Carcelazo: la soledad y reglas que enloquecen al Chapo Guzmán y los otros capos en prisión
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Carcelazo: la soledad y reglas que enloquecen al Chapo Guzmán y los otros capos en prisión

Vivieron con lujos y poder. Crearon sus propias reglas y fueron admirados por miles. Todo lo pierden en prisiones de máxima seguridad. Los capos mexicanos del narco enfrentan un proceso traumático conocido como "carcelazo".
AFP
Por Alberto Nájar BBC Mundo, Ciudad de México
29 de noviembre, 2017
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En México le llaman “carcelazo”. Es el momento en que los presos se dan cuenta que perdieron la libertad, y que pasarán mucho tiempo encerrados.

Se trata de un proceso de angustia y estrés que puede causar problemas psicológicos y que en el caso de algunos líderes de narcotráfico, acostumbrados a una vida de lujo, poder y libertad absoluta, puede ser traumático.

Un ejemplo es Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien fuera uno de los capos más poderosos y ricos del mundo.

El gobierno de Estados Unidos, por ejemplo, le calcula una fortuna de US$14.000 millones.

Desde 2001, cuando escapó por primera vez de prisión, el capo fue clave para crear la organización de narcotráfico más poderosa de México.

Dentro del Cartel de Sinaloa a Guzmán Loera le decían “El General”.

Ahora vive en una celda de 20 metros cuadrados en el Centro Correccional Metropolitano de Lower Manhattan, Nueva York.

Joaquín Guzmán Loera, AFP
Guzmán Loera está confinado a una celda de 23 metros cuadrados.

Allí pasa 23 horas del día. Los celadores no le dirigen la palabra ni tampoco tiene permitido hablar con otros prisioneros.

El aislamiento causa estragos. Uno de sus abogados, Eduardo Balarezo, asegura que “El Chapo” padece una depresión profunda y empieza a sufrir daños psicológicos.

El capo, insiste, escucha ruidos inexistentes y sufre problemas de memoria.

La pesadilla

El “carcelazo” es un proceso complicado para cualquier detenido, dice Martín Barrón, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe).

Sobrevivirlo depende de la historia personal de cada uno y de las condiciones de la cárcel donde se encuentren.

AFP
“El Chapo” tenía el apoyo de miles de personas.

Quienes padecieron privaciones antes de ser detenidos, por ejemplo, eventualmente tienen más posibilidades de adaptarse al encierro.

Pero los que tuvieron comodidades o un estatus de poder el proceso suele ser más complejo. Es el caso de algunos líderes de carteles que se encuentran en prisiones de máxima seguridad.

“De buenas a primeras te encierran y la movilidad no es la misma, el poder que tenías fuera del espacio carcelario era enorme, te podías desplazar a donde quisieras y hacer lo que quisieras”, explica Barrón.

Casi todos marcaron sus propias reglas. El poder en su organización era absoluto y en casos como Guzmán Loera o el exlíder del Cartel del Golfo Ezequiel Cárdenas Guillén, “El Mata Amigos”, tenían incluso la admiración de miles de personas.

Algo difícil de perder. Cuando son detenidos buscan mantener su estilo de vida dentro de las prisiones, y para eso utilizan sus ganancias del narcotráfico.

Armas de oro de narcosAFP
En libertad los capos del narco llevaban una vida de lujos y poder.

A finales de los años 80, por ejemplo, Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, uno de los fundadores del Cartel de Sinaloa, salía algunos fines de semana de la cárcel donde se encontraba en Ciudad de México para cenar en restaurantes de lujo, asistir a centros nocturnos y bailar en cabarets.

Y durante su primer período tras las rejas (1993-2001) en el penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, “El Chapo” organizaba fiestas privadas en su celda con bebidas y comida que le enviaban de restaurantes exclusivos de Guadalajara, capital del estado.

La segunda vez que fue arrestado consiguió que le autorizaran visitas diarias de abogados y familiares, lo que sirvió para planear su fuga de la cárcel del Altiplano en julio de 2015.

Esas facilidades se pierden en las prisiones de máxima seguridad, especialmente las estadounidenses.

Y eso perturba a los capos del narcotráfico.

Las voces

“Mucho muy inteligente”. Así definió en 2005 la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) a Joaquín Guzmán Loera.

El perfil criminológico del capo lo define como una persona con marcado egocentrismo “de alta peligrosidad, que define claramente sus metas y la forma de alcanzarlas”.

Un personaje tenaz, sin sentimientos de culpa y que se reconoce como “un líder de buenos sentimientos”. También se le define como una persona mesurada en sus acciones de venganza.

Esta capacidad de organización le permitió encabezar la guerra contra carteles rivales para arrebatarles las rutas de tráfico en la frontera con Estados Unidos, y que causó la muerte a miles de personas.

Durante los 14 años en libertad tras su primera fuga de prisión, “El Chapo” asistía a restaurantes de lujo en Culiacán o Mazatlán, Sinaloa, los cuales cerraba para convivir tranquilamente con sus acompañantes.

Incluso organizó una gran fiesta para casarse con su actual esposa, Emma Coronel Aispuro.

Por eso el encierro de ahora le resulta infernal. Es una de las razones de sus problemas de depresión y ansiedad, dice su abogado.

Restaurante La LecheAFP
En libertad, los narcotraficantes pueden ir a restaurantes como este, donde fue secuestrado uno de los hijos del Chapo.

“Tuvo muchas posibilidades de ser el centro de todo y eso es una seducción muy fuerte”, le dice a BBC Mundo el escritor Elmer Mendoza, autor de varias novelas sobre el narcotráfico en Sinaloa.

“Después de una vida tan intensa sería interesante saber las voces que escucha“, dice de Guzmán Loera.

“¿Son las voces de su familia, de sus hijas e hijos, de sus mayores, de sus abuelos, las personas que asesinó o las mujeres que amó? Sería interesante saberlo”.

También La Tuta

Pero Joaquín Guzmán no es el único capo que sufre profundamente el “carcelazo”.

Servando Gómez, “La Tuta”, fue definido por la PGR como un personaje sumamente violento y aficionado a los reflectores.

Servando Gómez, AFP
Servando Gómez, “La Tuta”, era el líder de los Caballeros Templarios.

De hecho, el exlíder del cartel Los Caballeros Templarios concedió entrevistas a medios internacionales como Channel 4 News y Mundo Fox.

Las imágenes del capo caminando tranquilamente por pueblos de Michoacán mientras repartía dinero eran comunes.

También lo eran sus reuniones con políticos, periodistas y jefes de policía, las cuales solía grabar en video.

Pero “La Tuta” fue detenido en febrero de 2015, y desde entonces permanece en la cárcel de máxima seguridad de El Altiplano.

El exprofesor de primaria sufre estrés profundo, lo cual le provoca problemas estomacales e insomnio según reportaron medios locales.

También se queja de que permanecía encerrado por 23 horas en su celda, virtualmente aislado.

Cárcel del AltiplanoAFP
La Tuta está recluida en la cárcel del Altiplano.

El encierro parece haberlo transformado. En Youtube se difundió un video donde el capo participa en un torneo de ajedrez organizado en la cárcel.

“La Tuta” aparece en el escenario de un pequeño auditorio. Saluda amablemente a los internos y sobre todo a policías y funcionarios que asisten al evento.

El tono de su voz es humilde, radicalmente distinto a la forma soberbia y agresiva como aparecía en los videos que grabó cuando era jefe de Los Templarios.

¿Significa que empieza a rehabilitarse? Es difícil saberlo, dice Martín Barrón.

En el artículo El Mito de la reinserción y el tratamiento penitenciario el investigador advierte que aislar durante 23 horas diarias a los internos les puede causar daños físicos, pero sobre todo psicológicos.

Y eso es un arma de dos filos porque la rehabilitación de los criminales no se cumple, y en caso de que el desequilibrio se profundice estos eventualmente pueden salir de la cárcel.

Un hombre pide respeto a los derechos de El ChapoAFP
La situación de El Chapo preocupa a sus amigos y familiares.

“Una condición grave los vuelve inimputables y en esa condición legalmente no deben estar en prisión“, subraya.

La alternativa es concluir su sentencia en un hospital psiquiátrico.

Pero en ese caso, insiste el especialista, el propósito central de su captura queda en el aire, pues el castigo por sus delitos no se cumple.

Y para muchos eso es, simplemente, inaceptable.

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Cuartoscuro Archivo

#MisTatuajesNoJustificanTuViolencia: Mujeres protestan por frase de fiscal sobre Danna

"Basta de revictimizar a las mujeres", señalaron jóvenes en redes sociales, reclamando por la alusión del fiscal a los tatuajes de Danna.
Cuartoscuro Archivo
27 de agosto, 2020
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“Basta de revictimizar”, expresaron este jueves mujeres en protesta por la forma en que el fiscal de Baja California, Guillermo Ruiz Hernández, asoció a la adolescente Danna Miriam con actividades delictivas, solo por los tatuajes que tenía, justificando su asesinato.

“Tristemente en Mexicali, la semana pasada una niña de 16 años (fue asesinada), pero pues la niña también traía tatuajes por todos lados y también el crimen lo comenten uno de 18, uno de 22 años; sus compañeros de 18 y 23 años”, mencionó el fiscal.

Ante ello, mujeres alzaron la voz con mensajes aglutinados en la etiqueta #MisTatuajesNoJustificanTuViolencia, señalando que están cansadas de que se les juzgue por decidir sobre sus cuerpos.

“Tengo un tatuaje grande en la espalda, y planeo hacerme más. Los tatuajes no nos hacen delincuentes”, refirió una joven maestra de educación primaria.

“Soy mamá de tiempo completo de una niña de 10 meses. Tengo 36 años y 8 tatuajes. Mis tatuajes no me hacen merecedora de ningún tipo de violencia”, refirió otra mujer en Twitter.

En su protesta, ellas publicaron imágenes de los tatuajes que tienen e insistieron en que la apariencia de ninguna mujer de ningún modo justifica un feminicidio.

“Basta de criminalizar y revictimizar a las mujeres. Exijimos que hagan su trabajo, que investiguen, un mínimo de justicia, no sus misóginas y violentas opiniones”, mencionó una de las jóvenes en la protesta virtual.

La organización Amnistía Internacional México, en tanto, exigió a la Fiscalía de Baja California      “impedir que los prejuicios contra Danna” influyan en la investigación y sanción de su feminicidio.

“La perpetuación de estereotipos de género nocivos es uno de los factores determinantes de las discriminaciones y las violencias, y pueden dificultar el ejercicio de los derechos a la justicia, verdad y a la reparación integral del daño para las mujeres víctimas de violencia”, señaló.

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