close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Imagen de archivo.

La cara opuesta de la solidaridad: el robo en departamentos de zonas de derrumbe en la CDMX

De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, sólo se han registrado tres denuncias por el delito de robo en casa habitación después del sismo. Vecinos cuentan sus historias:
Imagen de archivo.
Por Nayeli Roldán
4 de octubre, 2017
Comparte

El 19 de septiembre, Raúl Solís trabajó desde casa. Durante el sismo, que comenzó a las 13:14 horas, escuchó un estruendo: era el edificio aledaño desmoronándose, el número 286 de la avenida Álvaro Obregón.

Su edificio de ocho pisos quedó intacto, pero al ver el daño que el temblor había causado a unos metros, comenzó a ayudar para sacar a la gente de entre los escombros. Sabía que en ese edificio había oficinas y, siendo horario laboral, habrían decenas de personas que no lograron salir.

A ese punto llegó ayuda durante los siguientes minutos, incluyendo a la Marina, Policía Federal y local. Establecieron un cerco en el perímetro en las calles aledañas: Álvaro Obregón, Oaxaca y Ámsterdam, para que los rescatistas maniobraran en el edificio derrumbado. Así continuaron en los siguientes días y sólo se permitía el acceso a uniformados y voluntarios para trabajar en el rescate de personas.

Raúl, como el resto de sus vecinos que viven en los edificios contiguos al derrumbe no pudieron entrar a su casa desde el 19 de septiembre. Entendían que la prioridad era salvar a las víctimas y comprobar primero si sus viviendas no habían sufrido daños mayores para poder regresar.

Sin embargo, la falta de protocolos de comunicación y operación en los lugares siniestrados no sólo afectó a familias de las víctimas, sino también a quienes vivían en la zona. No hubo ningún uniformado ni representante del gobierno federal o de la Ciudad de México que atendiera a los vecinos.

Primero les dijeron que los edificios contiguos no habían sido revisados por protección civil y por eso no podían entrar. Después, al conseguir la revisión, siguieron negándoles el acceso.

El 26 de septiembre, Raúl consiguió colarse y entró a su departamento para sacar algunas pertenencias. La sorpresa fue que pese a las grandes muestras de solidaridad de la sociedad civil en medio de la catástrofe, también hubo delincuentes.

La bicicleta que se volvió su proyecto personal durante cinco meses fue robada. Estaba en el estacionamiento con cadena de seguridad, pero la cortaron. La chapa de su departamento fue forzada y ya no estaba su computadora, ni su iPad y una cartera con tarjetas; un estante que tenía con candado también fue abierto, aunque ahí sólo guardaba fotografías y cosas personales.

“Evidentemente entraron a robar”, dice Raúl, por eso denunció ante el Ministerio Público.

También pidió volver a entrar para “poder barricar la puerta con algo y que no sigan entrando”, pero no lo consiguió. “Ha sido una pesadilla”, insiste el joven, sobre todo porque no puede creer que fue víctima de robo en un lugar que estuvo vigilado las 24 horas por decenas de marinos y policías.

Robos tras el sismo

Raúl, Hilda y Mariela nos comparten cómo después de desalojar sus departamentos sufrieron robo en zonas que estuvieron vigiladas 24 horas tras el sismo.

Hilda Hernández, de 61 años, intentó entrar a diario a su departamento y también lo logró hasta el 26 de septiembre acompañada de un brigadista. Su sorpresa fue mayor porque su casa ni siquiera tenía puerta y la quitaron con tal brusquedad que faltan pedazos de pared.

Todavía sin servicio de luz, Hilda sólo recogió documentos personales, pero alcanzó a ver los cajones revueltos. “Esculcaron todo” porque todo estaba tirado, desordenado, aunque no pudo revisar con calma qué le faltaba.

“Si pudieron sacar gente por ahí, está bien, ojalá hubiera servido” haber destrozado parte de su patrimonio, dice Hilda, pero por el estado de su departamento, también levantó una denuncia. Con la ayuda de su yerno puso un pedazo de triplay como puerta provisional para evitar que siguieran entrando a su departamento.

El robo en Escocia

El caso de Mariela Gómez es similar. El edificio en el que vivía, en la calle de Escocia, cercano al edificio que se derrumbó, resultó dañado y, por tanto, no es habitable. Apenas la semana pasada, la delegación Benito Juárez organizó la entrada de los vecinos de los 24 departamentos por 15 minutos, para sacar los objetos más importantes.

Cada vecino debía anotar las cosas que sacaría y al finalizar firmaron ante el jurídico la entrada y salida del edificio. Después, sellaron la entrada principal con madera y acordonaron el edificio. Por protocolo de la delegación, el vigilante se retiró y la seguridad quedó a cargo de policías capitalinos en la zona.

Este lunes, los vecinos recibieron una llamada de la delegación para que entraran de nuevo a sus casas a sacar la comida descompuesta por cuestión sanitaria. El protocolo se repitió.

Sin embargo, cuando Mariela entró este martes 3 de octubre a su departamento se dio cuenta que le faltaban cosas, pese a que la chapa no fue forzada: “tenía un botellón con monedas de diez pesos, pero cuando entré a mi cuarto estaba vacío sobre mi cama. El cajón de los anillos estaba abierto y las cajas, vacías. Tampoco estaba la cámara de video”.

No puede entender que haya sido víctima de robo en un lugar vigilado por policías 24 horas y, sobre todo, que alguien se haya atrevido a vulnerar su espacio. “Es súper triste. Ni siquiera me alcancé a enojar. ¿Cómo son capaces de meterse a una casa en una situación como esta?”, dice Mariela.

Si bien lo más importante es que pudo salir del inmueble durante el sismo y las cosas materiales están en “un segundo plano, se trata de tu espacio”, por lo que interpondrá una denuncia.

Hasta este martes 3 de octubre, las labores de rescate en Álvaro Obregón continuaban para sacar el último cuerpo. Después de eso, como ha ocurrido con otros puntos de colapso, comienza el levantamiento de escombros. Los vecinos esperan que después de eso, les permitan entrar a sus departamentos.

Raúl ofrece una recompensa de 10 mil pesos por su bicicleta plegable cuyo costo, después de las modificaciones que le hizo durante cinco meses, por las piezas de titanio y el sistema de suspensión, es de 100 mil pesos. “Ha sido mi proyecto personal, cuando me subía en esa bicicleta yo era feliz porque significaba algo muy especial para mí”.

Si bien cientos de familias perdieron a un integrante a causa del sismo y miles más se quedaron sin patrimonio, los robos de pertenencias es un daño colateral que no debió existir.

“Siempre hay alguien que tiene más pérdidas que uno, claro que hay cosas prioritarias, pero no deja de ser importante para mí. Es una violación a mi intimidad, mi espacio”, explica Raúl.

De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, sólo han registrado tres denuncias por el delito de robo en casa habitación después del sismo.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
AFP

Qué es la Faja Volcánica Transmexicana que cruza la región más poblada de México (y por qué es un peligro)

Casi la mitad de la población de México vive en una región llena de volcanes, algunos activos y peligrosos. La Faja Volcánica Transmexicana atraviesa la región centro del país.
AFP
17 de octubre, 2019
Comparte

El área en la que vive el 40% de la población en México está repleta de volcanes.

En la región central del país, en la que se asientan 14 estados y viven más de 50 millones de personas, se ubica en la Faja Volcánica Transmexicana (FVTM), también llamada Eje Neovolcánico Transversal o simplemente Eje Volcánico.

Se trata de una franja que cruza a México de este a oeste en su región central y en la que hay unos 40 volcanes, algunos de ellos activos y de alto riesgo, como el Popocatépetl, cercano a Ciudad de México, o el de Colima, considerado el de más actividad de América del Norte.

La FVT forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, la zona de interacción de placas terrestres más grande del mundo (40,000 km) que es origen de terremotos en las costas del Pacífico de América, el este de Asia y las islas del sureste de ese continente.

En México, la FVTM al ser una zona alta de clima templado, favoreció desde tiempos ancestrales los asentamientos humanos que evolucionaron hasta las grandes ciudades que hay en la actualidad.

“En regiones volcánicas, los suelos son más ricos y la gente tiende a establecerse. Las poblaciones más grandes están en esta faja volcánica, que además tiene varios volcanes activos”, explica a BBC Mundo el investigador Gerardo Suárez, del Departamento de Sismología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Un avión en Ciudad de México

Getty Images
El Popocatépetl y el Iztaccíhuatl (las montañas más altas al fondo) se aprecian a simple vista desde Ciudad de México en días despejados.

El experto recientemente publicó un estudio que realizó a lo largo de 3 años junto a sus colegas Gema Caballero y David Novelo sobre la FVTM.

Su investigación documentó cómo la Faja Volcánica Transversal también ha sido origen de sismos de intensidad alta, causantes de daños severos, lo que hasta ahora ha pasado inadvertido en el estudio de los terremotos de la zona.

“Es una región que se ha considerado por mucho tiempo de relativamente bajo peligro sísmico”, explica Suárez.

“Pero lo que hemos encontrado es que en la historia hay varios sismos que, a pesar de que son poco frecuentes, y de magnitud no tan grande como los que hay en la costa del Pacífico, podrían representar un peligro importante porque en el pasado han causado daños a esta zona tan poblado del país”, añade.

Rescatistas retiran escombros

Getty Images
Varias ciudades de México, incluida la capital, son zonas sísmicas debido a su cercanía a las fallas de las costas del Pacífico.

Su hipótesis es compartida por el investigador estadounidense Gavin Hayes, quien no participó en la investigación de Suárez y sus colegas.

“Concuerdo con el hecho de que solo porque haya habido terremotos de moderados a grandes bastante infrecuentes no significa que se pueda ignorar el peligro asociado con ellos”, le dice a BBC Mundo el experto en geofísica del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).

Zona de cumbres

La interacción de las placas tectónicas de Cocos y Rivera, que además colindan con la gran placa de Norteamérica, ha dado origen a la formación de decenas de montañas altas y volcanes a lo largo de millones de años.

En lo que respecta a la FVTM, dio paso a la formación de una franja de 900 km de largo -desde las islas Revillagigedo del Pacífico hasta el estado de Veracruz, en el Golfo de México- y una anchura de 130 km.

Un gráfico del Eje Volcánico

UNAM
La FVTM (marcado con el número 2 en este gráfico) se extiende de este a oeste en el paralelo 19 N.

La altura media en la región es de 2.500 metros sobre el nivel del mar (msnm), por lo que esta zona ha sido considerada como la barrera natural entre América del Norte y América Central, según el Servicio Geológico Mexicano.

Entre los volcanes que la forma está el Pico de Orizaba, el más alto con 5.636 msnm; el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y el Ajusco que rodean a Ciudad de México; el Paricutín, el más joven del país; y el Fuego o de Colima, el más activo de América del Norte.

Map

De los 43 volcanes que hay en la región, solo una decena ha estado activo en los últimos dos siglos.

Viaje al pasado

El estudio de Suárez, publicado en la revista científica Tectonics, implicó sumergirse en archivos históricos de códices aztecas, relatos coloniales y archivos sísmicos de cinco siglos de antigüedad para determinar qué eventos significativos hubo en la Faja Volcánica Transmexicana.

“Lo que vemos en el periodo de los últimos 100 años en que ha habido instrumentos es muy corto en términos geológicos”, explica Suárez.

Determinar qué sismos hubo y qué características tuvieron es importante para conocer el riesgo de la FVTM.

El Popocatépetl visto desde Puebla

Getty Images
Los asentamientos prehispánicos y los coloniales se concentraron en la región central del país, donde hay una gran variedad de volcanes.

Luego del trabajo de documentación, los expertos determinaron que hubo seis terremotos desde el siglo XV hasta la actualidad que se explican por la actividad geológica de la FVTM, y no por la interacción de las placas del Pacífico.

Los más antiguos fueron registrados en códices y documentos que relataban el México de la época azteca o mexica, lo cual resulta fascinante para el estudio de la sismicidad de la zona.

“Las culturas prehispánicas registraban los sismos con un glifo, un símbolo, que parece una hélice. Lo llamaban ‘ollin”, el cual era un símbolo de movimiento. Cuando lo colocaban en una especie de capas, que representaban la tierra, esto representaba un sismo”, explica Suárez.

Un glifo de un terremoto

sismoshistoricos.org
Los aztecas representaban con glifos los terremotos.

Uno ocurrió en 1475 en un lugar cercano a lo que hoy es Ciudad de México, evento que los códices prehispánicos registran con el derrumbe de laderas y la abertura de grietas, características de un terremoto generado en el lugar, no en el Pacífico.

Otro ocurrió en 1575, después de la Conquista española, con una magnitud estimada de 5,7, explica Suárez, y que se generó cerca de la actual ciudad de Puebla. Tuvo réplicas durante 4 o 5 días y causó una gran destrucción.

El trabajo de interpretar cómo las culturas prehispánicas registraban los sismos es muy complicado debido a que subsisten pocos códices, ya que pues “fueron destruidos en la época colonial porque eran considerados paganos”, explica Suárez.

Otros eventos significativos fueron el sismo cercano a Tepic de 1568 (de magnitud estimada en 7,2), el de la falla de Michoacán de 1858 (+7), el de Acambay de 1912 (6,9) y el de Xalapa en 1920 (6,4).

¿Qué significa la sismicidad de la FVTM?

Suárez explica que analizar los registros sísmicos formales de un siglo es como ver solo unos segundos de una película.

Su trabajo ha sido ver más allá de unos fotogramas y tratar de entender cómo la sismicidad de la FVTM tiene varios componentes.

“Es lógico que nuestra atención haya estado centrada en la región donde ocurren los sismos más grandes, más peligrosos, de donde vino el sismo de 1985 que tantos daños causó a Ciudad de México”, considera.

El Anillo de Fuego del Pacífico

Getty Images
El Anillo de Fuego del Pacífico ha generado fallas geológicas a lo largo de miles de años, incluidas las del FVTM.

Pero dice que entender que hay otras fuentes de actividad geológica “debe llevar a reconsiderar el peligro sísmico que hay en el centro del país“.

Gavin Hayes, del USGS, concuerda con eso y señala que hay lugares en EE.UU. donde “los terremotos son raros, pero el peligro es muy alto”, como la zona sísmica de Nuevo Madrid, en San Luis, Misuri.

“Los terremotos grandes poco frecuentes cerca de las regiones pobladas son difíciles de reflejar en los mapas de amenazas, porque las posibilidades de que ocurran en un período determinado son bajas, pero su impacto puede ser muy alto”, añade.

Ante esto, Suárez dice que la revisión de códigos y normas de construcción en zonas sísmicas es la mejor manera de protegerse.

El Pico de Orizaba

Getty Images
El Pico de Orizaba es el volcán más alto de México, con su cima a más de 5.600 metros sobre el nivel del mar.

https://www.youtube.com/watch?v=24JaHawe-RM

https://www.youtube.com/watch?v=SZY7ugs_DvI

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.