28 mil mdp sin comprobar y solo 1.2% recuperados: las 7 claves del informe de la ASF
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Cuartoscuro

28 mil mdp sin comprobar y solo 1.2% recuperados: las 7 claves del informe de la ASF

Animal Político realizó un resumen en cifras de los principales hallazgos que la Auditoría Superior de la Federación documentó en la segunda etapa de la Cuenta Pública 2016.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
1 de noviembre, 2017
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En la segunda etapa de la Cuenta Pública 2016, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) denunció irregularidades en el gasto público por 29 mil 224 millones de pesos.

De ese dinero, la ASF ha recuperado 355 millones de pesos, es decir, el 1.21%. Mientras que los 28 mil 869 millones restantes deberán ser comprobados por los estados y el gobierno federal.

Estos son algunos de los datos clave del segundo informe sobre la Cuenta Pública 2016, que presentó este martes el auditor Juan Manuel Portal en la Cámara de Diputados.

664 auditorías

En la segunda etapa presentada este martes, la ASF realizó 664 auditorías en las que se determinó que los gobiernos estatales y el gobierno federal deberán comprobar el gasto de 29 mil 579 millones de pesos.

Las 664 auditorías de la segunda etapa se dividieron en: 575 auditorías financieras y de cumplimiento (se analiza si las dependencias administraron correctamente los recursos); 47 auditorías a inversiones físicas (obras públicas); 38 auditorías de desempeño (se analiza si los entes públicos cumplieron con sus objetivos, metas y atribuciones); 2 estudios y 2 auditorías forenses (se busca detectar presuntos ilícitos y promover acciones legales.

798 promociones de sanciones administrativas

A partir de esas 664 auditorías, la ASF emitió mil 287 recomendaciones, 798 promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria, 238 solicitudes de aclaración, y 41 promociones al Servicio de Administración Tributaria (SAT) para que realice comprobaciones fiscales.

Lo recuperado

Durante la segunda etapa de la Cuenta Pública 2016 se han recuperado 355 millones de pesos. Esta cifra de recuperación es solo el 1.2% de los más de 28 mil millones de pesos que están sin comprobar.

Una vez que la ASF realiza las observaciones, el ente tiene 30 días para resolverlas. Y luego, la ASF tiene otros 160 días para pedir más información si así lo requiere. Por lo que los procesos de aclaración de las observaciones y de recuperación de fondos pueden ser prolongados.

Por otra parte, el auditor Juan Manuel Portal subrayó que de las Cuentas Públicas 2001 a 2015, la ASF recuperó 116 mil 425 millones de pesos, “cifra que representa en promedio anual más de 50 veces el presupuesto asignado a la ASF en el presente ejercicio fiscal”.

848 denuncias por desvío de recursos

Asimismo, el auditor Portal también resaltó que entre 2010 y 2017 se han tramitado 848 denuncias penales por desvíos de recursos. Mientras que en el periodo 2002-2009 solo se promocionaron 24 denuncias de hechos.  

2 auditorías forenses (sí, otra vez a universidades)

En el segundo informe de la Cuenta Públicas 2016 se realizaron dos auditorías forenses. Este tipo de auditorías se realizan cuando de manera reiterada una institución pública o dependencia comete la misma irregularidad año tras año.

En este caso se hicieron auditorías forenses a la Universidad Politécnica del Sur de Zacatecas y a la Universidad Tecnológica de Salamanca, por violar el artículo 1 de la Ley Federal de Adquisiciones. A partir de esta violación, las universidades presuntamente desviaron recursos públicos para la subcontratación de empresas privadas.

En el caso de la Universidad Politécnica del Sur de Zacatecas, la ASF hizo observaciones por un presunto daño al erario de 58 millones 596 mil pesos. Mientras que en la Universidad Tecnológica de Salamanca el presunto daño sería de 44 millones de pesos.

Esta no es la primera vez que la ASF realiza auditorías forenses a universidades por violar la ley federal de adquisiciones. Tal y como dio a conocer Animal Político y Mexicanos contra la Corrupción en la investigación La Estafa Maestra, en las Cuentas Públicas 2013-2014 hasta 8 universidades públicas participaron en el desvío de 3 mil 433 millones de pesos que terminaron en 128 empresas fraudulentas.

Van mil 166 auditorías y 53 mil millones por comprobar

Por primera vez, el informe de la Cuenta Pública 2016 se divide en tres etapas.

La primera etapa fue presentada en junio de este año y se realizaron 502 auditorías que arrojaron como resultado un presunto daño al erario por 23 mil 482 millones de pesos por parte de los estados y Gobierno Federal.

La tercera y última etapa de la Cuenta Pública 2016 se dará a conocer en febrero del próximo 2018.

Hasta ahora, en la Cuenta Pública 2016 se han realizado mil 166 auditorías; de las cuales, 965 son financieras y de cumplimiento.

De esas mil 166 auditorías, suman 53 mil 061 millones de pesos sin comprobar.

Tras 8 años, ¿nuevo auditor?

Este puede ser el último informe de Juan Manuel Portal como auditor de la Federación, puesto que su mandato de ocho años termina el próximo 31 de diciembre.

No obstante, preguntado por los medios de comunicación tras la presentación del segundo informe de la Cuenta Pública 2016, Portal no se descartó para participar en un proceso de reelección por otro periodo de ocho años.

No obstante, el auditor señaló que por sí mismo no buscará la reelección, sino que esperará a que los diputados federales se lo propongan. En ese caso dijo que “pensará” si se postula o no.

En la web de la ASF puedes acceder a la base de datos de todas las auditorías realizadas en el periodo 2000-2016.

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"El COVID no es una pandemia": científicos creen que es una sindemia (y qué significa)

El hecho de que la enfermedad se exacerba cuando interactúa con otras condiciones de salud que prevalecen en grupos desfavorecidos social y económicamente ha llevado a algunos científicos a pensar que estamos frente a una sindemia.
10 de octubre, 2020
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Con el correr de los meses, las medidas para evitar la propagación del covid-19 se han ido endureciendo o flexibilizando en distintas partes del mundo según el aumento o disminución de los casos.

Mientras que muchos países en Europa están volviendo a restringir actividades sociales y ordenando cuarentenas después de registrar un número récord de casos, Nueva Zelanda, por ejemplo, pasó a su nivel de alerta más bajo.

Sin embargo, esta estrategia para lidiar con el coronavirus es, en opinión de numerosos científicos, demasiado limitada para detener su avance.

“Todas nuestras intervenciones se han centrado en cortar las vías de transmisión viral, para controlar la propagación del patógeno”, escribió recientemente en un editorial Richard Horton, editor jefe de la prestigiosa revista científica The Lancet.

Pero la historia del covid-19 no es tan sencilla.

Por un lado, dice Horton, está el SARS-CoV-2 (el virus que provoca el covid-19) y por otro, una serie de enfermedades no transmisibles. Y estos dos elementos interactúan en un contexto social y ambiental caracterizado por una profunda inequidad social.

Bangladesh

Getty Images
El contagio es mucho mayor en comunidades empobrecidas que no pueden cumplir con las normas de higiene y distancia social.

Estas condiciones, argumenta Horton, exacerban el impacto de estas enfermedades y por ello debemos considerar al covid-19 no como una pandemia, sino como una sindemia.

No se trata de un simple cambio de terminología: entender la crisis de salud que estamos atravesando desde un marco conceptual más amplio abre el camino para buscar soluciones más adecuadas.

Uno más uno es más que dos

El término sindemia (un neologismo que combina sinergia y pandemia) no es nuevo.

Fue acuñado por el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer en los años 90 para explicar una situación en la que “dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades”.

“El impacto de esta interacción está además facilitado por condiciones sociales y ambientales que juntan de alguna manera a estas dos enfermedades o hacen que la población sea más vulnerable a su impacto”, le explica Singer a BBC Mundo.

La interacción con el aspecto social es lo que hace que no se trate sencillamente de una comorbilidad.

Merrill Singer

Merrill Singer
Singer acuñó el término “sindemia” en los años 90.

El concepto surgió cuando el científico y sus colegas investigaban el uso de drogas en comunidades de bajos ingresos en EE.UU., hace más de dos décadas.

Descubrieron que muchos de quienes se inyectaban drogas sufrían de una cantidad de otras enfermedades (tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, entre otras), y los investigadores se empezaron a preguntar cómo éstas coexistían en el cuerpo, y concluyeron que, en algunos casos, la combinación amplificaba el daño.

En el caso del covid-19, “vemos cómo interactúa con una variedad de condiciones preexistentes (diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores), y vemos un índice desproporcionado de resultados adversos en comunidades empobrecidas, de bajos ingresos y minorías étnicas“, explica Singer.

Y enfermedades como la diabetes o la obesidad —que son factores de riesgo para el covid-19— son más comunes en individuos de bajos recursos, añade en conversación con BBC Mundo Tiff-Annie Kenny, investigadora de la Universidad Laval, en Canadá, y quien trabaja en el Ártico con poblaciones afectadas por la inseguridad alimentaria, el cambio climático y condiciones de vivienda que dificultan cumplir con las recomendaciones sanitarias como lavarse las manos o mantener la distancia social.

¿Pero no es el este el caso de la mayoría de enfermedades? ¿No tienen la mayoría de las veces un impacto mayor en los grupos con menos acceso a salud, alimentación, educación e higiene? ¿No se potencian casi siempre cuando se combinan con otra o con una condición médica de base?

En cuanto a la interacción biológica, no es necesariamente siempre así, destaca el científico.

Cementerio en La Paz, Bolivia

Getty Images
La pandemia de covid-19 no se resuelve únicamente por la vía médica, creen los científicos que analizan la situación actual desde el marco conceptual de la sindemia.

“Hay evidencia creciente de que la influenza y el resfriado común son contrasindémicos. Es decir: la situación no empeora. Si una persona está infectada con los dos (virus), una (de las enfermedades) no se desarrolla”.

Y en cuanto al aspecto social, el elemento clave en el caso de una sindemia es que añade la interacción de las enfermedades.

Cambio de estrategia

Analizar la situación a través de la lente de la sindemia, dice Kenny, nos permite pasar de la aproximación de la epidemiología clásica sobre el riesgo de transmisión, a una visión de la persona en su contexto social.

Es una postura compartida por muchos científicos que creen que para frenar el avance y el impacto del coronavirus es crucial poner atención a las condiciones sociales que hacen que ciertos grupos sean más vulnerables a la enfermedad.

“Si realmente queremos acabar con esta pandemia cuyos efectos han sido devastadores en la gente, en la salud, en la economía, o con futuras pandemias de enfermedades infecciosas (hemos visto venir una detrás detrás de otra con cada vez mayor frecuencia: sida, ébola, SARS, zika y ahora covid-19), la lección es que tenemos que abordar las condiciones subyacentes que hacen posible una sindemia”, opina Singer.

“Tenemos que abordar los factores estructurales que hacen que a los pobres les resulte más difícil acceder a la salud o a una dieta adecuada”, agrega.

“El riesgo de no hacerlo es enfrentarnos con otra pandemia como la de covid-19 en el tiempo que tome que una enfermedad existente se escape del mundo animal y pase a los humanos, como ha sido el caso del ébola y el zika, y que continuará ocurriendo a medida que sigamos invadiendo el espacio de las especies salvajes, o a raíz del cambio climático y la deforestación”.

El editor de The Lancet Richard Horton es concluyente: “No importa cuán efectivo sea un tratamiento o cuán protectora una vacuna, la búsqueda de una solución para el covid-19 puramente biomédica fracasará”.

Y concluye: “A menos que los gobiernos diseñen políticas y programas para revertir disparidades profundas, nuestras sociedades nunca estarán verdaderamente seguras frente al covid-19”.


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