Para ellos no hay justicia: familiares buscan solos a sus desaparecidos en Guerrero
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Erendira Aquino

Para ellos no hay justicia: familiares buscan solos a sus desaparecidos en Guerrero

En Chilapa, Guerrero, mujeres buscan a sus desaparecidos sin la ayuda de ninguna autoridad a pesar de las promesas oficiales y operativos militares.
Erendira Aquino
Por Erendira Aquino
8 de noviembre, 2017
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“En Guerrero estamos totalmente perdidos”, sentencia Guadalupe Rodríguez, madre de Josué Molina Rodríguez, un joven de 30 años, originario de Chilapa, desaparecido desde el 4 de junio de 2014, en Chilpancingo, capital del mismo estado. Un grupo de hombres armados “lo levantó” después de dejar a su novia en la puerta de la escuela.

Los videos donde se observaba cuando se llevaban a su hijo no pudieron ser recuperados, pues aunque ella solicitó al Ministerio Público que los requiriera a los locales comerciales cercanos a la zona donde Josué fue “levantado”, “no los pidió en su momento, sino después de un mes, cuando dijeron que no podían dar los videos porque los van borrando”.

A más de tres años de que Josué desapareció, su madre dice sentirse desilusionada y decepcionada. “Yo llevaba y llevaba pruebas a la Fiscalía, porque aquí las autoridades no investigan. Aquí tienes que investigar tú si quieres encontrar a tu familiar”. Guadalupe lamenta que “aún así no se hace justicia”.

Guadalupe no es la única que en esta zona reclama a las autoridades que investiguen qué pasó con un hijo, un padre, un hermano, un esposo.

En los últimos 10 años en Guerrero han desaparecido 1,294 personas de los 32,277 casos registrados en todo el país, de acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública. Esto lo coloca en el noveno lugar a nivel nacional, por debajo de Coahuila (1626), Puebla (1633), Chihuahua (2002), Nuevo León (2567), Jalisco (2782), Sinaloa (2852), Estado de México (3832) y Tamaulipas (5943).

La situación ha sido tan crítica, que el 21 de enero de 2016 el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anunció que se construiría un cuartel militar en Chilapa, el tercer municipio con mayor número de casos de desaparición forzada en el estado. El Registro Nacional de Personas Desaparecidas reporta 134 personas desaparecidas entre 2010 y mayo de 2017, seguido de Chilpancingo con 226 casos y Acapulco con 424.

En ese entonces, el titular de la Segob afirmó que la construcción de la instalación militar comenzaría “lo más pronto posible”, y que los gobiernos estatal y federal colaborarían en la búsqueda de personas desaparecidas en la región.

Seis días después, el 27 de enero, el gobernador del estado, Héctor Astudillo, anunció un operativo de tres mil militares para vigilar los municipios de Chilapa, Zitlala y las partes altas de Chilpancingo, a petición de las familias que pidieron buscar a los jóvenes desaparecidos en la zona. Pero no sólo eso, también “tratarían” de ubicar a quienes se los llevaron, “para meterlos a la cárcel”.

“Le marqué toda la noche y nunca contestó”

Año y medio después de ambos anuncios, aún no hay cuartel, aunque sí operativo. Sin embargo, los dos hijos de María del Carmen Abarca continúan desaparecidos básicamente porque ninguna autoridad los busca, sólo ella.

Héctor Jaimes Abarca, el mayor de ellos, tiene 31 años y es antropólogo. Desapareció el 18 de marzo de 2015, cuando regresaba en una Urvan a Chilapa desde Chilpancingo.

“Él era una persona que cuando daban las seis o siete de la noche, me marcaba para decir ‘mamá, voy a llegar tarde’, pero ese día dieron las 7:30 y él no llegó. Fue entonces cuando tomé el teléfono y le marqué, pero ya no me contestó… le marqué toda la noche y nunca contestó”, cuenta su madre.

De acuerdo con las últimas personas que lo vieron, Héctor acudió a la capital del estado a hacer un cobro, y a las siete de la noche abordó una Urvan rumbo a Chilapa.

“Como a los tres meses de su desaparición, unas amigas de Héctor me dijeron que él y otra compañera se vinieron juntos y bajaron en la entrada de Chilapa, pero que como a los cinco minutos, cuando mi hijo cruzó la carretera, una camioneta blanca lo atajó. Cuatro hombres armados lo subieron”, narra María del Carmen.

“De ahí yo no he sabido nada de él… nada. Pero a los dos meses, el 12 de mayo se llevaron a mi otro hijo, Jorge, de 19 años”.

Jorge, quien trabajaba en una tortillería, salió en una moto a entregar pedidos y “se lo llevaron”.

“Ese día vino gente de comunidades, entonces estaba la suegra de mi hija, y ella me dijo que uno de sus hermanos le contó que vio a mi hijo en la entrada de Chilapa. Lo subieron a una camioneta y se lo llevaron”, explica su madre.

Desde entonces, varias personas le han dicho que ven a su hijo, y que no la visita “porque lo tienen retenido, lo cuidan”. Pero, hasta ahora, no ha sabido más.

Manuel Olivares, integrante del Centro José María Morelos, organización defensora de derechos humanos en Chilapa, explica que de los 134 casos de desaparecidos se presentaron pocas denuncias formales ante la autoridad “por temor”.

Cuenta por ejemplo cómo en mayo de 2015 un grupo armado tomó la ciudad. “Como 300 personas armadas llegaron de diferentes comunidades del lado sur y hubo 30 o 31 desaparecidos, entre ellos el hermano de Héctor”.

De acuerdo con su versión, “lo más grave de todo es que había gendarmería, policía federal, militares, policías ministeriales y municipales, y todos coexistieron de manera pacífica con la gente armada que llegó”. Y aunque “muchas mamás fueron con militares y gendarmes a suplicar que intervinieran para que no se llevaran a sus hijos, les negaron el apoyo”.

“Entre el miedo y la preocupación se nos pasaron los días”

Silvana Sixtos busca a su hermana Esmeralda, de 35 años, y a su sobrino Erik Giovanni, desaparecidos desde el 20 de octubre de 2016.

Erik Giovanni García, de 19 años, fue visto por última vez con su madre, a quien acompañó a un Conalep donde estudiaba enfermería.

“Los vecinos dicen que los vieron juntos como a las 11 de la mañana. Mi hermana se dirigió a la escuela y de mi sobrino ya no supimos toda la tarde”, cuenta Silvana.

Esa noche, cuando Esmeralda Sixtos volvió a su casa, a las 8 de la noche, no encontró a Erik, por lo que preguntó a su hermano menor si sabía de su paradero.

A las 11 de la noche “le empezó a marcar a su teléfono y ya no contestaba, y en su desesperación como madre se cambió de ropa, se puso sandalias, tomó su bolsa y su teléfono, y salió a buscarlo, pero ya no regresó”, explica Silvana.

Ella y su madre se enteraron de lo sucedido hasta el día siguiente, cuando el hijo menor de Esmeralda fue a buscarlas a su casa.

“Nuestra sorpresa fue cuando llegó el niño y mi mamá le preguntó por Esmeralda, y él dijo ‘no sé, abuelita, mi mamá no llega desde ayer y mi hermano tampoco aparece’; fue ahí cuando empezó nuestra preocupación”, narra.

Un mes después de la desaparición de sus familiares, Silvana acudió a denunciar los hechos “por todos los contratiempos que se dan en el momento, y a lo mejor el nerviosismo, la impotencia, el coraje… un montón de sentimientos encontrados a los que se agrega la inseguridad”.

Sin embargo, hasta el día de hoy, tampoco tiene noticias sobre Erik y Esmeralda.

A más de veinte meses de que el secretario de Gobernación y el gobernador del estado se comprometieran con los guerrerenses a encontrar a los desaparecidos y hacer valer la justicia, cuestiona Manuel Olivares: “¿Se detuvo la violencia? ¿Pararon las desapariciones o ejecuciones? No, han continuado día con día, y es por eso nuestra preocupación”.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg

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Vacuna Sputnik V: De generar desconfianza a ser un instrumento para la influencia de Rusia en el mundo

Hace unos meses muchos desconfiaban de la vacuna rusa. Pero demostró ser tanto o más eficaz como las principales vacunas ampliamente aprobadas y podría convertirse en un instrumento estratégico para Putin.
15 de febrero, 2021
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Bandera rusa con jeringas.

Getty Images
Las cosas parecen haber cambiado radicalmente para la Sputnik V en apenas unos tres meses.

Cuando el pasado noviembre Rusia anunció que su vacuna contra el coronavirus tenía una eficacia del 92%, la noticia fue acogida con esperanza pero también con mucho escepticismo.

El secretismo que rodeó a los ensayos clínicos y la “precipitación” que criticó parte de la comunidad científica no inspiraban mucha confianza, ni siquiera en los propios rusos.

Hoy, a tres meses de aquel anuncio, las cosas parecen haber cambiado en gran medida.

De a poco los rusos comienzan a confiar en su vacuna y recientemente su eficacia fue respaldada por la prestigiosa revista médica británica The Lancet.

Muchos países, en especial en América Latina, tocan las puertas de Rusia para negociar dosis de su prometedor compuesto, y Rusia no ha tardado en responder y ofrecer su apoyo.

Hasta en Europa ha habido interés por Sputnik.

Josep Borrell, alto representante de Política Exterior y Seguridad de la UE, aseguró recientemente que la aprobación para su uso de la vacuna por parte de la Agencia Europa del Medicamento -en fase aun preliminar- “sería una buena noticia, porque como saben nos enfrentamos a una escasez de vacunas“.

Expertos consultados por BBC Mundo aseguran que el éxito de esta vacuna, producida con fondos estatales, resultará en un golpe de imagen positivo y un instrumento geopolítico importante para Rusia en los países de menos recursos.

Pero, ¿cómo evolucionó el escenario en solo unos meses?

Desarrollo “demasiado rápido”

En agosto de 2020 Rusia anunció que el Instituto estatal Gamaleya estaba desarrollando una vacuna contra el coronavirus.

La televisión, también estatal, presentó este hecho como una prueba del liderazgo científico del país, igual que cuando se anunció el lanzamiento del primer satélite hecho por el hombre hace 60 años.

¿El nombre de ese satélite? Sí, el mismo que la vacuna: Sputnik.

Este compuesto utiliza la técnica del vector viral, inyectándose un virus diferente y menos dañino con genes de la proteína espiga del coronavirus para crear una respuesta inmunitaria.

A pesar de los anuncios con bombo y platillo de que la vacuna era tan eficaz como las estadounidenses Pfizer y Moderna, ambas con porcentajes de protección superior al 90%, los rusos no acudieron de inmediato cuando arrancó la vacunación en masa en diciembre.

Dice Oleg Boldyrev, periodista del servicio ruso de la BBC en Moscú, que al comienzo de la campaña había mucho escepticismo por la forma tan rápida en que se había creado la vacuna.

“Muchos rusos estaban desconfiados por la naturaleza opaca de su registro y el entusiasmo excesivo de los funcionarios de gobierno. El presidente Vladímir Putin tampoco se había vacunado. Nada de esto ayudaba a crear confianza”, reporta Boldyrev.

Recuperación progresiva de la confianza

Encuestas recientes en Rusia indican que aunque poco a poco se instaura la confianza en la vacuna, sigue quedando una muestra considerable que no se fía del todo y quiere conocer más evidencias sobre su efectividad.

Ancianos en una residencia esperando para ser vacunados.

Getty Images
Poco a poco, los rusos van ganando confianza en su vacuna, reporta el servicio ruso de la BBC.

Sin embargo, puede que los escépticos empiecen a convencerse después de los datos de efectividad publicados en The Lancet, aunque siguen sin estar disponibles algunos datos de los ensayos clínicos y hay muchas preguntas que el Instituto Gamaleya debe responder.

Los más críticos acusan a los científicos de no ser completamente transparentes, pero “el aval de The Lancet es sin duda un gran impulso de optimismo para la distribución de Sputnik V a nivel mundial”, dice Boldyrev.

También debe tenerse en cuenta que, aunque no requiere las temperaturas extremas de conservación de Pfizer, sí necesita guardarse a temperaturas bajas, de alrededor de 8°C, y esto puede dificultar su distribución, como de hecho sucede fuera de las grandes ciudades en Rusia.

De acuerdo a un análisis independiente, menos de 1,5 millones de rusos han recibido la primera dosis de la vacuna. A este ritmo, tomaría unos tres años vacunar a la mitad de su población de 145 millones.

Oportunidad para los menos ricos

“Este es un momento decisivo para nosotros”, dijo en una entrevista a Bloomberg Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa, el organismo estatal que financió la vacuna.

El gobierno ruso reporta que muchas de las ocho millones de dosis ya fabricadas se enviarán a aquellos países que las ordenaron hace unos meses.

Una docena de países ha mostrado su interés. Entre ellos se encuentran aliados de Moscú, como Hungría o Irán, y también un buen número de estados latinoamericanos como México, Paraguay, Venezuela o Colombia.

En Argentina y Bolivia, de hecho, ya se ha empezado a inocular a la población con el compuesto ruso.

Vacunación en Argentina.

Getty Images
En Argentina ya se vacuna con la Sputnik V.

“Sputnik V llega en un momento crucial para América Latina”, asegura a BBC Mundo Vanni Pettinà, experto en relaciones exteriores de Rusia en el Colegio de México.

“Los países de la región no tienen tecnología propia para desarrollar sus vacunas ni el dinero suficiente para comprar las carísimas vacunas privadas que han ido aprobándose”, añade el experto.

En este sentido, Pettinà pronostica que la naturaleza estatal de Sputnik V facilitará su distribución y compra por parte de los países con menos recursos.

Y este hecho, indudablemente, también favorecerá un uso geopolítico que Putin puede utilizar muy bien a su conveniencia.

“Al ser estatal, Putin literalmente puede decidir cuántas dosis dar, a qué precios y a quién. Y todo esto estará condicionado por las evaluaciones políticas y estratégicas del Kremlin”, añade Pettinà.

Vladimir Putin en junio de 2020.

Getty Images
Que la vacuna sea estatal es un hecho que le permitirá a Putin utilizarla muy bien, de forma estratégica, dice un experto.

“Está claro que Rusia usará la vacuna como un instrumento geopolítico para aumentar lo que llamamos ‘soft power‘ (poder blando) entre estados con menos recursos y también otras empresas privadas a las que venda sus patentes”, explica Mira Milosevich, experta en Rusia y Eurasia para el Real Instituto Elcano.

“Durante la Guerra Fría, el poder blando se imponía con el deporte y el ajedrez, ahora los rusos utilizan la vacuna”, añade Milosevich.

Errores y debilidades de EE.UU. y Europa

Mientras que las primeras vacunas, como las de Pfizer, Moderna y Oxford-AstraZeneca, recibían el visto bueno de las autoridades médicas y comenzaban a distribuirse e inocularse, el optimismo se apoderaba de los países más ricos, que comenzaban a verse más cerca del triunfo sobre la pandemia.

La realidad ha mostrado ser más complicada.

Las farmacéuticas han experimentado notorias interrupciones en la distribución, especialmente evidentes en la UE, que hace unas semanas se involucró en una sonada disputa con AstraZeneca tras acusarle de incumplir los plazos de entrega de vacuna.

“Occidente no tiene mucha flexibilidad para manejar sus vacunas porque no las controla, son productos privados, y por eso está más expuesto al chantaje de precios y a contratos poco transparentes”, dice Pettinà.

El académico señala ciertos “errores y debilidades” tanto de la UE como de EE.UU. que Rusia puede aprovechar muy bien.

“La retirada de asuntos de política exterior de EE.UU. durante el gobierno de Trump y la complejidad y lentitud de la estructura política de la UE abren un espacio que el Kremlin puede usar para mejorar su imagen e influencia en países de menos recursos”, explica.

“Esto es fácil de explicar, Rusia es una potencia oportunista y ha visto que mientras EE.UU. y la UE priorizan abastecerse a sí mismos y son incapaces de proveer a países menos desarrollados, aprovecha para llevar la vacuna a estos territorios, también en América Latina”, coincide Milosevich.

Jeringas con el logo de AstraZeneca de fondo.

Getty Images
Vacunas como la de AstraZeneca prometían optimismo en la lucha contra la pandemia, pero la realidad ha demostrado ser algo más complicada.

“Esto hará que Rusia aumente su influencia en la región, ya de por sí más fácil de ampliar por las tradicionales interacciones con Cuba y otros gobiernos socialistas del siglo XXI como Brasil, Venezuela, Argentina o Bolivia”, completa Pettinà.

Largo historial de poderío científico ruso

Sputnik V no será el final de la investigación contra el coronavirus. Hay dos vacunas más que los científicos rusos están alistando.

“Una vez más, seguramente habrá cuestionamientos sobre la veracidad de los datos científicos que acompañen a los anuncios de eficacia”, apunta Boldyrev.

A pesar de las dudas y del secretismo ruso, Pettinà cree que no se debe infravalorar el historial científico y tecnológico de este país.

Vacunación en Irán, uno de los principales aliados de Rusia.

Getty Images
Varios expertos coinciden en que la vacuna rusa podría ser primordial para los países con menos recursos.

“El secretismo está muy vinculado a la herencia de seguridad soviética, pero no debe olvidarse que Rusia fue una potencia durante la Guerra Fría y que sigue invirtiendo mucho en ciencia y tecnología“.

Que la vacuna rusa funcione y tenga tanta eficacia es sin dudas una gran noticia para el mundo, pero, al igual que las otras vacunas, no se libra de las muchas interrogantes que siguen abiertas.

¿Cuánto durará la protección? ¿Será también efectiva contra las nuevas variantes más contagiosas que emergen en el mundo?

Todo parece indicar que aún es una incógnica el tiempo que queda en la lucha contra la pandemia.


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