¿Por qué el apellido Godínez se convirtió en etiqueta para discriminar a algunos oficinistas?
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BBC Mundo

¿Por qué el apellido Godínez se convirtió en etiqueta para discriminar a algunos oficinistas?

Usar el apellido Godínez para definir a quienes trabajan en las oficinas para algunos es discriminación mientras que otros se lo toman a broma.
BBC Mundo
Por Alberto Nájar BBC Mundo, Ciudad de México
14 de noviembre, 2017
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Godínez es un apellido. Pero en México es también una forma de llamar a las personas que trabajan en oficinas o dependencias gubernamentales.

Una polémica etiqueta que, sobre todo en redes sociales como Twitter, suele acompañarse de burlas y comentarios ofensivos o discriminatorios.

Lo curioso es que el término se ha generalizado, pues dejó de ser solo un tema de bromas o memes en internet.

Desde hace un par de años la definición de “Godínez” para hablar de burocraciatrabajadores con bajos sueldos o personas sin expectativas de mejor futuro se encuentra en revistas culturales, programas de radio, televisión y hasta en artículos universitarios.

Para algunos la etiqueta es despectiva. Pero otros creen que se trata de una lúdica y mexicana forma de definir la forma de vida de millones de personas. “Si te pones a pensar todos somos Godínez”, le dice a BBC Mundo Javier Torres, quien creó un portal llamado Mundo Godínez.

Letrero que dice CORTESÍA DE MUNDO GODÍNEZ
El origen de este sobrenombre es desconocido.

“Se piensa que es nada más la gente que usa corbata y traje, pero es una forma de trabajo. A lo mejor (en tu empleo) tienes otros horarios, pero no dejas de reportarle a alguien, de tener horas de entrega“.

“Gutierritos”, el antecedente

No se sabe cómo surgió la idea de usar el apellido Godínez para definir a quienes trabajan en las oficinas. Pero no es la primera vez que en México se utiliza una etiqueta similar para llamar a los empleados con horario fijo.

En los años 60, por ejemplo, a los oficinistas se les llamaba “Gutierritos”, en referencia a una popular telenovela del mismo nombre. El protagonista era un hombre humillado por su jefe y maltratado por su esposa y sus hijos, y quien a pesar de todo se esforzaba por hacer bien su trabajo.

En el caso de los “Godínez” el origen no es tan claro. Algunos mencionan programas de televisión de los años 80 como la serie “El Chavo del 8”, una de las más populares de Latinoamérica.

Fiesta en una oficinaCORTESÍA DE MUNDO GODÍNEZ
También se utiliza para la gente que tiene horario de oficina, aunque no trabaje en una.

Uno de los personajes es un estudiante de apellido Godínez, que se caracterizaba por no estudiar y evadir siempre participar en clase.

Otros se refieren a un episodio de la serie animada Los Simpson, que en su traducción al español mexicano identifica a un personaje con ese apellido. Se trata, coincidentemente, de un empleado que no realiza bien su trabajo.

Al final, la definición se popularizó, e incluso existe una especie de prontuario para definir la vida y obra de los “Godínez”.

Diccionario “Godínez”

Por ejemplo, puede usarse como sustantivo. Godín es, según la definición más popular, la persona que trabaja en una oficina con una jornada determinada. En México generalmente inicia a las 08:00 y concluye a las 17:00, con una hora para comer.

Un café junto a una laptopCORTESÍA DE MUNDO GODÍNEZ
También se habla de comida Godínez, una dieta que generalmente incluye alimentos comprados en la calle y se consume de pie.

Algunos incluyen en esta definición a quienes están obligados a soportar malos tratos en su empleo, porque no pueden encontrar uno mejor.

La palabra también puede ser un verbo como Godinear, es decir hacer actividades propias de los Godínez.

Es un amplio espectro que incluye comer en el escritorio mientras se termina algo pendiente en la computadora. También, por ejemplo, tomar una copa con los compañeros de trabajo, pero sin quitarse el gafete de identificación de la empresa. O para quienes usan el verbo de forma despectiva significa un comportamiento rutinario, predecible o aburrido en el trabajo.

Este prontuario incluye adjetivos como la comida Godínez, una dieta que generalmente incluye alimentos comprados en la calle y se consume de pie, en unos minutos.

Hombre haciendo copias de su cara en una fotocopiadora
Godinear se usa como verbo para decir hacer actividades propias de los Godínez. (Foto: Getty/Christopher Robbins)

Pero no necesariamente es comida poco saludable. El portal Mundo Godínez, por ejemplo, convocó a sus seguidores a mostrar sus desayunos en fotos.

Y muchos enviaron imágenes de fruta, jugo o sándwiches caseros.

“Atrocidad Godínez”

¿Qué piensan los oficinistas sobre la forma de llamar a su oficio?

“A mí no me molesta, no sé por qué llamarnos Godínez pero no veo nada malo”, le dice a BBC Mundo Sergio Contreras, empleado de un banco en el lujoso barrio de Las Lomas, en Ciudad de México.

“Está padre (bueno) ser parte del Godinato, a veces es divertido“, confiesa Antonio Mendoza, trabajador de una oficina de la Secretaría de Economía.

Pero a Luisa Abigail, secretaria en un despacho de contabilidad en el Centro Histórico de la capital mexicana, el tema le incomoda: “¿Por qué tienen que elegir un nombre para un empleo como cualquier otro? ¿Trabajar en una oficina nos hace distintos?”, dice a BBC Mundo.

Mujer en un cajero donde atiende un hombreAFP
Quienes usan el verbo de forma despectiva creen que se refiere a un comportamiento rutinario, predecible o aburrido en el trabajo.

Es otra cara de la moneda. Llamar “Godínez” a oficinistas, burócratas y otros asalariados es una etiqueta, coinciden especialistas como Fernando Bermúdez de la Universidad Iberoamericana.

Y a veces es discriminatoria. Por ejemplo, en el portal Medium.com, Andrés Román compara el empleo de oficinista con algo inadecuado. “Todos hemos cometido alguna atrocidad Godínez, lo importante es cuidar que no afecte a nuestra imagen”, escribió.

“A veces llevar un sándwich de atún todos los días en la bolsa de Walmart puede ser la razón que no has entendido por la cual no obtuviste la promoción que buscabas”.

Aspiración Godínez

Al final, ofensivo o no —muchos oficinistas lo toman a broma— lo cierto es que el eufemismo “Godínez” habla de una condición real de los mexicanos.

“Somos el corazón del PIB, el motor de la economía”, dice Torres, aunque ciertamente es una percepción.

Hombre atrapado en un cubículo lleno de papeles
El 11,8% de los mexicanos con empleo fijo son oficinistas. (Foto: Getty/sturti)

De los 34 millones de mexicanos con empleo fijo en el país el 11,8% son oficinistas, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (Inegi).

Esto es, técnicamente hay más de cuatro millones de “Godínez” en México. Pero al mismo tiempo el número de trabajadores independientes, sin seguridad social ni derecho a jubilación, es de 13,5 millones de personas.

Así, en un país donde la precariedad laboral está al alza según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y en el que derechos como el servicio médico se ha convertido en un privilegio, ser Godínez es una aspiración.

Lo dice la secretaria Laura Abigail. “Ya quisieran muchos tener prestaciones, un aguinaldo (bono anual) aunque sea pequeño en Navidad”, insiste, “se burlan, pero nos tienen envidia”.

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Stealthing: la nueva legislación de California que prohíbe el retiro no consensuado del condón durante el sexo

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una práctica conocida como "stealthing".
12 de octubre, 2021
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Hace unos 30 años, solo unos meses después de comenzar a trabajar como prostituta, Maxine Doogan quedó embarazada.

La joven había estado con un nuevo cliente en un salón de masajes en Anchorage, Alaska, cuando se dio cuenta de que el hombre se había quitado el condón subrepticiamente durante el acto sexual.

Conmocionada, corrió al baño. Cuando regresó, el cliente se había ido.

Doogan, que entonces tenía veintitantos años, fue a una clínica de salud cercana para una ronda de pruebas de infecciones de transmisión sexual y luego dio un agradecimiento en silencio por cada resultado negativo.

Seis semanas después, sin embargo, tuvo que practicarse un aborto.

Le costó alrededor de US$300 y, después del procedimiento, no pudo trabajar durante un mes.

Lo que hizo el cliente estuvo mal. Pero hasta donde ella sabía, no era ilegal.

“Simplemente no había recursos contra algo así”, dijo.

Ahora, en un estado de EE.UU. sí lo hay.

Nueva ley

El gobernador de California, Gavin Newsom, promulgó hace unos días una ley bipartidista que prohíbe la extracción no consensuada del condón, una acción conocida como “stealthing“.

La nueva legislación agrega la práctica a la definición civil estatal de agresión sexual, lo que convierte a California en el primer estado de EE.UU. en ilegalizarla.

La ley les da a las víctimas un remedio legal claro para el asalto que Doogan, quien ahora vive en San Francisco, sufrió hace décadas.

Y los defensores dicen que marca un cambio radical para otros sobrevivientes que, a diferencia de Doogan, ahora podrían tener su día en la corte.

“Queríamos asegurarnos de que no solo sea inmoral, sino ilegal”, dijo la asambleísta de California Cristina Garcia, quien presentó el proyecto de ley.

Cristina Garcia

Getty Images/BBC
Cristina Garcia llevaba años abogando por la ley.

Garcia ha estado trabajando versiones de esta legislación durante años.

En 2017 y nuevamente en 2018, presentó un proyecto de ley que habría convertido el stealthing en un delito penal y permitido a los fiscales pedir condenas de cárcel para los perpetradores.

Estos proyectos de ley murieron antes de nacer o no consiguieron una audiencia en el Congreso estatal.

Ahora, esta nueva versión, que enmienda solo el código civil, fue aprobada por los legisladores de California sin oposición.

El contenido

Los sobrevivientes pueden demandar a los infractores por daños, pero no se pueden presentar cargos penales.

“Sigo pensando que esto debería estar en el código penal”, le dijo Garcia a la BBC.

Si se rompió el consentimiento, ¿no es esa la definición de violación o agresión sexual?“, planteó.

Los analistas legislativos han dicho que el stealthing podría considerarse un delito menor de agresión sexual, aunque no se menciona explícitamente en el código penal.

Pero la nueva ley de Garcia elimina cualquier ambigüedad en los reclamos civiles que, según los expertos, facilitarán a los sobrevivientes la persecución de sus casos.

Alexandra Brodsky

Getty Images/BBC
Brodsky’s 2017 paper is now widely credited for bringing the term “stealthing” into popular use

“Podemos empezar a hablar de ello de una manera en la que tengamos un lenguaje común”, dijo Garcia.

La legisladora dice que se sintió inspirada para llevar el tema del stealthing a la Cámara después de leer un artículo de investigación de la Facultad de Derecho de Yale de 2017 de la entonces estudiante Alexandra Brodsky, a quien ahora se le atribuye ampliamente haber llevado el término al uso popular.

Brodsky, que ahora trabaja como abogada de derechos civiles y es autora de Sexual Justice, que analiza cómo responder de manera justa a la agresión sexual, detalló una serie de historias en su artículo de sobrevivientes en el contexto de relaciones románticas o sexuales consensuadas.

Sus relatos a menudo comenzaban de la misma manera: “No estoy segura de que esto sea una violación, pero…”.

Las narraciones detallaban el miedo de las víctimas a las infecciones de transmisión sexual y al embarazo, así como sus intensos sentimientos de violación y traición.

Pero las y los sobrevivientes con los que habló Brodsky, muchos de los cuales informaron haber sido violados anteriormente, no describieron el stealthing como equivalente a una agresión sexual.

La gente aún no estaba haciendo esa conexión, dice Brodsky.

“Creo que una gran parte del problema era que mucha gente pensaba que era la única persona a la que le había pasado”, agrega.

Graphic of a condom

Getty Images/BBC

Pero la investigación muestra que el stealthing es “deprimentemente común”, según el análisis del comité judicial del Senado de California al evaluar el proyecto de ley de Garcia.

Demoras

Un artículo de 2019 publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina encontró que el 12% de las mujeres de entre 21 y 30 años informaron haber experimentado el stealthing.

Ese mismo año, investigadores de la Universidad de Monash en Australia encontraron que una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres que tienen sexo con hombres habían sido sometidos a la práctica.

Y otro estudio de 2019 encontró que casi el 10% de los hombres informaron que se quitaron un condón durante las relaciones sexuales sin consentimiento.

En su artículo, Brodsky citó a un conocido bloguero que usó su sitio ahora desaparecido para dar consejos a otros hombres sobre cómo quitarse los condones en secreto sin llamar la atención.

Es el deber de una mujer abrir las piernas, escribieron los comentaristas, y el derecho del hombre a “esparcir su semilla”.

Stock image of condoms

Getty Images/BBC

Pero si bien ha aumentado la conciencia sobre el stealthing, la respuesta legislativa se ha retrasado.

Incluso en países donde esta práctica se ha considerado una agresión sexual, incluidos Reino Unido, Nueva Zelanda y Alemania, rara vez se enjuicia, en parte debido a las dificultades para demostrar la intención.

Esta es la ventaja de las demandas civiles: la carga de la prueba es menor que en los casos penales, y la decisión de presentar una demanda recae en los sobrevivientes, no en los fiscales.

Y tanto Brodsky como García creen que hay un significado inherente en que el estado etiquete oficialmente el stealthing como un acto ilegal.

“Imagínese lo que se sentirá cuando ellos (los y las sobrevivientes) vean que el estado de California piensa que no merecen ser tratados de esta manera“, dice Brodsky

La ley

El proyecto de ley fue apoyado por el Proyecto Legal, Educativo y de Investigación de Proveedores de Servicios Eróticos (Esplerp), una organización de defensa fundada y dirigida por Doogan.

La ley permitirá a las trabajadoras sexuales demandar a los clientes que se quiten los condones, dijo, y con suerte allanará el camino para una mayor protección legal para las trabajadoras sexuales y otros grupos típicamente marginados por el sistema de justicia penal.

“ le puede pasar a cualquiera”, advierte Doogan.

Todavía existe el problema de que los casos de agresión sexual se aborden.

Aquellos que hacen estas afirmaciones a menudo se encuentran con “escrutinio y escepticismo”, según Brodsky.

Y cuando se trata de stealthing, esta respuesta se intensifica porque, “por definición, el daño ocurre después de que han dado su consentimiento para el sexo”.

Pero la medida ha sido celebrada como un primer paso importante, especialmente después de que fracasaran los esfuerzos recientes para aprobar una legislación similar en Nueva York y Wisconsin.

“Estoy orgullosa de que California sea el primero en la nación, pero estoy desafiando a otros legisladores estatales a seguirnos rápidamente”, dijo García.

“Un estado menos, quedan 49”.


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