La lucha contra las armas nucleares del ICAN gana el Premio Nobel de la Paz 2017
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La lucha contra las armas nucleares del ICAN gana el Premio Nobel de la Paz 2017

La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN) ganó el Nobel tras una década de esfuerzos para prohibir la bomba atómica.
AFP
Por AFP
6 de octubre, 2017
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La Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN) ganó este viernes el Nobel de la Paz tras una década de esfuerzos para prohibir la bomba atómica, en un contexto de tensión con Corea del Norte e Irán.

Setenta y dos años después de las bombas atómicas estadounidenses sobre Hiroshima y Nagasaki, el Comité del Nobel quiso resaltar los incansables esfuerzos de la ICAN para librar al mundo de las armas nucleares. Con ello, mandó también un mensaje a las potencias nucleares para que inicien “negociaciones serias” destinadas a eliminar su arsenal.

“Vivimos en un mundo donde el riesgo de que se utilicen las armas nucleares es más alto de lo que nunca fue” declaró la presidenta del Comité Noruego del Nobel, Berit Reiss-Andersen.

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“Algunos países modernizan sus arsenales nucleares, y es real el riesgo de que cada vez más países se procuran armas nucleares, como Corea del Norte” añadió.

Tras los premios científicos y de literatura, se esperaba que el Nobel recompensara este año los esfuerzos para eliminar las armas nucleares o impedir su proliferación. El número de candidatos al Nobel de la Paz fue de 318 en esta edición.

La ICAN sucede en el palmarés al presidente Juan Manuel Santos, premiado en 2016 por sus esfuerzos para poner fin a más de medio sigo de conflicto en Colombia.

‘No más Hiroshimas’

La ICAN , que agrupa a centenares de organizaciones, milita incansablemente desde hace casi 10 años por la supresión del armamento nuclear.

Impulsó un histórico tratado de prohibición de las armas nucleares que fue adoptado por 122 países en julio, aunque su alcance es sobre todo simbólico, dada la ausencia de las nueve potencias nucleares entre los firmantes.

Este Nobel se otorga en momentos en que el presidente estadounidense Donald Trump debe certificar ante el Congreso antes del 15 de octubre que Irán respeta los compromisos del histórico acuerdo de 2015. Este acuerdo impone estrictas restricciones al programa nuclear iraní a cambio de un levantamiento de las sanciones.

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Según el Washington Post, Trump habría decidido no certificarlo, lo que allanaría el camino para la imposición de nuevas sanciones a Teherán.

“Este premio no va contra nadie” subrayó Reiss-Andersen, al preguntársele si este Nobel estaba dirigido contra Trump.

Los diplomáticos se preocupan por las repercusiones negativas de esta posición de Washington en el caso nuclear iraní, en momentos en que la comunidad internacional espera que Corea del Norte retorne a la mesa de negociaciones y renuncie a sus propias ambiciones nucleares.

Pero Trump, que amenazó a Corea del Norte con una “destrucción total”, calificó el domingo las negociaciones de “pérdida de tiempo”.

Gandhi y Martin Luther King

Fundada en 2007 en Viena, durante una conferencia internacional sobre el tratado de no proliferación nuclear, la ICAN tiene su sede en Ginebra, en las instalaciones del Consejo Ecuménico de las Iglesias, otra organización internacional.

Cuenta con 424 organizaciones no gubernamentales asociadas en 95 países y el apoyo de numerosas personalidades, entre ellas dos Premios Nobel de la Paz, el arzobispo sudafricano Desmond Tutu (1984) y la estadounidense Jody Williams, quien lo recibió en 1997 por la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona.

La ICAN también goza de la simpatía de numerosos artistas, como Yoko Ono o el actor estadounidense Martin Sheen, quien no duda en afirmar que “si Gandhi y Martin Luther King estuvieran vivos, apoyarían la ICAN”.

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Aunque la cantidad de ojivas se ha reducido en 30 años -pasó de 64,000 en 1986 a poco más de 9,000 en 2017, según el Bulletin of the Atomic Scientists (BAS)-, el número de países detentores aumentó.

Hoy son nueve los que poseen tales armas de destrucción masiva: Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel.

El Comité Nobel ya había premiado los esfuerzos de desarme nuclear al galardonar al disidente soviético Andrei Sajarov en 1975, la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear en 1985, Joseph Rotblat y el movimiento Pugwash -cuyas conferencias debaten el desarme nuclear- en 1995, así como la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y su entonces director Mohamed El Baradei en 2005.

La ICAN recibirá el premio, que consiste en una medalla de oro, un diploma y un cheque de nueve millones de coronas suecas (1,1 millones de dólares, 945,000 euros) durante una ceremonia en Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte en 1896 del creador de los premios, el filántropo sueco e inventor de la dinamita, Alfred Nobel.

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Tokio: Naomi Osaka, la "tenista rebelde" que está cambiando Japón

La tenista ha causado una verdadera revolución en Japón al poner sobre la mesa temas que en esa sociedad suelen ser un tabú.
24 de julio, 2021
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Naomi Osaka cuenta una historia.

Ocurrió en Florida, donde los mejores tenistas jóvenes del mundo se congregan y compiten.

Osaka, de unos 10 años, se estaba preparando para un partido del prestigioso torneo Orange Bowl cuando escuchó una conversación de su oponente japonés.

“Estaba hablando con otra chica japonesa”, le dijo Osaka al diario Wall Street Journal.

“Y no sabían que yo estaba escuchando o que hablaba japonés”.

“Su amiga le preguntó con quién estaba jugando”, contó Osaka. “Y su amiga dijo: ‘Oh, esa chica negra. ¿Se supone que es japonesa?’. Y luego la chica con la que estaba jugando dijo: ‘No lo creo’ “.

Todo el mundo lo sabe ahora. Osaka, la hija de madre japonesa y padre haitiano, criada en Estados Unidos, es el rostro de Tokyo 2020.

En cada parada de autobús en Tokio, la joven de 23 años aparece mirando hacia abajo desde un anuncio, saludando a los pasajeros locales e internacionales. Está vestida con una chaqueta rosa neón sobre ropa deportiva negra.

Naomi Osaka

Getty Images

El lema del anuncio está escrito mitad en inglés y mitad en japonés. Es la palabra “nuevo”, seguida de un símbolo que puede traducirse como “mundo” o “generación”.

Funciona. Porque Osaka, quien renunció a su ciudadanía estadounidense en 2019 en favor de su herencia japonesa, está trayendo más que títulos a su tierra natal. Ella está trayendo cambio.


“Nos sentimos un poco alejados de ella”

No es necesario volver a la infancia de Osaka para encontrarse con interrogantes sobre cómo encaja en la sociedad japonesa.

“Para ser honesto, nos sentimos un poco alejados de ella porque es muy diferente físicamente“, dijo Nao Hibino, actualmente la número tres de Japón, mientras Osaka avanzaba hacia los escalones más altos del tenis femenino en 2018.

“Creció en un lugar diferente y no habla tanto japonés”, agregó. “No es como Kei (Nishikori), que es un jugador japonés puro”.

Osaka no es la primera deportista de raza mixta o “hafu” que genera este tipo de interrogantes.

Sanchio Kinugasa

Getty Images
La estrella del béisbol Sachio Kinugasa era hijo de padre afroestadounidense y madre japonesa.

Sachio Kinugasa and Hideki Irabu eran estrellas del béisbol.

Ni ellos ni el público japonés estaban interesados ​​en hablar sobre sus padres estadounidenses -soldados que ocuparon el país después de la Segunda Guerra Mundial- o la discriminación que enfrentaron.

Osaka es diferente.

“Algunas personas mayores han planteado ideas sobre cómo debe hablar y comportarse una atleta japonesa en público”, explica Hiroaki Wada, reportera del periódico Mainichi de Japón.

Naomi no encaja en ese molde tradicional. Ella visibilizó esos problemas a través de sus palabras y acciones en Japón”, agrega.

“El tema de la raza y la identidad se discutieron más en los medios y en las redes sociales gracias a ella, incluidas sus declaraciones políticas. Es una figura que despierta pensamientos y reacciones”.

Sus denuncias contra el racismo

Osaka entró en el club reservado a los jugadores en el US Open del año pasado con un plan. Empacó siete mascarillas faciales diferentes. Una para cada ronda del torneo. Cada una con el nombre de un estadounidense negro que murió por presunta violencia policial o racista.

Las usó todas, mostrando los nombres de George Floyd, Breonna Taylor y Trayvon Martin a una audiencia global en su camino hacia el título.

Ese es un tema con el que Japón, una de las naciones con menor diversidad étnica del mundo, todavía lucha.

Naomi Osaka

Getty Images
Osaka utilizó mascarillas en el US Open denunciando el racismo en EE. UU.

Por ejemplo, la emisora pública japonesa NHK se disculpó el año pasado después de que una película animada que explicaba las protestas por la justicia racial caricaturizara a las personas negras y excluyera algunas de las razones clave del movimiento.

Y en 2019, la compañía japonesa de fideos instantáneos Nissin publicó, y luego retiró, un anuncio con una ilustración de Osaka con piel blanca.

Es un tema que está arraigado profundamente en otras generaciones. La madre y el padre de Osaka emigraron a Estados Unidos cuando ella tenía 3 años, sin la aprobación de sus abuelos maternos.

“Creo que lo que ha pasado en el último año ha sido un proceso de aprendizaje para los japoneses“, dice Robert Whiting, autor de Tokyo Junkie, un libro que detalla sus casi 60 años viviendo en la ciudad.

Naomi Osaka

Getty Images

“Ha habido una discusión en programas de televisión, explicando por qué Naomi se siente de esa manera y habla del modo en que lo hace”.

“En Japón, la tradición es evitar conflictos y discusiones. No es como en Estados Unidos, donde es algo común”, agrega Whiting.

“Generalmente, cuanto más famoso, más taciturno eres. No quieres ninguna controversia, no quieres que eso se refleje en tus compañeros de equipo, tu organización o patrocinadores”.

“El individualismo es algo muy valorado en Occidente, pero no en Japón. Aquí, la armonía es lo más importante”, explica.

Largos episodios de depresión

Si el año pasado el tema giraba en torno al origen de Osaka, este año lo ha hecho sobre su vida.

En mayo, después de decir inicialmente que no hablaría con los medios durante el Abierto de Francia, se retiró de ese torneo y luego de Wimbledon, citando problemas de salud mental y largos episodios de depresión durante los tres años anteriores.

Naomi Osaka

Getty Images

Los Juegos Olímpicos de Tokio marcan su regreso a la cancha después de dos meses.

Ella es la figura japonesa de más alto perfil que ha instalado el problema de la salud mental en la opinión pública. Pero no es la única.

La futbolista internacional Kumi Yokoyama, de 27 años, reveló el mes pasado que es transgénero y que tiene la intención de hacer la transición por completo a hombre, una vez que se retire del deporte.

Explicó cómo haber jugado en Estados Unidos y Alemania le había hecho tomar conciencia de la ignorancia y los prejuicios en Japón.

En 2020, Hana Kimura, una luchadora profesional, se quitó la vida después de aparecer en Terrace House, un popular reality show.

En la población japonesa en general, el número de personas que reportan problemas de salud mental se ha duplicado entre 1999 y 2014.

“Tradicionalmente en nuestra nación, recordando cuando era niño, hace 40 años, era vergonzoso que tú o un pariente tuyo tuvieran un problema de salud mental”, dijo el periodista Hiroaki Wada.

“En general, la percepción de debilidad, probablemente más entre los atletas, ha impedido que la gente hable”.

“Pero las cosas están cambiando. La gente se está volviendo más abierta a admitir que las personas tienen problemas de salud mental y que es algo con lo que tenemos que lidiar”, comentó.

Osaka y la nueva generación japonesa

Y Whiting no tiene ninguna duda de dónde viene ese cambio.

“Creo que Naomi Osaka y otros japoneses de raza mixta todavía son forasteros hasta cierto punto”, apunta.

Naomi Osaka

Getty Images

“Pero esta generación de japoneses es mucho más sofisticada que las generaciones anteriores, tienen una perspectiva mucho más global con el acceso a internet y a innumerables canales de televisión”.

“Hay un entendimiento más amplio que no existía cuando llegué en la década de 1960 o en las décadas de 1980 y 1990. El mundo es un lugar mucho más pequeño ahora y Japón se ha beneficiado de eso”.

Un nuevo mundo. Una nueva generación. Como sea que lo expliques, Osaka es una parte importante del cambio.


BBC Mundo en Tokio

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