Derechos de papel: aún bajo custodia militar, poblados quedan vacíos ante amenazas del narco
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Eréndira Aquino

Derechos de papel: aún bajo custodia militar, poblados quedan vacíos ante amenazas del narco

Municipios de guerrero con operativo militar para contrarrestar la presencia del crimen organizado se encuentran prácticamente desiertos.
Eréndira Aquino
Por Erendira Aquino
9 de noviembre, 2017
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“Fuimos desplazados de Totolapan por la delincuencia organizada. Somos 58 familias, entre las que ya llevamos 27 muertos y tres desaparecidos. Una niña vio cómo mataron a su mamá y a su hermano”, narró un testigo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Guerrero, en 2015.

Según el testimonio, los agresores “querían madera, plantar droga y los minerales que hay ahí”.

Dos años después, Guerrero forma parte de los diez estados en los que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha documentado casos de desplazamiento forzado interno.

En este estado, pobladores de Heliodoro Castillo, Chilapa de Álvarez, Leonardo Bravo, San Miguel Totolapan, Chilpancingo y Pungarabato han tenido que dejarlo todo para huir de las amenazas, el secuestro y la violencia.

El fenómeno se repite en municipios de 10 estados del país, de acuerdo con el Informe Especial sobre Desplazamiento Forzado Interno en México. Se trata de familias enteras que vivían en localidades con reporte de violencia en Chiapas, Chihuahua, Jalisco, Sinaloa, Tamaulipas, Michoacán, Durango, Veracruz y Oaxaca, además de Guerrero.

“La niña les gritaba que no se llevaran a su papá”

“El 21 de noviembre de 2014 se llevaron a mi hermano, Cándido Díaz Sánchez, de 45 años. Se lo llevaron 10 hombres que entraron con armas largas a su casa. Él estaba peinando a su niña de tres años, porque su esposa tenía dolores de parto y la iban a llevar al hospital”, cuenta Judith Díaz.

“La niña les gritaba que no se llevaran a su papá, y la esposa de Cándido les pidió que por piedad no se lo llevaran, a lo que los criminales contestaron ‘cállese, señora, no venimos por las mujeres’”, recuerda.

Después de ese episodio, la esposa de Cándido y sus dos hijos se fueron. “Ella se tuvo que ir de aquí, porque la amenazaron por teléfono de que si no se iba, le quitarían a sus niños. Es desplazada, su casa está abandonada”, explica.

Con lágrimas en los ojos, Judith dice que algunos vecinos le han comentado que saben que a su hermano lo mataron, “y está enterrado en una fosa, en Zitlala”, municipio perteneciente a esta región.

Durante los primeros cuatro años de confrontación entre fuerzas públicas y crimen organizado en México, luego que el presidente Felipe Calderón declarara la guerra contra las drogas, 246 municipios del país comenzaron a perder su población, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Las medidas implementadas por el gobierno federal no sólo no controlaron el crimen, también incrementaron el desplazamiento de la población. A tal grado, que de 2010 a 2015 (los dos últimos años del sexenio de Calderón y los tres primeros del presidente Enrique Peña Nieto) el número de municipios cuya población huyó de la zona alcanzó los 691, según cifras del INEGI.

Comunidades desplazadas, aún con el reconocimiento de un derecho y la protección de militares

El incremento en el número de poblaciones que huyen de la violencia orilló a la CNDH a reconocer por primera vez, el pasado 10 de octubre, el derecho a no sufrir desplazamiento forzado en México. El organismo dirigió la Recomendación 29/2017 al gobernador de Sinaloa, al fiscal del estado y a los alcaldes de Choix y Sinaloa de Leyva, por la desprotección de más de 2,000 víctimas de desplazamiento forzado en la entidad.

De acuerdo con el Informe Especial de la comisión, “el desplazamiento forzado en México no es un suceso nuevo ni reciente, se ha dado de manera constante y por causas diversas. Ante ello es necesario insistir en las pocas acciones gubernamentales que se advierten en materia de prevención y control de este tema”.

Y para muestra, un botón. A pesar de los operativos militares para contrarrestar al crimen organizado, en las comunidades aledañas al municipio de Chilapa, Guerrero, la vida no volvió a ser igual desde junio de este año.

El Centro de Derechos Humanos José María Morelos estima que de las 700 familias que habitaban en Tepozcuautla y Ahuihuiyuco, actualmente quedan unas doce. Las demás se desplazaron “ante la amenaza de muerte si no abandonaban su patrimonio”.

En Tepozcuautla, la gente abandonó casas y negocios tras presuntas amenazas del crimen organizado. Foto: Eréndira Aquino.

Manuel Olivares, integrante del Centro, cuenta que “los días 7 y 8 de junio, de manera sorpresiva empezamos a mirar grupos de familias con costalillas de ropa, algunos trastes de cocina y muchos niños”.

Como los habitantes de la zona suelen viajar hacia otros estados para trabajar como jornaleros no les prestaron mucha atención, hasta que se percataron de que “se veían temerosas y algunas estaban llorando”.

La noche del 8 de octubre, el equipo de la organización se percató que en redes sociales circulaba una publicación que contaba sobre el desplazamiento forzado de las dos comunidades.

“El viernes 9 de junio acudimos con un representante de las familias desplazadas, algunas víctimas y medios de comunicación a las comunidades de Tepozcuauhtla y Ahuihuiyuco para constatar lo que nos contaron: había papeles pegados en varias partes del pueblo donde se informaba que un grupo criminal entraría a asesinar a quienes no abandonaran el lugar”, narra.

En aquella ocasión escuelas, centros de salud, tiendas y casi todas las casas fueron cerradas; sólo las iglesias permanecieron abiertas, recuerda Olivares. La presencia militar y policíaca desplegada en la región no fue suficiente para garantizar a las familias que nada les pasaría si permanecían en sus localidades. Prefirieron huir.

El pasado 19 de septiembre, Animal Político pudo constatar que estas comunidades permanecen casi vacías, a pesar de estar custodiadas por elementos del Ejército.

Tiendas y casas permanecen cerradas en Ahuihuiyuco. Foto: Eréndira Aquino.

 

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg

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Martes 13 y otras situaciones, objetos y animales que ¿traen mala suerte?

Según las creencias, el 13 es mala suerte porque es el número de quienes participaron en la última cena de Jesús antes de ser crucificado.
13 de julio, 2021
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En martes, ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes.

El dicho popular recomienda no hacer nada arriesgado el martes, por considerarse un día de mala suerte.

Se trata de un famoso refrán del idioma español que tiene su base en la superstición.

Según detalla la página web del Instituto Cervantes, esto se debe a que este día de la semana estaba consagrado a Marte, el dios de la guerra en la mitología latina, por lo que se consideraba un día de mal agüero para emprender algo importante.

También aclara que en la antigüedad tenía la misma connotación para los egipcios y los turcos y que algunos historiadores españoles relacionaban la superstición porque “los martes se produjeron algunas importantes derrotas de los moros a las tropas cristianas”.

La complicación del 13

Pero parece que, además de martes, el problema se agudiza cuando es 13.

Los países anglosajones tienen su versión también del día de mala suerte: el viernes 13.

Según las creencias, el 13 es mala suerte porque es el número de quienes participaron en la última cena de Jesús antes de ser crucificado.

También es el capítulo del Apocalipsis o Revelación de la Biblia y en el que habla de una bestia, la causa de todo mal.

Y hasta existe la fobia al número 13: la triscaidecafobia.

Número 13

Lo concreto es que no hay una bibliografía que respalde cada una de estas creencias populares que muchas de ellas se remontan a tiempos inmemoriales.

Pero la mala suerte no solo está representada en el número 13 (para muchos), sino que también se aparece en animales, acciones y determinadas situaciones, etc.

Pero, ¿por qué y cuáles son? En BBC Mundo hicimos un listado.

La sal derramada

sal

Durante siglos y siglos, la sal tuvo un rol importante en las culturas.

Desde utilizarla para condimentar y conservar los alimentos hasta utilizarla como una forma de moneda de intercambio que luego dio origen a la palabra salario.

Por eso, derramar sal es signo de mal presagio para muchos.

También existe la superstición de que no se debe pasar el salero de mano en mano, sino que se apoya en la mesa, por la misma razón anterior: por miedo a que se derrame.

¿Qué culpa tendrá el gato?

Gato negro

Muchas personas consideran que es mala suerte que un gato negro se cruce por delante.

Para el cristianismo, los gatos de color negro eran símbolos del mal y estaban asociados a las brujas.

Sin embargo, para la cultura egipcia eran animales de adoración.

La escalera

Mujer camina debajo de escalera

El origen de por qué pasar debajo de una escalera es de mala suerte también es variado.

Una escalera apoyada en una pared forma un triángulo, forma que el cristianismo representa la santísima trinidad, por lo que atravesarlo, era señal de desafiar lo sagrado.

Otra creencia sostiene que está relacionada a las ejecuciones por ahorcamiento, ya que el verdugo debía subir a una escalera para colocar la soga y luego para retirar el cuerpo.

Abrir paraguas bajo el techo

Este es otro caso de superstición que no tendría un origen común.

El paraguas es un antiguo invento chino que fue pasando de cultura a cultura para distintas funciones hasta la actualidad.

Pero en un principio el paraguas era utilizado por reyes como sombrilla para bloquear los rayos del sol, por eso abrirlo en un lugar con sombra era un sacrilegio.

Hombre sostiene un paraguas

Otra creencia sostiene que si una persona abre un paraguas bajo techo, se trata de una doble protección, por lo que trae mala suerte.

Y tal vez, el más racional de todos, es que si abres un paraguas dentro de tu casa, puedes causar un accidente.

Romper un espejo

Espejo roto

La creencia dice que si rompes un espejo tendrás 7 años de maldición.

Todo surge de la catoptromancia, que es la adivinación por medio del espejo.

El espejo era un elemento que se utilizaba para la magia por lo que si se rompía, el futuro sería aterrador.

La mala fama del pie izquierdo

Sin duda esta no aplicaría a los grandes jugadores de fútbol zurdos, pero es una creencia popular que la gente que se levanta por las mañanas de mal humor, es porque lo hicieron con el pie izquierdo.

Además, durante la historia, siempre se dio preponderancia a todo lo que sucedía a la derecha, por el movimiento de la tierra, la mayoría de las personas son diestras, los santos están a la derecha de Dios, etc.

Y, entre tantos otros motivos sobre lo malo del lado izquierdo, la mala suerte también estaría relacionada con que los pescadores no subían a una embarcación por babor, es decir por la izquierda.

Tijeras

Tijeras

La creencia popular sostiene que dejar las tijeras abiertas mientras no se usen son sinónimo de atraer mala suerte.

Otra sostiene que regalar tijeras equivale a desear el mal.

Si bien se desconoce su origen, en la mitología griega la Moira Átropos (una de las tres que decidían el destino) cortaba con tijeras el hilo de la vida.

Y hay más…

Si bien existen innumerables tradiciones que atraen la mala suerte, también existen muchas otras para evitarla y otras tantas que atraen la buena suerte.

Cruzar los dedos

Cruzar los dedos

Además de cruzar los dedos para protegerse de la mala suerte, también muchos lo hacen para pedir que un favor se cumpla, o cuando se quiere incumplir lo que se jura.

Aparentemente, en la antigüedad, existía la costumbre de que dos personas enlazaran sus dedos índices formando una cruz para expresar un deseo.

Tocar madera

Se cree que la madera es un elemento de protección, por eso cuando algo sucede muchos tocan madera para librarse de ese mal.

Su origen provine de los pueblos celtas en Europa que solían adorar a los árboles porque a través de ellos una persona se librara de una dolencia y la enviaba a la tierra.

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