cada becario que buscaba la ampliación de su estancia comenzó los trámites ante el Concayt, con seis meses de anticipación de la fecha de conclusión, como establece el reglamento, pero no tuvieron respuesta. 

Solo hasta que se organizaron como “Becarios CONACyT-SENER en Reino Unido”, lograron que Patricia Mayela Badillo, secretaria administrativa del Fondo Sectorial Conacyt-Sener, les informara el 9 de septiembre de 2020 que las sesiones para evaluar las solicitudes y determinar la respuesta en cada caso se realizarían próximamente. 

Esto porque cada decisión sobre las becas y los becarios debe ser deliberada al interior de las comisiones técnicas y evaluadoras respectivas de los fondos o fideicomisos, pero en los meses siguientes tampoco obtuvieron respuesta, por ello, los becarios solicitaron vía transparencia las fechas de las sesiones de los comités, así supieron que habían ocurrido en septiembre, octubre y diciembre de 2020 y la última fue en abril de 2021. 

Pero hasta el momento siguen sin tener respuesta. No saben ya cumplido el plazo de desaparición del fideicomiso, el Conacyt reservó recursos para pagar la extensión de sus becas o no. Si lo considera como compromiso establecido o como compromiso nuevo. Esto porque según el decreto de extinción de los fideicomisos, cada institución no debía contraer ‘nuevos compromisos de pago’. 

“Tenemos incertidumbre. No sabemos qué es lo que va a pasar, por eso una de los llamados es establecer un diálogo y que nos expliquen qué es lo que tienen en mente sobre nuestros casos para que podamos concluir estos proyectos”, explica Rafael. 

De hecho, por eso han circulado la petición que le enviaron el pasado 20 de junio a la directora del Conacyt, Elena Álvarez Buylla, en la que piden entablar una mesa de diálogo “para aclarar el proceso y definir acciones encaminadas a resolver esta situación antes del 30 de Junio de 2021” y que “como titular del Consejo convoque o genere las condiciones necesarias para celebrar l as reuniones de los comités”, pero hasta el momento tampoco han tenido respuesta. 

En el caso de Tatiana, por ejemplo, su beca concluyó en enero y desde entonces dejó de recibir los recursos, y aunque seis meses antes inició el trámite para solicitar la ampliación y no le han respondido. 

Para continuar con su proyecto de investigación de separar emulsiones mediante nanopartículas magnéticas ha sido apoyada económicamente por su familia en los últimos cinco meses, pero necesitaría seis meses más para acabar el doctorado y en este momento se agrega una complicación más: su visa de estudiante está por vencer en 15 días y sin ella no podría continuar en la universidad. 

Por lo tanto su estancia depende únicamente del Conacyt quien debe extenderle la beca, o una carta de “no objeción” para que pueda permanecer en ese doctorado, porque sin ello, tendrá que regresar a México y probablemente dejar inconclusos sus estudios.  

“Yo estoy muy agradecida con el Conacyt, pues me ha dado la oportunidad de seguir aprendiendo, pero sí quisiera saber cuál es mi destino y si me pudieran ayudar un poco a ver qué es lo que va a pasar”, dice. 

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