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Cuartoscuro

Seguro voluntario del IMSS, inaccesible para adultos mayores y trabajadores informales

El seguro voluntario del IMSS tiene un alto costo, además de restricciones que lo vuelven inviable para varios grupos vulnerables.
Cuartoscuro
Por Claudia Altamirano
27 de noviembre, 2017
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El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ofrece a la población una opción para quienes no tienen un empleo formal que les garantice el servicio médico: el seguro voluntario, que pueden pagar ellos mismos siempre que no tengan enfermedades preexistentes, con un costo 20% mayor cada año y con varias restricciones que lo vuelven inviable para varios grupos vulnerables como los adultos mayores, los trabajadores del hogar y los informales.

El seguro voluntario, según ha admitido el mismo Instituto, funciona igual que en cualquier aseguradora privada: debe contratarse mucho antes de volverse necesario ya que no cubre enfermedades preexistentes; es más caro para quienes más lo necesitan –adultos mayores- y es inaccesible para personas con alto potencial de riesgo, como las que padecen enfermedades crónico-degenerativas. Además, en el caso de los mayores de 60 años que nunca antes han cotizado en el Seguro, se les exige que contraten el seguro en un esquema familiar para que queden como beneficiarios, lo que obliga a los familiares a pagar también su cuota y deja fuera a los adultos mayores que están solos.

Cuando la hija de Marcela* perdió su empleo, ella perdió también su seguridad social, ya que era su beneficiaria. Meses después y ante la incertidumbre de no saber cuándo encontraría otro trabajo, decidieron inscribir a la madre al seguro voluntario del IMSS para que siguiera recibiendo atención médica. Sin embargo, en las oficinas del Instituto les dijeron que Marcela no podría contratarlo si tenía enfermedades crónicas, a menos que se inscribiera como beneficiaria de su hija, y que lo hiciera pronto porque las cuotas estarían vigentes unos días más: después les costaría mil pesos extra.

Ambas mujeres pidieron a los funcionarios una explicación para todas estas reglas que imposibilitan a los adultos mayores contratar su seguro voluntario aun cuando lo pagan -y en la tarifa más alta del tabulador por ser quienes hacen mayor uso de los servicios de salud-. Un empleado dijo primero que “así es la ley” y negó dar mayores explicaciones; su superior, sin embargo, les explicó que las reglas están contempladas en la reforma a la Ley del IMSS de 2014, y que aun pagando la cuota, no podría tener acceso a todos los servicios. “El IMSS nunca pierde”, puntualizó la funcionaria.

El director de Incorporación y Recaudación del Instituto, Tuffic Miguel Ortega confirmó que el seguro voluntario del IMSS funciona igual que cualquier aseguradora privada aunque se trata de una institución pública, argumentando que es un organismo descentralizado cuyos recursos no provienen del erario sino de las cuotas obrero-patronales y de los pagos del usuario en el caso del voluntario, por lo cual no tendría obligación de atender a todos los grupos poblacionales.

“Este seguro funciona igual o de forma muy parecida a los seguros de gastos médicos mayores. Al ser voluntario, este seguro da acceso exclusivamente a los servicios médicos a cambio del pago de una prima, que se calcula en función de los riesgos que tiene el asegurado de que se materialice la enfermedad o el accidente”, explicó el funcionario a Animal Político. “Para nosotros es un pago deficitario, pero es parte de la labor subsidiaria que lleva a cabo el instituto con el objeto de brindarle cobertura al mayor número de gente que no tiene la posibilidad de acceder a un esquema de aseguramiento privado”, agregó.

Sin embargo, un informe del Instituto en el que se explica cómo fue creado y cómo funciona el seguro voluntario, asegura que el financiamiento del Seguro de Salud para la Familia (voluntario) contempla dos fuentes: “la cuota anual que paga el asegurado, la cual se establece de acuerdo con el grupo de edad al que pertenezcan, y una aportación por familia que realiza el gobierno federal, igual a la que correspondería por cada asegurado en el Seguro de Enfermedades y Maternidad, independientemente de la edad de los miembros y del tamaño de la familia afiliada”.

Pero no cualquiera puede contratar este seguro simplemente pagando su cuota. Los trabajadores informales que nunca han cotizado en el Seguro no pueden hacerlo si tienen enfermedades preexistentes, o males crónico degenerativos, independientemente de su edad, ya que este recurso está pensado para que el usuario se asegure mientras está sano y haga uso de él cuando se enferme, después de haber pagado su cuota durante al menos un año. A quienes ya han cotizado en el régimen obligatorio se les toma en cuenta esta antigüedad para permitirles contratar el seguro aún con enfermedades preexistentes. “Está diseñado exclusivamente para quienes tenían un patrón y se vuelven independientes o pierden su empleo pero ya cotizaron antes”, especificó Ortega.

Los trabajadores del hogar son otro grupo para el que este seguro no es viable incluso si se les permite contratarlo, ya sea con sus ingresos o si lo pagan sus empleadores, debido a que, por ley, no cubre el derecho a guarderías, siendo este servicio el que más necesitan, incluso más que la atención médica, según han expresado los propios trabajadores.

Aunque el funcionario asegura que la restricción para los adultos mayores que los obliga a contratar el seguro en un esquema familiar desapareció con el gobierno de Enrique Peña, a Marcela de 65 años le fue negado el servicio en enero de este año por tener enfermedades crónicas y preexistentes: hipotiroidismo e hipertensión, “a menos que se inscriba en plan familiar con su hija y ella la ponga como su beneficiaria”, le indicaron los empleados de las oficinas administrativas de Luna, en la colonia Guerrero.

Ortega también afirma que sólo hay restricción para las enfermedades crónico degenerativas graves o en etapas avanzadas, sin embargo, la página del IMSS no es clara a este respecto: enlista algunas enfermedades “prohibidas” como las crónicas del hígado; insuficiencia renal y cardíaca o EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica con insuficiencia respiratoria) pero deja abierto el concepto “crónico-degenerativas”. Esta ambigüedad se refleja en las oficinas de atención al usuario, donde cada empleado decide con sus criterios a quién permitirle asegurarse y a quién no.

A mayor demanda, menor oferta

Entre las enfermedades crónicas que impiden la contratación del seguro están el cáncer, los males cardiacos y las complicaciones por diabetes, aun cuando México ocupa el primer lugar en índices de diabetes entre los países de la OCDE y, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, es la enfermedad que causa más muertes al año en mujeres y la segunda más mortal en hombres en el país desde el año 2000. Las cifras más recientes (noviembre 2017) del Instituto Nacional de Estadística (Inegi) indican que el 15% de los 665, 688 fallecimientos ocurridos en 2015 fueron a causa de la diabetes mellitus.

Además, las tarifas para contratar este seguro son más altas para quienes tienen más probabilidad de usarlo. Los adultos mayores, igual que en cualquier aseguradora privada, y cada año aumenta 20%, mientras las privadas elevan sus pólizas cada cinco años: en el periodo 2015-2017, su costo para personas entre 60 y 69 años subió 2,100 pesos y 2,200 para mayores de 70. Esto se debe a que la reforma legal de 2014 permitió al IMSS actualizar las cuotas que no había modificado por 10 años, por lo que con este cobro, el Instituto está recuperando el dinero que no cobró antes, explicó el director de Recaudación, área de la que depende el Seguro Voluntario.

“Estas cuotas se habían mantenido rezagadas hace mucho tiempo. El aumento es considerable si lo comparas con el año anterior, pero si lo comparas con la demanda de servicios que hace la gente, es totalmente desproporcional el gasto que se tiene en el instituto con el gasto de esos sectores. Las tarifas están exageradamente bajas y subsidiadas, si aplicas técnicamente la cuota que debes aplicar, sería un monto altísimo, como de 150 mil pesos”, puntualizó Tuffic Miguel Ortega.

Aunque la realidad en las clínicas y hospitales es otra, agrega Marcela. “En una institución privada no te podrían decir que no hay reactivos en los laboratorios, que no hay medicamentos o que el doctor está de vacaciones, ni podrían darte un mal servicio mientras que en el IMSS tienen que hacer hasta campañas para enseñar a sus empleados a tratar bien al derechohabiente”, lamenta.

“Contratar el seguro del auto cuando ya chocaste”

Explicó también que las personas con enfermedades preexistentes, o padecimientos crónicos graves no pueden contratar el seguro porque entonces el Instituto caería en déficit, al financiar la atención médica de alguien que ya está enfermo y requerirá un tratamiento cuyos costos son mucho más elevados que lo que pagó por el seguro.

“Es como si contratas un seguro de auto después de que chocaste. Esto está pensado para que la gente cotice cuando está sana y cuando necesite la atención se le va a atender. Los aumentos son meramente para estar cercanos a los incrementos naturales que vienen en los precios”, puntualizó Ortega.

Incluso, admitió el funcionario, durante los años que las tarifas de este seguro no se actualizaron, se le ocultó a la población su existencia para evitar que lo contrataran. “El IMSS vive de lo que cobra a través de sus cuotas, tanto obrero-patronales como de aseguramiento voluntario, si no, no tendría ni para las medicinas. Desgraciadamente cuando llegamos a esta administración ya tenía este problema deficitario y no se habían tomado las medidas adecuadas y ¿qué se hacía? No se promovía el seguro porque le costaba más al IMSS. Yo no estaba aquí pero la gente que estaba aquí me lo dijo”, aseguró Ortega.

A la fecha hay 293,913 personas aseguradas bajo el régimen voluntario, de los cuales casi la mitad (139,238) son mayores de 55 años, lo cual prueba, según el funcionario, que los pacientes se afilian hasta que lo necesitan y no antes, como prevención.

El director de Recaudación afirma que, pese a todo, el IMSS otorga no solo tarifas más bajas que las aseguradoras privadas, sino más facilidades al no exigir estudios médicos previos para asegurarse del estado de salud del paciente, sino pedirle que de buena fe llene un cuestionario con esta información; además de permitir que se aseguren personas mayores de 80 años, cuando la mayoría de las aseguradoras ni siquiera cotizan a mayores de 40, de acuerdo con el simulador de Gastos Médicos de la Condusef (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros).

Actualmente, algunas aseguradoras privadas ya ofrecen seguros a adultos mayores, un sector típicamente desprotegido de este recurso, con primas muy altas en el caso de cobertura amplia y accesibles para acceder sólo a servicios médicos simples.

*Nombre ficticio a petición de la entrevistada

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El asombroso caso del peor asesino confeso de la historia de Europa que era inocente y lo había inventado todo

El sueco Thomas Quick confesó ser el autor de 39 asesinatos y fue condenado a decenas de años de prisión. Pero sus confesiones eran inventadas. ¿Por qué se atribuyó crímenes espantosos que no había cometido?
18 de septiembre, 2019
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Esta es una historia asombrosa, absolutamente increíble.

Es la historia de un hombre que confesó haber cometido un total de 39 escalofriantes asesinatos: de hombres, de mujeres y de niños, con violaciones, con mutilaciones espantosas, con desmembración de cuerpos, incluso con episodios de canibalismo…

Ese hombre, considerado el asesino en serie más terrible de la historia de Europa, fue juzgado entre 1991 y 2003 por ocho de esos 39 crímenes y condenado a pasar decenas y decenas de años en prisión.

Su imagen y sus crímenes dieron la vuelta al mundo. Los periódicos y televisiones decían de él que era un monstruo, le comparaban con Hannibal Lecter, el sádico asesino en serie de la película “El silencio de los corderos”.

Y, sin embargo, ese hombre en realidad no había matado a nadie. Sus confesiones eran todas mentira, inventadas. Era inocente.

Ese hombre es sueco y se llama Sture Ragnar Bergwall, aunque posteriormente adoptó el nombre de Thomas Quick.

Hoy tiene 70 años y está libre, después de que todas sus condenas por asesinato fueran revisadas y anuladas.

Vive en un lugar secreto, bajo una identidad secreta, y trata de comenzar de nuevo.

Hannes Råstam, de espaldas en la foto, con Thomas Quick

SVT/Lars Granstrand
Fue el periodista sueco Hannes Råstam (ya fallecido), de espaldas en la foto, con la ayuda de su colaboradora Jenny Küttim, quien logró destapar la verdad.

Pero no es fácil dejar el pasado atrás: el próximo día 20 de este mes se estrenará en Suecia y en Noruega “Quick”, una película dirigida por Mikael Håfström, que narra su historia, y que posteriormente está prevista que llegue a las pantallas internacionales.

Fue el periodista sueco Hannes Råstam (ya fallecido), con la ayuda de su colaboradora Jenny Küttim, quien logró destapar la verdad y sacar a la luz el que se considera como el mayor error judicial de toda la historia de Suecia.

Gracias a la minuciosa investigación que llevaron a cabo, Thomas Quick dejó de ser el inhumano y aberrante asesino en serie que hasta 2013 se pensaba que era.

Pero, ¿por qué mintió?, ¿por qué se atribuyó crímenes espantosos que no había cometido?

BBC Mundo habló con Jenny Küttim para tratar de entenderlo.


Empecemos por el principio. ¿Quién era Thomas Quick, qué tipo de persona era para ser capaz de confesar más de 30 asesinatos que en realidad no había cometido?

Quick había sido toda su vida un perdedor y la oveja negra de su familia. Consumía drogas y era alguien que llevaba mintiendo toda su vida.

Entre otras cosas era homosexual pero, al haber crecido en una familia profundamente cristiana que criminalizaba la homosexualidad, la reprimía, no aceptaba que era gay. Y comenzó a molestar a niños mientras estaba colocado de drogas o borracho.

Y entonces, en 1991, trató de robar un banco disfrazado de Papa Noel y armado con un cuchillo para conseguir dinero para drogas. Le detuvieron y fue a parar a la cárcel ¿verdad?

Sí. Quick cometió ese robo y, a causa de su testimonio, su mejor amigo acabó en la cárcel. Así que todos sus otros amigos le dieron la espalda. Se sentía muy solo.

Poco después de entrar en prisión pidió ingresar, por voluntad propia, en la clínica psiquiátrica de alta seguridad Säter, a unos 200 kilómetros de Estocolmo. ¿Por qué?

Quick tenía 40 años cuando ingresó en esa prisión psiquiátrica. Quería entenderse a sí mismo y entender su homosexualidad.

¿Cómo era la clínica Säter entonces? ¿Qué tipo de tratamiento recibió allí?

Cuando Quick llegó a Säter en los años 90 allí había un grupo de psiquiatras y psicoterapeutas liderado por Margit Norell, entonces una importante personalidad en Suecia (hoy fallecida).

Norell quería entender cómo funcionaba la mente de un criminal, y para ello empleaba una terapia basada en las primeras enseñanzas de Sigmund Freud, según el cual las mujeres con histeria tenían memorias reprimidas y por eso desarrollaban esa enfermedad nerviosa.

Así que trataron de sacar esas memorias de Quick. Pero Quick no tenía ninguna historia increíble que contar.

¿Quick empezó a mentir para complacer a los psiquiatras y psicoterapeutas?

Quick quería seguir recibiendo terapia, quería entenderse a sí mismo. Y además en la prisión psiquiátrica le daban drogas, le daban benzodiazepinas (medicamentos psicotrópicos que con frecuencia se prescriben a los drogadictos para ayudarles a calmarse).

"A las familias de las víctimas no les gusta Thomas Quick, nunca les gustó, consideran que destruyó sus vidas. ", Source: , Source description: , Image:

Y Quick era un adicto, quería drogas. Así que empezó a mentir para ganarse la atención de los psiquiatras.

Para él fue fácil, estaba acostumbrado a mentir, llevaba toda su vida haciéndolo. Empezó a confesar crímenes.

Siempre había sido un lector voraz, siempre leía los periódicos. Así que conocía los principales casos de asesinato que habían sacudido a Suecia y que no habían sido resueltos y se atribuyó esos crímenes.

¿Cómo reaccionaron los psiquiatras de Säter ante las confesiones de Quick?

A los terapeutas les provocó una enorme excitación la confesión por parte de Quick de esos crímenes, crímenes de los que no recordaban nada hasta su llegada a la clínica Säter.

Para ayudarle a ‘recordar’ los terapeutas le pasaban libros de asesinos en serie, como “American Psycho”, artículos de periódicos… Además, en los primeros años Quick tenía permiso para salir de Säter y acudía a las bibliotecas públicas de Estocolmo y allí leía en los periódicos noticias sobre asesinatos.

Y supongo que los terapeutas de Säter comunicaron a la policía las confesiones de Quick…

Quick nunca creyó que fuera a ser juzgado ni mucho menos condenado por esos asesinatos que había confesado para ganarse la atención de los terapeutas.

Pero los psicoterapeutas estaban convencidos de que sus confesiones eran creíbles, que realmente las cosas podían haber ocurrido como Thomas Quick decía que habían sucedido. Así que convencieron a la policía que investigaba el caso para que creyera en sus memorias reprimidas.

Hannes Råstam junto a Thomas Quick

SVT/Lars Granstrand
Hannes Råstam (izq) junto a Thomas Quick. Råstam era un periodista obsesivo con los detalles, en cuanto veía algo que no encajaba, no paraba hasta entender lo que ocurría.

Todos estaban fascinados con Quick: los psiquiatras, los policías… Le creyeron y buscaron por toda Suecia los restos de los cadáveres que Quick decía haber matado.

Cuando Quick decía que había enterrado los restos de una de sus víctimas aquí o allá, la policía se dirigía al lugar a toda velocidad y se ponía a buscar.

Quick tenía un enorme poder, cualquier cosa que decía movilizaba a la policía y los psiquiatras.

Seis tribunales suecos distintos condenaron a Quick como culpable de ocho asesinatos. Sin embargo jamás encontraron ningún cadáver, no lograron nunca encontrar ninguna prueba material contra él, ¿verdad?

Si se observaban las pruebas, realmente no había nada contra Quick. Los veredictos contra él se basaban en sus propias confesiones y en sus supuestas memorias reprimidas.

Sólo en el juicio por el asesinato de Therese Johannesen (una niña de 9 años asesinada en 1988 en Drammen, en Noruega, a la que Quick aseguraba haber matado rompiéndole el cráneo contra una piedra) había una prueba más allá de la confesión de Quick: la policía había encontrado un trozo de hueso que según un experto pertenecía a un menor de 14 años.

Esa prueba encajaba perfectamente con el relato del asesinato que había realizado Quick.

¿Cuándo comenzaron el periodista Hannes Råstam y usted a investigar el caso de Thomas Quick?

En 2007, 2008. Yo tenía 24 años. Habíamos hecho un documental antes sobre Thomas Quick y cuatro de los asesinatos que había confesado.

Después de hacer ese documental, nos preguntamos cuánta gente podría haber en prisión por haber confesado crímenes que en realidad no había cometido.

Y una de esas personas era Thomas Quick, que además era famoso. Suecia estaba entonces dividida: había una parte de la sociedad que estaba encantada de que él fuera el culpable de esas muertes. Pero también había gente que no creía que hubiera cometido los crímenes que se atribuía.

Así que estudiamos todo el material que había sobre él para tratar de entender qué había ocurrido realmente y por qué había gente que estaba absolutamente convencida de su culpabilidad. Y así empezó todo.

Poster de la película Quick

Nordisk film
Este mes se estrena en Suecia y en Noruega una película dirigida por Mikael Håfström que narra la historia de Thomas Quick.

¿Qué método siguieron?

Revisamos todo, todo, incluido su historial médico completo que, según la investigación policial, dejaba absolutamente clara su culpabilidad. Pero, obviamente, no era así.

¿Cómo era Hannes Råstam como periodista?

Era un periodista obsesivo con los detalles, y la clave casi siempre está en los detalles. Era un gran periodista de investigación, un periodista de raza.

En cuanto veía algo que no encajaba, no paraba hasta entender lo que ocurría. Y también era alguien que creía en las personas, que creía en las segundas oportunidades.

Y en el caso de Thomas Quick se dio cuenta de que podía ser una víctima. Pero, sobre todo, se empeñó en entender lo que ocurría ahí.

El caso de Thomas Quick fue la cumbre de su trabajo, pero fue producto de todas las investigaciones periodísticas que había realizado antes.

¿Quick colaboró con ustedes?

Sí. Después de seis meses trabajando con él Quick se retractó de sus confesiones. Un día nos dijo “¿Qué puedo hacer si yo no he cometido esos asesinatos? ¿Estoy atrapado?”.

Y Hannes Råstam le dijo: “Ahora tienes tu gran oportunidad: dime la verdad”.

Lo único que sabíamos entonces era que Quick era un mentiroso, un gran mentiroso, un mentiroso magistral. Pero cuando se retractó de sus confesiones nos convencimos de que no mentía.

Pero estaba todavía ese resto óseo que según un experto perteneció a un menor de 14 años y fue hallado junto al lago en el que Quick aseguraba haber tirado el cadáver de la niña Therese Johannesen…

Sí. Ese hueso era una prueba contundente contra Quick y durante varios meses nos confundió mucho. Pero en 2010 se desveló que ese supuesto hueso era en realidad un trozo de plástico.

A partir de ahí se revisaron todas las condenas contra Quick y fueron cayendo una tras otra… ¿Cómo es posible que se cometieran tantos errores por parte de los terapeutas, de la policía, de los tribunales?

Los terapeutas que trataron a Quick, los policías que se hicieron cargo de la investigación, eran como una secta, como un culto.

Si alguien aireaba algún tipo de objeción, era expulsado del grupo. Hubo por ejemplo agentes que cuestionaron cómo era posible que Quick hubiera empleado 13 formas de asesinar diferentes, algo insólito en un asesino en serie, y fueron apartados de la investigación.

Y no sólo eso: todas las evidencias que ponían en cuestión que Quick fuese el verdadero autor de esos asesinatos las ocultaron, no las presentaron ante los tribunales con el argumento de que podían confundirles, de que podrían hacer que no vieran a Thomas Quick como el asesino en serie que ellos estaban seguros que era.

"Hubo agentes que cuestionaron cómo era posible que Quick hubiera empleado 13 formas de asesinar diferentes, y fueron apartados de la investigación.", Source: , Source description: , Image:

Estaban convencidos de que era un asesino en serie, lo tenían decidido, y no querían que nada se lo estropease.

Además, en gran medida creo que lo ocurrido fue fruto del momento en el que se vivía entonces. Era principios de los años 90, estábamos todos muy impactados por el personaje de Hannibal Lecter en “El silencio de los corderos” y cuando saltó a la luz el caso de Quick muchos se precipitaron a compararle con él, hubo una gran presión mediática.

La psicoterapia también vivía un gran momento, así que se juntaron todas esas cosas. A eso se añade que los medios de comunicación no hicieron su trabajo: confiaron en que la investigación policial había sido correcta, estaban encantados de que hubiera un asesino en serie.

Hubieran podido fácilmente hacer su trabajo, haber hecho periodismo y haber revisado todo el material de Thomas Quick.

Pero no lo hicieron, no estaban interesados en ello, estaban más interesados en el morbo de que hubiera un terrible asesino en serie. Y Quick, por otra parte, era el paciente perfecto, el asesino perfecto. Todos esos mecanismos se juntaron.

¿Ha sido alguien condenado por toda la cadena de errores que se cometieron en el caso de Thomas Quick, algún terapeuta, algún policía?

No. Ningún terapeuta, ningún policía, nadie ha sido llevado a juicio por el caso de Thomas Quick ni ha recibido ningún tipo de castigo por la forma en la que actuó.

Hubo una comisión que investigó lo ocurrido, pero concluyó que ninguna persona en concreto fue declarada responsable de lo sucedido.

¿Y Thomas Quick ha sido recompensado de algún modo por haber sido condenado siendo inocente?

No. No ha recibido absolutamente ninguna compensación económica. La comisión que revisó su caso dictaminó que él mismo era en gran medida responsable de lo que le había sucedido, así que no le dieron nada.

Quick salió de Sätar en julio de 2013 como hombre libre, después de que la última de las ocho condenas por asesinato dictadas contra él fuera anulada. ¿Qué ha sido de él?

Quick lleva ahora 16 años limpio de drogas y es realmente una persona normal.

Se ve a sí mismo como una víctima, y en cierto sentido tiene razón, es obviamente una víctima, pero también lo es por su propia culpa.

Si no nos hubiera confesado la verdad, si no nos hubiera dicho que nunca había matado a nadie, probablemente nunca hubiéramos sabido lo que había ocurrido en realidad.

Pero, por otra parte, fue él mismo el que destrozó las investigaciones sobre varios crímenes que llevaba a cabo la policía, porque al confesarse él culpable de esos asesinatos la policía dejo de buscar a los auténticos autores de los mismos.

Y para cuando se desveló que Quick era inocente ya era tarde, había pasado mucho tiempo.

¿Dónde está? ¿De qué vive?

Quick tiene ahora 69 años, van a ser 70 en breve. Vive en un lugar secreto, no quiere que se sepa dónde está. Yo sé obviamente dónde se encuentra, pero no se lo puedo decir.

No vive en Suecia, eso sí, y está tratando de comenzar de nuevo. No quiere hablar con nadie. A veces le paso algunas solicitudes para entrevistarle por email o por teléfono, pero las rechaza todas.

Vive de manera muy sencilla y pobre de la pequeña pensión que recibe. Está libre y es feliz. Y quiere dejar atrás todo lo que ha vivido.

¿Muestra arrepentimiento?

Quick es la persona que es. Por un lado es capaz, a su manera, de mirar atrás y de darse cuenta de todo el daño que ha hecho a mucha gente, a todas las familias de las víctimas.

Hannes Råstam junto a Thomas Quick

SVT/Lars Granstrand
Quick (der) vive ahora en un lugar secreto fuera de Suecia y no quiere hablar con nadie.

Carga en ese sentido con un sentimiento de culpa tremendo. Y, para ser capaz de convivir con ese peso enorme, lo que hace es presentarse a sí mismo como una víctima.

Y sí, en cierta medida es una víctima, por supuesto que lo es, pero también es responsable. A las familias de las víctimas no les gusta Thomas Quick, nunca les gustó, consideran que destruyó sus vidas.

De hecho, ninguno de los asesinatos por los que fue condenado y luego exonerado ha sido resuelto.

Después del caso de Thomas Quick, ¿han cambiado las cosas en Suecia para evitar que se pueda repetir algo similar?

Ha habido cambios, sí, pero no suficientes. Creo que son necesarias muchas más regulaciones sobre cómo debe de ser el trabajo de los policías y de los terapeutas.

Después del caso de Thomas Quick en Suecia ha habido otros cuatro casos en los que sentencias de culpabilidad han sido revocadas, y en todos los años anteriores a Thomas Quick sólo hubo dos.

Así que algo ha pasado, nos dimos cuenta de que nuestro sistema judicial no era tan robusto como creíamos. Ahora, por ejemplo, en cada caso hay dos fiscales. Pero el caso de Thomas Quick ha tenido menos impacto en el mundo terapéutico.

¿Puede haber otros Thomas Quick en Suecia o en otros lugares del mundo?

Sí, por supuesto, y lo vemos en casos tremendos. Es verdad que la de Thomas Quick es una historia absolutamente extraordinaria, con todos los ingredientes imaginables.

Pero las confesiones falsas son algo bastante común dentro de las investigaciones policiales. Lo que no es tan común es confesar tantos asesinatos como confesó Thomas Quick y durante un periodo de tiempo tan prolongado.

Además las memorias reprimidas ahora están ganando de nuevo terreno a causa también del movimiento Metoo.

Creo que historias extraordinarias como la de Thomas Quick seguirán saliendo a la luz de vez en cuando porque esos componentes que las hacen posibles siguen estando en nuestras sociedades.


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