Terapeutas caninos, una opción para tratar la depresión y el desgaste emocional
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Montserrat Sánchez Maldonado

Terapeutas caninos, una opción para tratar la depresión y el desgaste emocional

La zooterapia con perros ayuda a los pacientes a hablar más fácilmente de sus problemas pues les inspiran confianza. Es de gran ayuda en casos de abusos a menores.
Montserrat Sánchez Maldonado
Por Montserrat Sánchez Maldonado
8 de octubre, 2017
Comparte

Folkie y Abril son dos terapeutas que han ayudado a niños víctimas de abuso a hablar de ello y así recibir apoyo. El golden retriever y la dálmata son parte del equipo de Primeros Auxilios Emocionales (PAE), dirigido por Martha Martínez Jiménez.

A través de ellos se trabaja la zooterapia, que es el tratamiento con animales para producir un resultado en el paciente.

Esta terapia sirve para ayudar a pacientes a abrirse con más facilidad que como lo harían con una persona.

“Algunas veces el paciente no se abría con tanta facilidad a un terapeuta, no lo hace porque tal vez otras personas no le inspiran confianza, entonces probamos la zooterapia y nos dimos cuenta que con el terapeuta canino existen más posibilidades de entrar en sintonía con el paciente”, dice Martha a Animal Político.

La directora de PAE asegura que desde que la clínica trabaja con este tipo de terapia han tenido mucho éxito en diversos casos.

“Con niños por ejemplo, ha funcionado muy bien, hemos ayudado a pequeños que lamentablemente han sido abusados o que han experimentado situaciones de violencia, gracias a nuestros terapeutas caninos, con ellos si pudieron comunicarse”, señala.

Folkie es un perro de siete años raza Golden. Entra al consultorio sigilosamente y se sienta del lado derecho de Martha.

“Recuerdo un caso, un niño había sido violentado por su padre y Folkie lo pudo ayudar. El niño, al ver al perrito, lo abrazó fuerte y le dijo: ‘Oye Folkie, es que mi papá me quiere arrancar los oídos porque me jala y me duele, yo prefiero que mejor me saque los ojos y así pueda tener un perrito que me guíe como tú’”.

La respuesta a la terapia fue tan buena entre los pacientes del consultorio que integraron a un terapeuta canino más para cumplir con la demanda.

“Abril es la hermanita de Folkie, es una dálmata. Era una perrita que usaban para las peleas, cuando las personas que la tenían pensaron que ya no les servía, la abandonaron y fue entonces cuando la encontramos”, recuerda.

Martha cuenta que Abril ayudó a un niño a confesar que era abusado sexualmente por su hermano, gracias a eso pudieron poner a salvo al menor.

Cómo funciona la zooterapia

Cada terapeuta canino cumple diferentes tareas dentro de PAE. Folkie puede detectar la tristeza, depresión y la ansiedad, mientras que Abril identifica miedo, estrés y víctimas de violencia.

“Nosotros podemos saber qué tiene el paciente antes de que él mismo nos lo diga y lo logramos con la ayuda de los canes, es decir, el perro que se queda con el paciente ya nos está diciendo sus síntomas”, explica Martha.

Para que sean capaces de lograr un correcto diagnóstico se trabaja un sistema de estímulos positivos a conductas espontáneas, no se les pega y no se les castiga.

Abril sí recibió entrenamiento, Folkie no, pues él ya podía identificar estados como la tristeza y la depresión; mientras que Abril es capaz de percibir a las personas víctimas de maltrato porque es algo que ella conoce muy bien.

Martha detalla que la presencia del perro tiene una función diferente a la de un terapeuta humano, porque abre los espacios naturales del individuo.

“Cuando ves a un perro se libera en nosotros la hormona llamada oxitocina, la cual genera un cambio en tu cerebro que facilita que podamos comunicarnos, es ahí cuando el paciente quita barreras de resistencia a la comunicación con otro ser humano, sobre todo en niños o en personas que han sufrido mucha violencia”.

Psicología preventiva tras el sismo

Martha ha emprendido una campaña de psicología preventiva para toda persona que presente daños emocionales tras el sismo del pasado 19 de septiembre.

“En el sismo hay dos tipos de víctimas, las directas que se trata de las personas que perdieron bienes o a un familiar, y las indirectas que son aquellas que también lo vivieron pero no sufrieron daños mayores”, dice.

La ayuda psicológica que ofrece está enfocada a los voluntarios, rescatistas, víctimas directas y a la población en general.

“En este momento, muchas personas están presentando padecimientos como trastorno de sueño, irritabilidad, miedo llegando a pánico y nuestra manera de erradicarlo es por medio del auto cuidado y la rehabilitación emocional específica al trauma”, señala Martha.

Si deseas contactarte con PAE, puedes hacerlo a través del teléfono 5373 0678 o por medio de su página oficial de Facebook: Primeros Auxilios Emocionales.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

India: los desesperados mensajes para salvar a pacientes con COVID

Avani Singh es una de las miles de personas en India que ha tenido que recurrir a las redes sociales para obtener ayuda para su familia.
1 de mayo, 2021
Comparte

Mientras una segunda ola de coronavirus causa estragos en India, con más de 350 mil  casos reportados a diario, las familias de los enfermos de covid-19 buscan desesperadamente ayuda en las redes sociales.

Desde la mañana hasta la noche, rastrean cuentas en Instagram, dejan mensajes en grupos de WhatsApp y revisan sus guías telefónicas. Buscan camas en un hospital, oxígeno, el fármaco remdesivir y donaciones de sangre.

Es caótico y abrumador. Un mensaje de WhatsApp comienza a circular: “Dos camas de UCI libres. Minutos después, ya no lo están. Pasaron a ser ocupadas por quien llegó primero.

Otro mensaje: “Se necesita con urgencia concentrador de oxígeno. Por favor, ayuda”.

A medida que el sistema de salud se debilita, es la comunidad, el esfuerzo personal y la suerte lo que decide entre la vida y la muerte.

La demanda supera a la oferta. Y los enfermos no pueden darse el lujo de perder tiempo.

“Buscamos en 200 lugares una cama de hospital”

Cuando comencé a redactar este artículo el viernes, hablé con un hombre que buscaba oxígeno en WhatsApp para su primo de 30 años en Uttar Pradesh, un estado en el norte de India. Cuando terminé de escribir el domingo, había muerto.

Otros están agotados y traumatizados, después de días cargando en sus hombros el peso de encontrar un tratamiento que salve la vida a sus seres queridos.

“Son las 6 de la mañana, la hora a la que comenzamos las llamadas. Nos informamos de cuáles son las necesidades de mi abuelo para el día -oxígeno e inyecciones- lo compartimos en WhatsApp y llamamos a todas las personas que conocemos”, explica Avani Singh.

Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Avani Singh
Avani Singh con su abuelo, de 94 años, enfermo de covid en Delhi.

Su abuelo de 94 años está muy enfermo de covid en Delhi.

Desde su casa en Estados Unidos, Avani y su madre, Amrita, describen una extensa red de familiares, amigos, parientes y contactos profesionales, muchas veces lejanos, que les ayudaron cuando el abuelo cayó enfermo y su salud se deterioró rápidamente.

“Usamos todos los contactos que tenemos. Yo buscaba en las redes sociales. Algunas páginas que sigo dicen ‘tal lugar confirmado, tiene cama de UCI’ o ‘este sitio tiene oxígeno’. Entre todos probamos unos 200 lugares“, explica Avani.

Finalmente, a través de un amigo de la escuela, encontraron un hospital con camas, pero descubrieron que no tenía oxígeno. En esos momentos, el padre de Avani estaba inconsciente.

“Entonces publiqué una súplica en Facebook y un amigo sabía de una sala de emergencia con oxígeno. Gracias a ese amigo, mi padre sobrevivió aquella noche“, dice Amrita.

Cuando hablamos el sábado, su perspectiva había mejorado, pero la tarea que tenían por delante Avani y Amrita era conseguir inyecciones de remdesivir. Hicieron algunas llamadas, y el hermano de Amrita en Delhi viajó en auto hasta esos lugares, haciendo unos 160 km en un solo día.

“Mi abuelo es mi mejor amigo. No puedo agradecer lo suficiente a las personas que manejan esas páginas de Instagram por todo lo que están haciendo”, dice Avani.

Pero la información pronto se desactualiza. También les preocupan las informaciones falsas.

“Nos enteramos de que una farmacia tenía los medicamentos pero cuando mi primo llegó allí ya no quedaba ninguno. Abría a las 8:30 de la mañana y la gente llevaba haciendo cola desde medianoche. Solo los 100 primeros recibieron las inyecciones”.

“Ahora venden los medicamentos en el mercado negro. Deberían costar unas 1.200 rupias (US$16) y los venden por 100.000 rupias (US$1.334), y nadie te puede garantizar su autenticidad”, explica Amrita.

Como cualquier sistema que confía en conexiones personales, no todo el mundo recibe una oportunidad justa. El dinero, los contactos familiares y un alto estatus social brindan mayores posibilidades de éxito, así como el acceso a internet y los celulares.

Situaciones desesperadas

En medio del caos, algunas personas tratan de poner algo de orden, centralizando la información, creando grupos comunitarios y usando cuentas de Instagram para hacer circular los contactos.

Arpita Chowdhury, de 20 años, y un grupo de estudiantes en su universidad para mujeres en la capital gestionan una base de datos que ellas mismas recaban y verifican.

Arpita Chowdhury

Arpita Chowdhury
Arpita Chowdhury y otras estudiantes del Lady Shri Ram College, una Universidad en Nueva Delhi, crearon un grupo para coordinar la información en las redes sociales.

“Cambia hora a hora, minuto a minuto. Hace cinco minutos me dijeron que había un hospital con diez camas disponibles, pero cuando llamo ya no hay”, explica.

Con sus compañeras, llama a los números de contacto anunciados en las redes sociales que ofrecen oxígeno, camas, plasma o medicamentos, y publica la información verificada en internet.

Luego responde a las solicitudes de familiares de pacientes con covid que solicitan ayuda.

Es algo que podemos hacer para ayudar, a nivel más básico, dice.

Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
“Necesitamos dos camas de hospital para mis abuelos, ¿saben de algo?”, preguntan en un mensaje. “El Colegio Médico Doon tiene camas de UCI”, responden.
Arpita Chowdhury comparte información verificada en WhatsApp

BBC
-“SOS, oxígeno en Agra”. -“De acuerdo, averiguo”. “OXÍGENO. Ubicación: Agra, Uttar Pradesh. Disponible el 23 de abril a las 12 del mediodía. Verificado”.

El viernes, Aditya Gupta me dijo que estaba buscando un concentrador de oxígeno para su primo Saurabh Gupta, gravemente enfermo en Gorakhpur, una ciudad en el estado norteño de Uttar Pradesh en donde hubo un gran aumento de casos y muertes.

Saurabh, un ingeniero de 30 años, era el orgullo y la alegría de su familia. Su padre tenía una pequeña tienda y ahorró para que pudiera tener una educación.

“Visitamos casi todos los hospitales en Gorakhpur. Los hospitales más grandes estaban llenos y el resto nos dijeron: ‘Si logran obtener el oxígeno por su cuenta, podremos aceptar al paciente“, explicó Aditya.

A través de WhatsApp, la familia consiguió un cilindro de oxígeno, pero necesitaban un concentrador para hacerlo funcionar. Estaban agotados el viernes, aunque recibieron garantías de un proveedor de que podrían obtener uno.

Pero el dispositivo que tan desesperadamente necesitaban nunca llegó y Saurabh no puso ser ingresado en el hospital.

El domingo, Aditya me dijo: “Lo perdimos ayer por la mañana, murió delante de sus padres”.

Saurabh Gupta

Aditya Gupta
Saurabh tenía 30 años.

Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=9Bbb1CsM8f0

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.