El gobierno nos prometió reconstruir el multifamiliar de Tlalpan en un año: vecinos
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Foto: Paris Martínez

El gobierno nos prometió reconstruir el multifamiliar de Tlalpan en un año: vecinos

Ante la promesa de una reconstrucción, vecinos del multifamiliar en Tlalpan cuentan cómo se han organizado para exigir resultados a las autoridades de la CDMX.
Foto: Paris Martínez
Por Paris Martínez
1 de octubre, 2017
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El pasado viernes, el secretario de Desarrollo Social de la Ciudad de México, José Ramón Amieva, se comprometió con vecinos damnificados del Multifamiliar Tlalpan a construir “tal cual estaba” el edificio C1 –que se derrumbó durante el sismo del pasado 19 de septiembre– a más tardar en un año, para que éste sea no solo el primer inmueble de la capital del país puesto nuevamente en pie, sino también emblema de todas las acciones de reconstrucción.

Propietarios de los departamentos del edificio C1, entrevistados por Animal Político, informaron que esta promesa fue formulada por el titular de Sedeso-CDMX en reunión sostenida con ellos el pasado 29 de septiembre, en la cual “nos explicó que, como ha evolucionado la tecnología, pueden construir de nuevo el edificio ahora diseñado para resistir sismos, y que el plan es que no sea de cinco pisos (como era originalmente) sino de ocho, para que los tres últimos pisos se vendan a la gente que rentaba, o a quien tenga posibilidad de adquirirlos, para financiar la edificación”.

A partir de esta promesa, los vecinos comenzaron este sábado un proceso de diálogo, para decidir cuál es la mejor forma para organizarse y mantenerse unidos como bloque.

“Nos presentaron una hoja muy general, con un calendario de acciones –explicó otro de los condóminos del C1–. Nos dijeron que si se empiezan las obras el próximo mes, van a terminar el edificio en septiembre de 2018, y que sería el símbolo de la reconstrucción.”

–Y, en tanto se reconstruye el edificio, ¿les dijeron cómo van a solucionar su necesidad de vivienda? –se consultó al vecino.

–Primero nos dijeron que iban a construir aquí (en los terrenos del multifamiliar Tlalpan) un albergue en forma, pero luego, cuando les pedimos que nos especificaran cómo va a estar lo del albergue, nos dijeron que que apenas estaban viendo. Entonces, hay muchas promesas, y mucha confusión. Y nosotros estamos viendo si creamos una asociación civil o qué, para mantenernos organizados. Y mientras, pues aquí, en el albergue temporal (levantado con lonas en un espacio deportivo del conjunto) están todas las familias que no pudieron refugiarse con algún pariente o amigo. Son sobre todo personas mayores, o sea, las personas que más nos interesa que esté en buenas condiciones.

Cabe destacar que, aún cuando durante el sismo sólo se derrumbó uno de los diez edificios que conforman el multifamiliar, todos los inmuebles fueron evacuados, ante el temor de que puedan presentarse nuevos derrumbes, ya que la mayoría de ellos están afectados.

“Vino el delegado de Coyoacán (el mismo viernes que acudió el secretario de Desarrollo Social), y nos dijo que hay seis edificios en semáforo amarillo, y tres en verde –explicó Edson, un joven morador del edificio 3B–. Esos tres edificios en verde sí pueden habitarse, según las autoridades, pero en realidad no nos han entregado dictámenes estructurales de ninguno de los edificios, por eso, ni siquiera los habitantes de los tres que están en verde han querido volver a sus departamentos, por el temor.”

La de Edson es una de las 90 familias que habitaban el edificio 3B, que es “de los edificios que están en amarillo, el que mayor riesgo presenta. Nos dijeron que nuestro edificio está en ‘amarillo intenso’. Han venido muchos técnicos, a hacer revisiones que definen como ‘superficiales’, y lo que nos aseguran es que el 3B tiene daño estructural, tan peligroso, que a nosotros no nos han permitido siquiera subir para recuperar pertenencias o papeles importantes”.

Aunque la mayoría de los habitantes del edificio 3B están instalados en el albergue temporal de la unidad habitacional, frente a este inmueble debieron instalar un pequeño campamento de vigilancia, ya que, lamentó, “nosotros le pusimos candado a las puertas de acceso al edificio luego del temblor, para evitar que se metieran a robar, pero al día siguiente (20 de septiembre), nos percatamos de que arrancaron las puertas del edificio, con todo y candados, entonces, tuvimos que venir aquí a vigilar, las 24 horas, para asegurarnos de que nadie nos robe lo poco que nos queda.”

–¿Qué ha representado para usted, para sus vecinos, estar diez días fuera de sus domicilios? –se consultó a Edson.

–En primera, sentimos inseguridad. Hoy (30 de septiembre) nos despertamos con la novedad de que la Marina y el Ejército ya no están vigilando el área, sólo quedaron algunos policías preventivos, pero pocos. Hay algunos puntos de la unidad que de plano ya quedaron sin vigilancia… Por otra parte, pues estamos aquí, en la calle, a merced de las inclemencias del tiempo, y se nos han mojado las cosas; afortunadamente nos hicieron el favor de donar colchonetas y tarimas. Pero también es importante recalcar que aquí no podemos estar mucho tiempo, y no porque no queramos, sino porque es insalubre vivir en una tienda de campaña más de 15 días. Necesitamos saber qué va a pasar con nosotros.

Según los informes verbales que les han proporcionado los técnicos que han revisado el edificio 3B, éste podría tener daño estructural y, aún cuando hay posibilidades de que sea restaurado, el inmueble será inhabitable al menos durante los próximos ocho meses.

“Y no nos pueden tener viviendo en una tienda de campaña ocho meses –advirtió Edson–. Necesitamos ver qué va a pasar: hemos aceptado los 3 mil pesos que ofreció el gobierno como apoyo para pagar rentas, pero ese apoyo es sólo por tres meses, entonces, si vamos a estar por lo menos ocho meses fuera de nuestros departamentos, ese programa va a resultarnos inútil”.

Entrevistado junto a su casa de campaña en la calle, mientras se cubre de la lluvia bajo una lona, se pregunta a este joven habitante del multifamiliar Tlalpan cuál es su estado anímico y el de sus vecinos.

“Estamos cada uno triste –reconoce–, pero entre todos nos estamos dando fuerza, nos estamos organizando con los demás vecinos de la unidad, tenemos una asamblea de vecinos, y aunque el ánimo está por los suelos, tratamos de darnos fuerza entre todos. De esto vamos a salir adelante todos unidos, por eso somos una ‘unidad’. Esto va a ser largo, pero el compromiso de todos es salir adelante unidos, si no es así, nos vamos a volver a ir para abajo todos juntos.”

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Sequía en México: 4 imágenes satelitales que muestran los graves efectos de la escasez de lluvias

Casi la totalidad del territorio mexicano sufre distintos grados de sequía. ¿Qué consecuencias tiene este fenómeno? ¿Y cómo se ve desde el espacio?
19 de mayo, 2021
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Aunque sea un fenómeno recurrente en México, la escasez de agua en medio de la pandemia ha causado daños en gran parte del país.

“Vemos una sequía que se ha venido extendiendo y profundizando. Cada quincena, desde julio de 2020, ha ido aumentando el porcentaje de área afectada. En muchas regiones ha pasado de sequía severa a sequía extrema o excepcional”, dice a BBC Mundo Jorge Zavala Hidalgo, coordinador del Servicio Meteorológico Nacional de México (SMN).Actualmente, cerca del 87,5% del territorio mexicano sufre sequía de distintas intensidades.

Mapa de los niveles de sequía en México

AFP

Al 30 de abril, más de la mitad del país se encontraba en estado de sequía severa, lo que significa que “hay pérdidas en cultivos o pastos, el riesgo de incendios es alto, la escasez de agua es común y se deben imponer restricciones en el uso del agua”, según el servicio de monitoreo de la sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

¿Cuáles son las causas?

Su localización y la complejidad de su clima hacen que México tenga períodos prolongados de falta de lluvia todos los años, pero suelen ocurrir en regiones aisladas, durante menos tiempo y con menos intensidad.

Esa complejidad climática en gran medida está determinada por lo que pasa en el Atlántico Norte — la variación de temperaturas junto a sus patrones oceánicos y atmosféricos — y también por lo que pasa en el océano Pacífico, principalmente por los fenómenos de El Niño y de La Niña.

“El año pasado tuvimos una Niña muy severa y un Atlántico con temperaturas relativamente altas. Eso favorece la precipitación en la región sur y no la favorece en la región norte”, dice Jorge Hidalgo. Es decir, el año pasado hubo lluvias pero concentradas en una pequeña parte del país.

Residente de Xochimilco, en Ciudad de México, rellena botellones de agua el 20 de abril del 2021

Reuters
La disminución de agua en las presas que abastecen Ciudad de México ha provocado una crisis de aprovisionamiento en la capital.

¿Y los efectos?

1. Reducción de agua en las presas

En Ciudad de México la crisis de abastecimiento de agua hizo que la alcaldesa Claudia Sheinbaum afirmara que la actual sequía es la más intensa que ha vivido la capital en los últimos 30 años.

Eso se debe principalmente a la disminución del suministro de agua proveniente del sistema de presas de la cuenca del río Cutzamala en Estado de México y Michoacán, dos de las regiones más afectadas por la sequía.

Una de ellas, la presa Valle de Bravo, es la que se ve en estas imágenes.

Según la Conagua, el caudal del Cutzamala se encuentra cerca de un 30% por debajo de la media histórica de entre 1996 y 2020. Eso hace que menos agua llegue a la capital mexicana, proveniente de una de sus principales fuentes de abastecimiento.

En Jalisco, la presa Elías González Chávez, una de las principales del estado, almacena solamente cerca del 14% de su capacidad.

En las imágenes se ve la diferencia en la cantidad de agua que tenía en el mismo período del año pasado.

La población de ciudades cercanas, según la prensa local, tuvo a que bombear agua de lagos y ríos cercanos para garantizar el abastecimiento.

2. Ríos secos y perjuicios a la agricultura

El lago Cuitzeo, en Michoacán, se veía casi seco en marzo del 2021 en comparación con el mismo período de 2020.Según la Conagua, la región es una de las que sufre sequía severa y extrema.

“También se nota que el lago está cerca de una zona agrícola. Una situación que vemos mucho en México es que cada vez se extrae más agua de ríos, lagos o lagunas para riego. Estos no solo se ven afectados por la sequía sino también por la creciente extracción”, dice Jorge Zavala Hidalgo.

En estados como Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Querétaro o Sonora la producción agrícola sufre pérdidas provocadas por la falta de lluvias y la disminución de agua en las presas, según asociaciones de agricultores.

3. Incendios forestales

La falta de lluvias y las altas temperaturas en el norte del país también provocaron el aumento de incendios forestales en esta región.

“Hay una relación importante entre los incendios forestales y la sequía. Si hay menos lluvia, los campos y los bosques están más secos de lo que estarían en esta época del año. Entonces hay más material combustible y el fuego se puede dispersar más fácilmente”, explica Jorge Hidalgo.

Un ejemplo es el área protegida del Parque Nacional Montaña La Malinche, en Puebla.

Imagen satelital del incendio en el Parque Nacional La Montaña Malinche, en el 3 de abril del 2021

Planet Labs
Incendios forestales, como este que ocurrió el 3 de abril en Puebla, fueron más frecuentes en los estados más afectados por la sequía al principio de este año.

La correlación entre la sequía y los incendios también se ve en la localización de los focos de fuego, que ha cambiado de un año a otro.

“En 2020 tuvimos poca lluvia en la península de Yucatán y ahí tuvimos muchos incendios. En el 2021 los incendios se han venido concentrando en estados con sequía, como Michoacán, el estado de México o Guerrero, por ejemplo”, dice el coordinador del SMN.

¿Y cuándo acabará la sequía?

Aunque el principio del mes de mayo trajo lluvias en el norte mexicano, Jorge Zavala Hidalgo cree que aún es pronto para hablar del fin de la sequía.

“Las sequías se van desarrollando durante varios meses y también van decayendo a lo largo de varios meses. Solo se acabarían en pocos días si ocurriera un ciclón tropical, por ejemplo. Pero una lluvia de uno o dos días muchas veces es poco. Sí, está lloviendo, pero eso no va hacer que cambie rápidamente la situación”, afirma.


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