No quiero limpiar casas, quiero ser fotógrafa: la lucha de Esmeralda para estudiar en Chiapas
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Andrea Vega

No quiero limpiar casas, quiero ser fotógrafa: la lucha de Esmeralda para estudiar en Chiapas

Una organización trabaja en Chiapas para lograr que jóvenes de cinco microrregiones sigan en la escuela, en lugar de conseguir un trabajo, casarse o migrar.
Andrea Vega
Por Andrea Vega
15 de noviembre, 2017
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Esmeralda detiene la mirada en la rama de un árbol con dos pequeños frutos, gemelos, que la tarde de Vancouver, Canadá, le pone enfrente. No lo duda. Saca su teléfono, ensaya el enfoque y les toma una foto. Para ella el significado de la imagen es claro: dos caminos, como los que la vida le ha mostrado varías veces para obligarla a decidir.

La última, cuando tuvo que escoger entre quedarse con el trabajo de aseo que había conseguido en una casa, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, o seguir estudiando la preparatoria para intentar graduarse después en la licenciatura en Comunicación y convertirse en fotógrafa.

La joven, de 18 años, originaria de Chenalhó, en la región de Los Altos en Chiapas, y hablante de tzotzil, llegó hasta la preparatoria con el acompañamiento de la organización IDEAS Ch’ieltik, que busca incidir para bajar el índice de deserción escolar (sobre todo en secundaria y bachillerato) entre los jóvenes de cinco microrregiones de Chiapas: San Juan Cancuc, Chilolja y Chenalhó (en Los Altos), Las Margaritas (en la Selva Lacandona) y Nuevo San Juan Chamula (en la frontera con Guatemala).

Esta organización nació de otra organización madre, Thais Desarrollo Social, que impartía talleres sobre derechos sexuales y reproductivos a niños y jóvenes de poblaciones urbanas, pero después de trabajar con adolescentes indígenas se dieron cuenta que hacía falta un trabajo específico en este grupo.

Por su labor en Chiapas, IDEAS Ch’ieltik fue una de las organizaciones galardonadas con el Premio Fundación Vidanta, que reconoce y apoya los trabajos sobresalientes y originales desarrollados en América Latina y el Caribe para reducir pobreza, desigualdad y combatir la discriminación.

En las comunidades donde trabajan, explica Josué Rangel, director de Desarrollo Institucional de IDEAS Ch’ieltik, solo cuatro de cada 10 personas mayores de quince años tienen instrucción post primaria, y solo tres de cada 10 jóvenes ingresan al bachillerato.

Para tratar de revertir esto, la organización encara los problemas origen de la deserción escolar: el matrimonio y embarazo adolescente, la inequidad de género, la discriminación y la falta de un proyecto de vida. Los educadores acuden a las escuelas de las cinco mircroregiones a impartir talleres sobre género, derechos sexuales y reproductivos, manejo de emociones y toma de decisiones.

Iniciativas contra la deserción escolar en Chiapas

IDEAS Ch’ieltik busca incidir para bajar el índice de deserción escolar entre los jóvenes de Chiapas.

Además, los participantes en los talleres reciben asesoría y presupuesto para gestar y desarrollar un proyecto artístico. Así se han presentado obras de teatro en espacios de la zona, donde los jóvenes representan, ante los adultos, problemáticas como la prohibición del noviazgo (vedado en muchas comunidades para evitar los embarazos adolescentes y que se castiga ya sea con la exhibición pública, la cárcel o el matrimonio). Desde el escenario, los jóvenes se atreven a alzar la voz sobre estos temas y los mayores escuchan.

Como hermanos mayores

Sin embargo, la diferencia más importante en el trabajo de IDEAS Ch’ieltik es que los educadores adoptan la figura de hermano mayor, ejemplo y guía, “y lo hacemos –cuenta Blanca Luz González, coordinadora municipal de la agrupación en Chenalhó– no poniéndonos como el maestro sino mostrando paciencia y empatía, escuchándolos mucho, sobre todo a las chicas, que no están acostumbradas a levantar la voz”.

Esa cercanía se logra por el perfil de los educadores: un pequeño grupo de entre 12 y 20 muchachos (más de la mitad mujeres), la mayoría entre 18 y 28 años, hablantes de alguna lengua indígena y originarios de zonas donde la organización busca incidir. Compartir la misma lengua con los estudiantes les ayuda a no sólo llevar información, sino a transformarla en el lenguaje de las culturas mayas del estado para que la comprendan y se puedan apropiar del conocimiento.

Por ejemplo, dice Josué Rangel, “no hay palabras para traducir píldora de emergencia, pero sí hay palabras para que los hombres y mujeres chiapanecos puedan entender que no es una píldora abortiva, como luego les dicen, sino algo que les permite tomar la decisión de continuar o no un embarazo”.

Otra condición para ser educador de Ch’ieltik es haber concluido una carrera universitaria o ser estudiantes de licenciatura; así saben muy bien lo que implica llegar a la universidad en una realidad como la suya.

Florencia López Gómez (Flor), coordinadora municipal de San Juan Cancuc de la organización, dice que ella empieza los talleres contándoles a los jóvenes su historia. “Hablo primero de mí, de mi experiencia como mujer, de cómo viví”, y se le quiebra la voz cuando dice que no tenía recursos económicos y que su padre no quería que ella siguiera con los estudios.

No se trata de ir a un pueblo originario a cambiar la mentalidad de las personas, ni sus usos y costumbres, agrega Flor, “pero queremos que se abran a nuevos aprendizajes. Es importante para nosotras como mujeres indígenas que los jóvenes tengan esta información básica sobre sus derechos. Queremos que las mujeres tengan la oportunidad y la libertad de elegir su destino”.

Florencia López Gómez (Flor), coordinadora municipal de San Juan Cancuc de la organización

Florencia López Gómez (Flor), coordinadora municipal de San Juan Cancuc de la organización

No se olvidan de los hermanos

El grupo de educadores trata de estar pendiente también de qué hacen quienes han participado en sus talleres. Blanca, por ejemplo, le siguió la pista a Esmeralda y fue quien incidió para que ella regresara a la escuela.

Blanca vivía con su papá y sus hermanos, a quienes debía atender. “Mi papá me decía que yo no iba a seguir estudiando, pero yo no quería sólo atender al marido y a los hijos. Me aferré a la escuela y mi abuela materna me ayudó; ella me daba para cubrir mis gastos y logré acabar la carrera de Planeación en Desarrollo Rural. Ahora quiero hacer una maestría”.

Y así como su abuela la ayudó, ahora tocó el turno a Blanca de ayudar a Esmeralda a regresar a la preparatoria. Cuando se enteró que la chica había dejado la escuela, le invitó un café. Esmeralda le contó que ya no podía con el peso de cumplir con los deberes escolares y las obligaciones de su trabajo de limpieza. Estaba agotada, perdida y con ganas de renunciar.

“Yo quería acabar la preparatoria, pero era agotador estudiar y trabajar. El trabajo no podía dejarlo, porque necesitaba el dinero. Mi papá murió cuando yo tenía ocho años y desde entonces mi mamá tuvo que hacerse cargo de mí y de mis seis hermanos, sólo con lo que gana haciendo bordados de blusas”, cuenta Esmeralda.

En la plática, Blanca se dio cuenta que ya habían sembrado en la chica el deseo de estudiar, tenía un proyecto de vida, el problema era el dinero. Así que habló con los directivos de IDEAS, quienes decidieron darle a Esmeralda una beca para que pudiera ir a la preparatoria sin la presión de tener que trabajar haciendo limpieza.

IDEAS Ch’ieltik le da talleres a un promedio de mil 200 jóvenes cada año, en cinco escuelas de las cinco microrregiones donde trabajan. Las becas se las otorga a quienes quieren seguir estudiando y tienen un proyecto de vida basado en eso.

Evitan deserción escolar en Chiapas

La organización encara los problemas origen de la deserción escolar, como el matrimonio y embarazo adolescente.

La omisión del Estado

El Artículo 3° de la Ley General de Educación (LGE) obliga al Estado Mexicano a prestar servicios educativos de calidad que garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos, para que toda la población pueda cursar la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior.

De igual forma, el Artículo 32 de la LGE dicta que las autoridades educativas establecerán medidas que permitan la efectiva igualdad en oportunidades de acceso y permanencia en los servicios de educación.

Pero el Estado no está garantizando este derecho a los niños y jóvenes en Chiapas (ni en ningún lugar del país). De acuerdo con información del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE), la tasa de deserción total en secundaria en Chiapas es de 4.5 y a nivel nacional de 4.1, mientras que en media superior es de 12 en la entidad y de 15.3 a nivel nacional. Aunque aquí se debe considerar que la tasa neta de cobertura en Chiapas en media superior es apenas de 53.3, mientras que la nacional es de 57.

La política pública en esta entidad está fallando al asegurar la permanencia de los alumnos en la escuela, dice Fernando Ruíz, investigador de Mexicanos Primero, porque el gobierno lo ve sólo como un problema de pobreza y todos sus esfuerzos son para programas de becas y útiles escolares. Pero no sólo es una cuestión económica, agrega el investigador, las escuelas no han logrado posicionarse como una opción viable para mejorar el futuro de los jóvenes, así que ellos y los padres las ven como una pérdida de tiempo.

“Los contenidos no son pertinentes, los maestros tampoco, ha habido un estancamiento de la renovación magisterial, la Coordinadora (Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE) ha ido colonizando la estructura de la Secretaría de Educación del estado y eso ha derivado en actos violentos y movilizaciones que no ayudan al impulso de la educación; además, la competencia electoral es fuerte y no se ha logrado blindar a la educación para que no se contamine con el impacto de las alianzas electorales”.

Así que no gracias a una política pública, pero Esmeralda volvió a la escuela. “Ahora estoy en quinto semestre de preparatoria e IDEAS gestionó una beca para que viniera a Vancouver, Canadá, a estudiar inglés. Estoy acá con otras tres chicas de Chiapas. Nos está costando mucho trabajo aprender el idioma. Es difícil. Como que se te queda grabado lo que muchos te dicen, que tú no puedes, que eres lenta, pero los profesores son buenos acá con nosotras, pacientes y buenos”.

Es en una de esas tardes después de la escuela en Vancouver que Esmeralda toma la foto de los frutos gemelos y se acuerda de su historia, de IDEAS, de sus hermanos mayores, de los talleres de fotografía que jóvenes de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México acudieron a impartirles, donde ella descubrió su pasión por la foto.

Piensa en los dos caminos: trabajar o estudiar para después tener un mejor trabajo, un mejor salario y no tener que limpiar casas o migrar. Sabe que pronto se le presentará otra elección: tomar el enorme esfuerzo que para ella implica entrar en la universidad y permanecer ahí o darse por vencida y ponerse a trabajar.

“No sé qué me depara la vida. Pero sueño con acabar una carrera, y bueno, yo conocí a una profesora canadiense cuando estaba en la secundaria, y entonces decía que quería conocer Canadá, y todos me decían que nunca lo lograría, pero aquí estoy, en Vancouver”.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Rusia y Ucrania: cómo la guerra puede agravar la crisis demográfica rusa

Rusia ha lidiado con bajas tasas de natalidad desde el colapso soviético. Ahora los expertos dicen que la guerra de Ucrania está dejando al gobierno ruso sin opciones para mitigar la crisis demográfica.
20 de abril, 2022
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Después de que estalló la guerra en Ucrania en febrero, Stanislav hizo las maletas y salió volando de Rusia con su familia.

Dejaron atrás a sus padres ya mayores, una casa con todos sus muebles, libros, ropa y juguetes de niños, cuentas bancarias con la mayor parte de sus ahorros y hasta una casa de campo.

Como una pareja con altos niveles de estudios que había ocupado altos cargos, dicen que se fueron de Rusia sin intención de regresar.

“No quiero ser parte de esta guerra y no quiero estar en un país que mata a gente inocente”, dice Stanislav, quien accede a ser identificado solo por su nombre de pila, mientras habla con la BBC a través de una videollamada desde Israel.

Teme que la represión política en Rusia, que dice ha aumentado en la última década bajo el gobierno de Vladimir Putin, esté a punto de empeorar.

“Imagina que vives en una habitación y cada día las paredes y el techo se vuelven un milímetro más pequeños”, dice.

“Después de un año se vuelve más notorio, pero crees que estás bien. En cinco años, se reduce un metro. En 10 años es el final para ti”.

Éxodo de profesionales

Desde el comienzo de la guerra, decenas de miles de rusos con altos niveles educativos y altamente calificados como Stanislav y su esposa han abandonado el país, según estimaciones del sector empresarial.

Gente frente a una casa de cambio en Moscú

Getty Images
Tras la invasión de Ucrania el 24 de febrero, Rusia fue objeto de sanciones económicas por parte de Occidente.

Algunos temían ser reclutados por las fuerzas armadas, pero otros optaron por emigrar debido a su postura política o al deterioro económico que se espera que venga.

Se dice que en el gobierno ruso están particularmente preocupados por las personas que salen del país del sector tecnológico, que tienen habilidades transferibles y podrían representar una valiosa contribución a la economía.

Serguéi Plugotarenko, director de la Asociación Rusa de Comunicaciones Electrónicas, dijo frente a un comité parlamentario en marzo que entre 50.000 y 70.000 trabajadores de la industria tecnológica ya abandonaron el país desde el comienzo de la guerra.

Otros 100.000 podrían irse a fines de abril, agregó.

Crisis demográfica

Aunque algunos han comparado este flujo con una “fuga de cerebros”, los demógrafos dicen que solo representa una pequeña fracción de la población rusa.

Sin embargo, coincidieron en que el éxodo agrega presión a los desafíos de población históricos de Rusia, especialmente combinados con uno de los mayores números de muertes del mundo debido a la covid-19.

“Hubo una gran crisis a mediados de la década de 1990, conocida como la crisis de la mortalidad soviética, que tuvo un gran número de muertos en la población debido al alcoholismo, altas tasas de suicidio, todo envuelto en una crisis económica masiva”, le dice a la BBC Federica Cocco, una periodista del Financial Times que escribió un artículo reciente sobre el tema.

“Rusia todavía está sufriendo las consecuencias de eso porque, debido al enorme número de muertos, ahora hay menos hombres y mujeres jóvenes de entre 20 y 30 años en Rusia.

“Además, muchos están siendo reclutados, especialmente hombres jóvenes, y muchos se están yendo para evitar la crisis económica”, explica.

No hay duda de que es la población de Ucrania la que soportará la carga más pesada de la invasión rusa. Miles de personas han sido asesinadas, incluidos cientos de niños, según Naciones Unidas.

El 12 de abril, el alcalde de Mariúpol, que ha estado sitiada durante semanas, dijo que hasta 20.000 civiles podrían haber muerto ya a causa de los ataques y la falta de acceso a alimentos y artículos de primera necesidad debido al conflicto.

Pero los demógrafos predicen que el deterioro económico posterior al conflicto también puede afectar a la población de Rusia.

Caída en las tasas de fertilidad

Fertilidad en Rusia. Nacimientos por mujer, 1960-2020. .

Las tasas de fertilidad tienden a caer cuando la economía de un país empeora y aumentan cuando mejora.

Esta regla se ha aplicado en Rusia en los últimos 30 años, le dice a la BBC Leslie Root, becaria postdoctoral en la Universidad de Colorado-Boulder quien ha investigado Rusia y Asia Central.

Root dice que las tasas de natalidad eran muy bajas en la década de 1990 después del colapso soviético, pero aumentaron nuevamente cuando la economía se fortaleció, aproximadamente desde 2005.

En 2015, la tasa de fertilidad de Rusia era alta en comparación con los países europeos, con casi 1,8 hijos por madre.

Pero cayó en los años siguientes en respuesta a las sanciones y la contracción económica después de que Rusia anexó Crimea en 2014.

Población de Rusia, 1960-2020. . .

La anexión de la península ucraniana agregó nuevos residentes a Rusia y eso podría volver a suceder si cientos de miles de personas de la región ucraniana de Donbás obtienen la ciudadanía rusa.

Sin embargo, Root dice que eso no necesariamente altera la tasa de fertilidad.

“La lección principal es el vínculo claro en la dirección de las luchas económicas que causan la reducción demográfica, y no al revés”.

“El deterioro económico daña la salud de la población en general y crea un exceso de morbilidad y mortalidad, por lo que tienes una población que no solo es más pequeña, sino que también está más enferma”, agrega.

Menos gente llegando a Rusia

Gente en un puente cerca del Kremlin

AFP
Muchas personas se mudan a Rusia por trabajo, pero algunos expertos predicen que este flujo migratorio puede ralentizarse.

Root cree que el deterioro económico conducirá a un flujo más lento de migrantes que lleguen a Rusia desde Asia Central y el sur del Cáucaso por trabajo.

“Estos flujos migratorios son una parte importante del crecimiento de la población y la economía de Rusia, y una parte aún más importante de las economías de los países de origen. Este colapso tendrá consecuencias devastadoras entre los grupos que ya son pobres y marginados”, sostiene.

Los problemas asociados con la recesión económica a más largo plazo incluyen un mayor desempleo, condiciones desfavorables para los jóvenes que ingresan a la fuerza laboral, una creciente desigualdad, niveles de vida más bajos y una menor recaudación de impuestos, junto con mayores costos de atención médica y bienestar.

Aunque reconoce que la gravedad del impacto dependerá de lo que suceda con la guerra.

“Período difícil”

Un sanitario en un hospital de Moscú

Getty Images
La covid-19 ha causado al menos 360.000 muertes en Rusia.

La baja tasa de natalidad de Rusia ha sido una preocupación para el gobierno durante años.

Hablando de un “período demográfico muy difícil”, el presidente Putin abrió la financiación estatal para las nuevas madres en enero de 2020; anteriormente, el gobierno solo pagaba por un segundo hijo.

Se anunciaron nuevas exenciones fiscales para las familias y se ampliaron las medidas de bienestar infantil, como comidas escolares gratuitas y beneficios relacionados con los ingresos.

Pero Ilya Kashnitsky, profesor asistente en el Centro Interdisciplinario sobre Dinámica de la Población, en la Universidad del Sur de Dinamarca, piensa que “siendo realistas, no hay opciones políticas ahora para revertir la crisis de despoblación”.

“Podemos amortiguar en gran medida el golpe, pero todo lo que está sucediendo ahora va en la dirección equivocada”, le dice a la BBC.

Además de eso, la covid-19 mató al menos a 360.000 personas en Rusia, pero el exceso de muertes en el país se estima en un millón.

Kashnitsky cree que la población de Rusia se verá afectada a corto plazo por una mayor tasa de mortalidad, aislamiento económico, emigración y una caída en la calidad de vida, lo que a largo plazo contribuirá a una mayor reducción de las tasas de fertilidad.

Root dice que las políticas para alentar a las personas a tener hijos generalmente tienen resultados mixtos porque “es realmente difícil cambiar las tasas de natalidad en una sociedad donde las preferencias de fertilidad son bajas”.

También es preocupante que en Rusia la estrategia “pronatalista” a menudo se combine con límites cada vez mayores a los derechos reproductivos y el aborto, considera.

Root reconoce que el envejecimiento y la disminución de la población no son exclusivos de Rusia y que en la mayoría de los países desarrollados esto se ve como el resultado de “procesos positivos, como el aumento de la educación, la igualdad de género y que las personas tengan la libertad de elegir el tamaño de su familia”.

“Entonces, la tragedia aquí no es que la población de Rusia se esté reduciendo, sino cómo y por qué se está reduciendo, y qué significa para las vidas de las personas que quedan”.

¿Y qué piensa la gente que se fue?

“Personalmente, creo que las sanciones deberían ir más allá”, dice Stanislav, a pesar del impacto que tendría sobre él por ser ruso.

“Estoy dispuesto a perderlo todo, todos mis ahorros, mi departamento y mi casa de campo, si eso significa que el régimen actual colapse”.


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