Voluntarios llevan comunicación y auxilio médico a comunidades de Oaxaca donde no llega el gobierno
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Andrea Vega

Voluntarios llevan comunicación y auxilio médico a comunidades de Oaxaca donde no llega el gobierno

Una asociación civil se ha dado a la tarea de comunicar a poblaciones que viven en lugares alejados y en alto riesgo de un siniestro. A través de una red de radiocomunicación y un módulo de urgencias atienden los incidentes de la Sierra Mazateca, en Oaxaca.
Andrea Vega
Por Por Andrea Vega
22 de noviembre, 2017
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El mensaje de alerta llegó justo cuando el equipo de voluntarios de emergencias de la asociación Cinco panes y dos peces estaban terminando de dar una capacitación sobre protección civil a los policías del municipio de San José Tenango, en la Sierra Mazateca de la Región Cañada, en Oaxaca. Un automóvil compacto se había ido a un voladero. Había dos personas heridas.

El equipo de voluntarios de la asociación salió a prestar el auxilio. Por otro camino se fueron los policías, pensando en llegar más rápido. Pero a mitad de la ladera empinada, tapizada de piedra y lodo, los rescatistas civiles se toparon con un vehículo que descendía trayendo a los dos accidentados.

Raúl Soto, delegado de protección civil de la asociación en Oaxaca; Jacqueline Aguilar, su mano derecha y técnica en urgencias médicas, y tres de sus estudiantes en la misma área revisaron a los heridos: un hombre que tenía varias costillas fracturadas y una mujer con una fractura en el hueso del fémur.

El herido venía sentado en el asiento del copiloto del primer auto que llegó en su auxilio. En esa posición probablemente no hubiera llegado con vida a un hospital. Al traer varias costillas rotas y venir sentado, con el vehículo bajando por las laderas, donde se rebota a razón de una vez por minuto, lo más probable es que hubiera sufrido una perforación de pulmón. Los rescatistas lo trasladaron a su camioneta. Lo acostaron en la batea, lo empaquetaron y emprendieron el camino de una hora al hospital más cercano. El señor se salvó.

Si este equipo de rescate, sus radios de comunicación y su camioneta azul marino que peina todos los días la Sierra Mazateca no hubieran estado, la historia habría acabado en tragedia como las muchas que suceden en esta zona, a donde no ha llegado ni la telefonía fija, ni la celular, ni el asfalto, ni las ambulancias bien equipadas, ni los planes de protección civil ni casi nada.

Solo hay dos municipios (de 19) con señal de teléfono celular en la Sierra Mazateca de la Región Cañada de Oaxaca: Huautla de Jiménez y San Mateo Yoloxochitlan. Internet hay en la mayor parte de la región, aunque los pobladores deben comprar fichas por tiempo para poder usar la red WiFi, con una conexión muy inestable.

“Como somos una región de alta marginación, y estamos pegados a la sierra, ni al gobierno ni a las empresas les interesa traer infraestructura o comunicación. Han llegado, por ejemplo, empresas como Unefon a ofrecer teléfonos celulares, pero muy caros, de 12 o 15 mil pesos, porque son satelitales, y aquí la población no puede costear eso”, explica Arturo Carrera, presidente municipal de San Juan Coatzospam.

Casetas telefónicas hay, dice Raúl Soto, pero también son satelitales y cobran muy caro por las llamadas. Además, la mayoría no sirven. “Hace dos años Telmex tenía mucho teléfonos descompuestos por acá, así que mandaron personal en helicóptero para arreglarlos por lo mal que están los caminos, pero el aparato tuvo un accidente y los ocupantes murieron. Desde entonces los teléfonos están abandonados”.

Raúl Soto, delegado de Protección Civil en Oaxaca de Cinco peces y dos panes.

Las principales empresas de telefonía que operan en México no llegan a esta zona porque no les es rentable. Lo que ha llegado acá son los radios de comunicación de la asociación Cinco panes y dos peces, galardonada por su labor con el premio de la Fundación Vidanta, que reconoce y apoya los trabajos sobresalientes y originales desarrollados en América Latina y el Caribe para reducir pobreza, desigualdad y combatir la discriminación.

Los equipos de radio base dos que usan funcionan a través de una repetidora (un CPU con una antena colocada a más de 2300 metros de altura y que replica la señal a través de los cerros). Hasta ahora, Cinco panes y dos peces ha colocado 61 de estos aparatos en la región Mazateca de Oaxaca, 367 en Chiapas, 243 en Puebla, 26 en Hidalgo y 34 en Veracruz.

“La mayoría están instalados en las zonas más inaccesibles de cada región, donde es difícil no solo la comunicación sino también el acceso. Hay lugares donde se llega después de tres horas, una en vehículo y dos ascendiendo a pie por las montañas”, informa Alicia Baldovino, presidenta y fundadora de la asociación.

El nuevo integrante

Este jueves de mitad de noviembre, el equipo se dispone a inaugurar la comunicación de un radio más. Ahora en Agua Ciénega, una comunidad de no más de 300 habitantes, perdida entre las montañas de Oaxaca. La camioneta azul marino que conduce Soto sube por las laderas.

Todos quienes lo ven lo saludan con simpatía, con el característico chiflido que se usa acá para saludar a los amigos. “Si quieres que alguien te haga un favor en esta zona o te trate bien, di que eres amigo de Raúl Soto”, dice uno de sus acompañantes para dar una prueba de su popularidad.

En la casa que alberga el nuevo equipo espera quien estará a cargo de operarlo, Constantino García Vázquez. Cuando se va a colocar un radio en una comunidad, se habla con todos los habitantes y ellos escogen a su líder en el tema de protección civil: la persona que recibirá el equipo en su casa. Además, los pobladores eligen a un comité, que trabajará junto con el líder.

“Este comité recibe capacitación en protección civil y deben hacer su plan comunitario de prevención de riesgos, en donde se identifica cuáles son los lugares más seguros donde sus vecinos pueden resguardarse en caso de una emergencia, dónde se puede ubicar un refugio temporal, se hace un mapa de la comunidad y se van determinando cuáles son los riesgos y qué se puede hacer para minimizarlos”, explica Soto.

Constantino García está nervioso. Su casita está invadida por el grupo de ingenieros que ha llegado a colocar el equipo y a darle las instrucciones sobre cómo operarlo. Es su primera vez frente a un aparato así. Alrededor, sus seis hijos pasean una mirada de estupor de su papá a los varios invasores de su pequeño espacio.

García toma el altavoz del radio, aprieta el botón y se identifica, “aquí, Constantino García, de Agua Ciénega, probando”. Y una voz le responde en Huautla: “aquí Huautla, bienvenido”. Después, ambos interlocutores inician una breve charla en mazateco, el idioma que habla aquí la mayor parte de la población.

A partir del momento en el que Constantino dice, a través del radio, “aquí Agua Ciénega”, su comunidad estará enlazada con el resto de las 51 donde hay radios en esta sierra, así como con los municipios, la policía y el Módulo Regional de Protección Civil, ubicado en Huautla de Jiménez, que recién están empezando a operar Raúl Soto y su equipo.

Constantino García.

En Oaxaca es donde la asociación Cinco panes y dos peces tiene un plan más robusto de prevención. Aquí Soto ha logrado conformar un comité de protección civil con 15 presidentes municipales (de los 19 que hay en la región), quienes se reúnen una vez al mes, para evaluar los riesgos en esta zona donde las comunidades están dispersas entre las montañas, con el peligro constante de deslaves por las fuertes lluvias, como las del huracán Katia, que recién arrasó varias casas aquí.

Arturo Carrera, el presidente municipal de San Juan Coatzospam, cuenta que con los huracanes de los meses pasados resultaron afectadas unas 800 familias y 700 viviendas. Cuando los presidentes aglutinados en el Consejo Regional de Protección Civil pidieron apoyo al gobierno federal, les contestaron que no podían considerarlos dentro del Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

La explicación para excluirlos fue que Conagua determinaba quienes eran beneficiados, “Pero Conagua hace sus evaluaciones vía satelital, no son muy precisas, quienes estuvieron de lleno recibiendo la información de las afectaciones fue protección civil, pero hicieron caso omiso de eso”.

De recursos o capacitación para desarrollar planes de prevención de desastres o de protección, Carrera dice que ni el gobierno federal ni el estatal les canalizan nada. “Por eso es que cuando Raúl Soto nos propuso conformar este consejo para tratar de prevenir los muchos desastres que amenazan a la zona, aceptamos trabajar con él, porque acá si las organizaciones civiles no nos apoyan no llega nadie”.

Inicia la operación

Hoy es un día de festejo en el Módulo Regional de Protección Civil de la Mazateca, por fin han logrado conformar el equipo y el mobiliario adecuado para que tres estudiantes de técnico en urgencias médicas permanezcan 24 horas aquí pendientes de cualquier emergencia y listos para responder a ella. En total son ocho los estudiantes que se rolarán los turnos de 24 horas.

Entre ellos hay muchachos que han tenido que superar el alcoholismo, otros debieron enfrentar el machismo de su entorno para poder vivir su homosexualidad, hay madres solteras. Ninguno tenía una oportunidad de trabajar ni de estudiar fuera de este espacio que es ya su hogar. Por eso todos están dispuestos a seguir estudiando, hasta conseguir su certificación, y a pasarse las noches y las madrugadas aquí, brindando atención a sus comunidades.

El equipo.

Arturo Escamilla Sánchez, de 23 años de edad, originario de Tehuacán e integrante de este grupo, cuenta que hace tiempo se registró en un curso de enfermería y ahí conoció a Raúl Soto y a Jacqueline Aguilar. Ellos le comentaron sobre el curso que brindarían para conformar el equipo del modulo de protección civil.

Escamilla entró al curso de enfermería porque no tenía otra opción para poder estudiar, pero sabía que le sería difícil conseguir trabajo. En cambio con el curso que ofrecía Soto podía certificarse y tener algo estable. Así que se enroló. “Vine a las clases y me encantó. Empezamos en marzo y hemos visto desde anatomía hasta todo lo que es prehospitalario. Y no nos cobran nada por las clases”.

Los ocho jóvenes van y vienen en el módulo. Muestran las dos camas, hechas de tablas donde descansan dos, mientras otro está con la vista clavada en la radio de comunicación, por si algún mensaje llega. Enseñan su pequeño almacén de medicinas. Están contentos. Anoche fue la primera vez que tres pudieron quedarse aquí y ahora va todo el grupo a inaugurar una casa de block con madera y techo de lámina galvanizada, que el equipo gestionó para una familia afectada por las lluvias.

La nueva casa es apenas un cuarto de 4×4, un poco más arriba de donde la familia tenía su vivienda original, a una hora caminando sobre una ladera que es puro lodo. Pero es un espacio más seguro que la casa hecha de embarrado (carrizo con lodo) y lamina de cartón, donde vivían antes de que la frágil construcción quedara semidestruida con el huracán Katia.

Caminando por la Sierra Mazateca.

Los jóvenes aprovechan el trayecto de ida y vuelta a la casa para ponerse de acuerdo sobre la nueva rutina en el módulo: los turnos, los días de descanso, las clases. Jacqueline les recuerda las reglas: no se fuma, no se ingiere alcohol, siempre debe haber una persona frente a la radio. Parece dura, muy dura, pero no lo es, los quiere y es uno de los pocos apoyos que tienen estos muchachos, sus chupones, como ella les dice.

El grupo se ha vuelto una comunidad, una familia donde hay camaradería, posibilidad de estudiar, un trabajo y un futuro, a eso se aferran todos. Pero Raúl Soto se truena los dedos porque la verdad es que no le alcanza para cubrir los sueldos de los ocho chicos, ni los gastos del módulo que ascienden a 60 mil pesos al mes en total.

La asociación sólo va a cubrir los sueldos de dos personas y únicamente los presidentes municipales de San José Tenango, Huautla de Jiménez, San Antonio Eloxochitlan y San Juan Coatzospam, de 19 que hay en la región, se han comprometido a aportar 5 mil pesos cada uno. Eso no asegura ni la mitad de los gastos, ni siquiera los 4 mil pesos mensuales que recibirá de sueldo cada uno de los ocho muchachos.

En tanto los recursos caen, ellos siguen envueltos en la vorágine de ir contra los desastres y la carencia. Organizan sus clases, sus rondas de trabajo y la camioneta azul de Raúl Soto peina los caminos checando los equipos de radio comunicación, los comités, las laderas, gestionando apoyo.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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El otro virus que preocupa en Asia (y cómo trabajan los científicos para que no provoque otra pandemia)

La tasa de mortalidad por el virus Nipah es de hasta un 75% y no tiene vacuna. Los científicos trabajan arduamente para asegurarse de que este virus no cause la próxima pandemia.
15 de enero, 2021
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Supaporn Wacharapluesadee

Getty Images
Supaporn Wacharapluesadee es una “cazadora de virus”.

Era el 3 de enero de 2020, y Supaporn Wacharapluesadee estaba esperando una entrega.

Se había corrido la voz de que había algún tipo de enfermedad respiratoria que afectaba a las personas en Wuhan, China.

Con la llegada del Año Nuevo Lunar, muchos turistas chinos se dirigían a la vecina Tailandia para celebrar.

Por eso, el gobierno tailandés comenzó a examinar en el aeropuerto a los pasajeros que llegaban de Wuhan, y se eligieron algunos laboratorios, incluido el de Wacharapluesadee, para procesar las muestras con las que querían detectar el problema.

Wacharapluesadee es una experta cazadora de virus.

Dirige el Centro de Ciencias de la Salud y Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Cruz Roja Tailandesa en Bangkok.

Durante los últimos 10 años, ha formado parte de Predict, un proyecto mundial para detectar y detener enfermedades que pueden pasar de animales a humanos.

Ella y su equipo han tomado muestras a muchas especies, pero su enfoque principal ha estado en los murciélagos, que se sabe que albergan muchos coronavirus.

Un monje enseña un murciélago

Huw Evans picture agency
Los murciélagos que comen fruta son habituales en el sur de Asia y son el hábitat perfecto para el virus Nipah.

Pudieron comprender la enfermedad en solo unos días, detectando el primer caso de covid-19 fuera de China.

Descubrieron que, además de ser un virus nuevo que no se originó en humanos, estaba más estrechamente relacionado con los coronavirus que ya habían encontrado en los murciélagos.

Gracias a la información preliminar, el gobierno pudo actuar rápidamente para poner en cuarentena a los pacientes y asesorar a los ciudadanos.

A pesar de ser un país de casi 70 millones de habitantes, un año después, el 3 de enero de 2021 Tailandia había registrado 8.955 casos y 65 muertes.

La próxima amenaza

Pero mientras el mundo lidia con la covid-19, Wacharapluesadee ya está mirando hacia la próxima pandemia.

Asia tiene un gran número de enfermedades infecciosas nuevas.

Un murciélago

Getty Images
El equipo de Supaporn Wacharapluesadee fue el primero en confirmar un caso de covid-19 fuera de China.

Las regiones tropicales tienen una rica variedad de biodiversidad, lo que significa que también albergan una gran cantidad de patógenos.

Esto aumenta las posibilidades de que surja un nuevo virus.

El crecimiento de las poblaciones humanas y el aumento del contacto entre personas y animales salvajes en estas regiones también aumentan el factor de riesgo.

En el transcurso de un proyecto en el que tomó muestras de miles de murciélagos, Wacharapluesadee y sus colegas han descubierto muchos virus nuevos.

En su mayoría han encontrado coronavirus, pero también otras enfermedades mortales que pueden extenderse a los humanos.

Tasa de mortalidad del 40%-75%

Entre estos virus está el Nipah.

Los murciélagos que comen fruta son su huésped natural.

“Supone una gran preocupación porque no hay tratamiento y este virus tiene una alta tasa de mortalidad”, dice Wacharapluesadee.

La tasa de mortalidad de Nipah varía entre el 40% y el 75%, dependiendo de dónde ocurra el brote.

Pero la científica no está sola en su preocupación.

Murciélagos

Getty Images
El Nipah vive en los murciélagos que comen fruta y son ellos quienes lo transmiten.

Cada año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) revisa la larga lista de patógenos que podrían causar una emergencia de salud pública para decidir cómo priorizar sus fondos de investigación y desarrollo.

Se enfocan en aquellos que presentan el mayor riesgo para la salud humana, aquellos que tienen potencial epidémico y aquellos para los que no existen vacunas.

El virus Nipah está entre los 10 primeros.

Un virus siniestro

Y, como ya se han producido varios brotes en Asia, es probable que no hayamos visto el último.

Hay varias razones por las que el virus Nipah es tan siniestro.

El largo período de incubación de la enfermedad, que puede llegar hasta los 45 días, significa que existen muchas posibilidades de que un animal o persona infectada, sin saber que está enferma, lo propague.

Además puede infectar a una amplia gama de animales, lo que aumenta la posibilidad de que se extienda.

Y se puede contagiar por contacto directo o consumiendo alimentos contaminados.

Alguien con el virus Nipah puede experimentar síntomas respiratorios que incluyen tos, dolor de garganta, dolores y fatiga, y encefalitis, una inflamación del cerebro que puede causar convulsiones y la muerte.

Es claramente una enfermedad que a la OMS le gustaría evitar que se propague.

Pero el contagio es posible en cualquier lugar.

El mercado de la mañana en Battambang, Camboya.

Getty Images
El mercado de la mañana en Battambang, Camboya, sería un asunto sin complicaciones, excepto por sus murciélagos frugívoros.

El peligro acecha

En el mercado de Battambang, una ciudad a orillas del río Sangkae, en el noroeste de Camboya, las motocicletas pasan entre los compradores y levantan polvo a su paso.

Los carros llenos de mercancías y cubiertos con láminas de colores se colocan junto a puestos improvisados que venden frutas deformes.

Los lugareños entran y salen de las gradas, con las bolsas de plástico llenas de sus compras.

Las ancianas con sombreros de ala ancha se agachan sobre mantas cubiertas con verduras para la venta.

En otras palabras, es un mercado matutino bastante normal. Es decir, hasta que miras al cielo.

Colgados en silencio en los árboles de arriba hay miles de murciélagos que comen fruta, defecando y orinando sobre cualquier cosa que pase debajo de ellos.

En una inspección más cercana, los techos de los puestos del mercado están cubiertos de heces de murciélago.

Battambang

Getty Images
Los murciélagos sobrevuelan el mercado de Battambang defecando y orinando en cualquier sitio.

“La gente y los perros callejeros caminan todos los días bajo construcciones expuestas a la orina de los murciélagos“, dice Veasna Duong, jefa de la unidad de virología del laboratorio de investigación científica Instituto Pasteur en Phnom Penh y colega y colaboradora de Wacharapluesadee.

El mercado de Battambang es uno de los muchos lugares donde Duong ha identificado murciélagos frugívoros y otros animales que entran en contacto con humanos a diario en Camboya.

Cualquier lugar donde los humanos y los murciélagos frugívoros estén cerca se considera un “intercambio de alto riesgo” por su equipo, lo que significa que es muy posible que se produzca un contagio.

“Este tipo de exposición podría hacer que el virus mute, lo que podría causar una pandemia”, dice Duong.

A pesar de los peligros, los ejemplos de proximidad son infinitos.

“Observamos aquí y en Tailandia, en mercados, áreas de culto, escuelas y lugares turísticos como Angkor Wat, donde, por ejemplo, hay un gran nido de murciélagos allí”, dice.

En un año normal, Angkor Wat recibe 2,6 millones de visitantes.

Y eso son 2,6 millones de oportunidades al año para que el virus Nipah pase de murciélagos a humanos en un solo lugar.

El mercado matutino de Battambang

Huw Evans picture agency
El mercado matutino de Battambang es uno de los muchos lugares en Camboya donde los murciélagos y los humanos entran en contacto cercano.

De 2013 a 2016, Duong y su equipo lanzaron un programa de rastreo con GPS para comprender más sobre los murciélagos frugívoros y el virus Nipah, y para comparar las actividades de los murciélagos camboyanos con los murciélagos en otras regiones de puntos críticos.

Dos de estos lugares son Bangladesh e India.

Ambos países han experimentado brotes del virus Nipah en el pasado y probablemente estén relacionados con el consumo de jugo de palmera datilera.

Por la noche, los murciélagos infectados sobrevuelan las plantaciones de palmeras datileras y lamen el jugo que se derramaba del árbol y que los locales recolectan a través de un cuenco sujeto al árbol.

Es probable que los murciélagos orinen cerca del cuenco.

A la mañana siguiente, los lugareños que compren un jugo a su vendedor ambulante, pueden infectarse con la enfermedad.

En 11 brotes diferentes de Nipah en Bangladesh entre 2001 y 2011, se detectaron 196 personas con Nipah.

De ellas 150 murieron.

Laboratorio médico

Getty Images
El virus Nipah es mortal en muchas ocasiones.

El jugo de palmera datilera también es popular en Camboya, donde Duong y su equipo han descubierto que los murciélagos frugívoros en Camboya vuelan lejos, hasta 100 km cada noche, para encontrar fruta.

Eso significa que los humanos en estas regiones deben preocuparse no solo por estar demasiado cerca de los murciélagos, sino también por consumir productos que los murciélagos podrían haber contaminado.

Duong y su equipo también identificaron otras situaciones de alto riesgo.

Las heces de murciélago son un fertilizante popular en Camboya y Tailandia y en áreas rurales con pocas oportunidades laborales vender excrementos de murciélago puede ser una forma de ganarse la vida.

Duong identificó muchos lugares donde los locales animaban a los murciélagos frugívoros, también conocidos como zorros voladores, a posarse cerca de sus hogares para poder recolectar y vender su guano.

Los aldeanos cosechan guano en una caverna,

Getty Images
Los aldeanos cosechan guano en una caverna, un fertilizante popular en Camboya y Tailandia, pero que conlleva riesgos.

Pero muchos recolectores de guano no tienen idea de los riesgos a los que se enfrentan al hacerlo.

“El 60% de las personas que entrevistamos no sabían que los murciélagos transmiten enfermedades. Hay todavía una gran falta de conocimiento”, dice Duong.

De vuelta en el mercado de Battambang, Sophorn Deun vende huevos de pato.

Cuando se le preguntó si había oído hablar del virus Nipah, una de las muchas enfermedades de riesgo que podrían portar los murciélagos, dijo: “Nunca. Los zorros voladores no molestan a los aldeanos, nunca me he enfermado”.

Educar a los lugareños sobre las amenazas que suponen los murciélagos debería ser una iniciativa importante, cree Duong.

Cambiando el mundo

Evitar los murciélagos podría haber sido fácil años atrás, pero a medida que la población humana se expande, cambiando el planeta y destruyendo hábitats silvestres para satisfacer la creciente demanda de recursos, esto aumenta la propagación de enfermedades.

“La propagación de estos patógenos y el riesgo de transmisión se aceleran con los cambios en el uso de la tierra como la deforestación, la urbanización y la intensificación agrícola”, escriben los autores Rebekah J. White y Orly Razgour en un informe de 2020 de la Universidad de Exeter sobre enfermedades zoonóticas emergentes.

Campos deforestados

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La deforestación obliga a los murciélagos a mudarse.

El 60% de la población mundial ya vive en las regiones de Asia y el Pacífico, y todavía se está produciendo una rápida urbanización.

Según el Banco Mundial, casi 200 millones de personas se trasladaron a áreas urbanas en Asia Oriental entre los años 2000 y 2010.

El Nipah en el pasado

La destrucción de los hábitats de los murciélagos ha causado infecciones por Nipah en el pasado.

En 1998, un brote del virus Nipah en Malasia mató a más de 100 personas.

Los investigadores concluyeron que los incendios forestales y la sequía local habían desalojado a los murciélagos de su hábitat natural y los habían obligado a buscar árboles frutales cultivados en las mismas granjas que los cerdos.

Bajo estrés, se ha demostrado que los murciélagos esparcen más virus.

La combinación de verse obligados a reubicarse y estar en estrecho contacto con una especie con la que normalmente no interactuarían permitió que el virus pasara de los murciélagos a los cerdos y luego a los granjeros.

Además, aunque Asia alberga casi el 15% de los bosques tropicales del mundo, pero la región también es un foco de deforestación.

El continente se encuentra entre los primeros del mundo en pérdida de biodiversidad.

Gran parte de esto se debe a la destrucción de bosques en plantaciones para productos como el aceite de palma, pero también a la creación de áreas residenciales y espacio para el ganado.

Deforestación

Getty Images
Asia está experimentando altos niveles de deforestación, a menudo debido a la construcción de plantaciones para productos como el aceite de palma.

Los murciélagos que comen fruta tienden a vivir en regiones boscosas espesas con muchos árboles frutales de los que alimentarse.

Refugios alternativos

Cuando su hábitat es destruido o dañado, encuentran nuevas soluciones, como el gallinero de una casa o las torres con grietas de Angkor Wat.

“La destrucción del hábitat de los murciélagos y la interferencia de los humanos a través de la caza impulsa a los zorros voladores a buscar refugios alternativos“, dice Duong.

Es probable que los murciélagos que el equipo de Duong ha monitoreado viajando hasta 100 kilómetros por noche en busca de fruta lo estén haciendo porque su hábitat natural ya no existe.

Pero los murciélagos, hemos sabido recientemente, albergan una serie de enfermedades desagradables: Nipah y covid-19, pero también ébola y SARS.

¿Deberíamos simplemente erradicar los murciélagos?

No, a menos que queramos empeorar las cosas, dice Tracey Goldstein, directora de instituto del Laboratorio del One Health Institute y directora de laboratorio del Proyecto Predict.

Murciélago

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Aunque los murciélagos son portadores de enfermedades, también ayudan a controlar loa insectos, por lo que sacrificarlos no es una buena opción, dicen los científicos.

“Los murciélagos juegan un papel ecológico enormemente importante”, dice Goldstein.

Polinizan más de 500 especies de plantas.

También ayudan a mantener a raya a los insectos, desempeñando un papel muy importante en el control de enfermedades en los seres humanos, por ejemplo, reduciendo la malaria al comer mosquitos, dice Goldstein.

“Desempeñan un papel muy importante en la salud humana”.

También señala que se ha demostrado que sacrificar murciélagos es perjudicial desde la perspectiva de la enfermedad.

“Lo que hace una población cuando disminuye el número de bebés es tener más bebés; eso haría que sea más susceptible”, dice.

Encontrar respuestas, crear preguntas

Pero por cada respuesta, siempre surgen más preguntas.

Una es: ¿por qué Camboya aún no ha experimentado un brote del virus Nipah, dados todos los factores de riesgo?

¿Es cuestión de tiempo, o los murciélagos frugívoros de Camboya son ligeramente diferentes a los murciélagos frugívoros de Malasia, por ejemplo?

¿El virus en Camboya es diferente al de Malasia?

¿La forma en que los humanos interactúan con los murciélagos es diferente en cada país?

El equipo de Duong está trabajando para encontrar las respuestas, pero aún no conoce todos los aspectos del tema.

Angkor Wat

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Los templos de Angkor Wat, en Camboya, son el escondire perfecto para los murciélagos.

Por supuesto, el equipo de Duong no es el único que analiza estas preguntas.

La búsqueda de virus es un esfuerzo de colaboración global masivo, con científicos, veterinarios, conservacionistas e incluso científicos ciudadanos que se unen para comprender a qué enfermedades nos enfrentamos y cómo evitar un brote.

Cuando Duong encuentra el virus Nipah en alguna de las muestras extraídas en murciélagos, se lo envía a David Williams, jefe del Grupo de Diagnóstico de Laboratorio de Enfermedades de Emergencia del Centro Australiano de Preparación para Enfermedades.

Debido a que el virus Nipah es tan peligroso (los gobiernos de todo el mundo consideran que tiene potencial de bioterrorismo), solo un puñado de laboratorios en todo el mundo pueden cultivarlo y almacenarlo.

El laboratorio de Williams es uno de ellos.

Su equipo está formado por algunos de los principales expertos mundiales en virus Nipah, con acceso a una amplia gama de herramientas de diagnóstico que no están disponibles en la mayoría de los laboratorios.

Al usar trajes de contención herméticos, pueden cultivar más virus altamente peligrosos a partir de una pequeña muestra y luego, trabajando con una carga mayor, realizar pruebas para comprender cómo se replica, transmite y cómo causa enfermedades.

Científicos

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Los científicos tienen que tratar las muestras de virus peligrosos con un equipo especial.

Es bastante complicado llegar a este punto: primero, Duong recolecta orina de murciélago extendiendo una lámina de plástico debajo de un gallinero en Camboya.

Esto evita tener que atrapar a los murciélagos, lo que puede resultar traumatizante para ellos.

Lleva sus muestras al laboratorio, las decanta en tubos, las etiqueta y las empaqueta de forma segura en cajas frías.

Estos son recolectados por un servicio de mensajería especial que está aprobado para enviar mercancías peligrosas y vuelan a Australia, donde las muestras de virus pasan por la aduana para que se aprueben las licencias y los permisos correspondientes.

Finalmente llegan al laboratorio de Williams.

Después de las pruebas, compartirá los resultados con Duong en Camboya.

Fondos para investigación

Le pregunto a Williams si construir más laboratorios de alta seguridad como el suyo en todo el mundo podría acelerar la detección de enfermedades dañinas.

“Potencialmente sí, al poner más laboratorios en lugares como Camboya que podrían acelerar la caracterización y el diagnóstico de estos virus”, dice. “Sin embargo, su construcción y mantenimiento son costosos. A menudo, ese es el elemento limitante”.

La financiación del trabajo que están llevando a cabo Duong y Wacharapluesadee ha sido irregular en el pasado.

El gobierno de Trump dejó que el programa Predict, con 10 años de antigüedad, expirara, aunque el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, prometió restaurarlo.

Mientras tanto, Wacharapluesadee tiene fondos para una nueva iniciativa llamada Thai Virome Project, una colaboración entre su equipo y el Departamento de Parques Nacionales, Vida Silvestre y Conservación de Plantas del gobierno en Tailandia.

Muestras

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Las muestras se mandan a Australia.

Esto le permitirá tomar muestras de más murciélagos y una gama más amplia de vida silvestre para comprender las enfermedades que albergan y las amenazas a la salud humana.

Duong y su equipo están buscando fondos para su próximo viaje de detección de patógenos.

Uno para financiar la vigilancia continua de los murciélagos en Camboya y otro para comprender si ha habido infecciones en humanos de las que no se han tenido noticias hasta ahora.

Todavía no han logrado asegurar el dinero para continuar con su trabajo contra el virus Nipah.

Sin él, dicen, es más probable un brote potencialmente catastrófico.

“La vigilancia a largo plazo nos ayuda a informar a las autoridades medidas preventivas y para evitar un contagio no detectado que causaría un brote más grande”, dice Duong.

Y sin una formación continua, es posible que los científicos no puedan identificar y caracterizar nuevos virus rápidamente, como hizo Wacharapluesadee con covid-19 en Tailandia.

Esta información es necesaria para comenzar a trabajar en una vacuna.

Murciélagos

Getty Images
Los murciélagos pueden recorrer decenas de kilómetros.

Cuando hablamos en junio de 2020 por videollamada, le pregunté si Wacharapluesadee estaba orgullosa del notable logro de su equipo. “¿Orgullosa?”, dijo. “Sí, lo estoy”.

“Pero el proyecto Predict fue un ejercicio sobre cómo diagnosticar virus nuevos a partir de animales salvajes. Así que cuando mi equipo y yo encontramos el genoma del no fue una gran sorpresa . Nos dio mucha experiencia. Fortaleció nuestra capacidad”, dijo.

Duong y Wacharapluesadee esperan seguir colaborando para combatir el virus Nipah en el sudeste asiático, y la pareja ha elaborado una propuesta para vigilar de forma conjunta el virus Nipah en la región.

Planean enviarlo a la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa, una organización gubernamental de Estados Unidos que financia el trabajo destinado a reducir las amenazas que representan los agentes de enfermedades infecciosas, una vez que la crisis de covid-19 disminuya.

En septiembre de 2020, le pregunté a Wacharapluesadee si cree que puede detener la próxima pandemia.

Estaba sentada en su oficina con su bata blanca de laboratorio, después de haber procesado cientos de miles de muestras para realizar pruebas de covid-19 en los últimos meses, algo muy por encima de la capacidad habitual de su laboratorio en cualquier otro año.

A pesar de todo, una sonrisa apareció en su rostro. “¡Lo intentaré!”, dijo.

Con información adicional de Mora Piseth en Camboya.

La presentación de informes para esta historia, que es parte de la serie “Stop the Next One”, fue financiada por el Pulitzer Center.

Esta nota se publicó originalmente en inglés en BBC Future.


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