En 2016, la Sagarpa, CFE y Pronósticos aplican la Estafa Maestra para desviar 794 mdp
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

En 2016, la Sagarpa, CFE y Pronósticos aplican la Estafa Maestra para desviar 794 mdp

Las dependencias contrataron a universidades para realizar servicios pero éstos no se realizaron y el dinero terminó en empresas fantasma subcontratadas por las instituciones educativas.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
1 de noviembre, 2017
Comparte

En 2016, seis entidades de la administración federal y una de la Ciudad de México aplicaron el esquema de desvío de recursos públicos utilizando a dos universidades, a las que contrataron para realizar supuestos servicios por 794 millones de pesos. El dinero terminó en empresas fantasma y los trabajos no se realizaron.

Se trata de la Secretaría de Agricultura, Pronósticos para la Asistencia Pública, Indesol, Conagua, CFE, Conapesca y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México las cuales hicieron convenios con las Universidades Tecnológica de Salamanca y la Politécnica del Sur de Zacatecas.

Animal Político documentó en la investigación La Estafa Maestra que entre 2013 y 2014, 11 dependencias del gobierno Federal desviaron 7 mil 670 millones de pesos a través de convenios con 8 universidades públicas para realizar supuestos servicios. Éstas a su vez contrataron a 186 empresas, de las cuales 128 resultaron ilegales.

En la segunda entrega de informes individuales correspondientes a la fiscalización superior de la Cuenta Pública 2016, realizada este martes 31 de octubre, la Auditoría Superior incluyó dos auditorías forense a ambas universidades en las que detectó el mismo esquema de desvío que se ha repetido desde 2012.

En él, las dependencias públicas aprovechan la existencia del artículo 1 de la Ley de Adquisiciones que permite hacer convenios entre entidades de gobierno para hacer servicios. Aunque la intención es evitar burocracia, ha sido utilizado para desviar recursos, pues los supuestos servicios no pueden ser cumplidos por las entidades contratadas.

En los últimos cuatro años se ha repetido el patrón: utilización de universidades públicas por parte de las dependencias para hacer supuestos servicios que no tienen relación con labores académicas, como ocurrió con Sedesol al contratar a la Universidad del Estado de México para repartir despensas como parte de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, o Pemex, contratando a universidades para revisar ductos. 

El auditor Juan Manuel Portal asegura que una manera de inhibir este desvío es reformar el artículo 1, “poniendo candados”, como obligar a los titulares de las dependencias a firmar este tipo de convenios para hacerse responsables.

También, que los convenios entre dependencias públicas se publiquen en Compranet, porque hasta el momento no ocurre, justamente aprovechando que no se trata de convenios o contratos con empresas, sino entre pares de la administración pública.

La Sagarpa desvía el dinero para campesinos

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), fue la dependencia que más recursos desvió a universidades en 2016. Durante la administración del actual titular y exgobernador de Querétaro, José Calzada Rovirosa, la secretaría entregó 601 millones de pesos a la Universidad Tecnológica de Salamanca y 18 millones de pesos a la Universidad Politécnica del Sur de Zacatecas.

La Sagarpa hizo cuatro convenios con la Universidad de Salamanca entre febrero y abril de 2016 cuyo objeto consistió en “llevar a cabo la operación del componente bajo el concepto de apoyo: Incentivos a la Producción con o sin financiamiento”, que corresponde al programa de Fomento a la agricultura, cuya población objetivo son las Unidades Económicas Rurales Agrícolas.

Para cumplir con las Reglas de Operación de la Sagarpa, se designó al Universidad como la “instancia dispersora de recursos”, es decir, entregar el dinero a los beneficiarios, lo cual le implicaría también gastos de operación.

Sin embargo, para realizar la entrega de recursos, la Universidad subcontrató a “expertos técnicos”, que a su vez enviaron los recursos a empresas como Especialistas en Servicios de Administración Contable y Laboral de la Península, S.C.P, Comercializadora y Distribuidora Rasa del Sureste, S.A. de C.V., Servicios Administrativos Blackbeaty, S.C.P. y Gestoría y Consultoría, G.C.P.

Para realizar el plan de trabajo de la supervisión y elaboración del libro blanco del componente del programa, la Universidad contrató al Colegio Mexicano de Especialistas en Recursos Naturales, A.C. (COLMERN) por 2 millones 400 mil pesos, pero no cumplieron.

La Auditoría impuso una multa pues “no presentó la evidencia documental correspondiente a la descripción detallada de las operaciones realizadas, cheques, evidencia de los pagos realizados, ni el archivo electrónico con los proveedores contratados”.

Además, según la Secretaría de la Función Pública, en caso de contratar a terceros para elaborar el libro blanco, esto debe ser autorizado por el titular de la dependencia y contar con la opinión de la SFP, pero la Sagarpa no cumplió con ninguno de los preceptos.

Durante el proceso de auditoría, la dependencia justificó como parte de “gastos de operación” para llevar a cabo la ejecución de las acciones de política pública, facturas emitidas por 20 empresas por un monto de 5 millones 972 mil pesos, pero no presentó comprobantes de que efectivamente las haya pagado.

Incluso, una de ellas, Comercializadora y Distribuidora Rasa del Sureste, S.A. de C.V., es una empresa señalada por el Servicio de Administración Tributaria, precisamente por emitir facturas sin contar con activos, infraestructura y personal para cumplir con los servicios para los cuales fue creada.

En tanto, entre enero y febrero de 2016, la Sagarpa hizo dos convenios  con la Universidad Politécnica del Sur de Zacatecas por 18 millones 55 mil pesos para “seguimiento de la implementación de acciones de mejora en la dirección general de recursos materiales, inmuebles y servicios” y para “apoyo a la infraestructura tecnológica para soportar la operación de los programas institucionales”.

Mientras que la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) entregó 136 millones 740 mil pesos a dicha universidad a través de cinco convenios que incluyen desde realizar actividades de apoyo administrativo y del programa anual de comunicación, hasta la “implementación de acciones en materia informática que complementen las actividades operativas.

La universidad no podía cumplir con los servicios pues su plantilla incluye 29 docentes y 23 administrativos, por lo que contrató a 802 prestadores de servicios por un monto de 113 millones de pesos, “sin identificar por cada persona a qué convenio, anexo técnico o contrato corresponde la prestación de sus servicios”.  

En la revisión de expedientes de los supuestos prestadores de servicio contratados está incluso un cirujano dentista y licenciados en gastronomía, psicología, turismo, música y educación entre otros.

Una universidad resolviendo conflictos en CFE

En 2016, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) hizo un convenio con la Universidad de Salamanca por 15 millones 834 mil pesos para la realización de investigaciones sociales que sirvieran de apoyo para la atención de conflictos derivados de los proyectos: Gasoducto el Encino – Topolobampo, Acueducto Centro (Proyecto Integral Morelos), Planta Hidroeléctrica Chicoasén II, Planta Hidroeléctrica Las Cruces, y el Proyecto Integral Morelos en Puebla y Tlaxcala.

Para ello, la Universidad contrató a cinco “expertos” y a la empresa Merc y Asociados, S. A. de C. V. Al revisar la documentación, la Auditoría comprobó que la fecha de contratación de los cinco expertos fue anterior al inicio de la vigencia del convenio.

La empresa no entregó comprobantes de la realización de servicios y tanto ésta como los “expertos”, transfirieron 11 millones de pesos a la empresa ADSO de México, S. A. de C. V., que también fue catalogada como fantasma por el SAT.

La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México pagó a la Universidad de Salamanca, 2 millones 97 mil pesos para prestar los servicios de “mantenimiento y redistribución de la ingesta de contenidos del Centro de Información del Patrimonio Cultural y Natural de la Ciudad de México por el periodo del 1 de noviembre al 20 de diciembre de 2016”.

El esquema se repitió: la universidad contrató a la empresa Bixan Labs, S. de R. L. de C. V. y cinco “expertos” por 98% de los recursos. La empresa no existe en el domicilio reportado ni ha cumplido con sus declaraciones anuales.

Los expertos, a su vez, transfirieron el dinero a las empresas Especialistas en Servicios de Administración Contable y Laboral de la Península, S.A. de C.V., que fue contratada por la Universidad como proveedora de servicios de otro convenio con la Sagarpa, y otro con Pronósticos para la Asistencia Pública.

La Auditoría concluye que los recursos erogados por la Secretaría de Cultura “no fueron aplicados al objeto del contrato”.  

Pronósticos para la Asistencia Pública pagó 9 millones 860 mil pesos a la Universidad de Salamanca para realizar “la operación de programas en materia administrativa, jurídica, financiera, servicios comerciales, mercadotecnia e informática”.

Sin embargo, aunque aquí también se repite el esquema de contratación de una empresa (ESSA Servicios Administrativos Laborales, Contables y Financieros, S.A. de C.V.) y “expertos”, la triangulación es más elaborada.

Dicha empresa, transfirió un millón 428 mil pesos a la empresa Especialistas en Servicios de Administración Contable y Laboral de la Península, S.C.P y ésta transfirió a la empresa Comercializadora y Distribuidora Rasa del Sureste, S.A. de C.V., un monto de 246.4 miles de pesos, la cual se encuentra identificada por el SAT como fantasma. Los expertos, además, también transfirieron el dinero a esas tres empresas.

Exactamente el mismo esquema con la contratación de empresas y “expertos” se repitió en los convenios entre la universidad e Indesol (4 millones 760 mil pesos) y la Conagua (6 millones 498 mil pesos).

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

5 razones por las que las reuniones a través de Zoom son tan agotadoras

El esfuerzo emocional para parecer interesado y la concentración en las palabras de cabezas gigantes que nos miran en una pantalla durante las reuniones de video es para muchas personas un proceso bastante agotador.
Getty Images
11 de mayo, 2020
Comparte

Para muchos de nosotros, trabajar desde la casa durante la crisis del coronavirus ha significado pasar mucho tiempo en aplicaciones de reuniones de video, como Zoom. Los efectos de esto nos han tomado por sorpresa.

Tener cabezas gigantes que nos miran de cerca durante largos períodos puede ser desagradable para muchos de nosotros. Además de que podemos pensar que debíamos habernos arreglado el cabello o maquillado o quitado la piyama.

Pero ¿por qué son más agotadoras las reuniones online que las que se realizan cara a cara?

La gente siente que tiene que hacer más esfuerzo emocional para parecer interesada y, en ausencia de otras claves no verbales, la intensa concentración en las palabras y contacto visual sostenido es agotador.

Reuniones cara a cara

Las reuniones en persona no solo tratan de intercambiar conocimiento, también son rituales importantes en la oficina. Los rituales reconfortan, nos tranquilizan, y son esenciales en los edificios para mantener la interacción.

Tener cabezas gigantes viéndonos de cerca durante largos períodos puede ser desagradable para muchos de nosotros

Getty
Tener cabezas gigantes que nos miran de cerca durante largos períodos puede ser desagradable para muchos de nosotros.

5 razones por las que las reuniones a través de Zoom son tan agotadoras

Las reuniones cara a cara también son mecanismos importantes para la comunicación de actitudes y sentimientos entre socios empresariales y colegas.

Las emociones preceden y siguen todas nuestras conductas, e influyen en el manejo de la toma de decisiones.. A menudo se hacen sondeos sobre los asuntos sensibles para poder notar las sutilezas y mostrar empatía.

¿Por qué las reuniones de Zoom son diferentes?

Nuestros cerebros solo pueden hacer pocas cosas a la vez de forma consciente, porque tenemos una memoria funcional limitada.

En contraste, podemos procesar mucha más información de forma inconsciente, como lo hacemos con el lenguaje corporal.

Las reuniones online incrementan nuestra carga cognitiva debido a que varias de sus características ocupan gran parte de nuestra capacidad consciente.

1. Nos perdemos mucho de la comunicación no verbal

Nuestros sentimientos y actitudes se transmiten en gran parte con señales no verbales como expresiones faciales, el tono y registro de la voz, gestos, postura y la distancia entre los comunicadores.

Reunión en la Casa Blanca entre Ron de Santis y Donald Trump, con otros asistentes.

Reuters
En las reuniones en persona, el lenguaje no verbal nos aporta muchas pistas.

En una reunión cara a cara procesamos estas señales en gran parte de forma automática y al mismo tiempo podemos oír a la persona que habla.

Pero en una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales. Poner más atención en esto consume mucha energía. Nuestras mentes están juntas cuando nuestros cuerpos sienten que no lo están.

Esta disonancia, que hace que la gente tenga sentimientos conflictivos, es agotadora.

Asimismo, en las reuniones cara a cara dependemos mucho de las señales no verbales para hacer juicios emocionales, como analizar si una declaración es creíble.

Automáticamente recibimos información, como por ejemplo si una persona se mueve nerviosamente.

Depender predominantemente de la información verbal para inferir emociones es agotador.

2. ¿Y si los niños se meten en la reunión?

Nos sentimos ansiosos sobre nuestro espacio de trabajo remoto y controlamos eventos que podrían hacernos quedar mal ante nuestros colegas.

En una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales

Getty
En una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales

¿Se verá mal mi trasfondo en la pantalla Zoom revelando mi tendencia de almacenar cosas?

Y ninguno de nosotros quiere parecerse a la presentadora de televisión y experta en modas Trinny Woodall que estaba haciendo una transmisión en vivo cuando su pareja entró en pantalla caminando desnudo por el cuarto.

3. No hay cómo ponerse al día con las conversaciones de pasillo

En persona, a menudo nos encontramos con gente camino a una reunión y nos ponemos al día o discutimos nuestras opiniones antes de comenzar. Vamos por café, y el simple acto de caminar hacia una sala diferente nos motiva.

Pero en la casa, quizás estamos trabajando en una tarea y después entramos a Zoom, a menudo sin tomar un descanso.

Además, se sabe que caminar mejora la creatividad, lo que subraya la importancia de las discusiones mientras caminamos hacia la reunión o cuando nos movemos durante la reunión o en las ahora populares reuniones de pie.

Pero con las llamadas de Zoom no podemos caminar. Y dónde nos reunimos también importa.

Una mujer en una gran sala con un monitor al fondo

EPA
El lugar desde el que participamos en la videoconferencia también es importante.

El ambiente físico actúa como un andamio cognitivo. Atribuimos ciertos significados a las salas de reunión y estas sutilezas cambian nuestra conducta.

4. Mirar nuestra propia cara es estresante

El énfasis que se pone en las señales faciales y la capacidad de verse a uno mismo pueden actuar como factores estresantes. Ver nuestras expresiones faciales negativas (como enojo y disgusto) puede llevar a emociones más intensas que cuando vemos expresiones faciales similares en los demás.

5. ¿Me escuchas o estás congelado?

El silencio en las conversaciones de la vida real es importante y crea un ritmo natural.

Pero en una llamada de video, el silencio te provoca ansia por la tecnología. Incluso un retraso de 1,2 segundos en la respuesta online puede hacer que la gente perciba a la persona que habla como menos amistosa o enfocada.

Videoconferencia de Zoom

Reuters
Ver nuestros propios gestos puede distraernos del tema central de la reunión.

Además, la frustración con las personas que abren y cierran su micrófono, el retraso de las conexiones y el ruido de fondo significan que la reunión rara vez fluye sin contratiempos.

No todo está perdido con Zoom

En el lado positivo, la ansiedad social se correlaciona positivamente con los sentimientos de bienestar que provoca estar online. Así que para la gente que aborrece las reuniones físicas, las reuniones en internet podrían ser un respiro bien recibido.

Y a pesar de que el creciente enfoque en la información verbal de las reuniones de video puede ser mentalmente más agotador, esto también podría tener ciertos efectos secundarios potencialmente positivos al reducir los prejuicios de las señales sociales y emocionales.

Por ejemplo, ciertos factores físicos están vinculados al dominio social, como la altura. Pero estos factores son menos aparentes en las reuniones de video, lo cual puede llevar a un creciente énfasis en los méritos de los argumentos.

Videoconferencia de Zoom

Getty Images
No todas las videollamadas tienen por qué ser estresantes.

¿Cómo podemos reducir la fatiga?

Con las predicciones de que la “nueva forma normal” de trabajar será muy diferente de la antigua, al parecer Zoom llegó para quedarse.

Hay varios pasos que podemos dar para reducir los efectos negativos de las reuniones a través de video.

Primero, hay que considerar si la reunión necesita llevarse a cabo. En algunos casos, las plataformas para compartir documentos con comentarios detallados pueden reducir la necesidad de reunirse.

Limitar el número de reuniones de Zoom en un día puede ayudar, así como usar el correo y los mensajes.

A veces, el teléfono es mejor. En el teléfono solo tenemos que concentrarnos en una voz y podemos caminar, lo cual puede ayudar a pensar.

* Libby Sander es profesora auxiliar de conducta organizativa de la Escuela de Negocios Bond de la Universidad de Bond, y Oliver Bauman es profesor auxiliar de la Escuela de Psicología de la Universidad de Bond, Australia.Su artículo fue publicado originalmente en The Conversation cuya versión en inglés se puede leer aquí.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=Zh_SVHJGVHw

https://www.youtube.com/watch?v=GBKVVMpGtnc

https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.