El 85% de los estados sufren aumento de homicidios; Nayarit y BCS, los casos más graves 
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Cuartoscuro Archivo

El 85% de los estados sufren aumento de homicidios; Nayarit y BCS, los casos más graves 

El 76% de la población vive en una entidad donde subieron los homicidios; 2017 ya es el año con la mayor tasa de homicidios en las últimas 2 décadas.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Angel
22 de noviembre, 2017
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El alza de homicidios en 2017 se ha extendido a casi todo el país. El 85% de las entidades registran un incremento en su registro de asesinatos; 8 de cada 10 mexicanos, en promedio, viven en un estado donde la violencia ha aumentado.

Los casos más críticos son los de Nayarit, donde los homicidios se han quintuplicado, y Baja California Sur, donde casi se han triplicado.

Además, en Guerrero y Colima, los dos estados con la mayor tasa de homicidios del país, también se registra un incremento de los asesinatos respecto a 2016, año en que ya de por sí se había presentado un alza de asesinatos.

Los datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) permiten visualizar el por qué 2017 ya es el año con la mayor tasa de homicidios en las últimas dos décadas: el incremento de la violencia se ha generalizado a casi todas las regiones.

De las 32 entidades, en 27 los homicidios se han incrementado en comparación con 2016. Solamente en cinco estados los números oficiales arrojan una disminución de los asesinatos: Nuevo León, Estado de México, Yucatán, Michoacán y Campeche.

Los estados que presentan un incremento de homicidios concentran a 93 de los 123 millones de mexicanos en el país.

Esto significa que el 76% de la población total del país vive en una entidad donde subieron los asesinatos.

Este incremento de la violencia en el país fue reconocido por el presidente Enrique Peña Nieto durante el Foro Sumemos Causas, el pasado 13 de noviembre, sin embargo, ahí volvió a insistir en que no era un fenómeno “generalizado”, sino que se trataba de un asunto en puntos específicos.

Pero los datos oficiales del Sistema Nacional dicen lo contrario.

Focos rojos

La situación más crítica es la de Nayarit, donde los homicidios se han quintuplicado. La entidad pasó de 33 casos en el periodo de enero a octubre de 2016, a 165 casos en el mismo periodo de 2017. El incremento es del 400%.

Cabe recordar que en marzo pasado el fiscal general de Nayarit, Edgar Veytia, fue detenido en Estados Unidos por presuntos nexos con el crimen organizado.

Especialistas en el tema de la medición delictiva, como los del Observatorio Nacional Ciudadano y los del Índice de Impunidad de la UDLA, han alertado que la violencia en Nayarit se maquillaba en las cifras oficiales hasta que la situación se desbordó.

Un caso similar al de Michoacán, que es una de las cinco entidades que reporta un descenso en los homicidios.

Luego de Nayarit, la segunda entidad con el mayor incremento de asesinatos es Baja California Sur, donde el balance pasó de 147 casos en 2016 a 409 en lo que va de 2017. Representa un alza del 178%, o lo que es lo mismo, casi el triple de homicidios.

Una muestra del deterioro de la seguridad en Baja California Sur ocurrió el pasado 20 de noviembre, cuando el propio ombudsman de ese estado, Silvestre de la Toba, fue asesinado junto con su hijo luego de que personas armadas atacaron el vehículo en el que viajaba en la ciudad de La Paz. Además su esposa y otra de sus hijas resultaron gravemente heridas.

Hay otros dos estados del país que registran un alza superior en los casos de homicidio doloso en 2017: Aguascalientes con un incremento del 118.7% en su incidencia, y Quintana roo con 109.4%.

Los números oficiales del SESNSP indican que hay cinco estados con un incremento de homicidios superior al 50%. Se trata de Baja California, donde los homicidios en 2017 registran un repunte del 88.3%; San Luis Potosí con un alza del 57%, Tabasco con 52.1%; Tlaxcala con un incremento del 51% y Querétaro con 50.5%.

El resto de los estados registra un incremento entre el 1 y el 50% en su total de homicidios. Entre esos casos cabe destacar el de Colima, que es la entidad con la mayor tasa de asesinatos del país (75.4 por cien mil habitantes) y donde el alza de homicidios es de casi el 35%. Guerrero, el segundo estado con mayor tasa de violencia, presenta un repunte del cinco por ciento en sus asesinatos.

En el caso de Ciudad de México, de enero a octubre de este año se reportan 905 homicidios dolosos, que equivale a un incremento del 17.5% en comparación con el mismo lapso de 2016. La capital, al igual que el resto del país, se encuentra en niveles récord de asesinatos.

El año más violento

De acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a octubre de 2017 se registraron 20 mil 878 carpetas de investigación por homicidio doloso.

Esto equivale a una tasa de 16.9 homicidios por cada cien mil habitantes en el país, la más alta de los últimos 20 años.

En 2011, considerado hasta ahora el año más violento de la historia reciente en México debido al clímax de la denominada “guerra contra el narcotráfico”, se registró de enero de a octubre un total de 19 mil 347 homicidios, que equivalen a 16.7 casos por cada cien mil habitantes. El nivel de violencia en 2017 acaba de rebasar esa cifra.

Sin embargo, el incremento de homicidios no es un hecho sorpresivo, sino resultado de una tendencia que inició desde hace tres años, y para la cual ni el gobierno federal ni el de los estados ha tenido respuesta.

En 2012, último año del sexenio del expresidente Felipe Calderón, se inició un descenso en los homicidios que se mantuvo hasta 2014, año en el que se registraron (de enero a octubre) 13 mil 42 casos. A partir de ahí la tendencia se revirtió.

Para el mismo periodo de 2015 el número de homicidios fue de 13 mil 993, mientras que en 2016 avanzó a 16 mil 881 y en 2017 llegó a la cifra de 20 mil 878.

Lo anterior significa que en este periodo de tres años los homicidios dolosos se han incrementado poco más de 60 por ciento.

Secuestros y extorsión también con incremento

Los datos del SESNSP también muestran malas noticias en materia de secuestros y extorsión, dos de los delitos de mayor impacto junto, con los homicidios.

En el caso de secuestro, la estadística oficial arroja que, de enero a octubre de este año, se registraron 951 carpetas de investigación por este delito, lo que representa un repunte del 4.8% respecto al año pasado. Los estados con la mayor tasa de secuestro son Zacatecas, con 3.7 plagios por cien mil habitantes; Tamaulipas, con 3.4, y Tabasco con 2.6.

En cuanto a las extorsiones, en lo que va del 2017 se reportan 4 mil 797 casos de denuncias por este delito en el país. En comparación con las 4 mil 267 denuncias de 2016, equivale a un incremento del 12.4%. Las entidades con la incidencia más importante en extorsión son Baja California Sur, con 24.7 casos por cien mil habitantes; Nuevo León con 11.3 casos, y Zacatecas con 10.2 denuncias.

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'Las mujeres no dicen groserías', '¿no te vas a arreglar para salir?': por qué los micromachismos no son tan 'micro'

Las mexicanas Claudia De la Garza y Eréndira Derbez prefieren llamarlos machismos cotidianos, para no minimizarlos y porque "ocurren a diario y pueden tener consecuencias muy graves".
2 de septiembre, 2020
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Ilustración: "¿No te vas a arreglar para salir? ¿Arreglarme? si no estoy descompuesta".

Gentileza Eréndira Derbez
“¿No te vas a arreglar para salir?”. Una muestra de un machismo cotidiano.

“Calladitas se ven mejor”, “es que los hombres son así”, “lleva falda muy corta”, “ella se lo buscó”.

Seguramente has escuchado muchas de estas frases. Y quizás hasta repetiste algunas, incluso si eres mujer.

Son afirmaciones, conceptos, gestos, etc. que se engloban en el fenómeno que se define como micromachismo.

El término lo acuñó el psicoterapeuta argentino Luis Bonino Méndez en 1991 para dar nombre a prácticas que otros especialistas llaman “pequeñas tiranías”, “terrorismo íntimo” o “violencia blanda”.

Pero para las historiadoras del arte mexicanas Claudia De la Garza y Eréndira Derbez estos machismos no tienen nada de micro, suceden todos los días y pueden tener consecuencias “muy graves” en muchos ámbitos de la vida de las mujeres.

De la Garza y Derbez son las autoras del libro “No son micro. Machismos cotidianos”, en el que recogen frases, gestos y situaciones varias ordenados en 98 temáticas con títulos como “Hombres de verdad”, “Las mujeres no dicen groserías” o “Llamar histérica o loca a una mujer con ímpetu”.

“No es un problema de unos cuantos hombres ‘malos’… se trata de un tema estructural… son comportamientos que aprendemos desde la infancia y que sin darnos cuenta transmitimos a las nuevas generaciones”, incluso siendo mujeres, dicen las autoras en su libro.

Libro "No son micro. Machismos cotidianos".

Gentileza Claudia de la Garza y Eréndira Derbez

En el marco del Hay Festival Querétaro, que se desarrolla entre el 2 y el 7 de septiembre —de forma virtual por la pandemia del covid-19—, conversamos con De la Garza y Derbez sobre estos “machismos cotidianos”.

La conversación fue editada por cuestión de espacio.


¿Qué son los micromachismos?¿Y por qué insisten en que no son micro?

Claudia de la Garza: Los machismos cotidianos, como nosotras los nombramos, son conductas, gestos, comentarios y acciones con las que convivimos, que estructuralmente son la normalidad, y que tienen como fin colocar a los varones por encima de las mujeres.

Este tipo de comentarios y conductas, que aprendemos desde que somos muy pequeñas y pequeños, los vamos reproduciendo en los diferentes ámbitos de nuestra vida. Y no nos detenemos a pensar por qué los estamos repitiendo.

No son simples comentarios machistas o un chistes, sino que pueden tener consecuencias en el acceso a la Justicia, en la manera en la que nos pagan, en la que somos leídas en la calle, la manera en la que nuestra seguridad puede estar amenazada.

Como tienen implicaciones verdaderamente graves y están sosteniendo esta estructura terrible de injusticia y desigualdad, de ninguna manera podemos tomarlo como algo chiquito.

No podemos asociar este prefijo micro con algo pequeño.

Claudia de la Garza y Eréndira Derbez

Gentileza Claudia de la Garza y Eréndira Derbez
Claudia de la Garza (izquierda) y Eréndira Derbez son las autoras de “No son micro. Machismos cotidianos”.

Eréndira Derbez: Este término existió en su momento y fue necesario para nombrar las violencias de pareja, pero se popularizó y empezó a significar todo.

Eso es problemático, porque las personas creen que porque son micro, no son importantes. Pero sí lo son, y tienen implicaciones gigantes.

¿Qué es lo primero que aprendemos en lo que ustedes llaman machismo estructural?

De la Garza: Los caminos de las personas están marcados a partir de sus genitales aun antes de nacer.

Solo con la idea de que si viene un varón o una niña empiezan una serie de expectativas que se van atribuyendo a nuestros cuerpos.

La cuestión del azul y el rosa se puede ver como obvia y tradicional, pero que si rascamos un poco nos damos cuenta de que son construcciones.

Esta asociación de los colores con lo masculino o lo femenino en realidad son convenciones que van moldeando nuestras formas de ser.

Entonces, terminamos pensando “esto es así porque soy mujer, o porque soy hombre”, como ser violento, iracundo, cariñosa, delicada, cuando en realidad es que así nos han enseñado a ser y actuar, y cuando no lo hacemos, somos penalizados y penalizadas.

"Ellos son diseñadores de moda, mientras ellas son modistas; ellos son chefs, mientras ellas son cocineras; ellos son auxiliares de vuelo, mientras ellas son azafatas". ", Source: Machismo cotidiano Nº 35: profesiones de hombres, Source description: , Image:

Derbez: Cuando hablamos de estereotipos de género, creemos que son problemas superados, pero es muy fuerte darnos cuenta de que desde la infancia hay muchas restricciones de cómo ser y cómo vivir.

Las normalizamos a tal grado que no nos sorprende que los pasillos de las jugueterías estén divididos en rosa y azul.

Hablamos por un lado de equidad, de la importancia de que las niñas alcancen estudios universitarios, pero al mismo tiempo dentro de las casas seguimos conservando estos modelos de relacionarnos violentos y problemáticos.

Se les prohíbe a los niños llorar, expresar sus emociones de dolor, de preocupación, y eso tiene implicaciones muy graves cuando son adultos, si no saben nombrar sus dolores e inquietudes y se vuelven violentos.

Ustedes dicen que tanto mujeres como hombres realizamos día a día actos machistas. ¿Cuáles son? ¿Cómo se pueden modificar?

De la Garza: Educar de forma diferenciada a niños y niñas es uno de ellos. Hablamos de que somos iguales pero a la hora de poner la mesa, la pone la niña, y el niño solo se sienta a ser atendido.

Otro ejemplo es el de los comentarios que hacemos a veces ante las mujeres que van triunfando y rompiendo barreras que son invisibles.

En lugar de reconocer el valor del trabajo y la labor que está haciendo esta persona, a menudo aparecen las dudas de con quién pudo acostarse, qué hizo, que estrategia o a quién convenció.

Ese tipo de comentarios vienen tanto de mujeres como de hombres. Son cosas que tenemos muy normalizadas.

Ilustración: Tengo libros de escritoras, no de "esposas de..."

Gentileza Eréndira Derbez
Machismo cotidiano Nº 38: La mujer de tal…

Derbez: Pienso en las formas en que nosotras somos violentas con nosotras mismas, con nuestros cuerpos.

Pero no es nuestra culpa: estamos todo el tiempo expuestas a anuncios publicitarios, en las redes sociales, en el celular, en la calle, para modificar nuestros cuerpos, para ser “perfectas”.

También hay que terminar con la revictimización; es decir, con culpar a las víctimas de la violencia sexual. Es todavía algo muy común en la prensa y en las instituciones de Justicia.

Asimismo, debemos dejar de normalizar el acoso, y no decir cosas como “así son los hombres y por eso acosan, porque tienen un ímpetu sexual incontenible”.

Es muy importante comenzar a hablar de género y sexualidad con los niños de una forma libre y respetuosa.

El miedo y la violencia en contra de las “disidencias sexuales” —un concepto usado por científicos sociales para nombrar y reivindicar identidades, prácticas culturales y movimientos políticos “no alineados con la norma socialmente impuesta de la heterosexualidad”— sigue siendo el pan de cada día de muchas casas, y eso también tiene que ver con machismos y misoginia.

"No es común escuchar 'el peor enemigo de un hombre es otro hombre', cuando entre ellos se agreden y es constante enterarnos de peleas violentas, que pueden llegar a ser mortales"", Source: Machismo cotidiano Nº 49: "La peor enemiga de una mujer es otra mujer", Source description: , Image:

El libro tiene un índice compuesto por 98 frases, situaciones violentas, discriminaciones, etc. que enfrentan las mujeres.

Derbez: Eran 97 y al final le dijimos a nuestra editora que nos esperara y metimos una más.

Recientemente pasaron muchas cosas en la escena política y en el confinamiento, como el aumento de la violencia doméstica y cómo se reparten las tareas de cuidado en la casa. No aparece el caso per se en el libro, pero sí el tema.

De la Garza: ¡Y nunca paran! Eso es lo más triste.

La idea era reconocer qué tipo de violencia ocurre en cada uno de estos ámbitos: en la calle, en el trabajo, en la construcción de conocimientos y la forma de representarlos.

También de reconocer nuestro cuerpo y quererlo, algo tan difícil, pero que no debería serlo.

Al leerlo, parece que el libro es el resultado de un vaso de agua que se va llenando de injusticias y de hartazgo ante tantos machismos cotidianos. ¿Cómo fue para ustedes escribirlo?

De la Garza: Nos encontramos con nuestro coraje y nuestra ira. Fue un proceso muy visceral.

Pero sí, hubo momentos en los que decíamos “ya no puedo”. Investigar, escuchar (otros testimonios)… fue un proceso duro.

Sin embargo, el libro detona conversaciones que son sanadoras.

Vivimos muchas de estas experiencias y, precisamente porque son tan cotidianas, ya ni las hablamos.

Las eliminamos, las obviamos, como cuando me dan una nalgada en el autobús y digo “bueno, ya, a otra cosa”.

Hablo de ese tratar de no mirar o no nombrar, porque es tan frustrante que te dejan descolocada.

Pero resulta que es muy terapéutico hablarlo, nombrarlo, escribirlo, sacarlo, conversarlo, que otra persona esté ahí y te diga: “A mí también”.

Los machismos te hacen sentir muy sola. Cuando estás enfrentando una de estas situaciones te sientes aislada, por lo que verlo desde lo colectivo fue también muy rico.

"Mientras a los varones se los educa para ser seguros de sí mismos y concentrarse en su proyectos, a las mujeres se nos educa para cuidar, agradar y pensar siempre en los demás".", Source: Machismo cotidiano Nº 50: La incondicional, Source description: , Image:

Derbez: Fue un libro muy fácil de escribir, porque la realidad la tenía ahí. Sólo debía hacer anotaciones.

Muchas cosas las escribí in situ, mientras pasaban. Me sentía como plagiándolo todo. Muchas de las situaciones del libro son (protagonizadas por) personas que conozco y con las que convivo.

La teoría ya la habíamos estudiado, solo teníamos que hacer un estudio de campo de nuestra propia vida.

¿A quién está dirigido este libro? ¿Es para las mismas mujeres? ¿Cuál es el objetivo?

Derbez: Es desde para mujeres jóvenes hasta señoras grandes, para darles herramientas y que puedan ser parte de un debate que corresponde a las mujeres.

Pero también concluimos que estaría bien que lo lean varones, porque necesitan darse cuenta de muchas cosas.

De la Garza: Muchas veces te das cuenta de que la gente que va a una exposición sobre feminicidio son feministas que están convencidas y van a dialogar o completar lo que estás diciendo desde su lugar.

Por lo tanto, es difícil tener conversaciones con gente que está fuera de esos temas.

Pensamos que mujeres que no necesariamente están involucradas en el feminismo pueden identificarse con muchas de estas experiencias.

Ilustración: "¡Ya cálmate!, los niños no lloran"

Gentileza Eréndira Derbez
Una de las principales características con las que se ha definido la masculinidad en nuestra cultura es el valor y la fortaleza: los hombres debe ser fuertes tanto físicamente como de carácter. Y claro, no deben llorar.

¿Y los hombres? ¿Qué comentarios recibieron de ellos?

Derbez: En los foros de internet podrás encontrar las voces de varones minimizando el texto.

También convivo por razones familiares con gente muy misógina que está cómoda haciéndolo y no lo quiere cambiar.

Me hacen comentarios como que no están de acuerdo con el libro, pero sé que no lo han leído. No me voy a poner a discutir con ellos.

Pero eso no importa tanto. Me da mucho gusto ver que a varias mujeres este libro les significa algo. Eso me parece maravilloso.

Para la violencia que viven las mujeres periodistas y escritoras en México, a nosotras nos ha ido muy bien.

De la Garza: Son pocos los varones que se acercan a decirnos que leyeron el libro y les gustó.

Vi muchas experiencias de mujeres leyendo con sus parejas o niñas con sus papás, y eso está bueno porque es un lugar de encuentro y de compresión del otro lado.

Pero todavía hay que cruzar muchos machismos para que se den estas conversaciones.

"¿Qué lleva a un hombre a gritar palabras obscenas a una mujer que no conoce? Lejos de buscar agradarle, son un ejercicio de poder para intimidar, limitar, dominar y controlar".", Source: Machismo cotidiano Nº 89: Acoso callejero, Source description: , Image:

¿Cuál es la solución al problema del machismo estructural?

Derbez: No sé cuál es exactamente, pero sé que no tiene que ser punitiva.

Creo que la solución tiene que ser mucho más cercana a la educación y no un tema de criminalizar y crear más penas, porque eso no nos lleva a nada.

Es muy atractivo y suena muy bien que en México se apoyen y se promuevan leyes y que la gente las aplauda con ilusión, pero las personas que son más criminalizadas son las más pobres.

De la Garza: La educación no solo debe venir de la escuela. Tendría que ser una estrategia integral desde la cual podamos ir cambiando la mentalidad desde todos los diferentes espacios.

Creo que son cambios muy lentos, pero vamos viendo que sí se están dando.

¿Por qué el de los machismos cotidianos no es una discusión pública en América Latina como sí lo es en otros países? Son muchos los que argumentan que, en una región con tasas tan altas de feminicidio esto no es prioridad.

E. Derbez: Creo que en Latinoamérica sí se discuten, se discuten todo el tiempo en las redes sociales pero también en la lengua.

Ves desde la Argentina hasta México una constante disputa por hablar un español más incluyente o por dejar de usar frases machistas y racistas.

Lo que sí creo es que también vivimos mucha violencia económica y directa, y de repente es muy difícil enfocarnos en las violencias que podemos dejar pasar porque estamos acostumbradas a vivir con ellas.

Sí normalizamos muchas cosas, pero no por ello no hay un esfuerzo por entenderlas, discutirlas, nombrarlas y combatirlas.

No es que les neguemos importancia, sino que tenemos que estar, de forma estratégica, sorteando problemas enormes.

"¿Pero qué hacía afuera a esas horas? Es como si la noche fuera un espacio vedado, en el que las mujeres somos intrusas". ", Source: Machismo cotidiano Nº 90: Horarios limitados, Source description: , Image:

La mayoría de los episodios recogidosen el libro están basados en México. ¿Pudieron recopilar testimonios de otros países?

Derbez: Si bien México es violento, esto es un mal global, con implicaciones globales. El patriarcado opera distinto en cada zona geográfica, pero opera.

Incluso en los países que creemos que están “más avanzados” en leyes relacionadas con el acceso a una vida libre de discriminación, son también los países donde están dejando morir gente en el mar por un tema de racismo y donde hay trata de mujeres esclavizadas que vienen de otros países.

España tiene el caso de “la manada” así como nosotros tenemos “los Porkys”.

De la Garza: Hablamos con gente del acoso callejero y sobre cómo se vive de maneras diferentes en otros países e incluso en distintos estados en México.

Hay lugares en los que hay prácticamente toque de queda por la violencia, mientras que en otros hay mucha más libertad.

Son experiencias que en menor o mayor grado muchas mujeres en distintos países entienden perfectamente.

Por eso invitamos a las personas a discutir las experiencias, a pensar estos temas desde su propio cuerpo, desde lo que viven.

Pero también es una invitación a revisarnos, no solo como personas que sufrimos estos machismos, sino como personas que los ejercemos.

Mirarnos de manera más crítica es un paso adelante en el camino para terminar con ellos (los machismos).

Es muy idealista, pero creo que por ahí es el camino.


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