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En México, solo 1.5% de los casos denunciados de abuso infantil llega a juicio
En México, de acuerdo con datos de la Asociación para el Desarrollo Integral de las Personas Violadas, hay cerca de 4.5 millones de casos de abuso sexual durante la infancia. Se estima que alrededor de 10% denuncia.
Foto: Cuartoscuro
Por Andrea Vega
29 de noviembre, 2017
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El fiscal está ahí enfrente, sentado, con la cara dura. La pequeña, de cuatro años, quiere salir corriendo. La investigación para procesar a quien la abusó sexualmente le está resultando un trauma adicional. No entiende los tecnicismos del ministerio público, ni por qué está ahí intentando convencerlos de lo que pasó o de qué sirve todo eso.

Así reconstruye Analía Castañer, coordinadora del grupo de Atención a la Infancia en Procesos de Justicia (Atij), uno de los casos que el colectivo ha documentado, en el Estado de México, sobre lo que sucede cuando un menor se presenta a declarar sobre un abuso sexual sin acompañamiento especializado.

La historia de la niña no para ahí. Entre el miedo y los nervios se ha enredado mucho. Empieza a contar lo sucedido, pero ante las muchas preguntas, no puede seguir. Empieza a pensar que ese señor de enfrente no le cree y se calla. El fiscal concluye que la declaración es confusa e imprecisa y la investigación se cae. No hay castigo para quien la abusó, y ella sale de ahí como víctima doble: de una violación y de que las autoridades crean que ha sido capaz de inventar una mentira semejante.

En México, de acuerdo con datos de la Asociación para el Desarrollo Integral de las Personas Violadas (Adivac), hay cerca de 4.5 millones de casos de abuso sexual durante la infancia. Se estima que alrededor de 10% denuncia y de esos solo 1.5% llega a juicio.

El Informe de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (Ceav) reporta que de 2010 a 2015 fueron consignados en averiguaciones previas, a nivel nacional, 67 mil 548 casos de delitos sexuales contra mujeres, de ellas 28 mil 672 estaban entre 0 y 15 años de edad.

Mientras que 12 mil 576 de las víctimas son hombres, y de ellos, 7 mil  300 estaban entre 0 y 15 años de edad. Los datos brindados por los organismos de procuración de justicia, consultados por la Ceav para el informe, evidencian que casi cuatro de cada diez (37.48%) de las personas que figuran como víctimas de violencia sexual en las averiguaciones previas tienen menos de 15 años.

Para un menor es muy difícil atravesar la ruta de la impartición y procuración de justicia. “Es un enorme embudo. Ya de por sí es difícil que hablen de lo que les pasó y luego está esto de lo difícil que es conseguir que se haga justicia. Si el sistema en general funciona mal en México, imagínate lo que es llegar con un niño chiquito a que le tomen una declaración. No encuentras personal que esté preparado para hacerlo”, dice Castañer.

De acuerdo con el Protocolo de actuación para las autoridades en casos que afecten a niñas, niños y adolescentes, emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2012, todos los menores de edad que se presenten a declarar deben tener el acompañamiento de un especialista.

“Un niño no puede ir a declarar sin antes haber recibido información que le permita entender de qué se trata –asegura Castañer–, porque la complejidad de un proceso de justicia no es asequible para ellos. Cognitivamente les resulta imposible entender palabras técnicas o toda la complejidad de lo que sucede en una diligencia”.

Necesitan un lenguaje diferente, una especie de traductor previo que les explique: de qué se trata, por qué así, quiénes son las personas que están presentes y por qué a él o ella le toca ir a hablar, qué sentido tiene, para qué le sirve. Sin embargo, estima la especialista, en la actualidad solo uno o dos de cada 10 niños que van a denunciar un abuso sexual tiene este tipo de acompañamiento.

Toca ayudar

Por eso es que el grupo de Atención a la Infancia en Procesos de Justicia (Atij) está trabajando para ayudar a revertir este panorama. El grupo pertenece al Instituto Latinoamericano de Estudios de la Familia (Ilef) y ofrece acompañamiento a las víctimas de abuso sexual que acuden a denunciarlo.

Además, Atij cubre otro aspecto que impide el acceso a la justicia de niños, niñas y adolescentes, los trabajos periciales. Los peritos necesitan saber aplicar las pruebas adecuadas a los niños y lograr que tengan el suficiente peso científico y metodológico para que se usen en un proceso de justicia.

En general, reporta el informe de Ceav, en los delitos de abuso sexual a menores, el personal de Ministerios Públicos tiende a argumentar que los jueces y juezas “les rechazan” los casos. Lo anterior denota que persisten debilidades en la formación del personal para investigar los delitos sexuales.

Los testimonios emitidos en los grupos focales por agentes del Ministerio Público, subraya el informe,  también revelan la falta de credibilidad en el dicho de las víctimas por parte del personal jurisdiccional, pero también por parte de quienes realizan las investigaciones en los organismos de procuración de justicia.

La discusión respecto a si un niño fantasea una situación de abuso sexual sin realmente haberla vivido ha estado en el centro de la problemática desde hace mucho tiempo. “Los niños no pueden fantasear detalles de una actividad sexual cuyo conocimiento es absolutamente inapropiado para su edad“, refiere un análisis del Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (Unicef).

Pero, hay peritos con una enorme carga de trabajo dentro de las instituciones públicas, dice Castañer, “tienen que hacer cientos de diagnósticos. Deben realizar periciales en media hora, y eso es técnica y metodológicamente imposible. Agrégale ahora que si se trata del caso de un niño o una niña tienes que tomar un montón de pruebas, hacer intervenciones para generar confianza”.

En un caso de niños y niñas, “una pericial bien hecha te lleva seis sesiones de dos horas y en distintos días. Son doce horas solo de aplicación, y luego tienes que sentarte a analizar resultados y después hacer el informe. En total te puedes llevar unas 20 horas. Si frente a eso pones la realidad de un perito teniendo que hacerlo en media hora o en cuatro horas, en el mejor de los casos, pues es obvio que no se hacen bien. Y con los ministerios públicos pasa lo mismo, llevan 200 casos abiertos al mismo tiempo. Por eso es más fácil decir que el niño está mintiendo”.

Es evidente que el sistema de justicia tiene que cambiar, asegura la especialista. Pero, ¿cómo le va a hacer para que todo su personal esté capacitado? “Esperar a eso es esperar algo que irá lento, por eso es que otras instituciones necesitamos apoyarlo. Si no hay personal especializado suficiente para preparar a niños y que pasen por ese proceso de la mejor manera, las organizaciones de la sociedad civil y los psicólogos tenemos que intervenir”.

Por eso, aunado a las tareas de acompañar a menores víctimas de abuso sexual durante el proceso penal y capacitar a los peritos para que hagan pruebas e informes más robustos, Atij también prepara a psicólogos clínicos para que si un juez les pide información sobre un niño o una niña puedan ofrecerla.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Falla de WhatsApp: 4 cosas que puedes hacer para protegerte del software espía
El servicio de mensajería reveló que piratas informáticos consiguieron instalar un software espía en algunos celulares. Te contamos cómo puedes mejorar la seguridad de tu teléfono.
15 de mayo, 2019
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Logo de Whatsapp

Getty Images
Whatsapp reveló el lunes que piratas informáticos consiguieron instalar un software con un sistema de vigilancia remota en algunos teléfonos celulares.

La frase “un ataque dirigido contra WhatsApp” es una que ningún usuario de esta aplicación quiere leer en un titular.

Agrega: “Los piratas informáticos pudieron instalar un software espía de forma remota” y el departamento de relaciones públicas de la aplicación de mensajería tiene un día complicado por delante.

WhatsApp reveló el lunes que una pequeña cantidad de cuentas fueron atacadas por “un actor cibernético avanzado”.

Si esa frase te generó inquietud, aquí tienes algunos consejos para ayudarte a mantener tu información a salvo.

1. Actualizar, dormir, repetir

Imagen de un hacker

Getty Images
El ataque contra la aplicación de mensajería fue orquestado por “un actor cibernético avanzado”, según la empresa.

El ataque fue descubierto por primera vez a principios de este mes.

En ese momento, Facebook, dueño de WhatsApp, le dijo a los especialistas de seguridad que el problema era “una vulnerabilidad de desbordamiento del búfer en WhatsApp VOIP (protocolo de voz por internet) que permitió la ejecución remota de código a través de series especialmente diseñadas de paquetes SRTCP (protocolo de transporte en tiempo real seguro) enviados a un número de teléfono específico”.

Genial.

Permítenos hacer una traducción aproximada: los hackers utilizaron la función de llamada de voz de WhatsApp para llamar al dispositivo que querían atacar.

Incluso si la llamada no fue contestada, el software de vigilancia aún pudo ser instalado debido a que el “VOIP vulnerable” no es lo suficientemente seguro.

Es posible que la llamada incluso haya desaparecido del registro de llamadas del dispositivo porque los hackers tenían el control de la aplicación.

Imagen de apps en un teléfono celular

Getty Images
Las actualizaciones para la mayoría de las aplicaciones de redes sociales incluyen mejoras de seguridad.

Y no, en este caso la solución no es simplemente apagar y volver a encender el teléfono.

El lunes, WhatsApp sugirió que sus 1.500 millones de usuarios actualicen la aplicación después de implementar una solución para ayudar a proteger los dispositivos de los ataques cibernéticos.

Tendrás que hacer esto manualmente -en esta ocasión, el pequeño punto rojo que aparece sobre el ícono del App Store (o lo que sea que haga tu teléfono para notificarte que tienes una tarea pendiente) no se resolverá por sí solo-.

A pesar de que los mensajes en WhatsApp están cifrados de extremo a extremo, lo que significa que solo deben aparecer en el dispositivo del remitente o del destinatario, el software espía utilizado en este último ataque habría permitido a los piratas informáticos leer los mensajes del objetivo.

Es una buena idea mantenerse al día con todas las actualizaciones de la aplicación, ya que a menudo incluyen ajustes de seguridad.

2. Sal de la nube

Imagen de un hacker

Getty Images
En esta ocasión los “hackers” pudieron leer mensajes ajenos en Whatsapp, a pesar de que están cifrados.

Probablemente ya conocías el cifrado de extremo a extremo de tus mensajes en WhatsApp, uno de los mayores atractivos de este servicio de mensajería.

Pero si tu o tus amigos hacen una copia de seguridad de sus chats de WhatsApp en un servicio como Google Drive o iCloud, se crea una vulnerabilidad.

Esa copia de seguridad no está protegida por el cifrado de extremo a extremo, por lo que cualquier persona que tenga acceso a tu nube podría obtener tu historial de conversaciones en la aplicación.

Por lo que, si realmente te importa tu privacidad, eso es algo que deberías deshabilitar.

Es posible que de vez en cuando recibas un mensaje preguntándote con qué frecuencia deseas realizar copias de seguridad. Pero si quieres cambiarlo ahora, entra en la app y busca en Configuración>Chats> Respaldo de chat.

3. 2FA

Si tu aplicación lo admite (y WhatsApp lo hace), la verificación de dos pasos -conocido como 2FA- es una buena manera de ayudar a mantener tus datos seguros.

Se trata de una capa adicional de seguridad para garantizar que las personas que intentan obtener acceso a una cuenta en internet son realmente quienes dicen ser.

Se empieza con el acceso normal: nombre de usuario y contraseña. Pero, en lugar de obtener acceso de inmediato, se pide una segunda forma de verificación, que puede ser por ejemplo una huella digital, un comando de voz o un código que es enviado por texto.

También puede ser información extra. Ya conoces las típicas preguntas: primera mascota, apellido de soltera de la madre; ese tipo de preguntas.

De nuevo, puedes elegir la verificación de dos pasos (2FA) desde la propia app: Configuración>Cuenta>Verificación de dos pasos.

4. Añade capas protectoras

Una pantalla con un candado.

Getty Images
Hay muchas opciones de seguridad que puedes elegir dentro de la app.

WhatsApp (y un montón de otras aplicaciones) ofrecen una gama de opciones de control de seguridad y privacidad.

Debes entrar a la app e ir a Configuración> Cuenta> Privacidad, para ver todos los servicios a tu disposición.

Desde allí puedes controlar quién puede ver el horario de tu “última vista”, tu foto de perfil o tu ubicación en tiempo real, por ejemplo.

También puedes desactivar las marcas que te informan de que tus mensajes han sido leídos, por lo que se desactivarán los ticks azules de verificación.

Puedes elegir todas o ninguna de las opciones, dependiendo de a quién quieres darle permiso para ver tu información.

Y un consejo: no pierdas el sueño por el último ataque

El ataque más reciente contra WhatsApp no debería preocuparte demasiado a menos que seas un abogado, una activista, un experto en derechos humanos o periodista.

Según el Comité para la Protección de los Periodistas, estos fueron los blancos más probables del último ataque.


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https://www.youtube.com/watch?v=qBLdD0RsGHI

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