No quiero limpiar casas, quiero ser fotógrafa: la lucha de Esmeralda para estudiar en Chiapas
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Andrea Vega

No quiero limpiar casas, quiero ser fotógrafa: la lucha de Esmeralda para estudiar en Chiapas

Una organización trabaja en Chiapas para lograr que jóvenes de cinco microrregiones sigan en la escuela, en lugar de conseguir un trabajo, casarse o migrar.
Andrea Vega
Por Andrea Vega
15 de noviembre, 2017
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Esmeralda detiene la mirada en la rama de un árbol con dos pequeños frutos, gemelos, que la tarde de Vancouver, Canadá, le pone enfrente. No lo duda. Saca su teléfono, ensaya el enfoque y les toma una foto. Para ella el significado de la imagen es claro: dos caminos, como los que la vida le ha mostrado varías veces para obligarla a decidir.

La última, cuando tuvo que escoger entre quedarse con el trabajo de aseo que había conseguido en una casa, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, o seguir estudiando la preparatoria para intentar graduarse después en la licenciatura en Comunicación y convertirse en fotógrafa.

La joven, de 18 años, originaria de Chenalhó, en la región de Los Altos en Chiapas, y hablante de tzotzil, llegó hasta la preparatoria con el acompañamiento de la organización IDEAS Ch’ieltik, que busca incidir para bajar el índice de deserción escolar (sobre todo en secundaria y bachillerato) entre los jóvenes de cinco microrregiones de Chiapas: San Juan Cancuc, Chilolja y Chenalhó (en Los Altos), Las Margaritas (en la Selva Lacandona) y Nuevo San Juan Chamula (en la frontera con Guatemala).

Esta organización nació de otra organización madre, Thais Desarrollo Social, que impartía talleres sobre derechos sexuales y reproductivos a niños y jóvenes de poblaciones urbanas, pero después de trabajar con adolescentes indígenas se dieron cuenta que hacía falta un trabajo específico en este grupo.

Por su labor en Chiapas, IDEAS Ch’ieltik fue una de las organizaciones galardonadas con el Premio Fundación Vidanta, que reconoce y apoya los trabajos sobresalientes y originales desarrollados en América Latina y el Caribe para reducir pobreza, desigualdad y combatir la discriminación.

En las comunidades donde trabajan, explica Josué Rangel, director de Desarrollo Institucional de IDEAS Ch’ieltik, solo cuatro de cada 10 personas mayores de quince años tienen instrucción post primaria, y solo tres de cada 10 jóvenes ingresan al bachillerato.

Para tratar de revertir esto, la organización encara los problemas origen de la deserción escolar: el matrimonio y embarazo adolescente, la inequidad de género, la discriminación y la falta de un proyecto de vida. Los educadores acuden a las escuelas de las cinco mircroregiones a impartir talleres sobre género, derechos sexuales y reproductivos, manejo de emociones y toma de decisiones.

Iniciativas contra la deserción escolar en Chiapas

IDEAS Ch’ieltik busca incidir para bajar el índice de deserción escolar entre los jóvenes de Chiapas.

Además, los participantes en los talleres reciben asesoría y presupuesto para gestar y desarrollar un proyecto artístico. Así se han presentado obras de teatro en espacios de la zona, donde los jóvenes representan, ante los adultos, problemáticas como la prohibición del noviazgo (vedado en muchas comunidades para evitar los embarazos adolescentes y que se castiga ya sea con la exhibición pública, la cárcel o el matrimonio). Desde el escenario, los jóvenes se atreven a alzar la voz sobre estos temas y los mayores escuchan.

Como hermanos mayores

Sin embargo, la diferencia más importante en el trabajo de IDEAS Ch’ieltik es que los educadores adoptan la figura de hermano mayor, ejemplo y guía, “y lo hacemos –cuenta Blanca Luz González, coordinadora municipal de la agrupación en Chenalhó– no poniéndonos como el maestro sino mostrando paciencia y empatía, escuchándolos mucho, sobre todo a las chicas, que no están acostumbradas a levantar la voz”.

Esa cercanía se logra por el perfil de los educadores: un pequeño grupo de entre 12 y 20 muchachos (más de la mitad mujeres), la mayoría entre 18 y 28 años, hablantes de alguna lengua indígena y originarios de zonas donde la organización busca incidir. Compartir la misma lengua con los estudiantes les ayuda a no sólo llevar información, sino a transformarla en el lenguaje de las culturas mayas del estado para que la comprendan y se puedan apropiar del conocimiento.

Por ejemplo, dice Josué Rangel, “no hay palabras para traducir píldora de emergencia, pero sí hay palabras para que los hombres y mujeres chiapanecos puedan entender que no es una píldora abortiva, como luego les dicen, sino algo que les permite tomar la decisión de continuar o no un embarazo”.

Otra condición para ser educador de Ch’ieltik es haber concluido una carrera universitaria o ser estudiantes de licenciatura; así saben muy bien lo que implica llegar a la universidad en una realidad como la suya.

Florencia López Gómez (Flor), coordinadora municipal de San Juan Cancuc de la organización, dice que ella empieza los talleres contándoles a los jóvenes su historia. “Hablo primero de mí, de mi experiencia como mujer, de cómo viví”, y se le quiebra la voz cuando dice que no tenía recursos económicos y que su padre no quería que ella siguiera con los estudios.

No se trata de ir a un pueblo originario a cambiar la mentalidad de las personas, ni sus usos y costumbres, agrega Flor, “pero queremos que se abran a nuevos aprendizajes. Es importante para nosotras como mujeres indígenas que los jóvenes tengan esta información básica sobre sus derechos. Queremos que las mujeres tengan la oportunidad y la libertad de elegir su destino”.

Florencia López Gómez (Flor), coordinadora municipal de San Juan Cancuc de la organización

Florencia López Gómez (Flor), coordinadora municipal de San Juan Cancuc de la organización

No se olvidan de los hermanos

El grupo de educadores trata de estar pendiente también de qué hacen quienes han participado en sus talleres. Blanca, por ejemplo, le siguió la pista a Esmeralda y fue quien incidió para que ella regresara a la escuela.

Blanca vivía con su papá y sus hermanos, a quienes debía atender. “Mi papá me decía que yo no iba a seguir estudiando, pero yo no quería sólo atender al marido y a los hijos. Me aferré a la escuela y mi abuela materna me ayudó; ella me daba para cubrir mis gastos y logré acabar la carrera de Planeación en Desarrollo Rural. Ahora quiero hacer una maestría”.

Y así como su abuela la ayudó, ahora tocó el turno a Blanca de ayudar a Esmeralda a regresar a la preparatoria. Cuando se enteró que la chica había dejado la escuela, le invitó un café. Esmeralda le contó que ya no podía con el peso de cumplir con los deberes escolares y las obligaciones de su trabajo de limpieza. Estaba agotada, perdida y con ganas de renunciar.

“Yo quería acabar la preparatoria, pero era agotador estudiar y trabajar. El trabajo no podía dejarlo, porque necesitaba el dinero. Mi papá murió cuando yo tenía ocho años y desde entonces mi mamá tuvo que hacerse cargo de mí y de mis seis hermanos, sólo con lo que gana haciendo bordados de blusas”, cuenta Esmeralda.

En la plática, Blanca se dio cuenta que ya habían sembrado en la chica el deseo de estudiar, tenía un proyecto de vida, el problema era el dinero. Así que habló con los directivos de IDEAS, quienes decidieron darle a Esmeralda una beca para que pudiera ir a la preparatoria sin la presión de tener que trabajar haciendo limpieza.

IDEAS Ch’ieltik le da talleres a un promedio de mil 200 jóvenes cada año, en cinco escuelas de las cinco microrregiones donde trabajan. Las becas se las otorga a quienes quieren seguir estudiando y tienen un proyecto de vida basado en eso.

Evitan deserción escolar en Chiapas

La organización encara los problemas origen de la deserción escolar, como el matrimonio y embarazo adolescente.

La omisión del Estado

El Artículo 3° de la Ley General de Educación (LGE) obliga al Estado Mexicano a prestar servicios educativos de calidad que garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos, para que toda la población pueda cursar la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior.

De igual forma, el Artículo 32 de la LGE dicta que las autoridades educativas establecerán medidas que permitan la efectiva igualdad en oportunidades de acceso y permanencia en los servicios de educación.

Pero el Estado no está garantizando este derecho a los niños y jóvenes en Chiapas (ni en ningún lugar del país). De acuerdo con información del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE), la tasa de deserción total en secundaria en Chiapas es de 4.5 y a nivel nacional de 4.1, mientras que en media superior es de 12 en la entidad y de 15.3 a nivel nacional. Aunque aquí se debe considerar que la tasa neta de cobertura en Chiapas en media superior es apenas de 53.3, mientras que la nacional es de 57.

La política pública en esta entidad está fallando al asegurar la permanencia de los alumnos en la escuela, dice Fernando Ruíz, investigador de Mexicanos Primero, porque el gobierno lo ve sólo como un problema de pobreza y todos sus esfuerzos son para programas de becas y útiles escolares. Pero no sólo es una cuestión económica, agrega el investigador, las escuelas no han logrado posicionarse como una opción viable para mejorar el futuro de los jóvenes, así que ellos y los padres las ven como una pérdida de tiempo.

“Los contenidos no son pertinentes, los maestros tampoco, ha habido un estancamiento de la renovación magisterial, la Coordinadora (Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE) ha ido colonizando la estructura de la Secretaría de Educación del estado y eso ha derivado en actos violentos y movilizaciones que no ayudan al impulso de la educación; además, la competencia electoral es fuerte y no se ha logrado blindar a la educación para que no se contamine con el impacto de las alianzas electorales”.

Así que no gracias a una política pública, pero Esmeralda volvió a la escuela. “Ahora estoy en quinto semestre de preparatoria e IDEAS gestionó una beca para que viniera a Vancouver, Canadá, a estudiar inglés. Estoy acá con otras tres chicas de Chiapas. Nos está costando mucho trabajo aprender el idioma. Es difícil. Como que se te queda grabado lo que muchos te dicen, que tú no puedes, que eres lenta, pero los profesores son buenos acá con nosotras, pacientes y buenos”.

Es en una de esas tardes después de la escuela en Vancouver que Esmeralda toma la foto de los frutos gemelos y se acuerda de su historia, de IDEAS, de sus hermanos mayores, de los talleres de fotografía que jóvenes de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México acudieron a impartirles, donde ella descubrió su pasión por la foto.

Piensa en los dos caminos: trabajar o estudiar para después tener un mejor trabajo, un mejor salario y no tener que limpiar casas o migrar. Sabe que pronto se le presentará otra elección: tomar el enorme esfuerzo que para ella implica entrar en la universidad y permanecer ahí o darse por vencida y ponerse a trabajar.

“No sé qué me depara la vida. Pero sueño con acabar una carrera, y bueno, yo conocí a una profesora canadiense cuando estaba en la secundaria, y entonces decía que quería conocer Canadá, y todos me decían que nunca lo lograría, pero aquí estoy, en Vancouver”.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Joe Biden: 4 ventajas y 4 puntos débiles del candidato demócrata

En la recta final de las elecciones presidenciales de Estados Unidos mira un análisis de las fortalezas y debilidades del aspirante demócrata que se enfrentará a Donald Trump el 3 de noviembre.
20 de agosto, 2020
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Joe Biden

Getty Images
Joe Biden lleva la delantera en las encuestas pero aún faltan 10 semanas para las elecciones y el escenario podría cambiar.

Joe Biden enfrenta la gigantesca misión de impedir que Donald Trump permanezca cuatro años más en la Casa Blanca.

Y no es tarea fácil dado que tradicionalmente los presidentes de Estados Unidos son reelectos por un segundo período.

Pero Biden, lejos de ser una carta electoral de último minuto, tiene una extensa trayectoria política que lo ha mantenido en cargos públicos por casi medio siglo, algo que le juega a favor y en contra.

Fue ocho años vicepresidente de Barack Obama y 36 años senador por Delaware, una experiencia que le permite proyectar una imagen de estabilidad en una época de crisis.

Joe Biden y Barack Obama

Getty Images
Joe Biden fue vicepresidente de Barack Obama durante ocho años y senador por el estado de Delaware durante 36.

“Es un político considerado normal, en un momento en que a muchos estadounidenses les gustaría volver a una vida más normal, como la que tenían antes de que Trump asumiera el cargo y antes de la pandemia”, le dice a BBC Mundo Barry Burden, profesor del Departamento de Ciencias Políticas y director del Elections Research Center de la Universidad de Wisconsin-Madison.

También le favorecen los puntos débiles de Trump que ahora le están pasando la cuenta, como el criticado manejo de la pandemia de coronavirus, que se ha cobrado la vida de más de más de 160 mil estadounidenses, el país con más muertos en el mundo.

Un voto de castigo al presidente que no existía en las elecciones de 2016 cuando derrotó a Hillary Clinton.

Pero Biden no es el candidato perfecto, algo reconocido dentro y fuera de su partido.

Tiene dificultades para articular sus discursos, no ha mostrado un buen desempeño en los debates, lo critican por falta de carisma y su imposibilidad de proyectar un mensaje inspirador.

Tampoco lo favorece que si llegara a gobernar a los 78 años, sería el presidente más viejo en la historia del país.

Pese a esas debilidades, va delantero en las encuestas. Y si los comicios fueran hoy, ganaría por un amplio margen.

Pero son el 3 de noviembre y aún puede pasar mucha agua bajo el puente.

En esta nota te contamos cuáles son las ventajas y desventajas de Joseph Robinette Biden Jr. en la carrera por llegar a la Casa Blanca.

Ventajas

1-Origen popular

Joe Biden proviene de la clase obrera. Siendo el mayor de cuatro hermanos, la familia se mudó de Pensilvania a Wilmington, en el estado de Delaware, cuando el candidato tenía 10 años, luego que su padre consiguiera un empleo como vendedor de autos.

Fue precisamente en Delaware donde se convirtió en senador a los 29 años. De ahí en adelantes viajaba todos los días en tren desde y hacia Washington, D.C., por más de tres décadas.

Senador Joe Biden y su madre en 1978

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Joe Biden proviene de la clase obrera, algo que le ayuda a establecer una relación más cercana con el electorado.

Ese origen y su estilo de vida le ha servido al candidato para conectarse con una amplia base electoral. Y es precisamente ese origen el que podría traerle votos entre quienes apoyaron a Trump en 2016 y ahora están decepcionados.

Él es uncle Joe. Es visto como un tío bueno. Un tío que no va a cambiar demasiado las cosas pero que las hará mucho mejor que Trump”, argumenta David Brady, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Stanford e investigador senior en el centro de análisis Hoover Institution, en diálogo con BBC Mundo.

Su imagen como un “ciudadano de a pie”, está en claro contraste con el perfil de un presidente millonario que transita por las altas esferas y se mueve cómodamente en los círculos de Wall Street, algo que tampoco favoreció a Hillary Clinton, la candidata demócrata en los comicios de 2016.

Joe Biden en 1972.

Getty Images
Su imagen como un “ciudadano de a pie”, está en claro contraste con el perfil de un presidente millonario que transita por las altas esferas y se mueve cómodamente en los círculos de Wall Street

Biden, en cambio, ha desarrollado más conexiones caminando por los pasillos del Congreso, que haciendo negocios con los dueños de grandes fondos de inversión y la élite empresarial.

2-Empatía y experiencia política

Durante su vida ha tenido que enfrentar duras tragedias familiares, como la muerte de su primera esposa y su hija de 13 meses en un accidente automovilístico y, décadas más tarde, la muerte su hijo Beau a los 45 años por un cáncer cerebral.

Eso lo ha convertido, a los ojos de algunos votantes, en un ser humano que sabe lo que es pasar por momentos difíciles, sobreponerse a ellos y entender el dolor de los demás.

“Tiene la capacidad de mostrar empatía y comprensión por quienes enfrentan adversidad”, comenta Anthony Zurcher, periodista de la BBC especializado en la cobertura política de Estados Unidos.

Joe Biden, su primera esposa y su hija. Ambas fallecieron en un accidente automovilístico en 1972.

Getty Images
Biden enfrentó la muerte de su primera esposa y su hija de 13 meses en un accidente automovilístico y, años más tarde, la muerte su hijo Beau por un cáncer cerebral.

El contacto personal con la gente común ha sido una característica que ha marcado su carrera política.

A esa conexión empática se suma una experiencia política que incluye más de cuatro décadas ejerciendo cargos públicos.

“La principal ventaja de Biden es que se trata de una figura pública establecida”, explica Barry Burden.

Y como esta elección más parece un referéndum a la gestión de Trump, que unos comicios tradicionales, muchos estadounidenses no quieren sorpresas o apuestas arriesgadas. En ese sentido, hay un sector que se inclina por alguien que represente estabilidad y experiencia.

3-Un moderado de centro

Biden representa una postura moderada, que en esta ocasión le ha permitido atraer votantes que se acercan a posiciones más centristas tanto del Partido Demócrata, como del Partido Republicano, además de independientes.

Con la idea de avanzar bajo la premisa de “continuidad y cambio”, Biden es visto como una persona más pragmática que ideológica y con experiencia en crear coaliciones.

Joe Biden

Getty Images
Biden es visto como una persona más pragmática que ideológica y con experiencia en crear coaliciones.

“Uno de los mayores beneficios para Biden es que tiene un comportamiento focalizado en mantener la calma y el control, comenta John Hudak, investigador senior y director adjunto del Centro por la Gestión Pública Efectiva del departamento de Estudios de Gobernanza de Brookings Institution.

“Cuando hay una crisis los estadounidenses buscan un administrador estable y capaz”, explica en diálogo con BBC Mundo.

Por eso su tono conciliador y su mensaje de unificar al país tiene resonancia en una parte de los electores que están cansados de la estrategia confrontacional del presidente.

Pero también es un arma de doble filo, ya que el sector más de izquierda de su partido -que se ha convertido en una fuerza creciente entre los más jóvenes- no está interesado en el centrismo y prefiere a representantes mucho más liberales como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez.

En eso Biden ha sido hábil para incluir entre sus propuestas ideas provenientes del sector que apoyó a Bernie Sanders en las primarias (quien se declara como socialista) o a Elizabeth Warren.

Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders.

Getty Images
Uno de los desafíos de Biden es atraer votantes del sector más izquierdista de su partido que votaron por Bernie Sanders en las primarias y de los jóvenes.

“Biden tiene un fuerte apoyo de su partido”, le comenta a BBC Mundo Julian Zelizer, profesor de Historia y Asuntos Públicos de la Universidad de Princeton.

Y como el rechazo a Trump dentro de los demócratas es tan marcado, es una razón de peso para alinearse detrás de Biden.

4-No es Hillary

“La otra ventaja de Biden, en comparación con las elecciones de 2016, es que él no es Hillary Clinton”, argumenta Robert Shapiro, profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Columbia, en contacto con BBC Mundo.

En esos comicios “muchos votaron contra ella”, dice, y ahora es el caso contrario: es probable que muchos voten contra Trump.

Por otro lado, es bastante conocido que Clinton, a diferencia de Biden, no tenía entre sus fortalezas la cercanía con la gente.

Hillary Clinton durante la campaña presidencial de 2016.

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Hillary Clinton, a diferencia de Biden, no tenía entre sus fortalezas la cercanía con la gente.

“Biden es mucho mejor haciendo campañas cara a cara y conectándose con su audiencia”, explica Anthony Zurcher.

Mientras el exsenador ha construido una reputación de figura amistosa, agrega, Clinton era percibida por muchos votantes como una persona sin atractivo.

“Algo de eso se puede atribuir al sexismo, pero es un problema del cual Biden no tiene que preocuparse”, apunta.

A eso se suma que en la campaña de 2016 Clinton proyectaba una imagen más polarizadora, mientras que uno de los componentes fundamentales de la campaña del exsenador es el concepto de unidad nacional.

Comparando las dos figuras, David Brady argumenta que Biden tiene más arrastre entre los votantes de la clase obrera que Hilary, especialmente entre los hombres blancos.

También las encuestas, explica el académico, arrojan que más afroamericanos votarán por Biden que los que lo hicieron por Clinton en 2016.

Desventajas

1-Edad

A sus 77 años, Biden es el candidato con mayor edad en la historia de Estados Unidos. Y si llegara a la Casa Blanca, con 78, se convertiría en el presidente más viejo del país

Quienes han seguido el desarrollo de su trayectoria política, dicen que ha perdido parte de la energía y la rapidez que solía tener cuando era más joven.

Joe Biden

Getty Images
Si gana la presidencia se convertiría, a los 78 años, en el presidente más viejo del país.

En ese sentido, a Biden se le ha hecho difícil conseguir el voto de los más jóvenes, quienes lo ven como un político tradicional y moderado que se inclina por mantener el status quo, en vez de impulsar una agenda más reformista.

Considerando la edad como uno de sus puntos débiles, algunos de sus opositores lo retratan como una persona que ya no está en condiciones de asumir la responsabilidad de estar al mando de un país.

2-No es un buen orador (y los debates políticos no son su fortaleza)

Esta es una de las grandes desventajas de Biden. Analistas consultados por BBC Mundo coinciden en que históricamente no ha tenido un buen desempeño en los debates políticos, así como tampoco en sus discursos e intervenciones en eventos masivos.

Tiene una tendencia a cometer errores verbales y hacer comentarios improvisados que suelen dejarlo en una posición incómoda, mientras que sus discursos son en ocasiones dispersos y con algunas divagaciones que lo vuelven un poco inconexo.

Joe Biden

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Biden tiene una tendencia a cometer errores verbales y hacer comentarios improvisados que suelen dejarlo en una posición incómoda.

Nick Bryant, corresponsal de la BBC en Nueva York, cuenta que con sus 30 años cubriendo la política estadounidense, le sorprendieron las primeras intervenciones públicas de Biden en esta campaña y su falta de persuasión.

“Los discursos se convirtieron en monólogos divagantes“, comenta Bryan. “Su línea de pensamiento regularmente se descarrilaba”.

Pero poco a poco comenzó a acumular triunfos durante las primarias demócratas, incluso en estados donde no había hecho campaña.

“Biden pudo haber tenido buenos resultados en esos lugares precisamente debido a su ausencia”, señala Bryan.

3-Poco carisma y sin un mensaje inspirador

En lo que coinciden los analistas consultados por BBC Mundo es que Biden no brilla por ser una candidato carismático, ni destaca por su gran poder de convencimiento frente al público.

Claramente, dice Robert Shapiro, “Biden no entusiasma a los votantes como lo hizo Obama“.

En contraste, “los partidarios de Trump están más entusiasmados con él y se puede contar con que ellos acudirán a las urnas”, agrega.

Joe Biden

Getty Images
Biden tendrá que enfrentarse en la recta final a un competidor impredecible que habitualmente no sigue las reglas del juego.

En ese sentido, John Hudak argumenta que esta campaña, con las limitaciones a raíz de la pandemia, “ha dificultado que su mensaje pase de ser creíble a inspirador”.

Podría lograrlo en los debates que vienen, pero no está claro si lo conseguirá.

Como tampoco está claro si la facción demócrata menos moderada que votó por Bernie Sanders acudirá a las urnas.

“En última instancia, esos votantes verán a Biden como el menor de los dos males o permanecerán molestos y se quedarán en casa”, señala Hudak.

4-Fantasmas del pasado: una denuncia de abuso sexual

Tara Reade, quien trabajó como parte del equipo de Biden entre 1992 y 1993, cuando él era senador por Delaware, lo acusa de haber abusado sexualmente de ella en los pasillos del Congreso.

El candidato niega la veracidad de la denuncia.

Joe Biden en 1991.

Getty Images
Tara Reade, quien trabajó como parte del equipo de Biden entre 1992 y 1993 lo acusa de haber abusado sexualmente de ella en los pasillos del Congreso

Sin embargo, Reade no es la única que lo ha señalado por traspasar el límite de lo “aceptable”.

Hay varias mujeres que lo acusan de tocamientos, abrazos o besos que consideran inapropiados y que, más allá de tener o no tener una directa connotación sexual, traspasan el límite de cercanía corporal aceptada socialmente.

Esta situación es una desventaja contra el candidato, particularmente ahora que el movimiento #MeToo ha tomado fuerza en Estados Unidos y las denuncias de acoso, abuso o agresiones sexuales generan una mayor desaprobación en la opinión pública, de lo que lo hacían décadas atrás.

Con todo, el partido lo ha defendido cada vez que ha sido señalado por alguna mujer.

Otro asunto que ha estado en el debate público actual, es que Biden jugó un papel central en la aprobación de la Ley de Control del Crimen Violento de 1994, la cual estableció las bases para la expansión del sistema de encarcelamiento masivo en el país.

También conocida como “Ley Biden contra el crimen”, impuso sentencias más duras a nivel federal y proporcionó fondos para que los estados construyeran más recintos penitenciarios, ampliaran las fuerzas policiales e implementaran operaciones contra los crímenes relacionados con el tráfico de drogas.

Joe Biden

Getty Images
El futuro político de Biden dependerá, en gran medida, de su desempeño en los próximos debates y de cómo juegue la partida en las 10 semanas que faltan para los comicios.

Esa legislación “ha sido objeto de un renovado escrutinio por tener un impacto desproporcionadamente negativo en las minorías”, comenta Anthony Zurcher, especialmente entre los activistas que defienden los derechos de las personas afroamericanas.

Con su arsenal de fortalezas y debilidades, Biden tendrá que enfrentarse en la recta final a un competidor impredecible que habitualmente no sigue las reglas del juego y que, eventualmente, podría sacar cartas debajo de la manga.

El futuro político de Biden dependerá, en gran medida, de su desempeño en los próximos debates y de cómo juegue la partida en las 10 semanas que faltan para los comicios.


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