Presas en el Edomex tejen perritos de rescate para ayudar a damnificados por el sismo
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Proyecto La Cana

Presas en el Edomex tejen perritos de rescate para ayudar a damnificados por el sismo

Parte del dinero recabado con los perritos rescatistas que tejen las reclusas se destinará a reconstruir viviendas en poblaciones afectadas por el sismo, como San Dionisio del Mar, Oaxaca.
Proyecto La Cana
Por Erendira Aquino
1 de octubre, 2017
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Desde prisiones del Estado de México, un grupo de 80 mujeres muestra su apoyo a los damnificados por los sismos que azotaron en el mes de septiembre al país: tejen perritos rescatistas y los venden para recaudar fondos, que serán utilizados para reconstruir casas en comunidades afectadas.

Estas mujeres, privadas de la libertad en los penales de Barrientos, Nezahualcóyotl Sur y Ecatepec, reciben capacitación laboral, “para que puedan solventar sus gastos personales en prisión y también apoyar a la economía de sus familias”, explica Daniela Ancira, socia y fundadora del proyecto La Cana.

La tarde del 19 de septiembre, cuenta Daniela, varias de las mujeres presas la estuvieron llamando por teléfono: “estaban muy agobiadas, ya te imaginarás, sobre todo porque no tienen acceso fácil para saber qué estaba pasando con los derrumbes y los damnificados”.

Pasado el momento de angustia, se preguntaron cómo podían ayudar a las personas afectadas por el sismo; una de las presas recordó que sus familiares le contaron de los perros que participaban en las labores de rescate, y propuso a sus compañeras realizar muñequitos de ellos para venderlos, y recaudar fondos.

“Cuando me contaron la idea yo les conseguí un recorte de periódico con la foto de Frida, porque ellas no tienen acceso a televisión para poder verla, y con eso sacaron la muestra”, narra Daniela.

Ahora los perritos de rescate de estambre están agotados, pero, de acuerdo con la fundadora de La Cana, “los seguiremos haciendo hasta que la gente los deje de pedir”.

Tejiendo futuros fuera de la delincuencia

La Cana es una empresa social “cuyo fin último es lograr la reinserción de mujeres presas. Buscamos que ellas tengan las herramientas para construir un futuro lejos de la violencia y de la delincuencia”, cuenta Daniela.

Sus cinco fundadoras, cuatro abogadas y una psicóloga, se conocieron en la Universidad Anáhuac, donde eran estudiantes. Un proyecto las llevó a visitar un centro de reclusión, y fue así que decidieron comenzar a trabajar en favor de las mujeres presas, inicialmente con asesorías jurídicas y atención psicológica.

Al conocer las necesidades de las reclusas, decidieron ofrecerles la oportunidad de aprender un oficio y de generar ingresos que les permiten pagar servicios como agua caliente, comida y productos de higiene personal en prisión.

Fue así como se constituyó La Cana, una asociación civil que brinda a las reclusas talleres de desarrollo humano, de maternidad en prisión, de empoderamiento, para aprender a leer y escribir, además de ofrecerles atención psicológica, y constituir una empresa social en la que ellas colaboran y reciben ingresos para solventar sus gastos, y los de sus familias.

Además, La Cana ofrece la posibilidad a las mujeres de que, una vez recobrada su libertad, continúen trabajando en la elaboración y venta de los muñecos, lo que, de acuerdo con Daniela Ancira, las ayuda a integrarse de mejor manera a su vida fuera de prisión.

Muñecos con causa

Desde hace tiempo, las mujeres que participan con La Cana decidieron que parte de las ganancias por los muñecos que tejen serían destinadas a alguna causa: han tejido pulpos para bebés prematuros y apoyado a niños con cáncer.

Esta vez, decidieron que parte del dinero recabado con los perritos rescatistas se destine para reconstruir viviendas en poblaciones afectadas por el sismo, por lo que lo donarán a ‘¡Échale a tu casa!’, una empresa dedicada a la construcción de viviendas dignas con ‘ecoblocks’, tabiques ecológicos y resistentes de bajo costo.

Con las aportaciones recibidas, ‘¡Echale a tu casa!’ apoyará en la reconstrucción de viviendas en Huamúchil, San Dionisio del Mar, Oaxaca, una de las comunidades más afectadas por el sismo del pasado 7 de septiembre.

En esta reconstrucción, de acuerdo con la empresa, la comunidad es fundamental, pues los pobladores realizarán un comité de vivienda y se impartirán talleres de diseño y construcción de casas, considerando usos y costumbres, para que las viviendas sean pertinentes con su cultura y formas de vida.

Hasta ahora, ‘¡Échale a tu casa!’ ha recibido donaciones que permiten solventar la construcción de 48 viviendas.

En la siguiente página puedes conocer el catálogo completo de los muñecos tejidos que realiza La Cana (https://lacana.mx ).

Si quieres apoyar a la iniciativa ‘¡Échale a tu casa!’, visita su sitio web (http://www.echale.com.mx ).

Cobijas y apapachos

Cuatro mujeres se sientan a la mesa, rodeadas de estambres de colores, agujas y ganchos. Dedicarán las próximas horas a tejer cobijas para luego donarlas a quien se ha quedado sin hogar, debido al sismo del 19 de septiembre.

“Hay necesidades ante esta tragedia, por ejemplo: tener un hogar, que no falte comida, poseer ropa; pero también, hay que admitir que necesitamos apapachos. Por eso lo hago, porque al tejer me siento capaz de forjar nuevas redes de apoyo con las mujeres, de hacerlas sentir que estamos con ellas”, asegura Margarita, una de las participantes.

La escuela de defensa personal feminista Comando Colibrí lanzó esta iniciativa en la que invitan a mujeres, sepan o no tejer, a confeccionar cobijas.

“La iniciativa de entregar algo tejido nació porque pienso que cuando creas algo con tus propias manos estás pensando en la persona que lo va a tener”, dice Darinka.

Margarita enseña a quienes tienen las ganas de participar pero no saben tejer. Les dice cómo se hacen los nudos, cómo calcular la medición de la altura de la base de la cobija.

Una vez terminadas las primeras cobijas, se entregarán en los refugios de la Ciudad de México y lo harán por medio de entrega presencial, con el objetivo de que la cobija no vaya sola sino que también la acompañe un abrazo e inclusive una charla.

Esta primera reunión se realizó en el Café La Raíz, ubicado en la calle Mérida 132 de la Colonia Roma.

Si quieres unirte a la iniciativa puedes consultar las convocatorias a través de sus páginas oficiales: en Facebook como Comando Colibrí y en Twitter como @ComandoColibrí.

Con información de Montserrat Sánchez

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Colombia: por qué está en un escenario sin precedentes (y qué puede significar para su futuro)

A pesar de la violencia, Colombia fue un país reconocido por su estabilidad económica y política. Pero todo esto parece haber cambiado.
6 de mayo, 2021
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Estaciones de policía y transporte quemadas. Carreteras cortadas durante días. Desabastecimiento de productos. Un número desconocido de muertos y desaparecidos. Un estado de incertidumbre y nerviosismo agudo.

Colombia ha vivido muchos momentos delicados al largo de su traumática historia, pero ahora parece estar recorriendo un camino desconocido en al menos tres ámbitos distintos: la protesta social, la economía y la representación política.

Hubo momentos en el pasado que rompieron la historia en dos como la ola de violencia que antecedió a la firma de la Constitución de 1991 o las revueltas de 1948 tras el asesinato del candidato Jorge Eliécer Gaitán que dieron origen a las guerrillas.

El desenlace de la crisis actual es desconocido y por eso es difícil entrar en comparaciones sobre su relevancia histórica.

Lo que parece evidente, según los expertos consultados por BBC Mundo, es que la actual es una situación sin precedentes. Y que mucho se explica porque el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016 abrió una caja de pandora de demandas y problemáticas antes prohibitivas por cuenta de la guerra.

“Yo tengo 74 años y le digo que nunca vi una élite política tan incapaz de llegar a resoluciones“, dice el historiador Carlos Caballero Argáez.

El gobierno de Iván Duque ha lanzado una nueva mesa de negociación para rebajar la tensión y buscar salidas consensuadas. Es lo que hizo en noviembre de 2019, cuando las protestas eran más pacíficas y puntuales y la situación del país menos grave.

Hoy el mandatario tiene desafíos por donde se mire: en su partido, en las calles, dentro de las fuerzas armadas, en materia fiscal y en lo político.

Dentro de exactamente un año Colombia estará celebrando elecciones generales y presidenciales: todo desarrollo en este momento tiene una clave electoral.

Mientras la violencia sigue siendo la principal preocupación de los colombianos, BBC Mundo habló con varios expertos para hacer un ejercicio de distancia que permita entender lo que está ocurriendo.

Un paro sostenido y amplio

Un primer elemento nuevo de esta crisis es la dimensión de la protesta social.

“La cobertura y la sostenibilidad han sido inéditos”, dice Mauricio Archila, experto en movimientos sociales.

Una manifestación en Colombia

Getty Images
Las protestas en Colombia han sido masivas y se han extendido a muchas ciudades y poblados del país.

Las protestas esta vez llegaron a pequeños y medianos municipios. Fueron convocados por jóvenes, pero cuentan con el apoyo de adultos mayores y poblaciones minoritarias. Han paralizado la producción, el abastecimiento y el transporte en rincones inesperados.

Este paro ha llegado a lugares donde antes no se solía protestar y se ha mantenido por varios días sin dar tregua”, añade Archila.

Y concluye: “Soy muy escéptico de las comparaciones, y no quiero entrar a hablar del Bogotazo (1948) ni el paro cívico de 1977, pero es cierto que este paro ha producido una alianza obrero-campesina-indígena que tal vez nunca había estado tan equilibrada”.

En efecto, al Paro Nacional es un movimiento heterogéneo plagado de contradicciones y conflictos internos. Su líder no es claro y en su interior hay representaciones de casi todos los sectores. Su futuro depende de cómo logra sortear esa diversidad.

“Pero lo que sí es evidente es que la fuerza del Paro sorprendió a toda la clase política”, opina Daniel Hawkins, investigador de la Escuela Nacional Sindical.

“En la mitad de la tercera y más fuerte ola de contagio y luego de la orden del tribunal de Cundinamarca que prohibió aglomeraciones, los políticos nunca creyeron que la gente iba para la calle de forma masiva”, apunta Hawkins.

Una protesta en Colombia

Getty Images
Las protestas se han recrudecido tras las confrontaciones con las fuerzas de seguridad pública.

Las protestas ya lograron dos efectos inesperados en un país donde la movilización social, que era esporádica y tachada de “subversiva”, rara vez tuvo consecuencias políticas: las retirada de la reforma tributaria y la caída del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.

Lo que es difícil de pronosticar es si este movimiento, que en origen se mostró fresco y novedoso, terminará en una situación que sí tiene precedentes en Colombia: la de una violencia desbordada.

Una economía desestabilizada

La economía colombiana ha sido durante décadas la más estable de América Latina: la que menos recesiones tuvo en el siglo XX, la que no presentó hiperinflación y la que no incumplió sus compromisos de deuda en 80 años.

Pero ahora la situación es distinta.

“Pocas veces —por no decir nunca— había visto al país en una situación tan difícil como la que estamos viviendo hoy“, escribió en su columna el prestigioso economista y exministro Mauricio Cárdenas.

Iván Duque

EPA
Duque ha dicho que su prioridad es lograr una reforma fiscal.

Y Caballero Argáez añade: “La última vez que se cuestionó la responsabilidad fiscal del país fue durante la crisis de la deuda latinoamericana (principios de los 80), pero ahí Colombia consiguió refinanciar la deuda y un acuerdo de monitoreo con el FMI que nos permitió ser el único país latinoamericano que no entró en recesión ni tuvo que reestructurar deuda”.

Hoy los bonos colombianos son calificados como “basura” en los mercados internacionales, el peso está alcanzando récords de devaluación y por primera vez en años la capacidad de pago y emisión de deuda del país están cuestionados.

“Colombia tienen un problema de recaudo (fiscal) cada vez que hay una crisis, porque su recaudo en tiempos normales siempre ha sido bajo”, dice la politóloga Mónica Pachón.

“Pero eso siempre lo habían podido solucionar con reformas tributarias de crisis con impuestos transitorios que lograban sacarnos del problema”.

“La diferencia ahora es que nunca una reforma nunca había generado semejante nivel de oposición, mucho menos sin entrar al Congreso, y su caída nos puso en un lugar incómodo”, explica la decana de Ciencia Política de la Universidad del Rosario.

Un enfrentamiento entre policías y manifestantes en Colombia

Getty Images
El número de fallecidos y heridos por los enfrentamientos en las protestas ha ido en aumento.

Duque ha dicho que su prioridad es lograr una reforma cuanto antes que se pueda aprobar en el Congreso. Los economistas dudan que no se logre una resolución que probablemente recaude menos impuestos, pero al menos saque al país de la crisis.

Sin embargo, el famoso modelo de la estabilidad neoliberal y ortodoxo de Colombia mostró grietas por primera vez en su historia.

Una política radicalizada

Así como estable en lo económico, Colombia ha sido un país sin muchos altibajos en lo político: salvo durante un pequeño periodo en los años 50, la democracia en su sentido más formal —elecciones cada cuatro años y transiciones de poder sin problemas— se ha mantenido intacta.

Aunque la violencia no ha dejado de ser un problema desde los años 50, el bipartidismo entre liberales y conservadores (que llegaron a alternarse en el poder por convenio) permitió que se generara la idea de que las instituciones democráticas no estaban en peligro.

Colombia siempre fue considerada, al menos en el exterior, como una democracia estable.

Pero en esta crisis la clase política se ha visto incapaz de llegar a resoluciones, apuntan los analistas. Duque llamó a los militares a controlar la situación (aunque varios alcaldes se opusieron); algunos incluso barajan escenarios de golpes de Estado y el líder en las encuestas para las elecciones de 2022 es un candidato de izquierda que militó en las guerrillas, Gustavo Petro.

Una vigilia en Colombia

Getty Images
Muchos colombianos denuncian que el Estado ha sido represor.

“La violencia de las protestas, que además es seguida por la gente desde sus redes sin entrar a entender ni profundizar, hace que la política sea más polarizada y más ideológica, con la consecuencia de que llegar a soluciones es muchos más difícil”, explica Pachón.

Uno de los efectos del proceso de paz de 2016 fue el estatuto de oposición, un mecanismo que da garantías a los críticos del Ejecutivo, pero también aumenta su capacidad de entorpecerle sus iniciativas.

“Le sumas a eso que Duque es un presidente débil incluso dentro de su partido y tienes el caldo de cultivo de la desgracia“, dice Pachón.

En Colombia, como en toda América Latina, siempre ha habido una crisis de representación política, pero quizás nunca antes se había hecho tan evidente la desconfianza de la población sobre la clase política.

“Lo que estamos viendo es un descontento generalizado y quizá irremediable, es casi una situación pre revolucionaria”, dice Caballero.

Una vigilia en Colombia

Getty Images
Los escuadrones antidisturbios han sido culpados de varios fallecimientos durante las protestas.

Las consecuencias pueden ser muchas: desde la renuncia del presidente, inédita en Colombia desde los años 50, hasta la elección de un candidato, de izquierda o derecha, que rompa con las hasta ahora estables instituciones democráticas del país.

“Esto se soluciona con un candidato que pueda generar confianza entre las diferentes poblaciones al mismo tiempo que pueda incluir al establishmentpolítico”, dice Pachón.

“Pero me temo que eso, ahora, está más lejos que nunca”.


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