Sismo partió la tierra en Tláhuac; denuncian que autoridades han ignorado la falla 30 años
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Sismo partió la tierra en Tláhuac; denuncian que autoridades han ignorado la falla 30 años

El 19 de septiembre, el sismo magnificó una falla en el suelo de Tláhuac que durante las últimas tres décadas las autoridades no han atendido.
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Por Francisco Sandoval Alarcón
19 de octubre, 2017
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El pasado 19 de septiembre, tras el sismo que sacudió a la Ciudad de México y otras 3 entidades del centro del país, la calle Camarón, ubicada en la colonia del Mar, delegación Tláhuac, se convirtió en noticia nacional luego que una enorme grieta la partiera en dos.

A un mes de la catástrofe, los trabajos de reconstrucción en la calle Camarón continúan, pero se trata de un problema de mayores dimensiones, ya que esa falla ha estado bajo los hogares de cientos de familias y en las últimas tres décadas ninguna autoridad ha querido solucionar, como señalaron a Animal Político.

“Tengo viviendo aquí más de 30 años. Tenemos folders, tenemos oficios, tenemos escritos que el problema viene del 85. Tenemos una grieta, que siempre ha permanecido desde hace tiempo. Vivimos con ella. Tratamos de mantenerla, pero… siempre cuando hay un hundimiento o un temblor, se colapsa el drenaje y ahí está el problema”, reconoció José Alfredo Hilario Carrión, jefe de manzana y vecino de la calle Camarón.

Con el sismo del 19 no sólo se colapsó el drenaje, sino que la grieta partió el asfaltó en dos, se extendió por 250 metros y levantó el piso casi medio metro. Además, brotaron nuevas ramificaciones de la falla hacia las banquetas de las viviendas.

Tres décadas de demanda

Por más de tres décadas, los vecinos de la calle Camarón han enviado una serie de escritos a las autoridades de la delegación Tláhuac, incluidas las que gobiernan actualmente, para solicitar una solución “sensata” al tema de la grieta, pero en todos los casos los atienden únicamente por fallas del drenaje.

“Cuando hay un hundimiento o tiembla, ellos (las autoridades) dicen drenaje. Se van al drenaje, rompen la red primaria. Sacan el tubo de polietileno, porque no tenemos de asbesto… Pero siempre se colapsa. Se colapsa 40, 50 centímetros y es donde hay problemas. Entonces al romperse jala las descargas y todo el drenaje se va hacia la grieta”, explicó José Alfredo.

Una vez que las descargas del drenaje se filtran por la grieta, el suelo se reblandece. En años anteriores, en la calle de Camarones, se han abierto socavones por lo mismo, lo que ha provocado que vehículos repartidores de mercancías se queden atrapados en ellos.

Ese el problema, que de acuerdo con José Alfredo y la documentación oficial que lo respalda, no han querido resolver las autoridades delegaciones.

“Que se pongan de acuerdo”

En el momento que Animal Político platicaba con José Alfredo, una comitiva de autoridades que portaba chalecos rosas y naranjas con logotipos y letras de la CDMX y Protección Civil, así como civiles que se identificaron como funcionarios públicos, realizaba un recorrido por la calle Camarones, en tanto una maquina cargadora con cadena removía la tierra de la grieta.

En el grupo, un civil que encabezaba la comitiva y se identificó verbalmente como el Ingeniero Javier Vertiz Macías, recomendó a los vecinos del lugar bajar la intensidad de los trabajos de la máquina, ante la posibilidad de que algunas bardas colapsaran o se abriera un socavón.

Las palabras de ingeniero Vertiz (quien hasta el 2015 se desempañaba como Director General de Obras en la delegación Álvaro Obregón), causaron malestar entre los vecinos allí presentes, quienes salieron de sus casas al notar la presencia de la comitiva.

Pilar, vecina de Camarones, es la que mayor oposición puso a las palabras del ingeniero.  “Vienen a querer parar la obra personas que ni siquiera se identifican. La maquinaria, obviamente, es pesada… Pero ellos tienen otros intereses. Quieren ganar el presupuesto que le van a dar a la delegación… Esas personas no son de aquí… Que se pongan de acuerdo y que nos den la ayuda que necesitemos”.

De acuerdo con los vecinos, la constructora que está a cargo de la reparación de la grieta, contratada por el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX), que depende del Gobierno de la CDMX, ha trabajado de manera coordinada con ellos y en todo momento los han mantenido informados sobre las labores.

“Esta empresa desde que llegaron emitió dictámenes, peritajes… Trajo geólogos, trajo mucha gente, no nada más entraron por entrar, y cuando ya rascaron y dijeron está máquina va a rascar era porque sabían de antemano que no se iba a caer nada. Que no se iba a agrietar”, aseguró José Alfredo.

Pero con todo y que SACMEX trabaja en la calle de Camarones, los vecinos no tienen la certeza de que el rellenado que están haciendo sea lo mejor. “Yo no sé si eso sea lo más viable, pero bueno, van a rellenar”, dijo Pilar.

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Coronavirus en México: los pueblos que se niegan a vacunarse contra COVID

En muchas aldeas remotas del estado sureño de Chiapas las tasas de vacunación son de apenas el 2%.
21 de julio, 2021
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En noviembre de 2019, Pascuala Vázquez Aguilar tuvo un extraño sueño sobre su aldea Coquiltéel, enclavada entre los árboles en las montañas del sur de México.

Una plaga había llegado al pueblo y todos tenían que correr hacia el bosque. Se escondían en una choza cobijada por robles.

“La plaga no podía alcanzarnos allí”, dice Pascuala. “Eso es lo que vi en mi sueño”.

Unos meses después, la pandemia se apoderó de México y miles de personas morían cada semana. Pero Coquiltéel, y muchos otros pueblos indígenas pequeños del suereño estado de Chiapas, resultaron relativamente ilesos.

Aunque esto ha sido una bendición para sus pobladores, también presenta un problema.

Casi el 30% de los mexicanos ha recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19 a julio, pero en el estado de Chiapas la tasa de vacunación es menos de la mitad.

En Coquiltéel y en muchas aldeas remotas del estado, probablemente se acerca apenas al 2%.

La semana pasada, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador comentó la baja tasa de vacunación en Chiapas y dijo que el gobierno debe hacer más esfuerzos para enfrentar esta situación.

“La gente no confía en el gobierno”

Pascuala es funcionaria de salud para 364 comunidades de la zona y recibió su vacuna.

Suele visitar el pueblo y los alrededores, y le preocupa traer la covid-19 de regreso a su familia y amigos que, como la mayoría de sus vecinos, no están vacunados.

Los miembros de estas comunidades están influenciados por las mentiras y rumores que circulan por WhatsApp.

Pascuala ha visto mensajes que dicen que la vacuna matará a la gente en dos años, que es un complot del gobierno para reducir a la población o que es una señal del diablo que maldice a quien la recibe.

Profesores son vacunados en Chiapa

AFP
Casi el 30% de los mexicanos ha recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19 hasta el momento, pero en el estado de Chiapas la tasa de vacunación es menos de la mitad.

Este tipo de desinformación se está difundiendo por todas partes, pero en pueblos como Coquiltéel puede ser particularmente preocupante.

“La gente no confía en el gobierno. No ven que haga nada bueno, solo ven mucha corrupción”, dice Pascuala.

El municipio de Chilón, donde se encuentra la aldea de Coquiltéel, está compuesto predominantemente por indígenas descendientes de la civilización maya.

En Chiapas se hablan más de 12 idiomas tradicionales oficiales. El primer idioma en Coquiltéel es el tzeltal y solo algunas personas hablan español.

La comunidad indígena de esta parte de México tiene una larga historia de resistencia a las autoridades centrales, que culminó con el levantamiento zapatista de 1994.

“El gobierno no consulta a la gente sobre cómo quiere ser ayudada”, dice Pascuala. “La mayoría no cree que la covid-19 exista”.

Este no es solo un problema en México o en América Latina, está sucediendo en todo el mundo.

En el norte de Nigeria, a principios de la década de 2000 y más tarde en algunas zonas de Pakistán, la desconfianza en las autoridades hizo que parte de la población boicoteara la vacuna contra la polio.

Algunas de estas comunidades creían que la vacuna había sido enviada por Estados Unidos como parte de la llamada “guerra contra el terrorismo”, para causar infertilidad y reducir su población musulmana.

“Hay un terreno fértil para los rumores y la desinformación donde ya existe una falta de confianza en las autoridades y tal vez incluso en la ciencia”, dice Lisa Menning, científica de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que investiga las barreras para la vacunación.

“Hay brechas de información y quizás campañas de comunicación mal diseñadas que históricamente se han dirigido a estas comunidades”, agrega.

Medicina herbal

Nicolasa Guzmán García pasa gran parte de su día en Coquiltéel cuidando a sus gallinas y cultivando vegetales para su familia. Ella cree que la covid-19 es real, pero no siente la necesidad de vacunarse.

“No salgo mucho de mi casa. No viajo a la ciudad, estoy enfocada en cuidar de mis animales”, dice.

La mujer cree que su estilo de vida tradicional protege a la comunidad, pues esta come alimentos frescos y saludables, toma aire fresco y hace ejercicio.

Y como muchas comunidades indígenas en América Latina, los tzeltales practican una mezcla de catolicismo y su antigua religión espiritual.

Mujer con síntomas de covid

AFP
Los miembros de estas comunidades están influenciados por mentiras y rumores que circulan por WhatsApp.

“No puedo decir si esta vacuna es buena o mala, porque no sé cómo se hizo, quién la hizo y qué contiene”, dice Nicolasa.

“Yo misma preparo mi medicina tradicional, tengo más confianza en ella”.

Su medicina es una mezcla de tabaco seco, alcohol casero y ajo que ayuda a los problemas respiratorios, y una especie de bebida hecha con flores de caléndula mexicana o agua de la planta de ruda para la fiebre.

El médico Gerardo González Figueroa ha tratado a las comunidades indígenas en Chiapas durante 15 años y dice que la confianza en la medicina herbal no es solo una tradición sino una necesidad, porque las instalaciones médicas a menudo están demasiado lejos.

Para él, si bien hay algunos la dieta tradicional pro, el estilo de vida y las prácticas curativas, lo extremadamente preocupante son las bajas tasas de vacunación.

“No creo que los esfuerzos del gobierno mexicano hayan sido lo suficientes para involucrar a toda la sociedad”, dice.

“Estas instituciones han estado actuando de manera paternalista. Es como ‘ve y ponte las vacunas'”.

Una persona aplica gel a pobladores

AFP

El gobierno federal ha dicho que su programa de vacunación es un éxito, con una disminución de la mortalidad del 80% en medio de la tercera ola de covid-19 que se extiende por las áreas urbanas más densamente pobladas de México.

¿Cómo aumentar las tasas vacunación?

Pascuala cree que las autoridades se rindieron con demasiada facilidad cuando vieron que la gente de estos pueblos rechazaba vacunarse.

“Es un falso binario pensar en la oferta y la demanda como cosas separadas”, dice Lisa Menning, de la OMS.

La científica explica que, en marzo, algunas encuestas hechas en Estados Unidos reflejaban que las comunidades de color también dudaban en vacunarse, hasta que las autoridades hicieron un gran esfuerzo para que la inoculación fuera accesible.

Ahora, las tasas de vacunación en estas comunidades son mucho más altas.

“Tener un acceso fácil, conveniente y realmente asequible a buenos servicios, donde haya un trabajador de salud que esté realmente bien capacitado y sea capaz de responder a cualquier inquietud y responda de una manera muy cariñosa y respetuosa, eso es lo que marca la diferencia”, afirma.

Vacuna contra la covid

Getty Images

“Lo que funciona mejor es escuchar a las comunidades, asociarse con ellas, trabajar con ellas”, agrega.

Coquiltéel es una de los millones de pequeñas comunidades rurales de todo el mundo en las que esto es muy deficiente.

Por ahora, todo lo que puede hacer Pascuala es seguir intentando convencer a la gente de que se vacune y está centrando sus esfuerzos en los que deben salir de sus pueblos, como los camioneros.

Pero hasta que todos estén vacunados, solo le queda confiar en otros poderes.

“Gracias a Dios vivimos en una comunidad donde todavía hay árboles y donde el aire todavía está limpio”, dice.

“Creo que de alguna manera, la Madre Tierra nos está protegiendo”.


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