La Delegación Tlalpan tiene expediente incompleto sobre obras en el Tec de Monterrey
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Foto: Tec de Monterrey, Campus Ciudad de México

La Delegación Tlalpan tiene expediente incompleto sobre obras en el Tec de Monterrey

Los documentos no incluyen en ninguna parte los puentes que unían los edificios Aulas II y Oficinas III, es decir, las estructuras cuyo colapso provocó la muerte de cinco estudiantes durante el sismo.
Foto: Tec de Monterrey, Campus Ciudad de México
Por Paris Martínez
13 de octubre, 2017
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A través de su portal de internet, la delegación Tlalpan hizo pública desde el pasado 6 de octubre la documentación que conserva en sus archivos relacionada con la construcción del Tecnológico de Monterrey Campus CCM, con el objetivo de transparentar los procesos administrativos con los que se avaló la seguridad de dicho inmueble, cuyas estructuras colapsaron durante el sismo del pasado 19 de septiembre, donde murieron cinco estudiantes.

Sin embargo, el expediente presentado por la delegación Tlalpan, actualmente encabezada por Claudia Sheimbaum (del partido Morena), y que tituló “Caso Tecnológico de Monterrey, consulta libre”, está incompleto y varios de sus documentos están, literalmente, en jirones.

Aunque el Tec CCM cuenta con 13 edificaciones (y una barda perimetral que también es considerada en los permisos), los documentos presentados por la delegación Tlalpan sólo se refieren a ocho edificios: tres construidos desde cero, y cinco más que implicaron la ampliación de inmuebles de una planta, previamente erigida).

Así, en el expediente faltan las autorizaciones de construcción para, al menos, cinco edificios del complejo académico.

La SEP revocaría permisos al Tec si el CCM no es habitable por los daños del sismo

Tal como consta en los registros oficiales divulgados, las licencias de construcción faltantes sí fueron expedidas por la demarcación a lo largo de la década de los 90 y la primera década de este siglo, aunque ya no obra ningún documento relativo en los archivos de Tlalpan.

Destaca el hecho de que la documentación presentada no incluye, en ninguna de sus descripciones de obra, los puentes que unían los edificios Aulas II y Oficinas III, es decir, las estructuras cuyo colapso provocó el deceso de los estudiantes durante el sismo, lo que sólo puede tener dos significados: que los puentes formaban parte de las obras cuyo expediente desapareció de los archivos oficiales, o bien que la construcción de dichos puentes nunca fue reportada a las autoridades, y por eso no quedan registros documentalmente.

Personal de la delegación Tlalpan explicó que la documentación divulgada el pasado 6 de octubre es la única que se conserva en los archivos oficiales, y se trata, exclusivamente, de formularios básicos.

El personal consultado en Tlalpan informó que la actual gestión delegacional recibió los expedientes así, incompletos, por lo que la desaparición de documentos se dio en pasadas administraciones.

Además, se informó que, en el caso del Tec CCM (cuya construcción inició en 1990 y continuó al menos hasta 2008), la demarcación nunca realizó procedimientos de verificación de las construcciones de dicho plantel, ni siquiera en los casos en los que las obras fueron reportadas a la autoridad una vez que ya habían sido concluidas, ya que se trata de un trámite de buena fe, en el que el responsable de la obra “protesta decir verdad”.

Según estos mismos documentos, la seguridad estructural de los edificios del Tec CCM fue verificada por última vez el 3 de agosto de 2017. Esta verificación fue pagada por la misma escuela, y realizada por el “corresponsable en seguridad estructural” Alejandro Diego González del Pliego Olivares.

Este ingeniero suscribió un documento el 3 de agosto de 2017, donde señala, “bajo protesta de decir verdad”, que realizó una “inspección y verificación de la edificación, relativa a sus instalaciones correspondientes”, tras la cual pudo “constatar que reúnen las condiciones de seguridad para su operación y funcionamiento”, por lo cual emitió su “visto bueno de seguridad y operación”, en favor del Tec CCM.

Cuarenta y siete días después de emitido dicho dictamen, los puentes que unían los edificios Aulas II y Oficinas III se vinieron abajo, durante el sismo del 19 de septiembre, además de que la mayoría de las restantes construcciones también sufrieron daño estructural.

Según los reportes de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Ciudad de México (encargada de verificar la labor de los responsables y corresponsables de obra autorizados), la licencia de Alejandro Diego González del Pliego Olivares venció un día después del sismo, el 20 de septiembre.

Animal Político entró en contacto con el despacho de este ingeniero, para conocer su postura en torno al desplome de las estructuras cuya seguridad él avaló días antes del sismo, en donde se recibió la solicitud de entrevista, pero no hubo respuesta posterior de ningún tipo.

Aunque el Tec no ha fijado una postura oficial en torno a la seguridad de sus instalaciones, este 12 de octubre, el diario La Jornada reportó que sólo tres de los edificios del Tec CCM permanecieron sin daño luego del sismo, información que atribuyó a la misma institución educativa.

Un día antes, a través de un comunicado oficial, el 11 de octubre, el Tec se comprometió a “no reutilizar instalaciones que presenten daños, aún en el caso de que pudieran repararse, ya que no representan una opción que responda a las expectativas de la comunidad”.

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Tokio: Por qué los Juegos Olímpicos dejarán ‘enormes’ pérdidas económicas para Japón

Las proyecciones iniciales sobre el costo de albergar el evento fueron ampliamente superadas. Varios economistas consideran que los Juegos se han convertido en un "mal negocio".
2 de agosto, 2021
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Protestas en Tokio

Getty Images
Dos tercios de la población japonesa se oponen a los Juegos Olímpicos en Tokio.

Estadios vacíos, hoteles y restaurantes sin turistas extranjeros y negocios con pocos clientes.

La decepción de quienes habían hecho grandes inversiones a la espera de un boom comercial gatillado por los Juegos Olímpicos ha sido brutal.

Es que el evento en Tokio, que fue pospuesto el año pasado por la pandemia de covid-19, se está desarrollando sin público y en una ciudad en estado de emergencia por la crisis sanitaria.

Pese a las persistentes protestas contra la celebración de los Juegos y a que de dos tercios de la población japonesa se oponen a ellos por temor a que se conviertan en un evento “superpropagador” de la pandemia, las competiciones siguen adelante.

No sin polémica. Uno de los grandes auspiciadores del evento, la automotriz Toyota, anunció hace unos días que no utilizará avisos comerciales conectados con los Olímpicos de Tokio por la preocupación que existe en el país en relación con la pandemia.

Y algunos líderes empresariales en Japón como Takeshi Niinami, director ejecutivo de la empresa Suntory, declaró que los Juegos Olímpicos están perdiendo su valor comercial y que su firma decidió no ser parte de los patrocinadores por considerarlos “demasiado caros”.

Algo que ya habían advertido expertos del mundo financiero como Takahide Kiuchi, economista del Instituto de Investigación Nomura, quien escribió en un informe que “gran parte del beneficio económico esperado de los Juegos de Tokio desapareció en marzo, cuando se decidió prohibir a los espectadores extranjeros viajar a Japón”.

“Hubiera sido mejor no tenerlos”, declaró Suehiro Toru del banco de inversión Daiwa Securities, pese a los costos que habría supuesto suspenderlos.

La perspectiva comercial es sombría, aunque no solo por los estragos que ha causado la pandemia.

Un “mal negocio”

Desde hace años varios economistas han publicado investigaciones para demostrar que los Olímpicos son un “mal negocio” para la ciudad -y el país- que los alberga.

Los argumentos que más se repiten son que, en lugar de consumo, turismo y prestigio, el evento deja una millonaria deuda y obras de infraestructura que terminan convertidas en “elefantes blancos” completamente inútiles.

Negocio callejero en Tokio

Getty Images
Desde pequeños negocios hasta las grandes cadenas de hoteles han sufrido el impacto de unos Juegos sin público.

“Las pérdidas serán enormes”, le dice a BBC Mundo Robert Baade, profesor de Economía de la Universidad Lake Forest en Estados Unidos y expresidente de la Asociación Internacional de Economistas del Deporte.

Aunque es difícil poner en cifras la verdadera magnitud de las pérdidas económicas para Japón, porque los cálculos operan sobre la base de valores estimados en relación a lo que habrían sido las “ganancias” generadas por el evento en otras circunstancias, el economista dice que, de todos modos, es posible hacer una proyección.

Desde su perspectiva, las pérdidas pueden ser de unos US$15.000 millones.

Lo que se sabe a ciencia cierta es que se han esfumado unos US$800 millones por la venta de entradas. Pero el asunto se torna más complejo cuando hay que estimar cuánto ha perdido el sector turístico y todos los negocios asociados a él, además de otros sectores que confiaban en un renacer económico gracias a los Juegos.

Qué dice el gobierno

El evento se ha convertido en todo un desafío para la nación del sol naciente, que “cuando ganó esta oportunidad esperaba que le sirviera para demostrar su renacer tras la triple crisis de 2011 y su vuelta a la primera línea mundial, con un ojo puesto en Pekín, que acogerá los siguientes, los de invierno en 2022”, explica Tamara Gil, enviada especial de BBC Mundo a Tokio.

En medio de la vorágine, el gobierno de Japón ha salido a tratar de calmar las aguas.

El primer ministro Yoshihide Suga

Getty Images
El primer ministro de Japón, Yoshihide Suga, declaró el estado de emergencia por la pandemia de covid-19.

El primer ministro Yoshihide Suga ha dicho que está seguro de que las medidas para mantener al público alejado del evento evitarán una escalada de la pandemia y que el país aún se beneficiará de una enorme audiencia televisiva mundial.

“Decidí que los Juegos Olímpicos pueden seguir adelante sin comprometer la seguridad del pueblo japonés”, dijo Suga en una entrevista.

“Lo más simple y lo más fácil es detenerlos”, agregó. Pero “el trabajo del gobierno es abordar los desafíos”.

Suga no está en una posición cómoda, considerando que su nivel de aprobación ha bajado y que enfrentará elecciones hacia fines de este año.

Por otro lado, la apuesta por convertirse en país sede del evento fue hecha hace casi una década por su predecesor, Shinzo Abe, un aliado político de Suga, que heredó este gran desafío.

El problema es que cada vez hay menos interés por parte de los gobiernos para albergar el evento, precisamente porque se han puesto en duda los beneficios que genera.

Los únicos interesados en responder al último llamado para organizar los Juegos posteriores a Tokio fueron Pekín y Almaty (Kazajastán). La apuesta la ganó China.

¿Qué tan costosos han resultado estos Olímpicos?

Como suele ocurrir con los Juegos Olímpicos, el presupuesto previsto para el evento terminó escalando más allá de las previsiones iniciales.

En 2013, el costo del evento fue calculado oficialmente en US$7.300 millones. A fines de 2019 subió a US$12.600 millones y más tarde a US$15.400 millones.

Posteriormente, la Junta Nacional de Auditoría de Japón informó que el costo final se acerca a los US$22.000 millones.

Y luego los medios locales Nikkei y Asahai hicieron sus propias investigaciones situando la cifra en US$28.000 millones.

El costo de los Juegos Olímpicos de Tokio. [ US$22.000 millones Costo estimado del evento según la Junta Nacional de Auditoría de Japón. ] [ US$7.300 millones Estimación oficial del costo del evento en 2013 ], Source: Fuente: BBC Mundo, Image:

A final de cuentas, sea cual sea el cálculo que se considere más preciso, no cabe duda de que las proyecciones iniciales quedaron ampliamente superadas, algo que ha sido una constante durante los últimos años.

“La historia muestra que los Juegos Olímpicos terminan generando pérdidas para los países que se convierten en sede”, explica Baade. “Lo que está ocurriendo en Japón venía desde mucho antes de la pandemia”.

Las firmas patrocinadoras japonesas que aportaron unos US$3.300 millones están preocupadas por la manera en que ha evolucionado esta saga.

Y las pérdidas, dicen expertos, podrían aumentar si finalmente los Juegos terminan siendo el “evento superpropagador” que algunos temen.

“Eso sería un desastre que se sumaría a las pérdidas actuales”, apunta Baade. “Crucemos los dedos para que eso no ocurra”.

¿Quién pierde más?

Según Victor Matheson, profesor de Economía de la Universidad de la Santa Cruz en Massachusetts, Estados Unidos, el costo -no oficial- de los Juegos Olímpicos podría haber llegado a los US$25.000 millones, incluso antes de los gastos adicionales que ha provocado la contención de la pandemia.

Como contraparte, los millonarios ingresos por concepto de entradas, patrocinadores o turismo para Japón, han caído dramáticamente, le dice Matheson a BBC Mundo.

Pero los que no han sufrido un gran impacto financiero, argumenta, son los organizadores del Comité Olímpico Internacional (COI).

“Los ingresos del COI permanecen intactos mientras los juegos continúen siendo televisados”, señala.

“Todavía hay una oportunidad importante”

Varias de las más de 60 empresas que invirtieron en el evento han mostrado su preocupación por la rentabilidad de sus fondos.

“Esta no es una situación ideal”, reconoció Michael Payne, exjefe de marketing del Comité Olímpico Internacional en una entrevista.

El Estadio Internacional de Yokohama

Getty Images
El Estadio Internacional de Yokohama será la sede de la final del fútbol olímpico.

Sin embargo, su pronóstico aún mantiene un cierto nivel de esperanza.

Las empresas aún podrían quedar “gratamente sorprendidas por el potencial beneficio que dejará el legado de estos juegos tan difíciles”.

“Todavía hay una oportunidad importante”, agregó.

Una solución radical

Andrew Zimbalist, quien ha publicado tres libros sobre la economía de los Juegos Olímpicos, ha criticado los beneficios que deja el evento en las ciudades que lo albergan.

Y en el caso de Tokio, sostiene que el gobierno ha gastado unos US$35.000 millones, la cifra más alta que se ha puesto sobre la mesa.

GHF

Getty Images
Andrew Zimbalist propone que la misma ciudad sea sede de los Juegos cada dos años

Su postura es que las gigantescas inversiones en infraestructura que se hacen para acoger el evento -como construcción de estadios, villas olímpicas o renovación de las instalaciones existentes- suelen terminar beneficiando a las empresas constructoras, más que a la economía local.

En una entrevista con el diario The New York Times, Zimbalist propuso que si viviéramos en un mundo racional, “tendríamos la misma ciudad sede de los Juegos cada dos años”. No hay razón para reconstruir obras cada cuatro años, apuntó. “No tiene sentido para las ciudades”.

“Cuando se crearon los Juegos Olímpicos modernos en 1896, no teníamos telecomunicaciones internacionales ni viajes internacionales en aviones. Entonces, para que el mundo participara y disfrutara de los Juegos Olímpicos, tenía que moverse. Ya no tenemos que hacer eso”, propuso el investigador.

Una propuesta que hasta ahora no parece haber ganado adeptos, al menos en el debate público, pero que después de los Juegos de Tokio y con los efectos que ha causado la pandemia de covid-19 en el mundo, quizás podría comenzar a debatirse.


#BBCMundoenTokio

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