Crece riesgo de extinción de vaquita marina en México al fracasar rescate
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Crece riesgo de extinción de vaquita marina en México al fracasar rescate

Con la reciente muerte de una hembra, las misiones de captura han quedado suspendidas, bloqueando el objetivo central de reunirlas para propiciar su reproducción.
Imagen: AFP
Por Jean Luis Arce / AFP
11 de noviembre, 2017
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La amenaza de extinción de la vaquita marina, la marsopa más pequeña del mundo, aumenta ante el fracaso de la parte medular de un plan de rescate del gobierno mexicano, ahora en suspenso, para capturarlas y facilitar su reproducción en cautiverio.

El plan Vaquita CPR (conservación, protección y recuperación) recibió un duro golpe el domingo pasado con la muerte de una hembra que no resistió el cautiverio y cuya vida se apagó rápidamente pese a esfuerzos de decenas de expertos que participan del proyecto en las aguas del Alto Golfo de California, en el noroeste de México.

El sábado, el ministro del Medio Ambiente, Rafael Pacchiano, escribía en Twitter que la captura del ejemplar era “un gran logro que nos llena de esperanza”.

El inédito plan, que el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquitadescribió como “un heroico intento de rescate”, era no obstante riesgoso.

Una vez cautiva y en cuestión de minutos, la marsopa pasó de la tranquilidad a una notoria alteración, siendo incapaz incluso de nadar con dirección certera, relató a la AFP Lorenzo Rojas, coordinador de la misión.

Todos los veterinarios del equipo, sumados a expertos llegados desde nueve países, trabajaron por más de tres horas para impedir su muerte.

“No tienes idea del dolor que se sintió en el momento que falleció, todos lloramos, todos nos sentimos impactados de lo que había pasado”, recordó Rojas.

Fue el segundo intento de los científicos de retener a un ejemplar de la especie, de la que se estima quedan menos de 30 individuos, luego de que en octubre capturaran a un macho joven que debió ser liberado por presentar señales de estrés.

Muy probable extinción

Con la muerte de la hembra, las misiones de captura han quedado suspendidas, bloqueando el objetivo central de reunirlas para propiciar su reproducción.

Mientras, los expertos evalúan lo ocurrido y aguardan los resultados de la necropsia que tardarán de dos semanas a un mes, plazo que rebasa el cierre previsto del proyecto la semana próxima.

Para Rojas, el infausto resultado, sumado a la persistencia del uso de artes de pesca ilegales que matan a la vaquita, ha elevado la probabilidad de extinción.

“Mientras no elimines el factor de riesgo, perder a la población es muy probable”, advirtió.

“El gobierno ha invertido mucho dinero y ha habido esfuerzos importantísimos, pero algo está mal que sigue la población cayendo en cuanto a su tamaño. Hay un agujero en alguna parte de todo este esfuerzo de vigilancia”, agregó.

Rojas considera que el gobierno mexicano ha tenido la “mala suerte” de que sus esfuerzos por la vaquita hayan coincidido con la creciente demanda mundial por la vejiga natatoria de totoaba, el pez cuya captura es causa principal de la depredación de la marsopa, que muere asfixiada en las redes utilizadas en la pesca ilegal.

Un kilo de vejiga, considerado un manjar en China y Hong Kong, puede cotizarse en decenas de miles de dólares en el mercado negro, lo que le ha ganado el mote de “la cocaína acuática”.

“Para traficar con vida silvestre pues ya se necesitan organizaciones criminales. Tiene que haber un crimen organizado”, señala Rojas, tras comentar que se pagan hasta 100.000 dólares por kilogramo de vejiga y que las redes de tráfico atraviesan 18 países.

La pesca ilegal se efectúa sobre todo en las noches, burlando incluso patrullajes nocturnos de la Marina Armada mexicana, que ha recurrido al uso de drones.

Decisión definitiva

Organizaciones ambientalistas encabezadas por Greenpeace pidieron esta semana al gobierno suspender inmediatamente y evaluar la continuidad del programa, al que calificaron como “una medida desesperada” ante la ineficacia en combatir la pesca ilegal.

“Los pocos ejemplares de vaquita que quedan deben sopesarse antes de tomar una decisión sobre si el programa va a continuar o no”, dijo a la AFP Miguel Rivas, representante de Greenpeace en México.

El ministro Pacchiano sostiene que la misión “no se aborta” y que su suspensión definitiva la deciden los científicos.

“México convocó a los 67 expertos más importantes del mundo, serán esos expertos quienes hagan la recomendación al gobierno” para tomar una decisión, dijo a la cadena Televisa.

A la espera de definiciones, el equipo científico continúa surcando el área en cuatro embarcaciones, abocado a tareas de observación e identificación fotográfica de los animales.

Rojas, sin embargo, coincide con los ambientalistas en que dada la emergencia la verdadera acción a seguir es una efectiva prohibición de las redes agalleras y de enmalle que convierten el hábitat de la vaquita en un campo minado.

“Tiene que haber una decisión definitiva y de una vez y por todas”, concluyó.

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Por qué la pandemia de COVID-19 disminuyó nuestra capacidad de concentración (y 3 trucos para recuperarla)

Una de las consecuencias psicológicas de la pandemia es la dificultad para concentrarse en tareas como la lectura o el trabajo.
19 de diciembre, 2020
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Da la impresión que ya llevamos años en estos “tiempos inciertos”.

Hace meses nuestras rutinas fueron interrumpidas y nos hemos visto obligados a adaptarnos.

Y una consecuencia importante es el estado de fatiga mental. Se volvió más difícil concentrarse durante un período largo de tiempo y parece que estuviéramos en un estado colectivo de distracción casi constante.

“Sentí que tenía un bloqueo mental que me impedía concentrarme “, afirma la escritora y lectora asidua Sophie Vershbow.

Ella entró en ese estado de ánimo al principio de la pandemia y su tuit en el que admitía no poder concentrarse lo suficiente para leer un libro recibió más de 2.000 “me gusta”.

Pero no está sola. Haga una búsqueda rápida en internet y encontrará una avalancha de artículos recientes sobre personas que no pueden concentrarse, el predominio de la “niebla mental” y las diferentes formas de pérdida de concentración.

Por supuesto, gran parte de este sentimiento subjetivo de distracción mental se centra en los aspectos prácticos de la vida actual.

Para muchas personas, sobre todo para los padres y madres, el cambio repentino al trabajo desde casa significó una intensificación del conflicto entre su labor profesional y la vida doméstica.

Es complicado concentrarse en una hoja de cálculo mientras los hijos luchan por el control remoto del televisor.

Trabajo en casa

Alamy
El trabajo en casa cambió la vida a personas en todo el mundo.

Pero parece que hay más que eso. Incluso cuando se termina el trabajo del día y los niños están en la cama, no deja de ser difícil escapar con la ayuda de una novela.

La teoría

Existe una teoría psicológica, aplicada originalmente en el contexto del aprendizaje, que puede ayudar a explicar por qué vivir en la era de la covid-19 puede haber convertido nuestras mentes en una ensalada mixta.

Se llama teoría de la carga cognitiva y fue desarrollada por primera vez por el psicólogo educativo australiano John Sweller.

Nuestras mentes son como sistemas de procesamiento de información. Cuando estamos trabajando en un problema, especialmente uno desconocido, dependemos de nuestra “memoria de trabajo“, que es muy limitada tanto en su capacidad de almacenamiento como en el tiempo que retiene los datos.

Cuanto menos familiarizado uno está con una tarea, más dependerá de su memoria de trabajo para intentar hacer algún malabar con la información relevante y buscar una solución.

Por el contrario, cuando uno es experto, la mayor parte de lo que necesita saber se almacena en la memoria de largo plazo y puedes completar la tarea en piloto automático.

Nuevas tareas, nuevos niveles de estrés

La teoría de la carga cognitiva proporciona un marco útil para comprender las diferentes formas en que la pandemia puede estar causando estragos en la función mental.

Mujer corriendo

Alamy
El ejercicio es una buena manera de reducir el estrés.

Primero, le fuerza a adoptar nuevas rutinas y le despoja la capacidad de hacer cosas en automático.

Por ejemplo, en una reunión de trabajo de antes simplemente la persona aparecía y se unía a la discusión.

Ahora, si ese mismo individuo trabaja de forma remota, debe iniciar su software de videoconferencia, preocuparse por la conexión a internet, ajustar sus tiempos a los posibles retrasos, etc.

Lo mismo se aplica a los desafíos domésticos como hacer la compra online en lugar de en persona en el supermercado.

Estas adaptaciones forzosas obligan a salir del piloto automático y le exigen a nuestra limitada capacidad de memoria de trabajo.

Para esta teoría, la “carga cognitiva” intrínseca requerida en gran parte de lo que hacemos ha aumentado.

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo obligados a pensar deliberada y conscientemente, más como novatos que como un expertos, y eso es agotador en sí mismo.

En segundo lugar, las investigaciones basadas en la teoría de la carga cognitiva sostienen que las emociones pueden interferir con el procesamiento de la información.

Imagen de cerebro

Getty Images
La pandemia provoca que nuestro cerebro se esfuerce más.

Cuando uno está ansioso, por ejemplo, se reduce la capacidad de la memoria de trabajo. Esto hace que sea más difícil resolver cualquier problema mental que requiera una resolución consciente.

Algo parecido a los nervios durante un examen que revuelven el cerebro y dificultan resolver operaciones matemáticas o redactar una oración coherente.

O cómo el estrés ante una prueba de manejo hace que sea mucho más difícil realizar las diferentes maniobras solicitadas.

En tercer lugar, esta teoría habla de la “carga cognitiva externa”. Se trata de la demanda sobre la capacidad de nuestra memoria de trabajo impuesta por distracciones que no son directamente relevantes para lo que se trata de hacer.

Estas alteraciones podrían ser solo tareas secundarias básicas que se ejecutan en segundo plano, como escuchar el boletín de noticias mientras se trabaja.

Lo que sucede ahora es que las interrupciones cotidianas causadas por la pandemia obligan a las personas a aprovechar su capacidad de memoria de trabajo con más frecuencia.

Cuando uno está más estresado y los niveles de ansiedad aumentan, o si se están haciendo malabares con múltiples tareas y compromisos, disminuye la capacidad de la memoria de trabajo.

Es lo peor de ambos mundos y otra razón por la que te puedes sentir agotado mentalmente.

Factor covid-19

Por lo general, en un momento de conflicto, podemos resolver el problema de forma rápida y la carga cognitiva se vuelve más manejable.

Mujer con barbijo

Getty Images
La pandemia nos impone desafíos nuevos todos los días.

Lo sorprendente de la vida en esta pandemia es que la situación no deja de cambiar.

Los gobiernos de todo el mundo están implementando constantemente restricciones diferentes y más complejas.

Reglas de viaje, instrucciones de autoaislamiento, listas de observación de síntomas, nuevas aplicaciones para teléfonos inteligentes, etc. No pasa un día sin que escuchemos sobre algún cambio.

Cualquier situación novedosa impone una carga cognitiva en nuestros cerebros, pero el hecho de que la covid-19 tuviera un impacto tan extendido en la sociedad nos obligó a absorber información nueva más rápido de lo que éramos capaces”, explica Samuli Laato, investigadora de la Universidad de Turku, quien estudia el papel de la carga cognitiva en el comportamiento de compra inusual de las personas durante la pandemia (compra por pánico) y en el intercambio generalizado de información errónea.

La experta explica que “en general, la incertidumbre siempre aumenta la carga cognitiva. Los factores estresantes como la amenaza para la salud, el miedo al desempleo y el miedo a las perturbaciones del mercado de consumo provocan eso”.

“Además, se introdujeron políticas de trabajo remoto a nivel mundial, lo que requirió que las personas se adaptaran a las nuevas tecnologías y una nueva forma de trabajar en conjunto “, añade Laato.

Planificación y autodisciplina

Afortunadamente, interpretar el efecto de agotamiento mental de la vida pandémica a través de la lente de la teoría de la carga cognitiva nos brinda algunas estrategias simples y efectivas.

En primer lugar, hay que intentar establecer nuevas rutinas y mantenerlas, de modo que no utilicemos constantemente la capacidad de la memoria de trabajo para tareas cotidianas.

Por ejemplo, recientemente invertí en un sistema de internet inalámbrico con repetidores que redujo la interferencia en las videollamadas y me tomé el tiempo para leer sobre las diferentes funciones de las distintas plataformas de conferencias virtuales.

Al comprender esta clase de elementos básicos necesarios durante la pandemia, ya no tendremos que desperdiciar capacidad mental en ellos.

Mujer duerme

Getty Images
Dormir bien es fundamental para mejorar nuestra salud mental.

En segundo lugar, debido a que estamos atravesando una era de mayor ansiedad e incertidumbre, es importante poner un esfuerzo adicional en el manejo del estrés, para que su memoria de trabajo no se vea constantemente sobrecargada por las preocupaciones.

Esto significa comer bien, hacer ejercicio y establecer una rutina regular a la hora de dormir, así como encontrar tiempo para actividades que relajen.

En la medida en que la situación lo permita, se pueden elaborar planes de contingencia para diferentes aspectos de su vida. Realizar preparativos realistas para escenarios temidos puede ser un gran alivio para la ansiedad.

Además, hay que darle al cerebro un descanso de las diarias actualizaciones de cifras de la pandemia.

Se puede considerar disponer días (o al menos tardes o noches enteras) para evitar cualquier charla o información referida a la covid-19.

Finalmente, es importante aliviar la tensión de la memoria de trabajo desconectando cualquier “carga cognitiva extraña”.

Esto significa esforzarse más en organizar el tiempo y ser disciplinado con las distracciones.

Tratar de reservar momentos del día dedicados a diferentes tareas, ya sean laborales o domésticas.

Por ejemplo, cuando se trabaja es mejor no tener encendido el televisor o la radio con las noticias de fondo.

Cuando se juega con los hijos, no tener el teléfono móvil al lado, o al menos no revisar correos electrónicos o Twitter.

Hay que permitir que la mente se concentre en una cosa a la vez y la recompensa será sentirse menos agotado mentalmente.

Parece que vamos a vivir en esta era pandémica por un tiempo todavía.

Si bien la ansiedad y la anomalía constantes cansan mentalmente, puede consolarnos el hecho de que no somos los únicos que se sienten así.

Nuestros cerebros tienen una capacidad de procesamiento limitada que se está extendiendo al límite en este momento, pero con una planificación cuidadosa y autodisciplina, hay formas de reducir la carga cognitiva y redescubrir cómo concentrarnos.

*Este artículo es una adaptación, puedes leer la versión original en inglés aquí.


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